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ADOPTAR UN PIORNO

¡AQUÍ  EN EL REGAZO DE LA SIERRA, ME SIENTO YO

Feliz Navidad en la Sierra de Gredos.

 

Este año he felicitado las fiestas navideñas con una frase sobre lo que quiere de verdad la navidad, su deseo de ser libre y de acampar en nuestra vida cada día.

Navidad como un renacimiento personal que tiene desde la época del Niño Jesús y su vida, a la familia como marco de todo, a la sociedad. Individualidad que se va restaurando y renaciendo y vida social que también con ese pulso avanza y cambia.

Esta vuelta a la vida viene siempre determinada por nosotros mismos y nuestra manera de ser, personalidad, intereses, valías. Dejar libre todo esto para que vuelva a la vida en plenitud.

Cuando reflexiono sobre nosotros como comunidad, individuos atravesados por una misma historia, cultura y espiritualidad, busco las raíces profundas de nuestra existencia. En muchas cosas y aspectos puedo bucear en esta búsqueda, pero en pocos como en la naturaleza encuentro su verdadero valor. En concreto en la Sierra Gredos, su belleza limpia como de cielo de Castilla, como la leía Miguel de Unamuno.  Encuentro la verdad en su silueta rotunda, en su tradición y costumbres. Todo esto desde hace unos años se muestra de manera sorprendente y muy emotiva en el Festival del Piorno en flor.

Hace casi nueve años, un grupo de personas comenzamos a soñar sobre todo esto, Gredos con su belleza primaveral, viendo cómo potenciar la vida rural en esta Sierra en los meses donde menos gente se acercaba por allí, en mayo y junio. Nos sorprendíamos al analizar esto, porque justamente es en primavera cuando la sierra de aspecto pardo y sobrio calzada de botas de granito berroqueño y fumando nieve se volvía toda juventud y belleza, oliendo a cantuesos y llenado todo de color amarillo piorno, agreste y dulzón. 65.000 hectáreas de flores amarillas llenando la vista de un mar increíble.

Desde entonces han pasado muchas cosas, sin que la comparación se considere exagerada diría que ha renacido la comarca en estos meses de primavera con el empuje del Festival de piorno en flor. Mas de 30 pueblos participan en las actividades, y estas son un motor de desarrollo social impresionante. Los vecinos decoran sus casas, el ayuntamiento, la iglesia, el pilón de la plaza. En unas actividades que promueven no sólo las visitas de los turistas que van creando riqueza económica, sino de familiares y amigos que quieren ir a ver sus pueblos, los de sus antepasados y se comienzan a sentir muy orgullosos de vivir en tanta belleza natural. Se trabaja todo el año pensando cómo decorar los pueblos y las casas, en talleres, ideas, y sobre todo en una maraña de pequeños grupos de vecinos que colaboran y cooperan para ayudar a la naturaleza que rodea sus localidades a ser aun mas bella en sus manos. En un entorno social de naturaleza rural preocupante, con cifras que aterran, según las cuales Ávila perderá mas de 16.000 habitantes hasta 2022, el 10 % de la población total. Todo este empuje y energía que aporta el Festival del Piorno, indica un nuevo camino de desarrollo sostenible para unas comunidades rurales que comienzan a sentirse orgullosas de su entorno e idiosincrasia. Y muestra a tantas personas hartas de la vida saturada de las grandes ciudades, el regalo impresionante de vivir en esta Sierra, la calidad de vida y de paz.

En estas navidades siento que todo esto nos empuja a ir mas allá. A teñir de color amarillo piorno el entorno del Portal y dejar que vaya renaciendo toda esta comarca. Todo el festival y el desarrollo de estos bellos pueblos también entran en nuestra esfera personal, nos pide que abramos nuestros ojos y que colaboremos, sintiendo que toda la sierra es nuestra, patrimonio que debemos defender y dinamizar.

Creo que estamos entrando en las sociedades occidentales en un tiempo nuevo y de diferente matiz. Los ciudadanos tenemos que aportar, cambiar nuestra mentalidad. Muchas cosas que nos rodean sentimos que pertenecen a otras personas e instituciones, a la esfera política, empresarial, gubernamental y tenemos que empezar a sentir que donde pertenecen realmente es a nuestra propia casa.  Es nuestro deber aportar nuestra valía, pensamiento, aportación de cualquier tipo de manera libre, sin condicionamientos, ni sociales, económicos ni políticos. Gredos, el desarrollo de la vida rural y su futuro es algo nuestro, mío a nivel personal y desde mi amor por esta tierra, desde mis ojos llenos de tanta belleza, y mi corazón agradecido a los vecinos que cada año trabajan en este sueño. Desde estos parámetros nace la propuesta navideña de Apadrinar un piorno, donde podamos ayudar con nuestra aportación a este proyecto social y de belleza tan impresionante.

Así tiene sentido el espíritu de la navidad, dejando que lo que es nuestro, tenga la oportunidad de volver a nacer joven y lleno de energía, sabiendo que somos nosotros los que podemos empujar este cambio, avanzando por un camino de futuro para el mundo rural.

