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Y EL AIRE AL SOPLAR

Y el aire al soplar…

 

A veces la vida nos regala momentos para que los guardemos en un rincón del interior, y los hace inolvidables. El pasado martes la presentación de mi libro de poemas  “ Y el aire al soplar”fue uno de ellos.

La tarea solitaria del escritor en la biblioteca, el salón, el parque detrás de cada palabra y sus sombras, se hace fiesta al compartir los versos con los demás, al ver la cara de los lectores de sus palabras. Las recitaciones de poemas son los días de fiesta de los poetas.

Agradezco tanto a todos los que me acompañan con su lectura en este paseo por la naturaleza que es este libro. Un trabajo lleno de contemplación y diálogo con ella, como fuente de estabilidad personal, de ternura y de paz frente a los problemas, dolores, inseguridades que rodean nuestra vida.

Cuando nos lanzamos por ahí dejando que la que comience a hablar y a decirnos cosas sea ella, vamos  transitando por la senda de la contemplación, ya no creamos nada jugando con la palabra, son los versos los que nos vienen a la boca y al papel como traductores de todo lo vivido en un proceso de recreación.

Dónde se encuentran las palabras, cuál es el proceso de la creación, qué es lo que ocurre cuando de repente ves delante de ti nuevas ideas, matices, sensaciones, colores y formas y vas con tu pluma fijándolas en el papel.

El comienzo de todo esto tiene un tiempo que hay que rescatar, el del silencio. No como lugar de vacío sino como “gota, envolviendo como en pañales cada momento, cada razón”. El silencio fija lo vivido y deja que lo podamos contemplar como si de una gota llena de luces y colores al sol. Abre nuevos lugares que teniéndolos ya, no los habíamos habitado, los mundos interiores.

Todo esto se articula alrededor de un verbo que lo engloba todo, el de dialogar. Lo que está fuera con toda su belleza, rotundidad, rotura, suavidad, comienza a ser nuestro interlocutor, la aquilea del borde polvoriento de un camino, las hojas en esqueleto vencidas sobre el arroyo, el envés terciopelo de una corteza llena de musgos. En un dialogo de naturaleza amorosa, al modo de los que nos cuenta nuestro paisano Juan de la Cruz en su Cantico Espiritualque realmente él llamó Coloquio de amor. Ya lo que hay fuera no me es ajeno porque comienzo a sentir que es mío, regalo, vida y amor.

Esta visión de lo natural va mas allá de los postulados ecologistas clásicos, y abre nuevos caminos alrededor de su potencia en nuestro bienestar personal. No sólo hay que conservar los bosques, los acantilados rocosos, los caminos que van serpenteando por los valles, hay que comenzar a tomar posesión de todo como parte de nuestro patrimonio personal e interior. Y esto se consigue poniéndonos las zapatillas y comenzando a pasear por ahí. Esta actitud de dialogo sanador y de recreación como regalo de la vida en la naturaleza es algo que otras culturas como las orientales tienen mas desarrollado que nosotros. Es la actitud del maestro de haiku que va asombrándose de ver que lo que vive en su interior se ve reflejado en cada hoja, mata que mira el lago, cigüeña que pasa racheando el vuelo sobre él.

El trabajo del poeta comienza así, y la búsqueda de la palabra exacta continua a ese ritmo, depurando la expresión para hacerla mas limpia, sencilla y transparente. Para dejarla todo su sonar y decir, para abrir la posibilidad de que explote dentro de cada lector cuando abre con su lectura pausada el libro.

La música, la pintura, el arte floral y las palabras se juntan en este mismo cauce expresivo, siendo llaves de conocimiento de la belleza oculta de las cosas y formas de expresión de la bello. La pausada música de la citara salterio que como instrumento para la meditación y la alabanza arranca desde la Antigüedad para dar la mano al hombre de hoy necesitado de momentos de contemplación y de dicha interior.

La vida se compone también de todo esto, y es la tarea de los poetas desenmarañar, abrir, morder, rasgar cada palabra para dar el sentido vital que necesitamos.

El martes sentí que mis palabras iban volando por ahí, como los vilanos de los Dientes de león, y me sentí muy agradecida a ese viento que soplando sobre la vida la llena de naturaleza y de amor. Y el aire al soplar.

Articulo publicado el 4 de mayo de 2019 en el Diario de Ávila

 

Al levantar los rios

los enredaste

en el cielo.

 

Las algas 

se confundían

con las estrellas,

y todo el reflejo

de la luz sobre el agua

se hizo nube.

 

Y paseaban sobre mi

que miraba

su fuga

en su ascender

entre los árboles.

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MARIA DE SAN JOSÉ

SIN APARTAR UN PUNTO EL PENSAMIENTO

No hay mejor manera para celebrar el día de la mujer que conociendo a algunas que nos impresionan por su vida y pensamiento. En medio de muchas que podríamos elegir, me decido por una mujer muy especial cuya trayectoria y personalidad son impactantes, María Salazar.

Su vida como monja carmelita descalza, dejando a un lado los lujos y deleites de la pequeña corte de Doña Luisa de la Cerda en Toledo, arranca cuando apareció en el palacio nuestra Santa Teresa de Jesús. Cuando llegó y con su actitud cercana, amigable, muy recogida y orante, impresionó a la joven de unos 14 años que comenzaba a disfrutar de su belleza y de las relaciones sociales. Era Teresa una persona que rompía los moldes de lo que se esperaba de ella y creo que en muchas cosas sigue siendo así. Puso como actitud algo que tiene que ver con el verbo relacionarse y con la palabra mágica amistad. Ambas cosas ponen en marcha ese reino en la tierra. Amistad con Aquel que nos ama, desarrollando una actitud de conversación, atención y amor con los demás.

Ella misma nos cuenta, en su obra más reconocida El Libro de las Recreaciones,escrito de manera dialogada, al estilo y manera de ser de Teresa, con cercanía y suavidad, qué fue lo que la llevó a entrar en el camino que cambió su existencia:  la oración. María como fiel discípula de la Santa se hizo luego maestra de sus hermanas como leemos en Instrucción de novicias al modo de Camino de Perfección.

