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Cruce de miradas

Cruce de caminos

o cómo puedo ir detrás

de cada ola de pintura

que en el papel se ancla,

deteniendo la mirada

en pigmentos y agua,

en vueltas

sombras

y luz

 

 

 

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AMOR Y AMISTAD

AMOR Y AMISTAD, UN GERMEN REVOLUCIONARIO.

 

 

 

Sobre la mesa de la biblioteca tengo una imagen de la Santa, es un icono y la silueta de Teresa se levanta sobre el dorado. En estos años que voy estudiando cosas sobre ella, su vida y sobre todo lo que nos dejó escrito me estoy encontrando con una figura que se despega de esta bella imagen y cobra vida.

La historia se compone de un elemento pequeño pero dinamizador, podemos llamarlo revolucionario, el hombre a nivel individual. No sabemos el potencial de cambio que tenemos en nuestra vida, actitud, palabras y acciones, lo que podemos hacer desde la situación sencilla, casa, cocina, taller, estudio.

Lo que empuja de manera mas acelerada esta potencialidad es la amistad, la capacidad de interrelacionarnos de manera empática, cuando además mezclamos sentimientos, propósitos y creencias. Teresa lo sabía muy bien y en esto fue realmente una mujer abierta, un marco para que sus amigos, monjas, frailes, compañeros se pudieran desarrollar a nivel personal.  Marco abierto para el Amigo del alma que vivía dentro de ella.

Un buen amigo es aquel que nos conoce y nos quiere, nos apoya en los momentos difíciles incluso cuando fallamos, en los momentos bajos y tristes, el que saca de nosotros toda nuestra potencialidad, confiando y alentando nuestro trabajo e inquietudes. Un lugar de encuentro donde compartir, tomar fuerzas y avanzar en la vida.

Reflexiono en sus amistades, y cómo sin ellos, el Señor de su corazón, Guiomar, Alonso, Luisa, Isabel, Marí, Juan, Pedro, Jerónimo no podemos entenderla ni conocerla. Constituyen la base de nuestra Santa, el sustrato de su vida y de lo que nos deja.

Teresa sabía del potencial de la amistad, hasta para hablar de oración decía: orar es hablar. Amor y amistad serían los dos vocablos teresianos básicos para poder conocerla.

Guiomar de Ulloa se hizo inseparable de la Santa cuando se quedó viuda y estaba harta de la ciudad, de andar de un lado a otro, de oír hablar y murmurar sobre ella, su belleza, juventud, porte y actitud alegre. El remanso de paz era para ella la celda de Teresa en el Monasterio de la Encarnación donde vivía nuestra Santa con un grupito de sus sobrinas a las que enseñaba a orar profundamente, a leer, cantar y tocar instrumentos. Se reunían un grupo de mujeres, y Guiomar podía estar allí porque en aquel momento las mujeres entraban dentro del Monasterio, que era según nos cuenta el p. Nicolás González una verdadera aldea castellana con mas de un centenar de monjas.

Lo que hay entre yo y mis amigos, si es algo auténtico y verdadero, puede, como en el caso de Teresa, ser el germen de un cambio muy profundo de la sociedad y de la historia. De esa celda de Teresa en una velada salió la idea de reformar la orden del Carmelo, fundando un nuevo convento donde la amistad y el amor estuviera en la base de todo. Lo vivido en la celda, la oración conjunta, el cariño, las lecturas compartidas, las canciones que aprendieron, los sueños que empezaban a plantearse. Salieron de allí para fundar el convento de San José.

Cuando soñaban aquella tarde de septiembre con una vida juntas donde la clausura del mundo fuera el territorio de la libertad, fue Guiomar la que empujó de manera decidida y práctica el proyecto.

El segundo lugar donde desarrollaban su amistad estas mujeres era la casa Palacio de Guiomar, cerca de la iglesia de San Gil, donde trabajaba en el servicio domestico una mujer que ya en aquellos años se consideraba una santa Maridiaz. Mujer analfabeta, campesina del pueblo de Vita que al morir sus padres repartió entre los pobres todo los que tenia de herencia y se vino a Ávila sólo con una manta, que dio al primer pobre que vio pasar frio en el barrio de la Vacas, como nos cuenta el p.  Baldomero Jiménez Duque.

Vivió en una tribuna de San Gil después de servir a Guiomar y sufrir un montón de desprecios por parte de los otros sirvientes, mucho mas clasistas que su doña que desconocía todo. Y desde allí ayudaba a toda la ciudad con mas autoridad que un juez de paz, influyendo tanto en personas que cambiaban también el rumbo de la historia con su vida y pensamiento como San Juan de Ávila.

