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Manos y cucos

 

 

En medio de toda la preocupación mundial por el avance del coronavirus nos fuimos una mañana  de finales de febrero a visitar la Cueva del Castillo en Puente Viesgo, Cantabria.  Los cucos comenzaron a cantar a lo lejos. Pasamos en un momento a otro viaje lleno de emoción, aquel que nos lleva a encontrarnos con los hombres que vivieron en estos lugares nada menos que 150.000 años.

Pasar dentro de una cueva prehistórica supone entrar en un reino de oscuridades que desde tiempos remotos sorprendian a los hombres que allí llegaban como nos impresionan ahora. Cada grieta o protuberancia tomaba vida con el movimiento oscilante del fuego, llevando al grupo a encontrarse con el corazón de la tierra, allí donde fundirse con lo creado, al propio centro de todo.

No sólo vivían bajo la protuberancia de la entrada que a modo de techado de roca protegía sus asentamientos, sino que cazan por todos los contornos, mariscaban, se dedicaban largos ratos a despiezar el botín, a sacar el máximo rendimiento de cada parte de sus presas con la industria lítica y ósea tallada que encontramos en las excavaciones, buriles, raspadores o azagallas.

El grupo estaba también organizado de manera ritual, las creencias compartidas por todos daban cohesión. El concepto de libertad de expresión no entraba en sus parámetros vitales, todo estaba dominado por el grupo y las practicas comunales y rituales los constituían como tribu.

Aunque hayan pasado tantos miles de años, y nuestras sociedades nada tienen que ver con estas tan antiguas, hay de repente cosas que nos llevan a sentir que somos los mismos hombres, que estos grupos de homosapiens son nuestros antepasados. Que nos podemos dar con ellos la mano, como siento al ver las manos pintadas en las paredes de la cueva.

Todavía hoy en día usamos las manos para expresar tantas cosas. Saludarnos, fijar algo entre nosotros, para expresar nuestro apoyo unánime a algo como ocurrió con las manos blancas en recuerdo de Miguel Ángel Blanco, un momento que supuso el principio del fin del apoyo social a los atentados terroristas de ETA.

Manos para recorrer las grietas de la cueva en sus galerías mas ocultas, donde tenían que avanzar muchas veces reptando como internándose de manera valiente en las entrañas del mundo conocido.  Las manos de los hombres de hoy en día que se unen para sentir el apoyo de unos para con otros, como símbolo de los que nos une. Lo que nos une hoy en día y con nuestro pasado mas remoto.

El coronavirus nos tiene a todos muy preocupados. El ritmo mundial, la economía, los transportes se van paralizando, el miedo comienza a reinar recordándonos los momentos de pánico por las pestes que recorrieron Europa durante siglos. El mundo intercomunicado en el que vivimos tiene estas consecuencias.

Los hombres que vivían en Puente Viesgo también se sentían amenazados, la ansiedad debía ser también algo habitual en aquel momento. La necesidad de buscar alimentos y de rogar para no se extinguieran los animales, las plantas, los peces que mantenían al grupo. Pedir ayuda a las fuerzas ocultas de la naturaleza mediante ritos, mediante chamanes que llevaran a cabo las ceremonias.

En estas celebraciones podemos leer el arte rupestre que admiramos en las cuevas. Para ellos entrar en las profundidades de las cuevas era un verdadero viaje al mas allá, donde las protuberancias de las paredes iluminadas por el fuego daban vida a los animales que pintaban, en una especie de imágenes con vida propia, al movimiento de la luz, del aire, del propio deambular del grupo. Como se ve en el bisonte pintado en el Castillo aprovechando una protuberancia natural de la roca, como también aparece en la cueva de Niaux en Francia. El hombre no sólo buscó y encontró la figura del animal, sino que contribuyó de manera decisiva a hacer que el grupo y ahora nosotros lo podamos contemplar.

La mañana parecía primaveral, la música de Frederick Delius (1912) con su juego de cucos, con los oboes, los violines y el clarinete parecía describir el campo. Primavera que se va intuyendo, saliendo del fondo de la caverna, reinando en un mundo que aun hoy en pleno s. XXI está lleno de ansiedad, como hace milenios.