Fue y así podemos verla cuando leemos sus textos, una elegante poeta, mística profunda, muy culta ya que hablaba varias lenguas entre ellas el francés que le sirvió para plantear los primeros pasos de la fundación teresiana en el país vecino.  Una gran conocedora de la Biblia, estudiando con detenimiento el Antiguo Testamento. Sabía y leía en latín, podía por tanto rezar las Horas de cada día conociendo y haciendo suyas las palabras de cada salmo. Sus poesías son tan bellas y cuidadas, mostrándonos algo que ya la Santa decía de ella, que era muy culta e instruida. El investigador Carlos Ros llega a pensar que alguna de las poesías que creemos que son de Teresa podrían ser de María.

Cuando María conoció a la Santa, ésta ya estaba decidida a fundar el nuevo convento de San José en Ávila. Fue a Toledo a consolar a doña Luisa que se había quedado viuda. Pero no fue hasta la segunda visita de Teresa en 1570 cuando se decidió a vestir el habito del Carmelo descalzo, para entrar y profesar en Malagón, con el nombre de María de San José, tenía 27 años. Entraba en la orden recién fundada una hija muy querida de nuestra Santa, destinataria de muchas cartas, y la que quiso que fuera su sucesora. La fundadora de Carmelos, como el de Sevilla.

Me impresiona María de San José por su lealtad hacia Teresa y los fundamentos de la nueva orden que fundó. Asumió desde el principio esta actitud de la amistad profunda, ese “andar en verdad”, avanzando por caminos muy duros, de descredito, falsas acusaciones, incluso la prisión por nueve meses dentro del convento que ella misma fundó en Lisboa. Se quedó ciega y salió de allí muy enferma.  Y todo por defender la obra espiritual de nuestra Santa, el predicamento de libertad, suavidad y trato de amistad y ser leal a esto siendo mujer, en el camino de Teresa. Todo lo que consiguió nuestra Santa, fundando una nueva orden reformando no solo a monjas sino a frailes, quería ser amortiguado en una visión de la sociedad y de la espiritualidad realmente machista después de la muerte de Teresa. Y María de San José, Ana de Jesús, San Juan de la Cruz y el padre espiritual de Teresa, Jerónimo Gracián defendieron con todo su ser y su vida el legado de la Santa, y sufrieron así persecuciones, cárcel e incluso fueron expulsados de la orden como ocurrió con Gracián.

María en todo este durísimo trance que vivió, estuvo fuertemente atada a la oración, allí encontraba su asiento, “Si siempre en ti pensase el alma mía, sin apartar un punto el pensamiento”esto la empujó a sobrevivir a tanta noche y crueldad.

Sobrecoge leer sus cosas y ver cómo ella llevaba su vida con tanta paz, así lo veo en su Carta de una pobre y presa descalza escrita un viernes Santo de 1593 en la prisión de Lisboa.

Cuando leemos las cosas de Teresa en pleno siglo XXI y nos sorprenden por su actualidad, la defensa de cada ser y el papel de las mujeres dentro de la espiritualidad, la libertad como pilar de la vida reformada, la amistad y el amor de unos con otros, podemos hacer este otro análisis que nos dejará aturdidos. Lo que era y cómo se veía en pleno s. XVI. Una mujer, una monja, reformando hombres y mujeres, diciendo todo esto desde la más rotunda libertad y construyendo un nuevo camino espiritual y de vida. Ella pudo sortear los problemas con la Inquisición, pero mucho más dolor y sufrimiento vivieron en su propia carne sus hijas e hijos que seguían con todo este nuevo predicamento, a los que la vida les exigía mucho valor y sobre todo mucha fe.

Realmente María no pudo  ni quiso apartar un punto su pensamiento.

Articulo publicado en el Diario de Ávila, 7 de marzo, 2019

 

 

 

 

 

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TU Y YO

En verano con los preciosos poemas de Pedros Salinas en el campo

PARA VIVIR no quiero

islas, palacios, torres

!qué alegria vivir en los pronombres!

Quitate ya los trajes

las señas, los retratos;

yo no te quiero asi

disfrazada de otra.

hija siempre de algo

te quiero pura, libre,

irreductible, tú.

 

Sé que cuando te llame

entre todas las gentes del mundo,

sólo tú eres tú.

Y cuando me preguntes

quien es el que te llama,

el que te quiere suya,

enterrará los nombres

los rótulos, la história.

 

Iré rompiendo todo

lo que encima me echaron

antes de nacer.

Y vuelvo ya al anónimo eterno

de la piedra, del mundo,

te diré:

” Yo te quiero, soy yo”

Pedro Salinas

Cuando elegimos los libros que vamos a  leer en las vacaciones no somos conscientes del profundo influjo que algunos de ellos pueden hacernos, sobre todo cuando los leemos en lugares llenos de naturaleza, de silencio de bosque, en medio de la paz familiar, de las tertulias de las noches del verano.

Las poesías completas de Pedro Salinas llevaban mucho tiempo mirándome desde su lugar en la biblioteca de casa, y yo esperaba el momento adecuado  para sumergirme en sus versos tan llenos de belleza y de lirismo. El mismo título del poemario “ la voz a ti debida” define mi actitud ante estas vacaciones. Desde hace un tiempo siento que muchas de las cosas, la naturaleza, la familia, los amigos, la vida en general que me rodea está pronunciada  por otra boca que no es la mía, y que ahí está sin duda esa voz que va cantando todo, que va contándome tantas cosas, con la que descanso y disfruto.

Al comenzar  a leer este poema creí que estaba escribiendo esa voz íntima todo esto sólo para mi, cómo disfrute, como un regalo del verano. El íntimo diálogo se intentificó, como cosido en dos pronombres, las ramas de los geranios silvestres de la reguera que lo cierran todo. Tú y yo.

Desde entonces avanzo con todo esto en mi interior, viendo la vida enmarcada entre estos dos pronombres del verano. Sintiendo que todo, la familia, los amigos, la vida, la naturaleza desplomándose en chorros sobre las rocas, el suave vientecillo que entre los pinos serpentea, las mentas masajeando con su olor los pies, está dentro de ese pronombre que te engloba. Tu, que estás tan dentro, que sólo en mi interior te puedo encontrar, cuando en días de calma y de largos silencios, dejo que todo cese, levanto el pie del acelerador de mi existencia y dejo que sea tu voz la que comience a pronunciar todas las cosas.