La historia se compone de todo esto, sólo hay que despegar la imagen que tenemos de los acontecimientos, personas y hechos del marco dorado, del icono que lo aprisiona. Somos capaces de mucho mas de lo que a veces pensamos, de cambiar tantas cosas a distintos niveles. Solo hay una manera de ir construyendo algo nuevo, la empatía, la amistad, el volver a hablar entre nosotros dejando que cada uno desarrolle su propia potencialidad y valía.

 

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Y EL AIRE AL SOPLAR

Y el aire al soplar…

 

A veces la vida nos regala momentos para que los guardemos en un rincón del interior, y los hace inolvidables. El pasado martes la presentación de mi libro de poemas  “ Y el aire al soplar”fue uno de ellos.

La tarea solitaria del escritor en la biblioteca, el salón, el parque detrás de cada palabra y sus sombras, se hace fiesta al compartir los versos con los demás, al ver la cara de los lectores de sus palabras. Las recitaciones de poemas son los días de fiesta de los poetas.

Agradezco tanto a todos los que me acompañan con su lectura en este paseo por la naturaleza que es este libro. Un trabajo lleno de contemplación y diálogo con ella, como fuente de estabilidad personal, de ternura y de paz frente a los problemas, dolores, inseguridades que rodean nuestra vida.

Cuando nos lanzamos por ahí dejando que la que comience a hablar y a decirnos cosas sea ella, vamos  transitando por la senda de la contemplación, ya no creamos nada jugando con la palabra, son los versos los que nos vienen a la boca y al papel como traductores de todo lo vivido en un proceso de recreación.

Dónde se encuentran las palabras, cuál es el proceso de la creación, qué es lo que ocurre cuando de repente ves delante de ti nuevas ideas, matices, sensaciones, colores y formas y vas con tu pluma fijándolas en el papel.

El comienzo de todo esto tiene un tiempo que hay que rescatar, el del silencio. No como lugar de vacío sino como “gota, envolviendo como en pañales cada momento, cada razón”. El silencio fija lo vivido y deja que lo podamos contemplar como si de una gota llena de luces y colores al sol. Abre nuevos lugares que teniéndolos ya, no los habíamos habitado, los mundos interiores.

Todo esto se articula alrededor de un verbo que lo engloba todo, el de dialogar. Lo que está fuera con toda su belleza, rotundidad, rotura, suavidad, comienza a ser nuestro interlocutor, la aquilea del borde polvoriento de un camino, las hojas en esqueleto vencidas sobre el arroyo, el envés terciopelo de una corteza llena de musgos. En un dialogo de naturaleza amorosa, al modo de los que nos cuenta nuestro paisano Juan de la Cruz en su Cantico Espiritualque realmente él llamó Coloquio de amor. Ya lo que hay fuera no me es ajeno porque comienzo a sentir que es mío, regalo, vida y amor.

Esta visión de lo natural va mas allá de los postulados ecologistas clásicos, y abre nuevos caminos alrededor de su potencia en nuestro bienestar personal. No sólo hay que conservar los bosques, los acantilados rocosos, los caminos que van serpenteando por los valles, hay que comenzar a tomar posesión de todo como parte de nuestro patrimonio personal e interior. Y esto se consigue poniéndonos las zapatillas y comenzando a pasear por ahí. Esta actitud de dialogo sanador y de recreación como regalo de la vida en la naturaleza es algo que otras culturas como las orientales tienen mas desarrollado que nosotros. Es la actitud del maestro de haiku que va asombrándose de ver que lo que vive en su interior se ve reflejado en cada hoja, mata que mira el lago, cigüeña que pasa racheando el vuelo sobre él.

El trabajo del poeta comienza así, y la búsqueda de la palabra exacta continua a ese ritmo, depurando la expresión para hacerla mas limpia, sencilla y transparente. Para dejarla todo su sonar y decir, para abrir la posibilidad de que explote dentro de cada lector cuando abre con su lectura pausada el libro.

La música, la pintura, el arte floral y las palabras se juntan en este mismo cauce expresivo, siendo llaves de conocimiento de la belleza oculta de las cosas y formas de expresión de la bello. La pausada música de la citara salterio que como instrumento para la meditación y la alabanza arranca desde la Antigüedad para dar la mano al hombre de hoy necesitado de momentos de contemplación y de dicha interior.

La vida se compone también de todo esto, y es la tarea de los poetas desenmarañar, abrir, morder, rasgar cada palabra para dar el sentido vital que necesitamos.

