, , , ,

SEPARANDO ESPINOS CON NAVAJAS DE MÚSICA. Antonio Colinas. Articulo Diario de Ávila

Unknown-5

Cuando leí que Antonio Colinas era el ganador del premio Reina Sofía de poesía iberoamericana, me acordé de este verso tan fantástico, y de esa afinidad que siento con su poesía muchas veces. De cómo cuando leí este poema “ las tormentas de Glenn Gloud”, supe que Antonio hablaba en un idioma vital muy cercano. Porque la poesía en su expresión es honda, contenida, castellana de raíz, pero también sugerente, rica y llena de matices, sonidos y percepciones existenciales.
Hablar de los sonidos que habitan tan cerca de nosotros que pasan de la sala de conciertos, de la música que envuelve el salón de casa y la biblioteca, las horas de espera, y los viajes en coche, a nuestra cabeza, al recuerdo y al baúl del fondo de la conciencia, es algo que impulsa a ponerlo en palabras y versos. Al menos a intentarlo.

images-2 images-1 Unknown-2

Glenn Gloud (1932-1982) fue uno de los pianistas mas brillantes no sólo de su época, sino de todos los tiempos. Era y es, porque aún podemos disfrutar de su música remasterizada, y de videos con sus actuaciones. Único y muy especial, pianista de educación cultivada desde su mas tierna infancia por su madre y profesora Florence que rápidamente vio en el niño canadiense, su talento y genio. A los cinco años ya componía obras musicales para representar en el colegio y a partir de los diez, contaba con los mejores profesores que había a su alrededor. Pero es su manera de tocar el piano, esa relación con el instrumento como si éste fuera un ser vivo que entra a formar parte del pianista durante la interpretación, imposibilitándole a hacer algo que no sea tocar, y dejar que todo fluya, lo que le convierte en único e inmortal. El profesor y virtuoso pianista chileno Alberto Guerrero lo sentó desde muy pequeño en una silla para que ejercitara y fortaleciera los brazos, y ya de ella no quiso nunca desprenderse, la vista pegada al teclado, alejando las banquetas de las salas de los conciertos. La silla de Glenn, ya pieza única de su personalidad musical mas íntima.
Le gustaba tocar en su casa de Toronto, con una taza de café sobre la cola del piano abierto, en zapatillas y bata, con las piernas cruzadas, y el fondo del jardín tras el ventanal del salón. Era brillante y especial pero casi “ autista” en su trato social, siempre intentando hablar poco, y mantenerse al margen del público que  admiraba  su modo de tocar y de la critica y el mercado musical que seguían sus pasos. Llegó a los treinta años y decidió dejar los conciertos y sólo grabar sus interpretaciones. Con Bach sentía tal afinidad que al tocar tarareaba sin poder controlarlo, golpeaba las teclas suavemente a brincos, se levantaba con la cadencia del aria de la Variaciones Goldberg en su cabeza, para volver a sentarse al piano y continuar. Sentía esa alambrada espinosa de la que habla Antonio cuando su planeo terminaba y bajaba al mundo real.

Unknown-4IMG_0500
Me impresiona aún este poema, tanto como otro tuyo que tiene a Häendel como protagonista, y en sus arias lanzas la mirada de los lectores a ver dónde se mueven sus melodías, ¿ Conocéis el lugar donde van a morir las arias de Häendel? Estaba en esos días, ya hace bastante tiempo, redescubriendo a este músico, pillada con sus arias y óperas. La interpretación de su música con instrumentos de época, el volver a oír las composiciones con el tempo que está realmente escrito, los nuevos cantantes con una visión mucho mas auténtica de la interpretación y la técnica vocal muy adelantada. Todo esto me hacía, como todavía siento que pasa, disfrutar tanto de su música, haciéndome sentir que se mueven las melodías de manera tan independiente, que realmente no sé dónde van parar.
Häendel y Bach, dos músicos barrocos alemanes, que compartieron educación musical, patronazgos, hasta de los servicios del mismo oftalmólogo al final de sus días. Vivieron en países distintos y dedicándose a tipos de música muy diferentes: la iglesia y la ópera.