Y el aprendizaje de todo es tan grande, siento que mucho mas que todas las horas de estudio, miles de momentos de meditación. Una enseñanza profunda en la que la voz que mueve mi vida, que me empuja a levantarme, a buscar un rincón tranquilo sobre la pradera, a conocer nuevas personas, a compartir aire, vida y esperanza,  siento que está sólo en ti,  a ti está debida.

Esto me deja en otro sitio, un lugar lleno de niebla hasta que sale el sol, un camino del que no sé su trayecto, una vasija de aire y barro que está construyendo un ceramista que vive en un lugar tan lejano como íntimo, Tú.

La poesía que nace del corazón, de los vericuetos por donde se mete, de cada pliegue de arrugas y del suave pálpito de la emoción, tiene todo este cargamento de luz y de verdad, como este increíble poemario de Salinas. Un lugar que es una casa anclada en su corazón, en forma de palabras, de versos que riman, cantarines hasta el infinito. Y siento que quiero vivir ahí también, que la poesía nos permite avanzar por lugares tan bellos como estos.

Quería compartir con todos mi experiencia de verano, y dar las gracias a esa Voz  que sobre la atalaya de la palabra Tu , habita en mi corazón.  Un Tu que de repente ha mirado a este yo, que deambulan por la vida, serpenteando. Que me quiere así, no mas ni menos de lo que soy, libre ante todo, con un largo vestido de aire, y una cola espumosa de gotas que el agua al caer suelta.

Tu y yo, realmente siento que el mundo hoy se reduce y vive en esta íntima y a la vez increíblemente extensa relación que abarca toda mi vida.

 

 

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PENSAMIENTOS Y MÚSICA ENCADENADA

Estaba hace unos días tocando en el jardín de casa mi nueva citara salterio. Desde que la tengo y he comenzado a tocar con ella he encontrado un vehículo precioso para meditar, para dar las gracias cada dia. El rezo de la Horas que hasta hace poco no sabía ni qué era, me encanta, porque parece que pone en mi boca palabras mientras va serenando mi espíritu al ritmo de la melodia.

Ponerte así con una citara en un jardín tiene a veces consecuencias, un pajarito desde alguna rama cerca de mi comenzó a cantar, al hacer unos solos tan preciosos, a seguirme y yo a él. Nos íbamos cediendo la palabra y la música fluía  como si los dos leyéramos en la misma  partitura.

Y senti que salía de mis propios pensamientos que muchas veces están encadenados en mi interior. Se ligan unos a otros de tal manera que crean como una verdadera coraza por dentro de nosotros. Nos sentimos comprimidos, abocados a estar bajo su presión. Se siente nuestra libertad aprisionada. Es así complicado saber qué hacer, como quitarnos esa armadura tan pesada para comenzar a vagar por la vida , a volar por dentro, a ser ligeros y libres.

Los pensamientos van encadenándose a medida que nos vamos haciendo mayores, y cuando están fuertes, muy trabados son muy peligrosos, muy dañinos.  Un pensamiento tiene debajo una vivencia, una emoción que ha sido repensada, digerida, vuelta a un plano más de raciocinio. Así cuando  el proceso se completa, consideramos que todo eso razonado es verdad, y unos a otros los pensamientos se arman. El problema comienza cuando esto lo consideramos verdad pura, y comenzamos a dejarla por ahí reinar. Nos lo creemos,vamos por su camino y todo esto nos guia.

Frente a este entramado de pensamientos cabe poco que hacer por nuestros propios medios y en muchos casos se van conviertiendo en piedras tan pesadas que toda onda de libertad en ella queda escrita y subyugada como los círculos que deja el agua cuando en él se va cayendo una piedra, va cayendo nuestro ser, nuestro intelecto y corazón.

Este proceso se acentúa con los años. Los niños tiene con su actitud una tendencia a liberarse de manera sencilla y natural. Los niños saben desde pequeños lo que significa el verbo confiar. Y con esta actitud pueden avanzar tranquilos y felices a lo largo de sus días.  Ahora siento que por ahí debe estar la medicina espiritual para poder quitarnos la armadura que n0s asfixia, en la confianza.

Estaba intentando expresar todo este entramado mundo interior con flores. Usando su poder sobre mi, sabiendo que la naturaleza es mi verdadera maestra. Vi que si dejaba a un pensamiento seguir solo su camino dentro de mi, tendía a curvar su planeamiento y a cerrase. Cogí unas flores de azaleas del color más rosa que había visto en días, y supe que en ese color me quería sumergir a ver qué veía. El disfrute con el chapuzón en sus pétalos fue tal que cuando me di cuenta estaba poniendo sobre la mesa un grupito de flores en forma circular. nada podía haber ahí fuera más increíblemente suave, tierno y bello que todo lo que sentía en este baño de color.

Y pensé, un poco en cómo continuar, cómo dejar también que otras flores, hojitas, ramas, brotes, aromáticas formarán parte de este baño, abriendo el pensamiento que se cerraba. Volví en un momento al ruiseñor y a su canto libre, sobre la tarde, sin partituras y cómo fui capaz de seguirle y de ir esquiando tras su canto con las yemas de mis dedos sobre la citara. De manera intuitiva por primera ver en mucho tiempo fui cogiendo flores y materiales vegetales dejando que uno me llevara a otro sin más cuestiones que la intuición. Y cuando había cogido flores de bugavillas, calibrachoas, ramitas de mentas, flores de lavanda, ramitas de acer palmatus, flores de cebollinos,  cabezas como bolas de gallardas y bayas negras de durillos, todo ello sobre la mesa comenzó a moverse. Vi la armonia, el color tan rico y sugerente que entre todo había creado, las formas que se dibujaban, la preciosa paleta cromática  libre y sin normas que había nacido allí.

