Leyendo en el jardín a Federico García Lorca, » Los sonetos del amor oscuro»

Y dice así Federico en este soneto,… » El amor duerme en el pecho del poeta».

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Tú nunca entenderás lo que te quiero

porque duermes en m´y estas dormido.

Yo te oculto llorando, perseguido

por una voz de penetrante acero.

Norma que agita igual carne y lucero

traspasa ya mi pecho dolorido

y las turbias palabras han mordido

las alas de tu espíritu severo.

Grupo de gente salta en los jardines

esperando tu cuerpo y mi agonía

en caballos de luz de verdes crines.

Pero sigue durmiendo, vida mía.

! Oye mi sangre rota en los violines!

!Mira que nos acechan todavía!

Versos ya inmortales, dices Federico,… » tu nunca entenderás lo que te quiero/ porque duermes en mi y estás dormidooooo». Duermes en mi y estas dormido, dicen tanto estos versos que podríamos escribir una larga historia con ellos, una que puede arrancar desde una lectura en un sillón de mimbre blanco un poco ajado ya, mientras la vista se pierde en las hojas del rosal blanco . Mes de junio,  una tarde luminosa después de la tormenta viendo cómo las palabras de Federico vuelan,… te quiero y duermes en mi. Planeo de hojas y flores que no sé a dónde van a parar. Hay también caballos de luz y verdes crines cayendo sobre nosotros. Suenan violines rasgando la piel en gotas de sangre, roto violin, rota sangre .  Veo también gente saltando en este jardín, sobre nosotros ahora y a ti al fondo perseguido por una voz de acero que no es la mía, …. oh mira,…nunca entenderás lo que te quiero,…

Sigue durmiendo, en este sillón o al fondo de la pradera, las turbias palabras comienzan a volar, siento ya mi pecho florecido, alas sobre la tarde; mas que dormir,  siento que estás dormido.

Rubén Darío en flores. La revista » El Cobaya». Mi poema. » Dormir con ella».

Leyendo a Rubén Dario en este año que celebramos el centenario de su muerte. Leyendo con flores,… El numero especial de la revista poética, » El Cobaya». Con poemas de autores de todo el mundo, investigaciones sobre Rubén Darío, documentación aportada por el archivo y la familia del poeta, ilustraciones de pintores y de artistas,…. Ha sido un lijo poder participar con mi poema » Dormir con ella».

DORMIR CON ELLA

Vive el poeta en un verso abierto, vive

y la rima que vuela, le encadena.

El pausado latido del tiempo.

El hondo sentir.

El ruido de la paloma y su cola de cadencias.

Cada palabra ata el pensamiento,

lo hace brincar por allí, volar al fin,

y cimentar la respiración con sus sonidos.

Un desgarro lento en un poema

tan blanco que camina sobre nieve.

Cómo Rubén dormías sobre ellas, rebeldes.

Rodeando la luz, y la brocha

pintando sobre el papel , su baile,

los largos suspiros alados.

Un cisne al fin.

El cielo parece caer en un momento

sobre el sonido que en vaho

va pausadamente respirándose.

Libélula eres y fondo de ojo azul,

y mar y desde aquí, vuelas.

Con cada palabra rompes todo,

lo llenas de piedras, honda

herida sobre el lomo, ala de

pez que se desplaza, libre,

descansando sobre el estanque de tu verso.

Dormir con ellas, y luego de mañana

dejarlas ir, viendo su planeo a lo lejos

y cómo arañan todo manchando el papel,

momificadas de amor

de fuego, de pasión, en cada paso.

Bailas en la lengua, y tu oculta rima

se moja así en el tintero.

Suena el trazo firme, cruz sobre papel,

salones de letras vivas, fiestas

y la luz que allí se quema.

Rueda un poeta que decidió

serlo, que decidió coser cada vuelo,

taladrar palabras,

encadenar aquello que se deslizaba cuando

la noche era claro rubí.

Y es así, Rubén , es así.

Convocas en tu copa a los astros,

y los golpeas de vino, de mar,

de roquedo amarillo , de velas

tan agrestes, como flores de locura y desazón.

Rosa y piano

Y canción y sílaba alada,

Húmeda en su cavidad, y desplazada.

Sobre aquel salón blanqueado de marfil, música viva

para que duermas con la palabra ya a tu lado.

Lo que de veras quieres

es dormir con ella, y levantarte sobre

el collado que forman sus muslos,

y deslizar la palabra aquella

que del sueño voló, que planeaba.

Y levantar una muralla con ella

Y construir nidos, y fuentes llenas

de agua, y bañaros los dos sobre

la corriente que arrastra el viento que

sobre tu verso se tiende.

Vive el poeta y sobre el verso abierto

se precipita, en ala avanza

esquiando la nieve que cayó,

el frio derretir de cada palabra,

que en bola sobre el escritorio, avanza.