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PENSAMIENTOS Y MÚSICA ENCADENADA

Estaba hace unos días tocando en el jardín de casa mi nueva citara salterio. Desde que la tengo y he comenzado a tocar con ella he encontrado un vehículo precioso para meditar, para dar las gracias cada dia. El rezo de la Horas que hasta hace poco no sabía ni qué era, me encanta, porque parece que pone en mi boca palabras mientras va serenando mi espíritu al ritmo de la melodia.

Ponerte así con una citara en un jardín tiene a veces consecuencias, un pajarito desde alguna rama cerca de mi comenzó a cantar, al hacer unos solos tan preciosos, a seguirme y yo a él. Nos íbamos cediendo la palabra y la música fluía  como si los dos leyéramos en la misma  partitura.

Y senti que salía de mis propios pensamientos que muchas veces están encadenados en mi interior. Se ligan unos a otros de tal manera que crean como una verdadera coraza por dentro de nosotros. Nos sentimos comprimidos, abocados a estar bajo su presión. Se siente nuestra libertad aprisionada. Es así complicado saber qué hacer, como quitarnos esa armadura tan pesada para comenzar a vagar por la vida , a volar por dentro, a ser ligeros y libres.

Los pensamientos van encadenándose a medida que nos vamos haciendo mayores, y cuando están fuertes, muy trabados son muy peligrosos, muy dañinos.  Un pensamiento tiene debajo una vivencia, una emoción que ha sido repensada, digerida, vuelta a un plano más de raciocinio. Así cuando  el proceso se completa, consideramos que todo eso razonado es verdad, y unos a otros los pensamientos se arman. El problema comienza cuando esto lo consideramos verdad pura, y comenzamos a dejarla por ahí reinar. Nos lo creemos,vamos por su camino y todo esto nos guia.

Frente a este entramado de pensamientos cabe poco que hacer por nuestros propios medios y en muchos casos se van conviertiendo en piedras tan pesadas que toda onda de libertad en ella queda escrita y subyugada como los círculos que deja el agua cuando en él se va cayendo una piedra, va cayendo nuestro ser, nuestro intelecto y corazón.

Este proceso se acentúa con los años. Los niños tiene con su actitud una tendencia a liberarse de manera sencilla y natural. Los niños saben desde pequeños lo que significa el verbo confiar. Y con esta actitud pueden avanzar tranquilos y felices a lo largo de sus días.  Ahora siento que por ahí debe estar la medicina espiritual para poder quitarnos la armadura que n0s asfixia, en la confianza.

Estaba intentando expresar todo este entramado mundo interior con flores. Usando su poder sobre mi, sabiendo que la naturaleza es mi verdadera maestra. Vi que si dejaba a un pensamiento seguir solo su camino dentro de mi, tendía a curvar su planeamiento y a cerrase. Cogí unas flores de azaleas del color más rosa que había visto en días, y supe que en ese color me quería sumergir a ver qué veía. El disfrute con el chapuzón en sus pétalos fue tal que cuando me di cuenta estaba poniendo sobre la mesa un grupito de flores en forma circular. nada podía haber ahí fuera más increíblemente suave, tierno y bello que todo lo que sentía en este baño de color.

Y pensé, un poco en cómo continuar, cómo dejar también que otras flores, hojitas, ramas, brotes, aromáticas formarán parte de este baño, abriendo el pensamiento que se cerraba. Volví en un momento al ruiseñor y a su canto libre, sobre la tarde, sin partituras y cómo fui capaz de seguirle y de ir esquiando tras su canto con las yemas de mis dedos sobre la citara. De manera intuitiva por primera ver en mucho tiempo fui cogiendo flores y materiales vegetales dejando que uno me llevara a otro sin más cuestiones que la intuición. Y cuando había cogido flores de bugavillas, calibrachoas, ramitas de mentas, flores de lavanda, ramitas de acer palmatus, flores de cebollinos,  cabezas como bolas de gallardas y bayas negras de durillos, todo ello sobre la mesa comenzó a moverse. Vi la armonia, el color tan rico y sugerente que entre todo había creado, las formas que se dibujaban, la preciosa paleta cromática  libre y sin normas que había nacido allí.