IMG_0502
Me pregunto Antonio, dónde van no sólo las melodías que pululan en nuestras cabezas y que nos unen a tantas personas de todo el mundo, sino a dónde van también las palabras, los versos y sus sombras. Pueblan mundos dentro de nosotros, a veces como tu dices, reposan en los amarillos infinitos de la Castilla de nuestra mirada diaria, la que tras los cristales de casa y del coche se ensancha. Pero también pueblan el espíritu de tantas personas, abriendo como navajas , palabra a palabra, su lectura, haciendo de algunos poemarios y libros residentes de por vida en “la mesilla de al lado del sillón”. Libros como los tuyos, con melodías que se desplazan, y en su planeo nos muestran la luz, el desierto, la llanura, la pradera y la alambrada del caer de la tarde, y el espino que araña cada rincón de la conciencia, la vida y el dolor.

Publicado en el Diario de Ávila. 26 de mayo de 2016.

Unknown-7

¿Conocéis el lugar?
¿Conocéis el lugar donde van a morir
las arias de Händel?
Creo que se halla aquí, en este espacio
donde se inventa la infinitud de los amarillos;
un espacio en el centro del centro de Castilla
en el que nuestros cuerpos sanarían
para siempre
si tus ojos y mis ojos
mirasen estos páramos
con piedad absoluta
y en donde hasta el espíritu suele arrodillarse
para hacernos su ofrenda
en rosales de sangre.
En este espacio hay un fuego blanco
en el que viene a expirar la música
que nos llega de lejos, ¡de tan lejos!

¿Conocéis el lugar donde van a morir
las arias de Händel?
Está aquí, en una tierra con más cielo que tierra,
donde los ruiseñores serenan la alameda
y la alameda serena de los ruiseñores,
y con la emanación
húmeda del tomillo más nocturno,
acude un enjambre de estrellas
a venerar la última espina de Cristo.
Es el mismo lugar donde la luz
llora luz,
y la catedral de los cardos
alza su grito de silencio,
y están solas, muy solas, las vírgenes
[anunciadas
y el pueblo, amurallado y muerto,
asciende vivo sobre un horizonte de lágrimas,
no sé si como un salmo
o como una corona de piedras inciertas.

¿Conocéis el lugar donde van a morir
las arias de Händel?
Está aquí, en el centro del centro de Castilla,
donde por los linderos morados
se tensa, como un arco, la luz;
es un espacio en que la nada es todo,
y el todo es la nada,
y en el que junio joven viene por los montes,
vertiendo de su copa oro líquido.
Es un lugar en el que espacio y tiempo
sólo son una hoguera
que arde y que mantiene su combustión
gracias a nuestras vidas (quiero decir:
gracias a nuestras muertes).

La música que más amáis
aquí tiene su tumba.
es la música que, a través de la respiración
[de las espigas,
viene a morir en la luz que respiran
[nuestros pechos

 

¿Desde dónde llegaste con tu furia tan quieta?
Parecía que ibas a adormecerte encima del piano,
pero enseguida alzabas una hoguera
de llamas negras y tus largos dedos
de hielo acariciaban
el fuego de las más altas esferas.
Y cómo te arrullabas con cada arrebato,
quizá porque querías ser el niño
que no pudiste ser, o porque no sabías
que el hombre-niño que eras
llegaría muy pronto a desbordarte.

¿A dónde ibas separando espinos
con tu navaja de música?
¿A dónde ibas, de dónde venías
con la música que otros escribieron,
pero que sólo tú supiste alumbrar?
Para arrancar sonidos nunca oídos
no bastaban tus manos,
por eso con tus labios musitabas
lamentos amorosos.