El martes sentí que mis palabras iban volando por ahí, como los vilanos de los Dientes de león, y me sentí muy agradecida a ese viento que soplando sobre la vida la llena de naturaleza y de amor. Y el aire al soplar.

Articulo publicado el 4 de mayo de 2019 en el Diario de Ávila

 

Al levantar los rios

los enredaste

en el cielo.

 

Las algas 

se confundían

con las estrellas,

y todo el reflejo

de la luz sobre el agua

se hizo nube.

 

Y paseaban sobre mi

que miraba

su fuga

en su ascender

entre los árboles.

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PRESENTACION DE MI POEMARIO ” Y EL AIRE AL SOPLAR”

El martes 30 de abril se presentó en el Episcopio de Ávila mi poemario ” y el aire al soplar” con un auditorio lleno de lectores, amigos, mi familia, poetas de la ciudad, compañeros de trabajo, empresa.

La lectura de los poemas es un momento muy especial para un poeta, cuando se encuentra de frente a sus lectores y deja a sus palabras volar por ahí, ellas avanzan creando nuevos mundo por dentro de cada lector que a ellas se acerca en una lectura pausada.

La presentación del acto y de mi obra la realizó Javier Sancho Fermin amigo y gran conocedor de mi obra, experto en mistica y director de la Universidad de la Mística de Ávila. También estaban en el acto la teniente de alcalde del Ayuntamiento de Ávila Sonsoles Sanchez-Reyes que es una persona culta y muy cercana a todo los relacionado con la poesía y la expresión escrita , a la que doy las gracias por su apoyo para que este acto saliera  adelante.

Mi editora Alicia Arés hizo una reseña poética del trabajo con gran precisión  y conocimiento de mi obra, y a la que doy las gracias por esta edición tan cuidada de mi poemario.

La lectura de los poemas se vio acompañada por la citara salterio interpretada por Margarida Barbal, experta citarista y soprano, que compuso una música para los poema.

Doy las gracias a todos los que nos acompañasteis. Una velada inolvidable

 

 

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ADOPTAR UN PIORNO

¡AQUÍ  EN EL REGAZO DE LA SIERRA, ME SIENTO YO

Feliz Navidad en la Sierra de Gredos.

 

Este año he felicitado las fiestas navideñas con una frase sobre lo que quiere de verdad la navidad, su deseo de ser libre y de acampar en nuestra vida cada día.

Navidad como un renacimiento personal que tiene desde la época del Niño Jesús y su vida, a la familia como marco de todo, a la sociedad. Individualidad que se va restaurando y renaciendo y vida social que también con ese pulso avanza y cambia.

Esta vuelta a la vida viene siempre determinada por nosotros mismos y nuestra manera de ser, personalidad, intereses, valías. Dejar libre todo esto para que vuelva a la vida en plenitud.

Cuando reflexiono sobre nosotros como comunidad, individuos atravesados por una misma historia, cultura y espiritualidad, busco las raíces profundas de nuestra existencia. En muchas cosas y aspectos puedo bucear en esta búsqueda, pero en pocos como en la naturaleza encuentro su verdadero valor. En concreto en la Sierra Gredos, su belleza limpia como de cielo de Castilla, como la leía Miguel de Unamuno.  Encuentro la verdad en su silueta rotunda, en su tradición y costumbres. Todo esto desde hace unos años se muestra de manera sorprendente y muy emotiva en el Festival del Piorno en flor.

Hace casi nueve años, un grupo de personas comenzamos a soñar sobre todo esto, Gredos con su belleza primaveral, viendo cómo potenciar la vida rural en esta Sierra en los meses donde menos gente se acercaba por allí, en mayo y junio. Nos sorprendíamos al analizar esto, porque justamente es en primavera cuando la sierra de aspecto pardo y sobrio calzada de botas de granito berroqueño y fumando nieve se volvía toda juventud y belleza, oliendo a cantuesos y llenado todo de color amarillo piorno, agreste y dulzón. 65.000 hectáreas de flores amarillas llenando la vista de un mar increíble.