 

 

 

 

 

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LA PALABRA

LA PALABRA

 

Desde hace un tiempo cuando analizo la realidad política y social que nos rodea, muchos de los problemas, los rasgos de peligrosidad que intuyo me llevan a replantarme qué es la palabra, qué sentido tiene hoy en día. La palabra es aquella que materializa la realidad, la que define sus aristas y bucea por lo hondo de su contenido. Llena de un montón de matices que como poso del tiempo se van depositando sobre ella, en una herencia volátil que tiene y que la hace ser multicolor y llena de interés. Nombrar algo, es el proceso por el cual le damos vida.

¿Qué ocurre entonces cuando no dejamos a las palabras su verdadero lugar, cuando exponemos de ellas sólo la parte que nos interesa para nuestro razonamiento? Siento que lo que conseguimos se llama demagogia. Sobre todo porque esa utilización de una parte del significado como totalizadora, hace que se construya la casa sobre cimientos de falta de verdad. Así palabras importantes para la sociedad como patria, libertad, solidaridad, vida o pueblo van edificándose en terreno pantanoso.

Decía la gran poeta portuguesa Sophia de Mello Breyner  Andresen que “la verdad a medias es como habitar medio cuarto, ganar medio salario, como tener sólo derecho a la mirad de la vida.  El demagogo dice de la verdad la mitad y el resto lo juega con habilidad, porque piensa que el pueblo solo piensa a medias, …

Debemos buscar el verdadero sentido de las palabras, porque con ellas vamos viviendo, y nos acercan o alejan de su significado. Y en esta búsqueda la educación es la herramienta que nos permite aliarnos con la verdad y la libertad que a su vez nos hará libres.

Cuando no tenemos ese interés por las palabras, caemos en un uso estereotipado de las mismas, expresando ideas ya muy lavadas, desprovistas de verdad. Hoy en día todo esto va en aumento, al menos en mi percepción, porque se van sustituyendo las lecturas reposadas de libros por las descargas de las redes sociales que tienen ese deseo de que todos pensemos igual y que usemos las palabras y sus conceptos de la misma manera. Un rodillo de homogeneización que lleva a la violencia en el momento que alguien use las palabras de manera diferente, aunque sea por dotarlas de su verdadero y total sentido.

La palabra es el origen de la vida, como así nos cuenta el comienzo del Evangelio, y es en ella en la que podemos aprender desde la fe muchas cosas que se nos van revelando.

Tener palabra, es algo que siempre ha constituido la base de las relaciones humanas. Con sólo decir algo, esa palabra dicha unía, desunía, afectaba a las personas de manera automática, de forma que durante mucho tiempo lo dicho era ley, porque se basaba en la honradez de los que la habían recibido, en su honorabilidad. Hoy en día siento que esto está en desuso, hay que leer siempre la letra pequeña de un contrato porque puede ser que allí te estén engañando, o contando lo que estás a punto de suscribir de manera contraria a lo hablado.

Son los poetas los que desde antiguo han estado siempre a la búsqueda de la palabra. Decía Federico García Lorca que “la poesía era como una cacería nocturna”. Acercándonos a la poesía vamos a encontrarnos con la palabra y todo su reino, indagando en lo que nos dicen los poetas, nos encontramos también con lo que nosotros mismos nos planteamos. Poesía y reflexión, análisis de las palabras y respeto a su verdadero y amplio reino de significado.

Igual que creo que la actualidad no es sólo lo que sale en las noticias de cada día, que el color del cielo, la sequedad de un campo erosionado y el paso tranquilo de un madre con sus hijos, es lo que define el momento, creo que la poesía nos ayuda a pensar, meditando sobre el significado de las palabras entramos en un lugar libre y verdadero. Parece mentira que ya Teresa de Jesús hablara hace tanto tiempo de la necesidad de “andar en verdad”, en la verdad de nosotros mismos que definimos con palabras.  Decía Sophia “ Iba y venía/  y a  cada cosa preguntaba/ qué nombre tenía”

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Leyendo a Galdós

 

El centenario del fallecimiento de Benito Pérez Galdós y todo lo que imaginamos que va a mover, es para los lectores de su obra una buena noticia en medio de tanta incertidumbre política y social. Poder volver a leer sus novelas nos brinda la oportunidad de abrir unas páginas vivas de la historia de España, la de nuestros paisanos del s.XIX que tanto se parecen a nosotros.