Al llegar a casa en medio del sopor de agosto, con todo esto en mi interior y con un puñado de fotos del teléfono, me acordé de un poeta al que leo muchas veces cuando ando en batallas interiores con la libertad. A Federico García Lorca en su conjunto de poemas póstumos recogidos con el nombre “ Sonetos del amor oscuro”. En un momento donde la libertad interior estaba tan atacada,en  la política,  en todo lo vital,en lo religioso, en la sexualiado, estos sonetos son una bocanada de aire fresco. Tan bellos en su forma que muchos investigadores los comparan con los de Shakespeare, con el mismo San Juan De la Cruz. Hablan de amor y de su dolor, de las heridas y las alas, de la búsqueda de lo eterno de la vida y el combate interior que nos lleva muchas veces a agotarnos y sufrir.  Vamos aprendiendo cada día a dejar a los demás, a nuestros amantes, amigos, a la naturaleza, a la vida en cada palmo que nos hablen, que nos manden largas cartas llenas de amor que nos liberen de tanto corsé vital.

El poeta pide a su amor que le escriba

 

Amor de mis entrañas, viva muerte

En vano espero tu palabra escrita

Y pienso, con la flor que se marchita

Que si vivo sin mi quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte

Ni conoce la sombra ni la evita

Corazón interior no necesita

La miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas

Tigre y paloma sobre tu cintura

En duelo de mordiscos y azucenas.

Llena pues de palabras mi locura,

O déjame vivir en mi serena

Noche del alma siempre oscura.

Federico García Lorca

Siento que todo está ahí en la mesa del invernadero, flores, pensamientos que se van liberando, el canto del ruiseñor, mis yemas doloridas sobre la citara, los poemas de Federico, San Juan y lo eterno. Y cómo música de fondo oigo una palabra que se va desdoblando, erigiendo, floreciendo: confianza. Para volver a ser como niños, para volver a mamar todo aquello que la vida nos regala y que no somos capaces de disfrutarlo.

Feliz verano a todos amigos, os dejo este vídeo que he hecho con todo como un pequeño regalo para todos. Me impresiona muchos vuestra presencia en esta casa, en esta página y en todo lo que me transmitís cada día.

 

 

 

 

 

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HORIZONTES Y PAISAJES VIENEN A VERNOS

HORIZONTES Y PAISAJES VIENEN A VERNOS

 

Cuando paseas por muchas ciudades españolas y vas recorriendo los parques públicos y las zonas ajardinadas, sientes que casi todos son iguales. Los mismos árboles, las plazas llenas de pavimentos, y las plantas de temporada que se sustituyen por plástico verde en épocas de ayuno presupuestario. Nos encontramos palmeras al lado de una muralla centenaria, y poco a poco todos los jardines van teniendo el mismo patrón, como de chalé, o de zona residencial. Sin decir nada del lugar donde están, de su propia belleza natural. Si los monumentos dicen, tienen un predicado que contarnos, los jardines también deben tener su propia oratoria, contándonos cosas.

Este fin de semana nos reunimos convocados por el Festival de Piorno en flor en el Parador de Gredos, con una ponencia sobre los piornos y su uso en jardinería, por el reconocido botánico  Álvaro Bueno. El campo está primaveral y entre las lluvias las flores empiezan a despuntar, la primavera se desata en bosques y en cunetas. Soñábamos juntos cómo avanzar por un camino mucho más natural y sensible de la jardinería, donde lo que embellece el campo y nos deslumbra en cada estación se recoja en diseños de paisajes silvestres y naturales, al estilo de los diseñados por William Robinson (1838,1935) naturalista y jardinero irlandés y su “The wild garden”. En esta obra aboga por una jardinería más natural, con el uso de las perennes, arbustos y enredaderas, plantas de rocalla y cubre terrenos”.  Álvaro nos proponía diseños con Encinas, Alcornoques, Quejigos, Pyrus silvestres, Sabinas albares, con grupos de Santolinas, Retamas, Lavandas, Adenocarpos, Citissus y Genistas, entre otros muchos más tipos de especies, en una charla profunda y extensa.

Cuando nos acercamos a Gredos y la belleza natural del entorno nos conmueve, muchas veces nos quedamos en esta sensación y no vamos más allá, no intentamos dejar que todo fluya, que la creación en nosotros avance, tomando parte activa en su recreación en nuestras manos, cuaderno de diseños y pala del jardín.  Cómo conjugar sensaciones y percepción de belleza con las decisiones políticas de un ayuntamiento, de una comunidad, de un país. Un planteamiento que no es para nada contemporáneo.

Rastreo la pista a un intelectual que ha cambiado con su pensamiento libre y auténtico el rumbo de la sociedad, la política y la historia, Jean-Jaques Rousseau. En su obra escrita nos cuenta cosas, reflexiones que tienen muchos siglos encima, pero son de una rabiosa actualidad. Fue perseguido por sus compromisos políticos, y ya mayor y cansado, encontró en el estudio de la naturaleza y de las plantas silvestres su propio interior. En sus “Ensoñaciones de un paseante solitario” mezcla anécdotas, descripciones de plantas, pensamientos sobre la educación y la filosofía política.  Este libro es realmente una invitación a un viaje a la naturaleza en paseos tranquilos, donde lo observado se junta con lo contemplado casi al estilo de los místicos, como diría nuestro paisano Juan de la Cruz, dirigiéndonos paso a paso, a esa búsqueda de la belleza contenida en la naturaleza ¿a donde te escondiste, Amado?

Este pensamiento sobre lo natural como motor de vida y turbina de los diseños de paisaje mas sensibles, tiene su ramificación en el mundo de las flores, dando lugar al “Slow flower”, un movimiento que reivindica la belleza de todas las flores y hierbas que nos rodean, ramas, piñas, piornos, para construir con ellos arreglos florales especiales e únicos. Sensibilidad hacia lo natural que me rodea, recreación de lo observado y fuente de riqueza, abarcando con ello el pensamiento político, poniendo a los ciudadanos en su verdadero patrimonio natural, los jardines y las zonas verdes.

Paseando por Hoyocasero descubres el verdadero lugar donde habita esa palabra tan sanjuanista de la Hermosura. Las Pulsatillas, se mezclan con las Convallarias, y las laderas se llenas de Peonías y Polygonathum, mezclando el aroma que alrededor de la Melisa se siente. Hermosura  al borde del camino mientras observamos y disfrutamos en primera persona,  en nuestra mano, a nuestro nivel. Así dice Pedro Salinas:

No canta el mirlo en la rama

ni aletea la espuma en el agua,

lo que salta, lo que canta

es el proyecto en el alma.