A veces parecía que las manos
no te pertenecían,
pues volaban muy lejos del piano,
y la música y Bach las perseguían,
iban detrás buscando otros espacios
de secretos sonoros.
Marea de pasión contenida, llegaste
a este mundo en busca de más vida,
mas Ella te esperaba en una encrucijada
(Ella era el concierto final, el más sublime)
y en un excelso juego de adivinaciones,
para olvidar por siempre,
acariciabas cada tecla negra,
le susurrabas a las teclas blancas,
y siempre avanzabas bajo los cielos fríos
con tus tormentas de oros.

A veces, cual cantata, el cuerpo te temblaba
y tú ya no sabías si el piano
era cuna o féretro.
Los huesos te cantaban, ardías con la música
y tu cerebro era un bosque de órganos,
y de los tubos de éstos brotaban infinitos.
Pero a la vez tus dedos eran llamas,
diez llamas muy humildes que elevabas
allá, en lo más alto,
como plegaria última,
hasta llorar por siempre de alegría
lágrimas negras.

Luego, la soledad te devoró
y volviste a salir al encuentro de Ella
para alejarla, para adormecerla
como a ti te gustaba: arrullando
esa mar o esa noche del piano.
La Muerte te salía al encuentro
con sus coros y orquestas,
mas tú la combatías con ternura,
la ibas conduciendo (como si fuese uno
de aquellos animales que amaste y que te amaron)
hasta el redil oscuro donde tiene
la música su tumba.
Y pusiste de nuevo tus manos a cantar.
Y comenzó tu cuerpo como a tambalearse,
e ibas y venías del piano
sin poder resistir tu propia música.
Y tus ojos, cerrados, hacia dentro estallaron.

Ya no estás con nosotros,
mas tus manos nos llevan todavía
por ese firmamento
en que nos convertimos escuchándote.
Meteoro de luz, incandescente aún,
siempre regresas para irnos guiando
con tu estela hacia arriba;
nos vas arrebatando humanísimo
allá donde perdura
el combate ganado por tus manos;
nos dejas derrotados allá donde nosotros
deberemos librar nuestro propio combate
y ganar o perder para siempre
esa música que es la vida eterna.

 

 

, , , , ,

SÉ QUE ES UN PRODIGIO. Meditación con flores.

FullSizeRender

” QUE otros alaben lo que les plazca;
Pero yo, natural de las riberas del Misisipí raudo, no alabo nada en el arte ni en ninguna otra cosa,
Mientras no haya aspirado profundamente la atmósfera de este río y el perfume de las praderas de Occidente.
Y los haya exhalado a mi vez.
¿ Es un prodigio que yo sea inmortal, si todos somos inmortales?;
Sé que es un prodigio, pero mi vida es también un prodigio y mi concepción en el vientre de mi madre es también un prodigio,
Y que de una criatura haya llegado, en arrastrarme sonámbulo de un par de inviernos y de estíos, a hablar y andar; todo esto es también un prodigio.
Y que en esta hora mi alma te abrace, y que influyamos el uno en el otro sin vernos, y acaso sin vernos jamás, es igualmente un prodigio.
Y que pueda pensar pensamientos como éstos, es también un prodigio,
y que yo pueda hacer que los pienses y que los conozcas como verdaderos, es también un prodigio,…”

Walt Whitman. Autum rivulets.

FullSizeRender

 

!Oh Walt, viejo amigo de barbas pobladas!,… ! cómo puedes hablar con palabras prestadas desde los confines de mi interior, desde esas vaguadas caladas, la ondulante linea de la carretera que lo recorre, la pradera encharcada en gotas sobre los pétalos de cada flor!,… Así lo siento, de veras,… ! y que otros alaben lo que quieran!…. eso mismo grito yo hoy.