Esta cercanía con lo relatado, al margen de determinados aspectos en los que la sociedad ha evolucionado de manera enorme sobre todo en esta revolución de internet y los medios de comunicaciones de masas, se produce por el talento singular de Don Benito, que hace a sus personajes verdaderos arquetipos humanos de españoles en los que nos podemos llegar a encontrar retratados.

Me parece mentira tener que apuntar que Galdós es un escritor de una talla similar a Cervantes, y que esto sea algo que se pueda llegar a cuestionar. La literatura del s. XIX con autores como Balzac, Dickens, Tolstoi, a los que Galdós leía y admiraba, la música de Chopin, Falla y Albeniz, los cuadros monumentales de Sorolla, requieren volver a situarse en el verdadero lugar que ocupan en los lectores, los que amamos la música y disfrutamos con las exposiciones y museos. Las vanguardias del s. XX, se impusieron sobre tanto acierto y belleza, en el culmen de lo que el hombre puede hacer artísticamente, oponiéndose y haciéndonos ver que lo superaban. Esto desde luego para mi, no es así, las novelas de estos grandes escritores decimonónicos son el culmen de la novela, por su belleza formal, el uso del léxico, los retratos de los personajes tan depurados y certeros, las tramas y todo el ambiente que reflejan, siendo cuadros vivos de la historia y sobre todo del alma de los personajes y nos regalan las llaves para abrirlos en cada lectura.

Y analizando un poco la trayectoria de las novelas de Galdós, nuevamente aparece en el comienzo de su tarea como novelista el empuje de Cervantes, curiosamente en la novela de Dickens “Los papeles póstumos del club Pickwick” que él tradujo al español desde la versión francesa de la obra, y que se publicó en el periódico “La Nación” por fascículos. Una novela inglesa que toma el argumento interno del Quijote, actualizando así nuestra literatura.

Don Benito fue un hombre inquieto, siempre atento a lo que ocurría a su alrededor con un bloc de notas en sus manos paseando por las calles de Madrid, fijándose en los personajes para luego construir en su casa a Fortunata, a Tristana, la Miau, el señorito Villamil… Trabajador infatigable, escribía desde que amanecía, y dedicaba el día junto con los paseos de exploración social, a la lectura, siendo lecturas recurrentes y habituales, Shakespeare, Dickens, Cervantes, Lope de Vega y Eurípides.  Gran amante de la música, disfrutaba con los conciertos, interpretaba algún instrumento y llegó a ser crítico musical. Descuidado en el vestir, como quien quiere pasar desapercibido para observar, paseaba con su gabán negro, bufanda blanca y su perro alsaciano.

Galdós admiraba a Balzac, sus Episodios Nacionalesse estudian en relación a “La Comedia Humana”, aunque la descripción social de Galdós es mucho mas completa, centrándose en todas las clases sociales, frente al gusto del francés por la alta sociedad que aparece en su obra.

Pero la manera de contar las cosas de Galdós nos recuerda  a los lectores mucho más a Dickens, sobre todo en los diálogos como cuando retrata un personaje, ya que utiliza en su conversación determinadas palabras que suele repetir en su hablar y que lo van describiendo. Así como esa capacidad de mostrarnos de cada personaje su pasado en pocas líneas.

Muchas cosas podemos aprender de Galdós, como escritores su método al poner su taller de trabajo en la calle y en ir recogiendo la vida que cada situación nos va relatando. El ritmo imparable de trabajo y el interés por lo que nos rodea. El análisis de las situaciones, la política del momento que tanto se parece a la actual, el modo de escribir tan afinado en forma y en fondo. Pero, sobre todo, con él vamos a disfrutar, cogiendo una novela y yendo de su mano por las calles y casas de la España que todavía se encuentra en pie.