Desde entonces han pasado muchas cosas, sin que la comparación se considere exagerada diría que ha renacido la comarca en estos meses de primavera con el empuje del Festival de piorno en flor. Mas de 30 pueblos participan en las actividades, y estas son un motor de desarrollo social impresionante. Los vecinos decoran sus casas, el ayuntamiento, la iglesia, el pilón de la plaza. En unas actividades que promueven no sólo las visitas de los turistas que van creando riqueza económica, sino de familiares y amigos que quieren ir a ver sus pueblos, los de sus antepasados y se comienzan a sentir muy orgullosos de vivir en tanta belleza natural. Se trabaja todo el año pensando cómo decorar los pueblos y las casas, en talleres, ideas, y sobre todo en una maraña de pequeños grupos de vecinos que colaboran y cooperan para ayudar a la naturaleza que rodea sus localidades a ser aun mas bella en sus manos. En un entorno social de naturaleza rural preocupante, con cifras que aterran, según las cuales Ávila perderá mas de 16.000 habitantes hasta 2022, el 10 % de la población total. Todo este empuje y energía que aporta el Festival del Piorno, indica un nuevo camino de desarrollo sostenible para unas comunidades rurales que comienzan a sentirse orgullosas de su entorno e idiosincrasia. Y muestra a tantas personas hartas de la vida saturada de las grandes ciudades, el regalo impresionante de vivir en esta Sierra, la calidad de vida y de paz.

En estas navidades siento que todo esto nos empuja a ir mas allá. A teñir de color amarillo piorno el entorno del Portal y dejar que vaya renaciendo toda esta comarca. Todo el festival y el desarrollo de estos bellos pueblos también entran en nuestra esfera personal, nos pide que abramos nuestros ojos y que colaboremos, sintiendo que toda la sierra es nuestra, patrimonio que debemos defender y dinamizar.

Creo que estamos entrando en las sociedades occidentales en un tiempo nuevo y de diferente matiz. Los ciudadanos tenemos que aportar, cambiar nuestra mentalidad. Muchas cosas que nos rodean sentimos que pertenecen a otras personas e instituciones, a la esfera política, empresarial, gubernamental y tenemos que empezar a sentir que donde pertenecen realmente es a nuestra propia casa.  Es nuestro deber aportar nuestra valía, pensamiento, aportación de cualquier tipo de manera libre, sin condicionamientos, ni sociales, económicos ni políticos. Gredos, el desarrollo de la vida rural y su futuro es algo nuestro, mío a nivel personal y desde mi amor por esta tierra, desde mis ojos llenos de tanta belleza, y mi corazón agradecido a los vecinos que cada año trabajan en este sueño. Desde estos parámetros nace la propuesta navideña de Apadrinar un piorno, donde podamos ayudar con nuestra aportación a este proyecto social y de belleza tan impresionante.

Así tiene sentido el espíritu de la navidad, dejando que lo que es nuestro, tenga la oportunidad de volver a nacer joven y lleno de energía, sabiendo que somos nosotros los que podemos empujar este cambio, avanzando por un camino de futuro para el mundo rural.

Así podremos volver a decir con Miguel de Unamuno:“! aquí en el regazo de la sierra, aquí, entre vosotros, aquí me siento yo! Patria ermitaña, que como nido torna siempre a la verdad. ¡Feliz Navidad!

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Un circulo en un cuadrado

 

 

Cuando reflexiono sobre este artículo en el día después de la Gala de los ciento veinte años del Diario de Ávila tengo cerca, en mi escritorio las poesías de Ida Vitale.

Me planteo cómo puedo expresar con palabras algo que ha estado en mi vida, un suelo, una alfombra en vuelo, que desde mis abuelos me lleva hasta hoy y me empuja al futuro, en un periódico que es parte de Ávila. Una ciudad que no es sólo la muralla, ni el roquedo sobre el que se asienta, las calles adoquinadas, las iglesias, la catedral fortaleza, las plazas con sus bancos de piedra. No es sólo eso, es mucho más, somos todos nosotros los que constituimos este nombre. Una ciudad y un periódico donde se oyen nuestras voces, la actualidad que nos va cayendo encima, la agenda de lo que vamos haciendo, nuestras opiniones, las voces de los vecinos, las reflexiones económicas y culturales, los anuncios, nuestros negocios.

El premio Cervantes 2018 ha recaído este año en la poeta uruguaya Ida Vitale. Desafiando todos los pronósticos, los miembros de jurado no han podido elegir otro candidato mejor. Con esta elección levantan con alegría el agradecimiento que hacia ella sentimos los lectores y la crítica, por una obra poética que abarca toda su vida, llena de personalidad y de belleza.

Como todos los poetas de la historia Ida reflexiona a menudo sobre el lenguaje y la escritura como vehículo de comunicación, reflexión y vida. Expresa en una frase la dinámica de su trabajo:

La poesía trata de encajar

un circulo en un cuadrado.

Llevo varios días con esta definición tan genial en mi cabeza, y creo que tiene mucha razón para muchas cosas de la vida. También para expresar lo que es este Diario en la ciudad que somos todos.