 

Las promesas tienen hoy

rubor de haber prometido

tan poco, de ser tan cortas;

se escapan hacia su mas,

todas trémulas de alas.

 

Perfeccion casi imposible

de la perfección hallada,

en el beso que se dá

se estremece de impaciencia

el beso que se prepara.

 

El mundo se nos acerca

a pedirnos que le hagamos

felices con nuestra dicha.

Horizontes y paisajes vienen a vernos, nos miran

se achican para caberte en los ojos, las montañas,

 se truecan en piedrecillas,

por si las coge tu mano,

y pierden su vida fría,

en la vida de tu palma.

 

Leyes antiguas del mundo,

de ser roca, de ser agua,

indiferentes,

se rompen las cosas

que quieren vivirse también

en la ley de ser felices

que en nosotros se proclama jubilosamente.

 

Todo querría ser dos

porque somos dos. El mundo

seducido por el canto

del gran proyecto en el alma

se nos ofrece, nos dá

rosas, brisas y coral,

innumerables materias

dóciles, esperanzadas

de que con ellas tú y yo labremos

el gran amor de nosotros.

 

Coronándonos de dicha

nos escoge, nos declara

capaces  de creación

alegre. El mundo cansado

podría ser- lo siente-

si nosotros lo aceptamos

por cuerpo de nuestro amor,

recién nacido otra vez,

primogénito del gozo…

Pedro Salinas

Es posible una nueva jardinería más sostenible, bella y sensible, solo necesitamos poner junto con las consideraciones políticas, poemarios, dibujos, contemplación de la naturaleza y vida para ir diseñando algo distinto.

El festival del piorno camina y este nuevo paso abre nuevas líneas de trabajo, creando, recreando también con esta bella flor, llenando todo de color amarillo, dulzón y agreste.

 

 

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PRIMERA COMUNION

Este año hemos celebrado la primera comunión de mi sobrino mas pequeño con mucha emoción. No sólo porque ya sabemos que es la última de la familia, y vamos sintiendo cómo va pasando la vida a gran velocidad, sino por el sentido que tiene esta celebración en la familia, porque por todo lo vivido damos mil gracias a la vida y al Señor. Parece que fue ayer cuando fueron nacieron nuestros hijos, y comenzaban a dar sus primeros pasos.

 

Elegimos una gama de colores y flores llenas de alegría y de acción de gracias por todo, en gama amarilla y blanca con un pequeño golpe azul. Con flores de temporada llenas de toda la frescura de la primavera, tulipanes, ranúnculos, narcisos botánicos, genista, achilea. La vista de los prados floridos en una explosión de color y belleza me inspiraron el colorido, todo parecía estar dentro de la misma paleta de colores, el campo, la finca, el salón de casa. Y el ceramista  Jami de Arenas de San Pedro nos hizo estas preciosas jarras y mieleras con una decoración de mimosas sobre blanco. Los cocineros de Villafranca con el chef Coke al frente llevaron adelante la cocina, en un menú delicioso. Flores de Donzoilo, y largas tertulias mientras el día iba pasando feliz entre todos.

  

Son las comuniones unas celebraciones preciosas para las familias,  nos unen alrededor de los niños, y todos volvemos a ser un poco mas pequeños al recordar nuestra primera comunión. La vida aparece entonces como en una larga frase que vamos escribiendo poco a poco entre todos. Y arranca en el pasado, y echamos tanto de menos a nuestro padre Antonio, que sólo su recuerdo nos aprieta tiernamente el corazón, mientras damos las gracias por él y por todo.

Recordaremos siempre a mamá cantando, a los pequeños jugando y saltando entre las encinas, la música, los profesores de guitarra y batería, el menú y el horno calentando el salón. Es ya parte de nuestra vida y ahí se quedará como testimonio y amor.

 

La vida irá avanzando, y los niños de comunión dentro de nada se convertirán en adolescentes con todos su altibajos y alegrías, en jóvenes en busca de su lugar en la vida y en su propio interior, en padres, abuelos, con el testigo en la mano, ese que nuestros antepasados nos han dejado. El testigo de la fe, de la confianza, del amor, de la paz  que cada día construimos o vamos machacando con nuestra actitud y testigos al fin del compromiso. Avanzando como familia, como comunidad, parroquia, vecindario, amistad, solidaridad, todo aquello que cada día pone en nuestros ojos y que conmueve el corazón.

Estos momentos son aquellos  en los que abrimos la puerta de esta parte intima de nuestra vida y nuestro ser, en los que miramos por dentro nuestra existencia, sintiendo que son los verdaderos regalos de estas fiestas. Nos miramos y vemos muchas veces nuestras debilidades y fallos, el no estar a la altura de lo que la vida y la familia quiere de nosotros,  de lo que necesita de nuestro amor y entrega. La debilidad para defender lo importante de la existencia al atarnos a muchas cosas que nos esclavizan y sobre todo nos nublan el  corazón, y nos hacen entrar en un mar lleno de salitre que mas que darnos de beber, nos seca y nos va matando. Pero también vemos lo que somos de verdad, nuestro empuje, sensibilidad, tesón, trabajo y energía. Vemos que somos capaces de avanzar como hermanos, hijos, amigos y como familia. Estos días llenos de luz son ese motor.

De estas fiestas he sacado una especie de red toda llena de frutos, muchos de ellos regalados pero que siento que tengo que ir colocando en la vida, en cada persona y situación, para ser coherente conmigo misma.  El mayor fruto es la misma comunión, que poco a poco siento que va transformando la existencia, haciéndonos ser realmente seguidores de aquel joven que sólo nos dejo una palabra para que nos acompañara y ayudara a seguir con nuestra vida y dificultades, la palabra amor. De un joven que nos llama amigos, y que transforma en el amor cada vida y cada camino en ella. La primera comunión es importante, pero siento que la segunda, la tercera,… son aun mas valiosas, porque con ellas vamos caminando por esta puerta que se nos abre y el paisaje va cambiando al ritmo de la existencia.  Cada una lleva su propio alimento, como cada día lleva su propio trajín, sus líos, alegrías y sufrimientos. Un camino que comienzas a recorrer  en este día y que no sabemos por donde nos lleva, querido Beltrán. Cada día está lleno de emoción, y de empuje para superar cada contrariedad y sufrimiento.