Así podremos volver a decir con Miguel de Unamuno:“! aquí en el regazo de la sierra, aquí, entre vosotros, aquí me siento yo! Patria ermitaña, que como nido torna siempre a la verdad. ¡Feliz Navidad!

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MADRUGARÉ PARA BUSCARTE

MADRUGARÉ PARA BUSCARTE

 

Vivir en una ciudad como Ávila tan llena de vida, cultura y espiritualidad me empuja a reflexiones muy especiales sobre el paso del tiempo, el devenir, la historia y mi papel dentro de ella. Pasear por las calles y sentir los adoquines en la planta del pie, el frio barriendo las aceras de madrugada y la luz proyectada en los lienzos de la muralla, me une de manera intima a otras personas que por aquí también pasaron y a los que se les congelaba el aliento con todo. Madrugaré para buscarte.

Corría el año 1576 y para celebrar la Navidad de manera afable y distendida, nuestra Santa que estaba en Toledo en esos días, puso en marcha un juego de naturaleza poética llamado Vejamen. Para ella las poesías y los escritos tenían también este carácter de regalo, diversión y entretenimiento. Sta. Teresa escribía a veces para la recreación de sus monjas que con estos textos reían, bailaban y celebraban cada acto de la vida en común.

El Vejamen es un juego poético muy arraigado en el Siglo de Oro Español, donde un grupo de poetas se lanzaban versos de manera jocosa, a veces irónica, sobre un determinado tema, para competir literariamente entre ellos, su agudeza, su ingenio personal. El grupo de personas en el que Teresa convocó este “torneo” era muy variado desde sus hijas de San José hasta el obispo, sus amigos, su hermano, el fraile con el que fundó una nueva orden reformada.  Eran sus amigos, con los que podía reír, cambiar impresiones, compartir lo que quería.

Comenzó el torneo con Juan de la Cruz en ese momento confesor de las monjas de la Encarnación y el obispo Álvaro de Mendoza. Cuando Don Álvaro tomó posesión de la sede de Ávila en 1561 se encontró con el asunto de esa monja llamada Teresa de Ahumada que quería fundar en pobreza y sin renta. Toda la ciudad opinaba, la mayoría con prejuicios sobre ella. El prescripto de la fundación de San José se lo encontró sobre la mesa de su despacho en 1562 cuando Teresa vino desde Toledo después de estar un tiempo consolando a la viuda Dª Luisa de la Cerda. El panorama era muy complicado, tenía que poner la nueva fundación bajo su obediencia como obispo frente a los carmelitas que se negaron a tomar la jurisdicción del nuevo convento.

Pero Don Álvaro terminó siendo como vemos amigo íntimo de Teresa, como lo eran en estos días Gaspar Daza, Francisco Salcedo, Gonzalo Aranda y sobre todo Fray Pedro de Alcántara. Este fraile franciscano moribundo y exhausto se montó en pleno verano abulense, a lomos de un jumentillo para encontrarse con Dº Álvaro en su residencia veraniega de el Tiemblo para hablarle al corazón sobre Teresa y animarle a charlar con ella, consciente de la valía de esta monja abulense y sobre todo de su experiencia de Dios, su don de gentes y simpatía.

Compuso versos para este Desafio, Dº Álvaro y también el hermano de Teresa Dº Lorenzo, su amigo entrañable Salcedo “el hombre santo”, el capellán de San José p. Julián de Ávila, Teresa y sus monjas. En la oración Teresa encontró la frase del desafío: “búscate en mi”. En este Duelo salieron poemas tan elevados y bellos como el de la Santa, Alma buscarte has en Mi.

Ávila rebosa historia y nos atrapa. Estos días en los que intento que la Navidad no me caiga encima como una maraña sino vivirla de manera más auténtica, me encuentro con la práctica navideña de Teresa, escribir cosas para los demás, para entretenerlos, para jugar juntos, y cómo se pueden pasar muy felices estos días con cosas y actitudes sencillas. En unos días en los que el recuerdo de ese obispo tan amigo de Teresa me lleva a este otro de hoy en día, Dº Jesús García Burillo, también lleno de las cosas de nuestra Santa en su corazón y en toda su acción pastoral.

 

Ayer se celebró un Coloquio con nuestro otro Santo, Juan de la Cruz, y leí unos poemas para dialogar con sus sublimes palabras en la “Noche Oscura del alma”, un nuevo juego poético, otro desafío lleno de amistad y en mi caso de profunda admiración. Y es así, el pasado nos coge la mano con ellos y más que estar lejos, en los libros de historia, en los poemarios, en los conventos e iglesias, están aquí a nuestro lado. Abro los poemas de Juan y me lanzo al desafío feliz y jocoso de la Navidad con Teresa, en esta ciudad en la que ellos también sintieron el frio congelando sus pies que descalzos por las calles avanzaban.

Con mi alma te he deseado en la noche,… madrugaré a buscarte  (Isaías, 26, 9) Noche de Ávila, de cielo de Belén y humo de aliento.

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 13 de Diciembre, 2018