Poder poner en palabras una noticia, articular una opinión, reflexionar sobre la vida, la actualidad, priorizar, colocar, diseñar son tareas que requieren de esta acción, plasmar círculos de pensamientos, datos y opiniones en un cuadrado compuesto de palabras, de maquetaciones, de páginas, portadas y anuncios. Una acción que tiene que ver mucho con otra que se recoge en el verbo atinar, dar en el centro, interesar, entretener, dar a conocer.

EL Diario de Ávila, como parte de nuestra historia tiene un poso que me emociona, el de mi propia vida, familia, vecinos, amigos. Algo más que se pega a mi patrimonio inmaterial, como el polvo que se va acumulando sobre el devenir de cada día. Un montón volátil que es nuestro, que cuenta nuestra vida y que por tanto nos va definiendo como personas y como comunidad. Ese polvo personal, como ese que está entre los sillares de la muralla, es algo que no podemos nunca encontrar en otros medios de comunicación más globales. Si, somos habitantes de una gran aldea global intercomunicada, atacada por corrientes de opinión, mass media, y comunicaciones que recorren en segundos medio mundo. Somos esos habitantes, pero no podemos entendernos de veras, si no prestamos atención a nuestro propio caminar y a ese polvo que dejan nuestros pasos, la ciudad, la cercanía, el vecindario.

En todo esto sigo a Ida, que parece que dialoga conmigo,

De la memoria sólo sube 

un vago polvo y un perfume. 

¿Acaso sea la poesía?

La memoria y dónde se asienta, es algo que me interroga. El fundamento de nuestra vida, la raíz que desde luego siento muy cercana. Digo esto tras lanzar una mirada al pasado de este periódico porque en sus páginas encuentro también la historia de mi familia. De mis abuelos ya tan emprendedores y empresarios, anunciándose, dando a conocer su trabajo a los vecinos. De mi padre Antonio Álvarez que nos transmitió este apego al Diario, la comunicación de toda la empresa en su dinamismo. Mi trabajo, la floristería en cada acto, oferta, presentación.  Mis hermanos, cada equipo de trabajo mostrando sus acciones. Tener memoria es tener en cuenta todo esto. Saber que el pasado como dice Ida está como polvo alrededor y también tiene un aroma suave. El día que no tengamos en cuenta todo esto, no valoremos nuestra propia historia, de la que el Diario es una parte fundamental de la misma, iremos cayendo en el anonimato de la aldea global y nuestro pensamiento crítico se comenzará a tambalear.

Termina Ida esta reflexión:

corta la vida o larga, todo

lo que vivimos se reduce

a un gris residuo

en la memoria.

Un residuo gris, lleno de tinta sobre el papel, en forma de Diario, con más de cien años, que en su pozo de recuerdos nos lanza hacia delante. Felicidades.

Articulo publicado en el Diario de Ávila el 29 de noviembre de 2018

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DANIEL FARIA Y JUAN DE LA CRUZ

DANIEL FARIA Y JUAN DE LA CRUZ

 

Un día en una entrevista preguntaron a la poeta portuguesa Sophia de Mello Andresen, cómo definiría la poesía de su compatriota Daniel Faria, ella comentó:” Sus versos ponen el misterio a resonar alrededor de nosotros”. Algo así debieron pensar los lectores, los amigos y seguidores de Juan de la Cruz al leer sus versos. Misterio que sale de la oscuridad de la vida, del fondo de cada uno.

La inauguración esta tarde de la Casa de la Poesía Juan de la Cruz en la Universidad de la Mística arranca con un coloquio sobre Faria con expertos en su obra, traductores y su editor, poetas y todo aquel que quiera acercarse por allí. La voz tan personal y rasgada por la luz de Daniel se va a entremezclar ya desde hoy de manera oficial con Juan. Y sabemos que en la mesilla de su celda del monasterio de Singeverga, estaban las obras de nuestro Santo con los libros de Santa Teresa. Un buscador de hoy en día, un poeta, un místico como Juan, con una obra valorada por la critica y los lectores de todo el mundo.

La aventura poética es algo intemporal en el hombre, desde la Antigüedad siempre hemos querido cantar, poner en palabras y versos lo que vivimos, sentimos, aquello que nos define como hombres, la parte donde vive la sensibilidad, donde pasar largos ratos persiguiendo la luz, habitando en el silencio, quemándonos en el fuego abrasador que es la vida y todo su trajín.