Los tulipanes son las flores del amor, de la amistad, y su lenguaje lleva algo en este día: lleva la palabra recuerdo y permanencia. Recordaremos estas fiestas familiares llenas de alegría, y sobre todo de amor. Y podemos permanecer en ellas en cada eucaristía vivida en el amor.

 

 

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RECONOCE EL LENGUAJE QUE TIENES EN COMÚN CONMIGO

La mañana está heladora , a mas de 7 bajo cero hace un poco. Y abro un texto que parece que hoy se me regala, y me impresiona porque viene viajando hasta mi desde hace tanto tiempo, desde el siglo V d. C.

 El sol sale cada día sobre todos y 

me invita a mantenerme serena en mi interior,

a dejar de lado las querellas,

a volver a la oración.

 

No discutas con nadie, me dice,

deja a un lado tanto lío,

no te enfades con nadie,

ora por quien te cuestione o moleste.

No vayas a plantarle cara, no de manera violenta.

Habla en el fondo de tu corazón a Dios de él.

 

No digo que calles,

sino que escojas el lugar para hablar

y mira que yo también estoy ahí.

Mírame en el silencio.

 

Donde no te ve tu adversario, sé bueno con él,

y deja que hablé  de ti todo lo que quiera, que se relaje

que aunque este enemistado contigo,  es tu hermano.

 

Reconoce en tu interior, mi signo.

 

¿Porqué no reconoces el lenguaje

que tienes en común conmigo, amigo, hermano, compañero, esposo, hijo, vecino?

 

Reconozcamos el lenguaje que nos une,

hay una sola paz

y esta sólo se levanta si tu y yo estamos juntos.

San Agustín ( 354-430 a. C)

Estas bellas y hondas palabras, estas reflexiones me hacen ir al taller de las flores, a pasear en medio del hielo recolectando aquellas hojas, ramitas y flores que del frío terrible se están liberando, soltando lagrimitas de hielo. Elijo los tonos que mas me identifican hoy, el color de la tierra, cálida y amarronada. Igual que este texto ha llegado a mis manos en medio del hielo de la mañana, así siento el deseo de enviaros a vosotros todo este mundo profundo del amor y del perdón, de cómo puedo continuar con mi vida y salir adelante. Y uso el lenguaje de las flores, ese íntimo modo de comunicarnos que llega directamente al corazón, que nos hace ser realmente personas porque ponemos en marcha lo que nos hace serlo, nuestra capacidad de amar, de crear, de disfrutar de cada cosa que se nos da, el rayo de luz que sobre el hielo brilla, la familia con todos su colores, la amistad, la vecindad.

Sé desde hace años que con flores puedo deciros muchas mas cosas que con mis palabras.  Sé que si cojo un pensamiento helado con toda su carita de pétalos pintada a manchas y la pongo en mi mano y me dirijo a ti, tu sabes que te digo desde lo mas hondo y mas delicado de mi ser que pienso en ti, que te tengo muy dentro, que oro por ti también.

Sé que al ver las hojitas de las Heucheras con sus preciosos tonos granates, vas a pensar en ti, en mi, en nuestro propio ser que del barro de sus problemas, fallos, y ansiedades sale cada día, reponiéndose del hielo, asumiendo su belleza oscura y siendo al final un elemento natural radiante y lleno de belleza natural.

El tomillo te dice que te sigo con todos mis sentidos y que te encuentro mas allá de cada cosa, que tu aroma hoy veo que es así, agreste, dulce y a la vez profundo. El olor del tomillo  sobre el camino de mi vida, que avanza cada día.

Que hay elementos a veces que me elevan el espíritu, que como este texto me empujan hacia delante. Hay mas vida por vivir que el enfrentamiento con alguien. Hay vida y vida junto con ellos. Y poner a cada uno dentro de nosotros es ir considerando a cada poco que mi vida se complementa con la suya y mis colores se mezclan con los suyos y ya poco a poco puedo decir no suyos, sino tuyos, porque ya estás en este regalo de vida conmigo. Tu conmigo.

 

Es un regalo y es un circulo, una meditación, un paseo. Es eso que decía Teresa que es la oración, hablar con nosotros mismos, y con los demás desde dentro de nuestro ser, iluminados de la Vida que se nos regala, incluso en medio del hielo y de la depresión.

Reconozcamos el lenguaje que nos une,

realmente hoy siento que hay una sola paz,

y que está contigo siempre cerca.

Os dejo esta preciosa música para meditar un ratito,.. perfecta para este tiempo de Cuaresma…..Erbarme dich, mein Gott,

 

Erbarme dich, mein Gott,
Um meiner Zähren willen.
Schaue hier,
Herz und Auge
Weint vor dir bitterlich.
Erbarme dich!
 
Ten piedad de mí, Dios mío,
advierte mi llanto.
Mira mi corazón,
mis ojos que lloran
amargamente ante Ti.
¡Ten piedad de mí!

 

 

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POR DÓNDE VAGARÉ

POR DÓNDE VAGARÉ

Cuando me enteré de la muerte en septiembre del poeta norteamericano John Ashbery, (1927-2017) tuve la sensación de no haberle nunca entendido, de que por donde el “vagaba” yo nunca había vagado. Conocer las Consolaciones de Listz por él me había enganchado a sus cosas: yo tampoco me he consolado mucho con ellas, quizá un poco con las de tono menor. Considerado como uno de los poetas más grandes de la literatura actual, comparándole con Wallace y con Whitman, sus poemas me producían un torbellino del que me sentía fuera al finalizar los versos. Sabía que era un camino poético diferente, sentía que era también mío pero que algo me lanzaba fuera inexorablemente.

El otro día me comunicaron que los chicos de la Casa Grande de Martiherrero querían hacerme su embajadora. La impresión y la responsabilidad me ha lanzado de manera increíble a los brazos poéticos de Ashbery. Es como si ese “¿por dónde vagaré?” se hubiera convertido en mi interior en una especie de mantra.

Tengo esa sensación de que la maraña de palabras que de los versos se lanzan y que sentía como un vendaval sobre mí, ahora como ligera nieve van cuajando, levantándose y mostrándome su belleza y lo radiante de su verdad.