Al llegar a casa en medio del sopor de agosto, con todo esto en mi interior y con un puñado de fotos del teléfono, me acordé de un poeta al que leo muchas veces cuando ando en batallas interiores con la libertad. A Federico García Lorca en su conjunto de poemas póstumos recogidos con el nombre “ Sonetos del amor oscuro”. En un momento donde la libertad interior estaba tan atacada,en  la política,  en todo lo vital,en lo religioso, en la sexualiado, estos sonetos son una bocanada de aire fresco. Tan bellos en su forma que muchos investigadores los comparan con los de Shakespeare, con el mismo San Juan De la Cruz. Hablan de amor y de su dolor, de las heridas y las alas, de la búsqueda de lo eterno de la vida y el combate interior que nos lleva muchas veces a agotarnos y sufrir.  Vamos aprendiendo cada día a dejar a los demás, a nuestros amantes, amigos, a la naturaleza, a la vida en cada palmo que nos hablen, que nos manden largas cartas llenas de amor que nos liberen de tanto corsé vital.

El poeta pide a su amor que le escriba

 

Amor de mis entrañas, viva muerte

En vano espero tu palabra escrita

Y pienso, con la flor que se marchita

Que si vivo sin mi quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte

Ni conoce la sombra ni la evita

Corazón interior no necesita

La miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas

Tigre y paloma sobre tu cintura

En duelo de mordiscos y azucenas.

Llena pues de palabras mi locura,

O déjame vivir en mi serena

Noche del alma siempre oscura.

Federico García Lorca

Siento que todo está ahí en la mesa del invernadero, flores, pensamientos que se van liberando, el canto del ruiseñor, mis yemas doloridas sobre la citara, los poemas de Federico, San Juan y lo eterno. Y cómo música de fondo oigo una palabra que se va desdoblando, erigiendo, floreciendo: confianza. Para volver a ser como niños, para volver a mamar todo aquello que la vida nos regala y que no somos capaces de disfrutarlo.

Feliz verano a todos amigos, os dejo este vídeo que he hecho con todo como un pequeño regalo para todos. Me impresiona muchos vuestra presencia en esta casa, en esta página y en todo lo que me transmitís cada día.

 

 

 

 

 

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BIENES INMORTALES

PALACIO DE SOFRAGA

 

 

En la tarde del pasado lunes 25 de junio recordábamos en el Palacio de Sofraga la inauguración en 1479 de un beaterio dedicado a La Encarnación que fue la semilla del actual Monasterio carmelita.

La historia de su fundadora parece recién salida de uno de los libros de caballería que tanto le gustaban a nuestra Santa. Y la repercusión de ese acto de encerramiento dentro de casa para orar por los demás y entregar la vida por amor, ha tenido repercusiones muy grandes en la figura de Santa Teresa de Jesús y de toda la familia del Carmelo descalzo.

Buceando un poco todo esto a partir de los documentos y el estudio exhaustivo del anterior capellán de La Encarnación, el p. Nicolás González, me he encontrado de cara con Dª Elvira González de Medina, una mujer que vivía en el palacio que en el s. XV había en donde ahora está el Palacio de Sofraga. Aquel otro palacio se le conocía como el de Villaviciosa, y era propiedad de una de las familias más influyentes de la sociedad del momento, los Águila. Suyo también es el castillo que lleva ese nombre y que está a los pies del castro vetton de Ulaca.

Una mujer valiente que quiso poner su vida en unas coordenadas más hondas y retirarse del bullicio de la ciudad, con un grupo de amigas y parte de su servicio. Apartarse y encerrarse para orar. Al principio solo eran tres, Elvira González de Medina, Juana Núñez y María Verdugo, llegando en menos de un siglo a ser más de 180 monjas, ya en la Encarnación. Pasando de beatas a monjas por la activa acción de Doña Beatriz Guiera.