IMG_0438

 

Avanzan los días de esta primavera de manera tan encapotada y llenos de negras nubes posándose sobre todo, como mi espíritu dentro de una maraña de jaquecas que parecen encadenarse unas a otras y descargar sobre esta pradera que es mi cabeza. Y parece que voy sorteando cada trabajo y quehacer diario, casa, familia y trabajo de manera realmente agotadora, porque siento a cada poco mi debilidad, que me puede llevar a la cama en un momento. En medio de toda la agenda, me desplazo a la montaña a impartir un curso de arte floral y a rematar la decoración de una boda, y desde mi coche parece que la medicina mas potente que haya en el mercado, aparece allí, sin receta, sin contraindicaciones, sólo para mi, en la naturaleza que envuelve la mirada, llena el espíritu de paz y de armonía interior.

Empiezo a bajar la ventanilla, y a ralentizar tanto el paso que tardo mas de una hora en recorrer lo que en pocos minutos debía haber hecho. Paré al fin en la cuneta, y poco a poco empezó a llover aún mas. Dejé la música que sonaba desde el coche, fundiéndose y allí me quedé sintiéndome propietaria de todo. Poco a poco con la lluvia que ya me empapaba, sentía que ese paisaje, la vista que recorría entre nubes los picos de Gredos, las laderas llenas de matas de piornos y cantuesos, los álamos de la ribera, las fuentes con sus colirojos, y las llanuras encharcadas con el vuelos de la cigüeñas que comenzaban a despegar, se me regalaba ya para siempre. Sentí que mas que estar todo esto fuera, al alcance de mi vista, estaba todo dentro de mi, muy dentro,…. Aspiré profundamente la atmósfera del río que por allí se despeñaba entre barrancos y luego desplazaba su panza sobre la llanura, y el perfume de todo me vistió como para una fiesta.

IMG_0445

 

Parece que la montaña, el perfume y la compañía de la lluvia, llevaba el baile a otro momento, sentí que de lo que hablábamos en susurros, lo que el aire decía entre las gotas de lluvia, era algo relativo a la eternidad del momento que ya se dilataba. El vaivén del coche, mi paso tranquilo a lo largo de la carretera de la montaña, me hacía sentir que interiormente galopaba, y que ese caballo que sentía resoplar entre las gotas llevaba el nombre de ” eterno”,…. eterno momento, baile eterno para mi,…Y yo seguía tu paso, y mi ritmo se acomodaba a Ti , y desde dentro surgía una especie de caudal de energía que decía, te decía, siempre,… siempre así, siempre estaré aquí,…. Usaré la memoria como motor para poder avanzar en medio de la tristeza, la ofuscación, el miedo,… Cuando me atenace el dolor, la pérdida, y la desorientación,… cuando agotada me desanime, y no sepa por donde está el camino, el caballo, el baile y la pradera llena de lluvia del corazón. Cuando vuelva a preguntarte dónde estas tú, Señor, collado, montaña río, prado florido, vuelo de alondra, viento y sol.

IMG_0443 IMG_0440

 

Me pregunto cómo ocurren estas cosas, sintiendo que hay prodigios como dice Walt que se circunscriben a mi nacimiento, al de cada uno de nosotros. El prodigio de vivir y respirar, de poder hablar y llamar lluvia, a lo que cae, y de respirar el paisaje, la belleza, la armonía, la luz y el equilibrio.

El prodigio de ser y de sentir que esto se pinta así

El prodigio del amor, que nos empuja por carreteras de montaña mas allá del cómodo salón de mi interior,

El prodigio de hablar y comunicar estas cosas, y sentir a los lectores atados a lo que escribo, mas allá de la red. El prodigio de tener empuje para hacerlo para pulsar las teclas del portátil hoy.

El prodigio de pensar y avanzar cabalgando, sintiendo que mas que dirigir el momento, es él el que nos lleva en sus lomos, trotando, por ahí, al paso quedo, subiendo colinas, y atravesando prados y estanques.