“Sigue una cosa a otro toldo en el horizonte de acontecimientos. Al marchar cambia una vida de tema. Tenían sentido unas cosas, otras no. No esperaba morir tan pronto. En fin, supongo que tenía que haberme tabulado de algún modo. Había hablado de escribir en tu pierna ,…” Heavy home, 2005.

La llegada a la Casa Grande de Martiherrero te traslada en un momento a otra época cuando era sanatorio para la tuberculosis. Esperas ver por allí enfermeras con cofias blancas y largas tertulias de enfermos en los miradores. El jardín con sus altos árboles, que dejan en el verde un montón de caminos laberínticos por donde vagar. Pero cuando traspasas de veras su puerta, comienzas a hablar con los cuidadores, monitores y los chicos, sientes que eso es lo grande que como adjetivo va a las espaldas de su nombre. De ser una casa de reposo y curación se ha transformado en algo grande, lleno de humanidad que palpita, porque los que por allí viven, los que trabajan cada día en estos largos salones, se quieren.

Hablamos en estos días mucho de amor. Una palabra que queremos que ocupe, como decía Wallace Stevens el lugar de una montaña. Allí la ponemos, y estos días prenavideños la decoramos con luces, la vestimos de regalos. Me pegunto qué es el amor, y en qué consiste.

Creo que podría escribir con todo en estos días de descanso navideño un poema al estilo de Ashbery. Usando imágenes impactantes, como piernas escritas con amor en cada sala de fisioterapia. Diciendo que los toldos que vemos desde la carretera son realmente tejados fuertemente construidos para proteger a este lugar de la inclemencia del tiempo, de la crítica, el egoísmo y la indiferencia. Expresaría de algún modo poético que muchas cosas no tienen sentido en mi vida pero que habitan junto a otras que poco a poco se van levantando como casas robustas: estar al lado de los más sencillos y necesitados tiene cada día más sentido y verdad.

 

Dice Andrés Ibañez que no se lee un poema como otro texto, novela o artículo. Un poema se lee, soñando. Pasan entonces las palabras a ese lugar de penumbra entre la luz y la ensoñación, un lugar que cuando lees así de manera profunda y dormida, se queda dentro hasta que un buen día algo los hace resurgir y tienes la certeza de que siempre han estado allí. Los títulos de los poemas de Asberry pertenecen a ese tesoro que se esconde en lo hipnótico de mi ser, como este “por dónde vagaré”. Leer un poema es ajustar los ojos a la profundidad a la que queramos mirar.

El otro día recorriendo el centro con su directora Pura Alarcón y con Esther Martín, viendo con sus ojos todo aquello, dejando que sus palabras y sus gestos tan llenos de amor me salpicaran, sentí que por estos pedregosos lugares de la sierra de Ávila, lo que la lectura de la vida nos deja es algo cercano al granito, a sus musgos y a la luz. A la verdad en palabras de Teresa de Jesús, que da también el nombre a todo. Y es que ella parece también vagar por estos lugares, como de la mano de estas amigas. Granito que brilla al sol más que un fino diamante, lleno de durezas y de belleza. Parece que sus palabras sobre esto aún nos salpican, la belleza de los seres humanos está en nuestro interior, y allí somos tesoros y hermosura. La de los que levantan este centro con su trabajo, apoyo y tesón. Los que ayudan económicamente, los que se acuerdan de ellos, lo que por ellos oran, los que trabajan en definitiva por la paz. Creo que todo lo que la realidad de este lugar nos envuelve, se queda vagando en el interior. Podremos escribir un día un largo poema lleno de inconexas palabras que como copos de nieve formarán una silueta. Una roca brillante de hielos en forma de corazón.

Articulo publicado en el Diario de Ávila el día 14 de Diciembre. 2017

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ORACIÓN por la paz

Oración en forma de flores por la paz.

Diseño floral del Encuentro Islamo-cristiano: construir la paz. Universidad de la mistica. CITeS. Ávila  17-19 noviembre 2017

     

En este mundo tan lleno de conflictos, atentados y guerras, donde la intransigencia se va adueñando de muchas conciencias, levanto estas flores y comparto con vosotros una oración por la paz. Flores con las que voy construyendo este diseño floral, flores que son ahora palabras con las que dibujar , con las que meditar un rato, con las que orar al Padre creador del Universo.

Hablar decía Teresa es orar,

descubrir que todo arranca de dentro,

que allí, en ese jardín del alma

es dónde tenemos que construir,

plantar y cultivar la paz.

 

Encuentro y vida,

arrancando a caminar por otras sendas,

sintiendo que mi camino se parece al tuyo,

que mi interior está pintado con los mismos colores

que el tuyo, ahora que te tengo cerca, hermano.

 

Hay un lugar que es la cima de un monte

poblada de musgos , desde donde a veces

puedo ver lo que hay tras las ramas,

el cielo recortándose sobre el sol.

Desde donde tu también oras

y te encuentras con tu ser.

 

Cima para escalar y para construir sobre ella,

un refugio del espíritu,

arrancando la escalada violenta que arrasa la esperanza,

ayudando así a otros a caminar.

 

Fondo bajo el agua, sintiendo la inundación

de vida que recibimos,

si como hojas nos tendemos y abiertos

vamos cambiando y aceptando nuestro propio color,

el que desde el origen nuestro Señor nos ha pintado,

el colorido de nuestra piel y nuestra canción.

 

Son las ramas, velas de verdura,

orando por todos en su pequeñez,

elevando la voz, flor a flor,

en cada hoja roja , en cada brote verde,

el otoño rotundo y radical que vive

en cada mirada de paz,

construyendo puentes,

transformando el corazón.

 

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Ejercicio de amor

Vacaciones en el campo, meditando con San Juan de la Cruz en familia

A mis hijos Santi, Brianda, y Mencía

Llegan los días de vacaciones y desde hace ya muchos años, nos dirigimos al campo cargados de chanclas de agua, bañadores, cremas protectoras, partituras, libros, cuadernos, perros, piensos, cajas para recolectar frutas,… Mas que ir al campo, lo que realmente hacemos es volver a él. A nuestra verdadera casa.

Este año decidí llevar sólo un libro, y dejar que nos acompañara en el verano, me refiero al Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz. Quería leerlo en profundidad tomando tiempo entre cada palabra, dejando que cada una volara por donde quisiera.