 

 

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Como quien va mondando una fruta

MUJERES OLVIDADAS DE LA HISTORIA

 

Coinciden en estos días mis lecturas, música, poemas, reflexiones y exposiciones de pintura con la obra de grandes mujeres de la historia, muy poco conocidas algunas, otras ocultas en los pliegues del tiempo y la sociedad. Su obra y pensamiento vienen no sólo a mostrar el trabajo de la parte mas oculta de la historia, la de las mujeres, sino nos aportan una nueva manera de contar, de expresar, de vivir y de ser de la humanidad dentro del interior femenino.

Estoy leyendo a la monja carmelita descalza Cecilia del Nacimiento(1570-1646) cuya poesía es tan bella y lirica como la de su padre Juan de la Cruz con el que debió coincidir en su convento de Valladolid, lugar donde algunas monjas hicieron de copistas de las obras del santo, como el Cántico. La poesía tan brillante de la hermana se ha leído durante siglos como la obra del santo o como la de una monja que escribía al estilo o copiando al poeta. Releyéndola en un estudio critico de su poesía, encontramos no a una mera copista, sino a una de las poetas más brillantes de la poesía en español. El próximo martes 26 de noviembre vamos a conocerla y a leer sus poemas en La Casa de la Poesía Juan de la Cruz de la Universidad de la Mística.

La familia de Cecilia era un foco doméstico de humanismo, música especialmente el clavicordio, pintura, caligrafía ya que los Sobrino fueros secretarios de la corte, y grandes lectores entre otros de Luis Vives. Su madre Cecilia Moriles ha sido considerada como una de las mujeres más instruidas de su momento, en lenguas sabias y vivas, en ciencias naturales, filosofía, teología y cosmognía manteniendo conversaciones con Andrés García de Céspedes el matemático- cosmógrafo más brillante del momento.

Este mismo ambiente familiar ilustrado, ha sido el suelo en el que han surgido las dos mujeres pintoras que en esto días muestran su obra en el Museo del Prado, Sofonisba Anguisola( 1535-16259) y Lavinia Fontana(1552-1614). Sus cuadros han sido reconocidos desde el momento de su creación como obras de arte singulares pero su autoría, la mano femenina que los realizó, se fue perdiendo, y al igual que le pasó a Cecilia, se atribuyeron sus obras a varones, reconocidos pintores como Alfonso Sanchez Coello en relación a los cuadros de Sofonisba.

Sofonisba estuvo pintando en la corte española durante 14 años, con retratos admirables del propio rey Felipe II y de sus esposas Isabel de Valois y Ana de Austria. La familia de Sofonisba educaba a sus hijos en igualdad, y sus hijas fueron grandes pintoras de reconocimiento social dedicándose a este trabajo y organizando un taller que se constituyó como en el caso de Lavinia, en el sustento familiar, dando clases a sus pupilos y desarrollando un amplio abanico de temáticas.

Me sorprende con dolor que haya sido muy recientemente a través de investigadoras  del arte  como María Kusche, cuando se haya visto todo esto y haya vuelto la autoría de estas obras de arte a sus auténticas autoras que todavía no figuran en los manuales de texto.

Más allá del tiempo, volando al s. XI me llevan las partituras para citara salterio de otra mujer impresionante, la abadesa alemana, santa y doctora de la iglesia Hildegarda de Bingen(1098,1179) con una obra extraordinaria que abarca pintura, escritos de botánica y medicina natural, astronomía, mística, pensamiento, teología, música. Una mujer adelantada a su tiempo que puso el camino para avanzar a muchas otras, y cuya existencia y obra se está rescatando de la niebla por su absoluta actualidad.