El prodigio de calarnos con gotas que mas que lluvia, son de ti, momento de mi vida, eterno y feliz. El prodigio de sentir que me inundas tanto, que ya calada aprendo a seguir, diluyendo la presión que atenaza mis días y hace mas tristes las horas de la noche que debían ser dibujadas para ti, sólo para ti, lluvia, pradera, cuesta, estaque, que ya arrasas con todo en mi interior, dibujante de nuevo paisaje vivo.

Llegué a casa y la luz aquella parece que arrasó con lo triste y melancólico de mi ánimo, pintando todo de un nuevo color. Y desde lo hondo grité ! Oh Walt! ,… otro prodigio es sentirse calado aún cuando la ropa está seca, y el ánimo sereno se da una vuelta de baile sobre lo oscuro, y mira alegre cada rincón del paisaje que levantas, Señor de mi alma, momento amado, lluvia, montaña y río del corazón!.

IMG_0453 IMG_0452

Mi gatita bebiendo el agua del jarrón. Parece que la tormenta ya se pasó. Que otros alaben lo que quieran, yo sé que es lo que alaba mi corazón, y lo que alaba de veras,… Pradera encharcada, lluvia y chaparrón.

IMG_0475

 

, , , ,

EN PARADERO DESCONOCIDO.

EN PARADERO DESCONOCIDO. Un caso de criminología.

Leyendo a San Juan de la cruz, y reflexionando sobre la creación artística con Stefan Zweig

IMG_9989

 

Estoy estos días enfrascada en la lectura de las obras de San Juan de la Cruz siguiendo el master de la Universidad de la Mística, y a cada paso que voy dando con los versos de nuestro admirado paisano de Fontiveros, más me impresiona esa capacidad que muestra para hablar de la vida y el amor, y cómo todo lo hace de manera tan bella. Identifica al Creador con su creación en dónde le encuentra , las montañas, los prados, las ínsulas extrañas. No sabría decir si nos sobrecoge su obra por lo que describe y tan increíblemente sublime se muestra en la naturaleza que nos envuelve, o por cómo él lo cuenta, la pausa y el espacio ese que vemos entre cada palabra, la sombra tras de cada verso, la música callada tras cada estrofa. Por el proceso creativo.

IMG_9990

En 1940 Stefan Zweig mandó una carta a su primera esposa Friderike en la que recogía sus impresiones sobre la creación artística y su misterio. Al adentrarnos en las obras de arte, contaba, cuando alguna de ellas salta del anonimato del estante de la vista o el oído, al del interior y allí está con nosotros, en ese momento, sentimos una gran humildad y nos sobrecoge la impresión. Vemos que hay algunos elegidos, artistas de veras que hacen comprensible con su obra, lo que en si mismo parte de un principio incomprensible. Este proceso de la creación artística se asemeja mucho a un caso de criminología, en ambos reconstruimos dentro de nosotros, con un poema como este de San Juan, o con una sonata de Corelli, una acción cuya realización en origen no hemos presenciado. Y esto nos debe llevar a no acercarnos a estas obras sólo de manera racional, sino a dejar abierto todo nuestro sentido a la aventura que nos muestran. Lo cierto es que cuando leemos , oímos, vamos poco a poco recreando lo dicho, entendiendo a nuestro modo, somos con el autor , autores por contagio.

IMG_9993

Esto lo he visto y sobre todo lo he oído hace unos días en un concierto en el Teatro Real de Madrid, en un recital del reputado y conocido contratenor alemán Andreas Scholl, y curiosamente no en su voz, ni en su manera de interpretar la música compuesta para los castratis de los siglos XVII y XVIII. El que me ha ayudado, además de impresionarme mucho con su interpretación, fue el violinista italiano, Stefano Montanari, que apareció en escena vestido a la manera de los piratas de Caribe, y levantó ante todos una especie de poema lleno de belleza con su violín. Un nuevo Cántico, la naturaleza sobre-creada, el arte en mayúsculas, al ver que no era sólo un interprete mas, con su actuación fue co-creador de todo, sacó las piezas y sus partituras del estante oscuro, al luminoso y lleno de sonidos, melodías, trinos y apoyaturas imposibles. Cuando en la segunda parte del recital, interpretó, junto con un clave, un chelo y un laúd, la sonata op. 5 de Arcángelo Corelli,( 1653-1713) sentí, creo que con todo el público, la emoción de lo creado y compartido.Unknown