Decía Daniel en una de las únicas entrevistas que concedió en su corta vida, murió con 28 años en un accidente fortuito en el monasterio, que escribía y compartía sus versos para los demás, sabiendo que al publicarlos aparecía en su alma un proceso de desamor, se daba por finalizado ese dialogo amoroso que es la escritura. Los poetas viven tantos días con sus palabras, duermen con sus rimas dentro de sus ojos, el poema está vivo y cuando sale, comienza un proceso de liberación, algo así como cuando a un pájaro le abren la puerta de su jaula.

Reconozco mi admiración por Daniel desde aquel día que leí su poemario “Hombres que son como lugares mal situados”, sin saber nada de él, en esa forma de acercarme a la poesía sin ningún tipo de condicionantes, sin conocer al autor, ni su biografía, sólo ligada a los versos. Estuve varios meses con él en el bolso, y me sorprendían mis hijos llevándose los versos de Daniel por todas partes. Luego, bastante tiempo después intenté saber quien era, y me encontré con la sorpresa de saber que era un monje, un novicio benedictino, arrastrando con sus palabras tanta energía, con un lenguaje lleno de sencillez, pero totalmente libre y alternativo en el pensar, sus imágenes rotundas y radicalmente novedosas. Un poeta portugués que tras sus estudios de filología y su paso por el seminario, determinó que debía entrar en la orden de San Benito, por un empujón mas que por una llamada. Allí vivió esta vida como propia, la pobreza y el trabajo en las huertas le recordaba su infancia campesina en Mouritz.

 

Desde niño solía perderse de vez en cuando a recoger piedras. Al comienzo del poemario de Hombres…, que él describía como unos versos nacidos en un momento de fuerte iluminación días antes de entrar en el monasterio, comienza a hablar,.. “ Examinemos a un hombre en el suelo/ Comprobemos la transformación de un hombre en la tierra/ su naturaleza tan diferente de la lava, su manera mineral/ de dormir./ … Interesa también la piedra que él agarra como alimento/ Piedras como elementos inmutables, restos de la creación que contienen en si el devenir, la vida y el alimento, por unirnos, al tomarlas en las manos con la tierra en su movimiento de milenios, lluvias, flores y sal.

Avanzar por los caminos de las poesías intemporales como estas es algo así como cantar un sonido eterno que nos une y nos lleva. Esa obediencia al compartirlo, ese sentimiento de pertenencia al universo, el verso eterno que llevaba al Amado de Juan, a recorrer montes y collados y a cantar cada movimiento del vuelo de la paloma que sobre el nido revolotea.

Así en estas poesías volveremos a ejercer de hombres, poniendo en marcha lo mejor de nuestra naturaleza y de nuestro interior. Sintiendo esa profunda colisión que los versos provocan por dentro: Interesa entender los motivos de la colisión, si tal vez/ ha masticado la piedra hasta mezclarla con la sangre…

Con Daniel y con Juan, aparece ese hombre en su lugar, que se encuentra con su espacio y se desarrolla en todas las dimensiones de su propia naturaleza, poética, vivencial, única y relacional.

 Articulo publicado en el Diario de Ávila. 15 de noviembre 2018

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!OH, QUÉ BUEN DÍA HE TENIDO HOY!

Una de las cosas que mas sorprende de nuestra Santa es su espontaneidad. Era de esas personas que rápidamente decían lo que sentían, como una especie de grifo abierto de si misma. Un día de 1576, un 13 de diciembre, mandaba desde Sevilla a Toledo una carta a su padre del alma, fr. Jerónimo Gracián. Y nada mas comenzar lanza así este chorro de agua: !Oh ,qué buen día he tenido hoy, que me ha enviado el padre Mariano todas las cartas de vuestra paternidad!

Y hago mío este entusiasmo en mi caso por ella, por Teresa, por tener noticias suyas. “ha tenido mucha caridad en decirme la sustancia de las cosas que pasan. Estamos muy grandes amigos”.

Y es que vivimos en un gran día con Teresa, ahora que pasan los actos y festejos y nos quedamos solos con ella, leyendo sus cosas y nos impresionamos a cada poco con su actualidad.  Para mi lo mas sorprendente de su mensaje es su visión del hombre y cómo nos explica todo esto a base de imágenes tan bellas que tienen un valor que va mas allá de lo estético y aterrizan en la dinámica de la propia vida.