He titulado este articulo con una imagen de otra gran mujer de la historia, Christine Pizan  (1364-1430), veneciana criada en París, amiga de Juana de Arco que al enviudar desarrollo una obra de literatura para poder subsistir, con libros que hoy leemos con admiración por la defensa de la mujer y su lugar en la sociedad. Creadora de la organización Querella de las Mujerespara defender los derechos y que estuvo en marcha hasta el s. XVIII. En su obraCiudad de las Mujeres(1405) hablaba de este nuevo descubrimiento de la sociedad, el papel de las mujeres, en un proceso de sacar lo oculto, y dejar que se pueda saborear todo lo que nos muestran y dan el verdadero gusto de la humanidad en su totalidad, “como quien va mondado una fruta”.

 

 

 

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Mi regalo a Teresa

Mi libro ” Un castillo lleno de flores”es un regalo para una amiga que me ayuda en miles de cosas de mi vida diaria, Teresa de Jesús. La lectura de las Moradas o el Castillo interior abrió en mi interior un montón de puertas a lugares por los que voy desde entonces transitando. Lugares que eran míos pero que no los conocía, estaban bajo la niebla que oscurecía tantas cosas que vivimos por dentro.

Cuando pienso en esta obra, me recorre un escalofrío, la aventura tremenda en la que me metí a nivel personal, el trabajo ingente de diseño de todo lo que veía  retratado en 140 diseños de arte floral, recogidos en acuarelas con todas las especificaciones de plantas, flores, luz, color, lugar, ambiente. El trabajo enorme el taller de flores de Donzoilo realizando los arreglos de cada página, mas de tres años de desarrollo de la obra. El trabajo con el gran fotógrafo Jesús Gallo, de dos años y medio persiguiendo luces, colores, perspectivas por toda la ciudad de Ávila, la lluvia, el granizo, el roquedo, el basurero, el interior…

El diseño del libro con María Palomo, las tardes en el despacho maquetando, buscando la mejor toma, … La edición del libro al pie de las máquinas de la imprenta Palermo, buscando que cada flor mantuviera su color verdadero.

Siento Teresa que esta es una obra única en mi vida, que juntas hemos hecho. El cansancio aun hoy lo siento, y las preocupaciones por tantos papeles que tuve que asumir, autora, escritora, florista, editora, diseñadora, … Pero esta obra está ahí, para que nuestros lectores puedan recorrer sus páginas disfrutando de la belleza de tus palabras, en mis flores y los lugares por donde juntas transitamos.

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Mis poemas en la prestigiosa revista literaria Aquarellen

Es un placer poder participar en esta preciosa revista de poesía chilena Aquarellen Literatura, con un grupo de poetas muy especiales.

Gracias  Ester Bueno por tu trabajo en este proyecto.

Con las poetas Ana Galán,  Ester Bueno, María Jesús Fuentes,  María Ángeles Pérez López, Marta Dominguez, Montse Villar, Angeles Fernangomez

 

 

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RECITAL POÉTICO MUSICAL. CÁNTICO ESPIRITUAL

El día 5 de septiembre desarrollamos en Ávila un recital poético musical muy especial. Una actividad dentro del Congreso mundial Sanjuanista “Cántico Espiritual”.

La noche del Cántico, la de Juan, se juntaron con la de Ávila estrellada, allí en  un lugar al lado de la muralla, Castillo del interior.

Ya tenemos el Youtube del Recital del Cántico y lo compartimos con todos nuestros amigos. Se retransmitió en directo a mas de 18 países.

Un acto que comenzó juntando a todos los poetas que tenemos a Juan de la Cruz como guía y fuente de inspiración, a los poetas de la Casa de la Poesía y a los Juglares de Fontiveros, en un sencillo momento con musgos, menta y tomillos entre nosotros.
Fue emocionante leer entre todos estos versos tan sublimes del Cántico, la música de fondo, y poder poéticamente dialogar con Juan de la Cruz.
Un grupo de amigos, de poetas tanto de la Casa de la Poesía como de los Juglares de Fontiveros, en el CITeS que es la casa de Juan, donde viven sus hijos e hijas y todos los que siguen su legado de amor y luz.