Elvira aparece en la documentación como mujer soltera, cohabitando con un arcediano de la catedral, en un momento en el que un niño de ocho años podía ser clérigo y muchos de ellos, como este Dº Nuño González del Águila, enterrado en la capilla de San Pedro de la catedral en un precioso sepulcro de alabastro, no llegó nunca a ser presbítero.

De su cohabitación nacieron dos hijos y seis hijas, una familia numerosa que supuso para su madre muchos quebraderos de cabeza y disgustos. Su hijo Dº Diego del Águila pleiteó con su madre quitándole sus propiedades, más de un millón de maravedíes, los pueblos de Baterna, Velascomartín, Niharra, Albornos, y Velamuñoz. También perdió sus joyas, su esclava y sus ganados. El dictamen ya en 1463 vino de la mano de los Reyes Católicos, dando la razón a la madre.

Seguro que nuestra Santa conocía el origen del convento al que ella entró con veinte años, y estaría muy orgullosa de ser descendiente de esta mujer, que aparece retratada por la vida como una verdadera Magdalena, santa preferida por Teresa. Es abuela de la Santa al ser la madre de ª María del Águila, que a su vez lo fue de Doña Inés de Cepeda, esposa de Don Juan Sanchez, abuelos de Teresa por vía paterna, por su padre Don Alonso. El mismo abuelo Juan que tuvo que salir huyendo de la Inquisición de Toledo y empleó su capital en emparentarse con una familia cristiana sin ninguna mancha en su genealogía.

Teresa estaría muy orgullosa de ella, de cómo había plantado cara a las habladurías de una ciudad que la ponía en entredicho. Murmuraban de su relación con Dº Nuño, y sobre todo no se creían su conversión y las causas de su encerramiento, en un palacio que se ubicaba en una de las calles más concurridas y ruidosas de la ciudad. De la puerta de San Vicente al Mercado Chico, se podía andar entre casas nobiliarias, pasando por una sinagoga llamada del Lomo, un horno comunal para el pan y pescaderías al fondo.

Pero Elvira, como Teresa siguió adelante en lo que en palabras teresianas es el camino de la oración, buscando siempre poner su confianza en quien las había salvado del precipicio de su vida, de todos los mares y batallas interiores.

Mujeres valientes que como recordaba Sonsoles Sanchez Reyes, constituyen ese cordón de vida de generación a generación transformando muchas de ellas la existencia suya y de mucha gente de manera oculta en la mayoría de los casos.

Al conocer a Elvira, al saber de sus otras hijas como Catalina, Beatriz Guiera, la misma Teresa, vamos poniéndolas en la vida y dándolas la palabra.

Elvira se dirigió al Papa en un preciosos escrito contándole su verdad: “meditaba en la hora de la muerte, deseaba adquirir en el cielo tesoros imperecederos por el precio de unos bienes caducos y temporales y apartar muchas almas de las seducciones mortíferas del mundo, presentándoles el atractivo y la consecución de unos bienes inmortales”

Bienes inmortales que se suman a los que Teresa y Juan nos legan. Al pasar por este palacio haremos un guiño a Elvira, conociendo su historia que es la nuestra también como abulenses. Me impresiona recordar que allí estuvieron las cocheras de nuestra empresa, y ver a mis antepasados trabajando por allí. Parece que la historia de Teresa y su familia nos llega a tocar en la mano y a abrir el corazón. Bienes inmortales, el patrimonio vivo de la ciudad.

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HORIZONTES Y PAISAJES VIENEN A VERNOS

HORIZONTES Y PAISAJES VIENEN A VERNOS

 

Cuando paseas por muchas ciudades españolas y vas recorriendo los parques públicos y las zonas ajardinadas, sientes que casi todos son iguales. Los mismos árboles, las plazas llenas de pavimentos, y las plantas de temporada que se sustituyen por plástico verde en épocas de ayuno presupuestario. Nos encontramos palmeras al lado de una muralla centenaria, y poco a poco todos los jardines van teniendo el mismo patrón, como de chalé, o de zona residencial. Sin decir nada del lugar donde están, de su propia belleza natural. Si los monumentos dicen, tienen un predicado que contarnos, los jardines también deben tener su propia oratoria, contándonos cosas.