Dice Teresa que el hombre es un jardín y a mi con esta imagen ya me tiene ganada. Así me voy viendo con pozo, huerto, paraíso. Mi alma de jardinera se siente a gusto, siempre he creído que los hombres por dentro tenemos que ir trabajando mucho, para sencillamente sacar lo mejor de nosotros mismos. Para Teresa somos un campo abierto de posibilidades. No un hombre, sino todos hombres tenemos este interior, pese a nuestra vida, actitud y obras. El cultivo del alma en Teresa es abrirse a aceptar y recibir al otro, a los demás mediante la amistad, en un esfuerzo humano de cooperación. Una aventura, un nuevo reto que nace cada día en los demás, pero, y esto impresiona aún mas, Teresa ve todo como un regalo, un “don”,mas que en una conquista personal en la que nos empeñemos. Así esa preciosa expresión de dejarse hacer.

Para Teresa cada hombre es también un castillo, una Ávila amurallada por dentro. Una fortaleza habitada por un Huésped misterioso que nos habita y que hace que el cielo que vemos azul sobre las almenas, comience a estar en nuestra vida cotidiana, ese cielo en la tierra.Es un castillo interior, que a pesar de todos su tropiezos y deslealtades es capaz del Dios que lo habita, de ese Dios de las Caballerias, “ jamás nos acabamos de conocer sino conocemos a Dios”.Aparece así Teresa conectada de manera profunda con el hombre de hoy en día que gasta su dinero en libros de autoayuda, que busca un sentido a su vida, que sondea la espiritualidad de las religiones en busca de si mismo. Pero Teresa lo tiene claro, tenemos ese castillo y lamentablemente está casi siempre en guerra civil. ¡Y tenemos que aprender a vivir en las trincheras muchas veces! Es un lugar tan variado y con tantos matices como los lados de las pirámides de un diamante puesto a la luz, con tantas moradas y habitaciones donde vivir. Un castillo de cristal, donde se une la claridad y el misterio, la conciencia transparente, el reflejo del mundo, la huella de Dios en medio de cada uno.

El hombre de Teresa es también un gusano, pero no como algo asqueroso sino como un ser en transformación, porque vive bajo el calor de la gracia santificante. Se nos habla en sus escritos de muerte y de destrucción, pero también de vida y de hombre nuevo. La mariposica que nace tiene alas, inocencia, mansedumbre, belleza y libertad para poder ir sobre el mundo, atravesando barrancos, motines, noches y mares.

El hombre, todo hombre es para Teresa un amigo intimo. Su vivencia de la amistad empujó su vida y esto fue forjando su pensamiento y su reforma. Somos hombres porque tenemos la capacidad de dialogar, somos amigos porque ponemos esto en marcha a cada poco. Una amistad que requiere de intimidad, mas allá de las redes sociales, buscamos el roce, el cariño y la caricia de verdad. Sin esta intimidad, no hay crecimiento personal. Ella que reforzó la clausura haciéndola mucho mas robusta, es la persona que mas defiende la amistad y la ternura como motores del crecimiento personal. Queriéndonos en lo que somos, respetando nuestra vida y decisión. El Amigo de Teresa, en el que mirarnos, como ese ser íntimo que nos da la vida con su confianza en nosotros, que nos conoce y nos respeta. Nos abre por dentro para completarnos en verdad, liberando la ansiedad y construyendo nuestro interior en el suelo de la paz, en un deseo profundo de transcendencia.

Esta amistad es un regalo, toda amistad verdadera lo es, buscando al otro, dando siempre el primer paso, acercándonos de corazón.

Puedo así terminar con las mismas palabras de la carta a Gracián: Estamos muy grandes amigos, y me encanta recibir vuestros mails, saber de vosotros, buscar el lugar, quedar e ir así avanzando por la vida, en esta suerte de vivir en la ciudad, en el castillo. ¡Oh, qué buen día he tenido hoy, Teresa de Jesús!

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Tú me levantas

ÁVILA, PATRIMONIO MUNDIAL.

Días después de la visita del rey Felipe, hay una palabra que sigue sucintándome muchas cosas: Patrimonio. Tal vez porque desde hace ya mucho tiempo siento que su significado me envuelve, probablemente por la suerte de ser abulense y haber tenido toda mi vida esta ciudad en la pupila y en el corazón. Patrimonio habla de posesión, englobándonos a todos, a la humanidad entera, pero sentida de manera única por cada uno, al ser propiedad del alma que la lleva en su interior.

El verbo envolver creo que expresa muy bien todo esto y está en la línea de la definición que sobre Patrimonio hace la Unesco, al hablar de ella mas que como un producto o un proceso de algo, como un caudal.