Damos mil gracias a todos los que hicisteis posible este momento, los poetas, los músicos, amigos, colaboradores…. A los que con vuestra presencia nos acompañasteis en la lectura y que erais la parte esencial de ese momento, compartiendo poesía y vida.
Gracias Fernando Campillo y María Tellechea por esa música tan llena de emoción y belleza.
Gracias a Milagros Quintela, Danilo Ayala, Juan del Santo, Julio Collado, Esther Bueno, Jose María Muñoz Quirós, Asunción Escribano, María Ángeles Perez Lopez, José Pulido, Carlos de Gredos, Alfredo Perez  Alencart, Miguel Angel Mesa Bouzas, Clara Janés, Ilia Galán.
Gracias al p. Javier Sancho y toda la Comunidad de Cites por hacerlo posible, siempre con tanto cariño.
Mil gracias a Todos!!!
Congreso Mundial Sanjuanista que se desarrolla en la universidad de la Mística, CITeS de Ávila, la Casa de la Poesía Juan de la Cruz ha desarrollado un recital poético con música en directo.

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MAESTRO DEL BARRO

MEDITACION CON SENECIOS ROWLEYANUS, UNA HOJA DE PELARGONIO DE MENTA Y UNA FLOR DE HIBISCO

A veces me meto en charcos y siento que me ahogo, remo sobre el barro y la suciedad como si estuviera en medio del mar. Abro un poemario de un autor que siempre me sorprende y me ayuda mucho a escribir, Wallace Stevens. La tarde está tan cargada.

Leo a Wallace en el poema que lleva este titulo tan rotundo, MAESTRO DEL BARRO, del poemario Ideas de orden, editado con su versión al español de Daniel Aguirre por Lumen. Un libro fundamental de la poesía norteamericana del s. XX, donde la imaginación entra en dialéctica poética con la realidad como en este bello poema. Y dice así:

Turbios de barro los ríos de la primavera

se están embarullando

bajo cielos turbios de barro.

Está la mente turbia.

 

Para la mente aún nuevas riberas

de abultado verde

no hay;

celestes lados de oro

no hay

la mente se embarulla.

 

Renegridísimo canijo,

del barro hay un maestro.

El haz de luz

que allá desciende, en la distancia, de cielo a tierra,

aquel es él…

 

Autor del brote del melocotón,

maestro del barro,

maestro de la mente.

Los días de julio se van volviendo sedientos, y todo el polvo suspendido se disuelve en el aire, sientes que la sombra de todo la vas absorbiendo, que te van manchando las manos y el interior. Desde que llegó a casa la mata de Senecio Rowleyanus supe que su larga cabellera de pequeños planetas verdes me iba a ayudar con cosas importantes de la vida. Las plantas y los senecios siempre tienen ese efecto en mi vida.

Volvía a casa estos días  decepcionada con algunas personas, con sus actitudes, cansada de trabajar, con migraña recurrente, con los ojos llenos de barro y las manos con un vacío en su corazón. Y sus largos cabellos verdes me reconfortaban sobre todo por una cualidad increíble que tienen y que me transmiten, belleza y libertad, movimiento acompasado y camino, frescura verde, puntuación de lo mas triste y profundo de mi corazón, respiración de planta, mundo redondo de hoja redonda, de planta redonda de mundo redondo de cada flor.

Mirar un poco cómo el cielo está turbio cuando avanzo, sentir nublado el corazón, y sentir al fondo de la larga cabellera verde y llena de puntos-mundos, pensamientos verdes y llenos de frescura. Sentir que hay un maestro al fin para mi como me recuerda Stevens hoy. Mi maestro del barro, el que me saca, autor del brote del melocotón, del haz de luz, de los celestes lados de cada día cuando dejo que me envuelvan con su calor.

Me dijo un amigo estos días, con voz de eco, que ya era hora de aprender a cabalgar , dejando a la vida discurrir ante mi,  abandonando el espíritu en momentos de contemplación, como la larga melena del senecio que en los lomos me lleva lejos de la nube de polvo que se hizo barro en mi corazón.

