XXIII PREMIO DE LA CRÍTICA LITERARIA DE CASTILLA Y LEÓN . EL DOLMEN.
A veces siento que la vida te sorprende y que en medio del trabajo cotidiano, lo solitario de la creación poética y artística llegan momentos llenos de emoción. La concesión del Premio de la Critica de Castilla y León a mi poemario «El dolmen» entra dentro de este paisaje de sorpresa y de alegría que me impulsa a vivir cada día.
La misma emoción que siento al saber que hay lectores al otro lado de mis libros, que van a recorrer los caminos interiores que voy mostrando y se van a ir encontrando consigo mismos. Y cuando pienso en cómo ha volado mi libro tan lejos, cómo ha sido digno de mención por parte de este jurado de críticos, profesores y expertos en literatura, veo que las palabras, las que están dentro de mis versos, son las que han tomado esta decisión de salir de mi entorno y llegar mas lejos, a otros lectores, a otros lugares mas lejanos.
Son las palabras algo muy poderoso, y tienen desde luego vida propia. Las palabras de la emoción que aún siento al rememorar el descubrimiento y la excavación del dolmen de Bernuy Salinero sintiendo lo mágico del lugar, el paso de aves, ese sitio donde el aire se llena miles de aromas ancestrales y agrios. Y cuando el pasado día 6 de junio recibí este Premio, volví allí a esos momentos, me encontré con mis antepasados de hace milenios, con las creencias que salvan mi existencia de caer en el abismo de la muerte y la desesperanza. Viendo allí a mi familia y mis amigas del alma en esa preciosa sala del Circulo de Recreo de Valladolid dentro de la Feria del Libro de Valladolid... qué momento viví, mil gracias.
Ahora lo poético de mi vida me empuja a seguir por este sendero de silencio, a seguir indagando en lo mas sutil y delicado de todo lo que vivo, a ir siempre por la vida, en cada paseo y meditación con mi cuaderno rojo, el bolígrafo, la caja de acuarelas, los pinceles y el papel, para no dejar nada por ahí flotando en solitario. Para que todo sea, como realmente es, parte de mis poemas, para que se basen siempre en la verdad, en ese compromiso ético que me empuja a escribir, a pintar, en definitiva, a vivir.
Quiero dar las gracias de corazón al Instituto Castellano Leonés de la lengua por este galardón y por apostar por la lengua en este mundo tan complicado en el que vivimos como vehículo de entendimiento, concordia y verdad, al valorar la belleza de esta lengua que nos permite expresarnos con tantos matices en todas sus palabras llenas de una historia que es la nuestra. Y a la Viceconsejera de Cultura de la Junta de Castilla y León Mar Sancho por sus preciosas y atinadas palabras sobre mi poema, donde siento que ha entrado hasta el fondo de todo lo que la cata arqueológica nos regala en la emoción y la vida, creencias y amor. A Andrés Abajo, director de esta Institución por su trato afable y sincero, y la organización de este Premio tan especial. El regalo de mi retrato por gran pintor Angel Luis Iglesias siempre me va a recordar este día y este Premio tan especial. Mil gracias de corazón.
Ha sido un placer compartir el premio ex-aequo con el novelista Benjamin G. Rosado, también abulense y con el que comparto muchas cosas relacionadas con la musica clásica, la literatura y la tierra en la que ambos hemos crecido.







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