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Leer en Madrid. Entrevista

La Naturaleza nos devuelve a nuestra casa interior – Mª Ángeles Álvarez Sánchez, poeta y escritora

Maribel Orgaz – info@leerenmadrid.com
Mª Ángeles Álvarez, poeta y escritora, experta en arte floral presenta el próximo martes 30 de abril en el episcopio de la Catedral de Ávila, su primer poemario; Y el aire al soplar, Editorial Cuadernos del Laberinto. Directora de la Casa de la Poesía en la Universidad de la Mística de Ávila, es autora de los libros de arte floral y pensamiento 31 meditaciones con flores sobre los textos de Teresa de Jesús (2012) y Un Castillo lleno de flores (2015); su página personal es una de las más hermosas que pueden encontrarse en Internet en español.

Hay una armoniosa conjunción en tu obra de Naturaleza y poesía. ¿Aún necesitamos desarrollar, como sociedad, esa otra inteligencia llamada biofilia

Creo que los españoles tenemos un largo camino que andar en relación con la naturaleza. Al lado de consideraciones ecologistas hay que poner las vivenciales y de dialogo personal con lo natural. Esto lo saben muy bien los japoneses que conciben todas las flores, las ramas, los musgos como elementos necesarios para su equilibrio interior porque les devuelve por minutos al campo, lugar de encuentro con nosotros y foco de estabilidad y belleza.

La naturaleza seguimos considerándola como un marco, un paisaje de fondo, no como el interlocutor que nos devuelve  el equilibrio interior y que es fuente de disfrute y belleza.

En estos días, salir al campo y estar atentos para contemplar ¿qué flor?

Salir al campo todos los días para ver el paso de las estaciones, los brotes, cada luz que se desploma en las hojas, las cortezas que se llenan de musgos. Y hacerlo de manera abierta y contemplativa, que sea la naturaleza la que nos vaya diciendo, y nosotros dialogar con ella por dentro para ir construyendo nuestra propia voz y poesía vital. De manera libre, desprendernos de muchos prejuicios es una tarea a iniciar, cuando vemos que son tan bellas las flores silvestres del borde de las cunetas como las rosas del parterre botánico, la genista vencida por el aire, los troncos llenos de sedum y las piedras de un camino polvoriento lleno de achileas.

Por qué el auge de la poesía en tiempos no precisamente poéticos.

La poesía es el arte de la palabra mágica, la indómita y llena de potencia. En lugares donde el tiempo y el silencio son bienes escasos por el ritmo de vida, los poemas dicen mucho en pocos segundos. Y además son palabras explosivas, dicen de nosotros los poetas y también mucho de los lectores que van por caminos diferentes con nuestras palabras. Nos hacen reflexionar envolviendo de rima, belleza, imágenes, matices, la vida diaria que es un poco monótona y monocolor. Por eso los jóvenes siguen detrás de la poesía. Y se impresionan al seguirla, al aprender a dejarla libre por ahí.

Si la poesía es intensidad, ritmo y voz. Qué es la Voz.

Cuando abrimos las puertas y entramos en el camino de la naturaleza, de su contemplación, caminando por nuestra propia vida y persona con flores y ramas en el dialogo, nos podemos encontrar con esa Voz que nos lleva y nos maravilla. Es nuestro propio interior, pero enriquecido por la contemplación de lo natural que comienza a hablarnos y a construir nuevos reinos por dentro, haciéndonos como peregrinos de su estela, caminantes, como los monjes zen escritores de Haikus o las canciones del Cantico Espiritual de San Juan de la Cruz.

Citas a San Juan de la Cruz que es un poeta muy especial para ti, cuáles son o serían sus flores.

San Juan es un poeta en continua admiración hacia lo natural. En su vida recorrió a pie miles de kilómetros, y cuando llegaba de un exhausto trayecto a un convento, rápidamente salía al campo cercano a contemplar. Todo era para él regalo, “todo es mío y todo para mi”. Sus flores son las que aparecen en el Cántico, los rosales, los mirtos, los dientes de león, los collados llenos de aromáticas y los valles al lado de los ríos con sus violetas. Una poesía que está llena de aromas, a menta, a arroyo que va bajando entre rocas, a árbol de vida florecido, musgos… Un paisaje que se llena de cada florecilla de las estaciones del año que al lado de sus pies descalzos él contemplaba emocionado.

Rousseau herborizando feliz en la isla de la isla de Saint-Pierre…

Cuando me encontré las Ensoñaciones de un paseante solitario descubrí al verdadero Rousseau, mientras paseaba con él.  En sus paseos comienza a recoger su espíritu, perdiendo el recuerdo de sus dolencias y problemas y entrando por otro camino donde está la verdadera felicidad para el ser humano. En camino de la contemplación que es una aventura personal llena de potencial renovador, donde dejamos que sea lo natural lo que nos devuelva a la casa interior de la que salimos con tanta frecuencia por el trajín de la vida y el estrés que ello nos proporciona.

Y el aire al soplar
MªÁngeles Álvarez

Editorial. Cuadernos del Laberinto

Al levantar los ríos
los enredaste
en el cielo.

Las algas
se confundían
con las estrellas,
y todo el reflejo
de la luz sobre el agua
se hizo nube.

Y paseaban sobre mi
que miraba
su fuga
en su ascender
entre los árboles.

 

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