Tarde de verano de un día de María Magdalena, 22 de julio, sus cabellos sobre mí y todo su corazón cayendo sobre la casa de Jesús. Y el amor arrasando con el barro y la sequedad, lo rígido y gastado, lo monótono y mortecino.  La libertad en forma de vida y de camino, pequeñas puntadas como hojas redondas de senecio lanzadas hacia delante en un mundo lleno de luces turbias y de barro en suspensión. Decía Teresa de Jesús que hay que aprender a dejarse hacer, a dejarse llevar, a dejarnos amar.

Parece que a duo puedo ir cantando ahora con Magdalena, mientras coloco una hoja de pelargonium de menta y una flor de Hibisco sobre lo verde del cabello del senecio, de su mundo en planetas verdes, su respiración entrecortada, el eco del corazón.

Autor del brote de melocotón

el maestro del barro,

maestro de la mente.

Y llueve ahora con fuerza, el ozono llena todo de la atmósfera de tus ojos abiertos, maestro del fondo verde de cada flor. Aire desatado que levantas el polvo, mi tristeza en puntos verdes que como planetas dibujan la piel verdadera que me regalas con cada gota de sol.

 

 

 

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Cerro Gallinero. Un lugar mágico

El pasado sábado 13 de julio estuvimos viendo cómo se ponía el sol en Cerro Gallinero, recitando poemas, oyendo la guitarra de aire de David Duyos.  Mis poemas se unieron allí sobre el cerro con los de Ángela Segovia, Antonio Pérez Río y J. Seafree.

Cerro Gallinero es un lugar especial, allí sientes una ola de energía. Desde mis épocas de arqueóloga, de prehistoriadora tengo este sentimiento profundo de la unión del hombre con el medio ambiente, con las rocas, las praderas encharcadas, los caminos polvorientos, las plantas que agrestes llenan todo de su esencia silvestre. Y también he ido descubriendo que hay lugares donde todos los elemento, cielo, roca, agua, vistas, aire, naturaleza, olor, se juntan y lo convierten en mágico. En estos lugares los hombres han querido vivir y sobre todo orar y adorar, en lugares como el Cerro Gallinero, ir para entrar en conexión con todo lo creado, en una experiencia natural llena de potencia, la de saberse parte de un todo bello y lleno de energía.

Desde que conozco a Carlos de Gredos le admiro por su mirada poética de lo natural y por ser un verdadero rastreador de huellas. Lo encontrado que posiblemente es al revés, lo que nos encuentra en la vida, se constituye con el paso de nuestro camino en compañero, y vamos aprendiendo algo mas que rastros o huellas, vamos aprendiendo su nombre. Nombrar algo es lo máximo que podemos hacer, llamar genista, roca llena de cazuelas del frío, grieta florida, serpenteante vaguada llena de restos de cantera.

Carlos nombra todo esto, y lo va mostrando de manera re-creada. Es bello lo que hace porque está constituido de la belleza más absoluta que tenemos los hombres, la creación, la naturaleza, esta madre o padre, Jefe, compañero, Amado con el que caminamos. Y él nos lo muestra, lo nombra, y lo que ve en su interior después de esta experiencia de naturaleza, lo expresa en arte, el mas bello y sublime, el efímero.

Subir allí con mis hijos, compartir el momento con otras personas que también se sentían impresionadas por el lugar con la dificultad de elegir qué ángulo de mirada es el más bello, potente y único. Poetas, amigos, arte y música en la guitarra de David Duyos que parecía ser parte del aire que nos envolvía con su lengua de sol que se va perdiendo.

Lugares así, museos al aire libre como este, tengo la sensación que van a ser muchos en un futuro. Carlos es en España pionero, ya que sólo hay tres museos así en nuestro país. Y lo va a ser, porque es auténtico y único, con paredes de aire, sin entradas ni pasillos, con el cielo de techo y las rocas berroqueñas como suelo. Sin aparcamientos, sin colas, dejando a la belleza ser libre lejos de la cárcel que muchas veces es una sala de exposiciones.

Te felicito Carlos por este Museo con obras de reputados artistas internacionales  de mirada tan única y animo a todos los que quieran tener una experiencia artística en la naturaleza que vengan a este lugar, Cerro Gallinero, para entrar en un lugar mágico que las cumbres peladas de  Hoyocasero nos regalan. Y así podremos aprender a nombrarlas y a entablar un dialogo profundo y personal.