En estos días de primavera tan llenos de actos , la semana de Rubén Darío recordando su relación con Ávila por medio de su amada Francisca , las jornadas en el Palacio de Caprotti, el centenario de Cervantes, el recuerdo a Tomás Luis de Victoria, y los cursos sobre San Juan, estas reflexiones nos sitúan en otro lugar. Me planteo entonces qué papel tenemos en este proceso creativo y cómo manejamos la impresión que nos provoca un poema o una sonata de violín. En primer lugar pasa a ser ya algo propio, ya sé qué voy a escuchar cuando esté un poco alicaída y necesite un reconstituyente emocional. Oiré a Stefano y a Corelli, y leeré el Cántico. Pero ya no voy a intentar saber mas de ellos, su vida y distintas pistas de este juicio de estilo criminológico, no. Ya siento que en este segundo paso llega a mi propia lectura y audición de ello y cómo desde ese lugar recreo dentro de mi todo, sintiéndome parte creativa del proceso, dejando mi papel de acompañamiento.

IMG_9996

Dice Stefan que en este proceso creativo los artistas en un momento dado están tan en su obra, viviendo en ella, alimentándose de lo que allí viven que sentimos que andan “ fuera de si”, como indica la palabra griega ekstasis. Cierto día al llegar un amigo al estudio de Balzac que con su largo camisón blanco y su taza de café concentrado estaba escribiendo una novela, llamó a la puerta y el escritor le abrió con lágrimas en los ojos, “ ¡Qué horror! , la duquesa de Langeais ha muerto”, dijo, la protagonista de esa novela que sólo existía en su mente y en el mundo de su creación. Con lágrimas pero de emoción me imagino estos días a San Juan, viviendo en la prisión mas lúgubre de Toledo, húmeda y desolada, el mundo de la Creación por él levantada, el otero, la majada, la fuente cristalina. El proceso creativo es una especie de juicio criminológico, en el que el autor muchas veces se encuentra en paradero desconocido.

imagesIMG_9997

Articulo  en el Diario de Ávila. 28 de abril 2016.

, , ,

El gran número

EL GRAN NÚMERO.

 

Cada día cuando me pongo a escribir este artículo, tengo claro desde tiempo antes qué quiero decir y cómo voy a ir “ esquiando” palabra a palabra para intentar comunicarme con vosotros. Hoy parece que esto cambia, y me resulta muy difícil arrancar, seguramente porque hay demasiada nieve en esta travesía. Como decía la poetisa Wislawa Szymborska en su discurso al recoger el premio Nobel, cuando encuentras una frase que encierra todo, es fácil comenzar a escribir. En este caso unos versos suyo, “ cuatro mil millones de gentes sobre esta tierra/, y mi imaginación es la que era./ No se me dan bien los grandes números./ Sigue conmoviéndome lo particular. “

Y es así, estos días andamos enredados en los números, muertos inocentes a manos de terroristas en distintas partes del mundo. El número parece importar mucho en la opinión y las noticias, las comparaciones con otras masacres se encuentran en gráficos, la historia como en un zumbido de cámara fotográfica se maneja de un lado a otro. ¿ Cuantos son los verdugos, y en dónde viven, y cuantos los muertos, cuántas son sus familias, cuantos países ayudan o condenan o informan? Y yo me quedo con lo particular, intento bajar al suelo por momentos, cómo sigue diciendo Wislawa, “ Elijo rechazando pues no hay otra manera,/ pero lo que rechazo es mas numeroso”. Rechazando avanzo como persona y así muestro lo que veo aquí debajo de los grandes números que tan fríos nos dejan.