Vivir aquí, es saber desde niño qué quería decir Unamuno con unos versos que recoge Jacinto Herrero “En Ávila: sin ira”, “tú me levantas, tierra de Castilla/ en la rugosa palma de tu mano/ al cielo que te enciende y te refresca/ al cielo, tu amo”

Y al hablar de corriente, de flujo dentro del concepto Patrimonio, sumamos a los monumentos de piedra, las iglesias, palacios y casas, la muralla, el roquedo sobre el que se alza, el cielo que termina y eleva el espíritu hacia arriba, que nos hace vivir con otras miras. Los restos del Ávila romana, los verracos de los castros en parques y puertas, todo el patrimonio arqueológico que hay que cuidar.

 

Entiendes viviendo aquí, o sólo paseando un día de verano entre las calles y las almenas, la mística de Teresa y el alma sublime de Juan, su poesía, su obra y todo su predicamento de amor. La corriente envuelve el cielo y lo llena de luz y de sonido, en las partituras de Tomas Luis de Victoria, en sus motetes y misas, mientras construye catedrales también en el aire, en el cielo, hechas de sonidos, de polifonías, etéreas y místicas también.

La corriente que envolvió a Mari Díaz haciendo de ella la santa de la calle, de la tribuna de San Millán, de los pobres de solemnidad, de los sacerdotes, de San Juan de Ávila que en ella encontró apoyo y amistad. La misma fuerza y empuje de Guiomar de Ulloa, su amistad generadora de entusiasmo, de alegría, oración y determinación.

El concepto Patrimonio, engloba también todo el mundo vegetal, los negrillos que al morir van borrando con su silueta el patrimonio inmortal de Ávila, de la del alma y que sentimos que se escurre año tras año como el agua en el fondo de la pila de lavar. Los alhelíes de la muralla entre piedra y oquedad, los setos de boj y las grandes rosaledas que recordamos brillando sobre la muralla, con todo su esplendor. Los liliums conventuales, la menta y la mejorana, el roquedo de genistas silvestres de los descampados, el agreste cantueso y la descarada amapola de los sembrados, las avenidas de tierra rastrillada de los parques, los árboles que desde las misiones vinieron en barcos desde la otra parte de mundo hasta aquí.

Reconstruir todo este jardín que tenemos en el recuerdo vivo, es también objeto de atención en esta declaración de la Unesco. Porque los monumentos de piedra se levantan sobre un suelo de verdad, con su belleza de barros y de plantas y resiste con dificultad, en la mayoría de los casos con mucho dolor, las pavimentaciones artificiales que convierten calles y plazas centenarias en pasillos de centro comercial.

La cultura también engloba esto, y sólo desde el amor hacia la naturaleza, los jardines, cada planta y cada flor podremos avanzar en un mundo mas sostenible y sensible, donde todo esto tenga cabida, al menos en planteamientos políticos que enraícen con lo que los ciudadanos tenemos dentro de la mente y sobre todo en el corazón.

Viendo el acto desde la televisión llegó un momento que por dentro sentí que aquello no representaba todo esto. Quizá por este sentimiento de que el patrimonio es de todos y es algo que fluye envolviendo la ciudad. Sólo desde este sentimiento hondo y de manera personal, podremos ir viviéndolo aquí, sintiendo Ávila como nuestra casa y cuidándola, orgullosos de ella. Faltaba en la foto de la Santa el negrillo y la tierra por donde pisó Teresa, por donde jugaba con su hermano Rodrigo. La música de Victoria y los poemas de Juan.

Pero hay algo que engloba este concepto de Patrimonio que va aun mas allá proyectando su mirada hacia el futuro con la raíz en el presente: nuestra aportación a la ciudad, la historia, la cultura, el arte, la jardinería, el arte floral, la poesía.  Es Patrimonio de todos esa Ávila que vive tan bella y rotunda en nuestro interior, por la que trabajamos, por cuyas calles vamos a pasear, a trabajar, en cuyas plazas han jugado nuestros hijos, como hicimos nosotros y toda la larga cola de nuestros antepasados. Y en esto está nuestra corresponsabilidad como ciudadanos, aportar a nuestra Ávila del alma, todo lo que podamos, sepamos y tengamos la oportunidad de hacer. Así iremos poco a poco pagando esta larga deuda vital con esta ciudad, al ser tan afortunados de haber nacido aquí y vivir dentro del reflejo del cielo que sobre el suelo de cada rincón se pinta, en este fluir envolvente que vemos que es nuestro Patrimonio del alma. Tu me levantas Ávila en tu rugosa mano castellana, al cielo que te enciende. Al cielo, tu amo.

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 24 de septiembre. 2018