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Miradas creativas. ALTA COSTURA EN EL MUSEO. Balenciaga y Blahnik

ALTA COSTURA EN EL MUSEO

 

Han coincidido en fechas, de junio a septiembre, dos exposiciones de alta costura y zapatería en los Museos Thyssen de Madrid y la Wallace Gallery de Londres. Las creaciones de Cristóbal Balenciaga y de Manolo Blahnik ambos españoles que han desarrollado una carrera internacional realizando diseños exclusivos y llenos de belleza.

La museología moderna como ciencia que estudia el modo de dar a conocer el legado de la historia, el arte y los conocimientos al publico, intenta ir mas allá en sus postulados, y la interrelación de las artes hace que la experiencia del publico en el museo sea realmente distinta. En el caso de la alta costura de Balenciaga o de los zapatos de Blahnik , es algo que sientes muy cercano y connatural. Los bellos salones del Palacio Herford House en Manchester Square, con sus enormes salones y cámaras tapizadas de bellísimas sedas de intensos colores, son el lugar donde los stiletos de Manolo Blahnik encuentran su lugar, salones de bailes con damas vestidas de manera sublime, como aparecen en los cuadros de las paredes, así en El columpio de Fragonard, fuente de inspiración para que Manolo diseñara los zapatos de la reina María Antonieta, tal y como aparece en la película de Sofía Coppola.

Con ello las obras de arte parece que salen de las paredes a veces un poco asépticas y frías de una sala de exposiciones contemporánea, llenas de explicaciones eruditas y separación entre cuadros, a formar parte de un conjunto mucho mas vivo, cercano e inspirador.  Los cuadros se mueven en la Wallace sobre las sedas de las paredes, la belleza de los Canalettos se junta con Rembrandt, Murillo, Velazquez, Frans Hals… en un continuo de belleza y percepción.

Siempre he visto los museos como fuentes de inspiración, como lugares donde vivir por momentos en otros tiempos y culturas, viajes a lo mas bello de la creación del hombre, focos vivos de conocimiento.

Balenciaga con todo su legado en la alta costura es un referente mundial del buen gusto, la maestría en la costura y la artesanía mas delicada, desde que siendo niño conoció a la Marquesa de Casa Torres, la abuela de la Reina Fabiola, cuando llegaba los domingos a misa en Guetaría y bajaba de su tilburí. Hijo de una costurera del palacio, se atrevió a pedir a la marquesa poder ver su armario y hacerla un traje. Tenía 12 años y así comenzó su fulgurante carrera, siendo considerado hoy en día el diseñador mas importante de la historia. En el museo Thyssen podemos disfrutar entrando en un momento muy especial en su trabajo, la inspiración. Al poner junto a cuadros de Goya, Velázquez, Zurbarán, Murillo los vestidos que se hicieron basándose en ellos, podemos entrar en ese momento único de chispa y creación.

Cuando todo el mundo se quedó prendido del vestido de boda de la Reina Fabiola, aquel 15 de diciembre de 1960, por su belleza tan sobria y genial, no era consiente de que la inspiración del modisto tenía que ver con la caída suave de la luz sobre los hábitos blancos de los monjes de Zurbarán. El satén duquesa reflejaba ese mismo efecto, con su falda sostenida, el escote en barco, la manga japonesa, la cola-manto que cae desde los hombros, como una estilización formal de las batas del s. XVIII o Robes alla Watteau.

Comparto con muchas personas la admiración absoluta por Zurbarán, con esos personajes que se salen del fondo oscuro bañados de una luz tan especial. Así también lo analiza la escritora Florence Delay en un delicioso ensayo, “Alta Costura” que ha sido una refrescante lectura veraniega. Cuando esta francesa se encontró con los cuadros de las damas y santas que aparecen en los cuadros de Zurbarán, se quedó impresionada por su elegancia, parecía damas de la alta sociedad vestidas con Balenciagas del s. XVII. La belleza de los tejidos bordados, el movimiento de los pliegues, los detalles bordados, y sobre todo el color que tan genialmente muestra el pintor sevillano. Así el cuadro de Casilda de Toledo, la hija del emir de Toledo del s. XI convertida al cristianismo y que terminó como eremita en Briviesca. Isabel de Portugal, Margarita de Antioquía, Marina de Aguas Santas. Bellas y distinguidas, damas de la Sevilla del momento, dotadas de algo que las hace salir del cuadro hacia el espectador, la luz que emanan mostrándonos en ella su interior.

Vamos mas allá de nuestra propia vida y experiencia artística, cuando visitamos museos y exposiciones e interaccionamos con las obras de arte dejando que estén vivas en nuestra mirada personal.

Articulo publicado en el Diario de Ávila, 29 de septiembre, 2.019

 

 

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