 

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Luz viviente. El CD de la música de Hildegarda de Bingen

La música de Hildegarda de Bingen en la citara salterio de Catherine Weidemann y la voz de la soprano Margarida Barbal .

Todos los que nos acercamos de una manera u otra a la figura de Hilegarda de Bingen nos quedamos fascinados con ella, su ingente y variada actividad en tantos ámbitos de la vida, teología, medicina, astronomía, y  la música.

Fue abadesa creando conventos para monjas benedictinas desde un monasterio masculino. Fue líder monacal, médica consumada cuyos tratados y recetas aún asombran cada día a los médicos actuales por su intuición y eficacia terapéutica.  Fué profetisa y mística y así se la conoce como la profetisa teutónica.

Es considerada como una de las mujeres mas fascinantes de la historia, polifacética en plena edad oscura del medievo, hablamos de  la Baja Edad Media, ( 1098, 1179 d. C)

Dotada de una cultura extraordinaria estuvo también muy comprometida con la reforma de la iglesia

Hildegarda nació en Bermesheim, en el valle del Rin en el seno de una familia noble alemana que al ser la décima de sus hijos la ofreció a la iglesia como diezmo desde su nacimiento. Fué entregada para su educación religiosa a Judith de Spanheim a que llamaba Jutta, quien la instruyó en el rezo del salterio, leyendo en latín.  durante estos años  leyó las Sagradas Escrituras y se formó en el canto gregoriano. Durante este momento con Jutta en el que vivieron en el castillo de Spanheim debió aprender a cantar, a tocar instrumentos como el salterio y a ver el poder interior del rezo cantado de los salmos como puerta de entrada en la interioridad habitada por una luz que ella veía siempre lucir.

Ella llamaba Luz Viviente a la presencia de Dios en su alma, y este es el titulo que la profesora y citarista Catherine Weidemann y la soprano medievalista Margarida Barbal han dado a este CD con música de Citara salterio y voz sobre las partituras y los textos de Hildegarda.

Hildegarda fue la compositora mas prolífica de melodías monódicas. Eran cantos que para ella se inspiran sólo en Dios. Por ello abren una puerta a un universo cósmico, que aparece reflejado en sus textos, reflexiones y profecías.

Tengo la enorme suerte de disfrutar tocando la citara salterio donde he descubierto este mágico mundo que los sonidos crean en su trayectoria infinita. Creo que elegí y busqué durante mucho tiempo un instrumento así, que tuviera esta peculiaridad de tener sonidos que fueran sonando de manera sostenida y hasta el final para dejar sobre ellos los salmos de cada día.

Catherine Weidemann es mi profesora de cítara salterio y con ella estoy aprendiendo y disfrutando con este instrumentos que lanza su origen hasta la antigüedad, hasta el mismo momento de componer los salmos.  Utilizar el salterio como elemento de meditación  para avanzar por la senda de la paz. Catherine compone para este instrumento que ama y sobre todo improvisa dejando que todo el cuerpo acompañe  al sonido que está ligado intrínsecamente al interprete.

Margarida Barbal, soprano,  citarista también de la escuela de Catherine es profesora de la ESMUC de Cataluña, la escuela superior de Música de Barcelona y también tiene un gusto especial y una formación como soprano especializada en el medievo.

Este CD es una belleza, y nos ayuda a entrar en ese mágico mundo que Hildegarda, Catherine y Margarida nos muestran, nuestro propio cuerpo como instrumento que puede sonar al unísono con el camino de la vida, dentro de nuestra propia piel.

Se puede  comprar en la universidad de la Mística CITeS de Ávila.

Piezas:

O choruscans lux stellarum ( fulgurante luz de las estrellas)

O quam pretiosa. (! Cuan preciosa es la virginidad de este Virgen!)

O nobilissima viriditas ( nobilissimo verdor)

O frondes viga ( Vástago frondoso)

Quia ergo fémina ( …porque una mujer)