Cuando tras la” la batalla de Francia” en 1940 Messiaen estuvo en la prisión nazi, compuso su maravillosa pieza para piano, violín, violonchelo y clarinete “ Cuarteto para el fin del tiempo”. Con él pudo descender del horror, rechazar su dominio y crear dentro de todo el infierno, un lugar donde sentir que los demás le importaban, dónde la música pudiera sonar acompañando en el dolor y ser, cada nota, como un silbo maravilloso del pájaro solitario ese que acompaña a cada ser en su corazón. Él fue un apasionado de la ornitología, y quiso adaptar el canto de los pájaros al registro de su música. Consideró que estaba hundido y que la suerte y la sinrazón le rodeaba, pero cuando comenzó internamente a rechazar esta cosa, aquella actitud, el comportamiento de aquel, en ese momento, se bajó de los grandes números al suelo. Estrenó su obra que luego es oída y venerada en los auditorios de medio mundo, en el patio de la cárcel con los cuatro instrumentos que allí pudieron encontrar, interpretada por prisioneros como él. Y desde allí salta cada vez que lo oímos al corazón de cada oyente, que se conmueve por dentro. Y es muy curioso lo que ocurre a veces con el arte con mayúsculas como este, que sin conocer de qué va, qué significa, ni la traducción de lo oído o visto nos llega a las entrañas y nos hace un nudo. El cuadro del” El fusilamiento del Dos de Mayo de Goya “ , o las sinfonía Lenningrado de Shostakovich, O estos versos que son “ un poemita, un suspiro./ A una llamada estruendosa respondo con un suspiro. A costa de pérdidas indescriptible/ Cuanto silencio, no lo contaré,/ un ratón al pie de su montaña materna./

Podemos rechazar la violencia, la intransigencia de los pensamientos únicos, las guerras santas que inmolan a su dios a víctimas de otros credos, los atentados de los terroristas, las hordas de analfabetos espirituales y vitales que crea la sociedad ultramoderna del s. XXI. Podemos oponernos a todo, y debemos hacerlo desde dentro, manteniéndonos al margen de eso que llaman opinión pública, y que nos hace pensar, sentir y respirar como esos ratones del pie de la montaña. Desde dentro, desde el patio de la cárcel en la que vive en tanta barbarie y sinsentido, el corazón de cada uno. Desde nosotros contados en tan pequeño número que es uno, yo, tu y el otro que se duele de verdad. Si esto es así, si razonamos y nos bañamos en toda esta locura, querremos hacer desde cada lugar lo que podamos. Para en principio rechazar y después, esquiando nuevamente, construir, crear una melodía, un lienzo, construir un diálogo, escribir un ensayo, hablar de corazón con nuestro vecino, enseñar a leer lo que se va cayendo como la nieve cada día en los ojos de nuestros hijos.

Dice el poema que nos empuja en la ladera de Wislawa, “ Mis sueños, incluso, no son, como debiera, populosos./ Hay mas soledad en ellos que multitudes y jaleo”, y no puedo mas que seguir con ella con todo, porque siento que esto es así. Silencio, quizá la palabra mágica, lienzo en blanco, folio en el que no sabemos qué escribir. Silencio en medio de un mundo ruidoso que nos nubla hasta el sentimiento y por supuesto la razón.

Estaba en medio de la Semana Santa de este año, rechazando el ruido, y buscando el silencio que me ayudara a ser mas cercana con el mundo ese que no se escribe con números muy grandes. Parece que el tiempo cambia, que los días de frío van en retroceso, la primavera se lanza desde los prunos de la carretera, el folio se va llenando, y nuevamente hago míos estos versos “ de dónde aún este espacio dentro de mi./ No lo sé”. Espacio, aún y dentro de mí, tres palabras para componer una nueva canción. No se me dan bien los grandes números.