Desde hace años, cuando mis hijos invitan a algún amigo a pasar estos días con nosotros, siempre saben que tienen que pasar por una especie de rito familiar, leer para todos en voz alta y lentamente el Cántico.

¿Adonde te escondiste,

Amado y me dejaste con gemido?,

como el ciervo huiste,

habiéndome herido,…

Comencé a seguir al santo en todas las cosas que iba entendiendo y aprendiendo: lo primero quizá fue el descubrimiento del fondo profundo de cada palabra. Cogerla, abrirla y dejarla libremente volar. Abrir las  Sagradas Escrituras por donde va planeando, y ver  sorprendida que por donde viaja es por mi interior.

Como en tantas cosas de la vida, la naturaleza y su contemplación nos empujan a comprender de manera intuitiva y sensorial. Una tarde iba dando un paseo en medio de una ladera llena de mentas florecidas, el sol iba ya cayendo y un montón de mariposas volaban alrededor. Una de ellas, bellísima estaba posada tranquilamente sobre una ramita. Me quedé mirándola tanto rato que pensé en hacer una foto para recordarla. Y no se movía, estaba allí, la tomé en mi mano,  se veía como una joya exquisita. Estuvo un momento y luego majestuosamente, al menos para mi, se marchó volando. Sentí que lo que nos cuenta Juan tiene mucho que ver con ella, que el instante que estuvimos juntas fue suficiente para recordarlo, que para disfrutar una mariposa, su colorido , su planeo sobre las mentas, tienes que estar también tu en el suelo, con una actitud de contemplación y espera. Dejando que vaya sola volando por ahí.

Y es curioso cómo somos:pretendemos siempre referir lo vivido a los esquemas mentales que sobre cada cosa de la vida tenemos. Usamos los mismos adjetivos: bella, multicolor, suave, elegante, tierna, y dejamos cada experiencia dentro de esas coordenadas. Hacemos lo que ella no hace, quedarse encajada en un lugar. Ella, lo que hace es volar, y dejar que mi mirada en ella descanse y se maraville. Había leído siempre al santo de manera muy poco intuitiva, y vi que cada una de las cosas que pone te llevan a dejarlas volar libres y ver por donde planean, lejos de moldes de cualquier tipo.

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Que una lectura te rompa los moldes de tu pensamiento es algo muy potente, sobre todo si ya tienes unos años.Y esto siento que ocurre cuando esas palabras lo que hacen es reforzar el verdadero sentido de la libertad interior. Así pasa cuando te acercas a Juan y vas poco a poco dejando libres los pensamientos que bajo su lírica tan brillante, se esconden. Tengo esa sensación de que todo por dentro de mi es ahora una especie de puzzle y que estas lecturas lo han llevado todo  bajo una lengua de aire a volar por ahí. Es ese vientecillo que sopla dentro de nosotros el que nos voltea y el que en determinados momentos va componiendo cada pieza casando con las demás, provocando que sintamos a veces que todo lo planea así y que nuestra existencia está trabada, que en cada momento ocurre aquello que quiere que ocurra. Es complejo todo, pero a la vez es así y configura el vuelo al que a veces se nos empuja, como a mi este verano en medio de la vida familiar, las cosechas, las cacerolas llenas de pisto, y las largas charlas al fresco.

Desde que leo a Juan tengo esa sensación de ser realmente un ser valiente. Es como si él, al desmontar todo mi mundo interior con su palabra, me diera la valentía que muchas veces he creído no tener. Nada amarra a nadie que no se deja atar, sobre todo porque es en el fondo de su ser espíritu y amor, habitado por él, el Amado de cada uno de nosotros y se nos da así, lleno de luz interior.

Las vacaciones siempre son momentos para el crecimiento personal, nuevas oportunidades de descubrir otros mundos, paisajes, terrenos, personas, y también son únicos para emprender con valentía estos viajes interiores, yendo de la mano de amigos como Juan que no nos dejan solos nunca. Él en vida fue un verdadero maestro de vida espiritual, que acomodaba el camino en la vida de la fe a cada persona, a su paso y velocidad, a su distinto paisaje interior. Solía meter en los bolsillos de sus amigos pequeños papelitos con dibujos que les hicieran reflexionar, versos llenos de amor y pasión hacia su Amado Jesús, pequeñas notas muy personales y basadas en cada ser. Él que recorrió miles de kilómetros por los pedregosos caminos de España andando a pie y descalzo, cuando después de una larga caminata llegaba al convento que lo acogía, volvía agotado pero feliz a irse al campo que rodeaba el lugar para encontrarse con el amor, tomar fuerzas y sobre todo para mirar dentro de sí la gruta oscura habitada que hundía su ser en el cielo mismo de su Señor.

Como el ciervo huiste,

habiéndome herido;

salí tras ti clamando,y eras ido.

Los días despojados de rutinas, dejando sencillamente a las horas que vayan pasando se convierten en un verdadero remanso de vida. Veo cómo me complico muchas veces con cosas, sentimientos, actos que lo único que hacen es enredarme y que en estos días, leyendo a Juan descubro donde está la fuerza liberadora de todo: descubro que está en mi, en vosotros, en cada uno de nosotros, en el interior. Esta dentro pero está escondido, y para encontrarlo tenemos también nosotros que escondernos, …. escondernos dentro de nosotros. Ahora el silencio y la paz de estos días ayudan mucho a caminar por este nuevo camino interior, y le pido a la vida que me ayude también a encontrar todo esto en el ritmo diario lleno de trabajo, preocupaciones y horarios. Porque es allí donde está realmente el suelo de este lugar interior: la vida de cada día, como dice Juan, al final  nos van a examinar sólo del amor.

Espero que estas vacaciones familiares os llenen hijos de energía y de paz, que quede en vosotros el poso de la naturaleza hermosa y vigorosa que se os regala en cada paso. Leyendo a San Juan encontramos, hijos, el camino a casa. Siempre encontrareis allí el camino, dentro de vosotros.

Os dejo una música mágica y divina, de Brahms, nota a nota, sonido a sonido se va posando en nuestro corazón. En la interpretación de un grandísimo pianista, Arthur Rubinstein.