Este fin de semana nos reunimos convocados por el Festival de Piorno en flor en el Parador de Gredos, con una ponencia sobre los piornos y su uso en jardinería, por el reconocido botánico  Álvaro Bueno. El campo está primaveral y entre las lluvias las flores empiezan a despuntar, la primavera se desata en bosques y en cunetas. Soñábamos juntos cómo avanzar por un camino mucho más natural y sensible de la jardinería, donde lo que embellece el campo y nos deslumbra en cada estación se recoja en diseños de paisajes silvestres y naturales, al estilo de los diseñados por William Robinson (1838,1935) naturalista y jardinero irlandés y su “The wild garden”. En esta obra aboga por una jardinería más natural, con el uso de las perennes, arbustos y enredaderas, plantas de rocalla y cubre terrenos”.  Álvaro nos proponía diseños con Encinas, Alcornoques, Quejigos, Pyrus silvestres, Sabinas albares, con grupos de Santolinas, Retamas, Lavandas, Adenocarpos, Citissus y Genistas, entre otros muchos más tipos de especies, en una charla profunda y extensa.

Cuando nos acercamos a Gredos y la belleza natural del entorno nos conmueve, muchas veces nos quedamos en esta sensación y no vamos más allá, no intentamos dejar que todo fluya, que la creación en nosotros avance, tomando parte activa en su recreación en nuestras manos, cuaderno de diseños y pala del jardín.  Cómo conjugar sensaciones y percepción de belleza con las decisiones políticas de un ayuntamiento, de una comunidad, de un país. Un planteamiento que no es para nada contemporáneo.

Rastreo la pista a un intelectual que ha cambiado con su pensamiento libre y auténtico el rumbo de la sociedad, la política y la historia, Jean-Jaques Rousseau. En su obra escrita nos cuenta cosas, reflexiones que tienen muchos siglos encima, pero son de una rabiosa actualidad. Fue perseguido por sus compromisos políticos, y ya mayor y cansado, encontró en el estudio de la naturaleza y de las plantas silvestres su propio interior. En sus “Ensoñaciones de un paseante solitario” mezcla anécdotas, descripciones de plantas, pensamientos sobre la educación y la filosofía política.  Este libro es realmente una invitación a un viaje a la naturaleza en paseos tranquilos, donde lo observado se junta con lo contemplado casi al estilo de los místicos, como diría nuestro paisano Juan de la Cruz, dirigiéndonos paso a paso, a esa búsqueda de la belleza contenida en la naturaleza ¿a donde te escondiste, Amado?

Este pensamiento sobre lo natural como motor de vida y turbina de los diseños de paisaje mas sensibles, tiene su ramificación en el mundo de las flores, dando lugar al “Slow flower”, un movimiento que reivindica la belleza de todas las flores y hierbas que nos rodean, ramas, piñas, piornos, para construir con ellos arreglos florales especiales e únicos. Sensibilidad hacia lo natural que me rodea, recreación de lo observado y fuente de riqueza, abarcando con ello el pensamiento político, poniendo a los ciudadanos en su verdadero patrimonio natural, los jardines y las zonas verdes.

Paseando por Hoyocasero descubres el verdadero lugar donde habita esa palabra tan sanjuanista de la Hermosura. Las Pulsatillas, se mezclan con las Convallarias, y las laderas se llenas de Peonías y Polygonathum, mezclando el aroma que alrededor de la Melisa se siente. Hermosura  al borde del camino mientras observamos y disfrutamos en primera persona,  en nuestra mano, a nuestro nivel. Así dice Pedro Salinas:

No canta el mirlo en la rama

ni aletea la espuma en el agua,

lo que salta, lo que canta

es el proyecto en el alma.

 

Las promesas tienen hoy

rubor de haber prometido

tan poco, de ser tan cortas;

se escapan hacia su mas,

todas trémulas de alas.

 

Perfeccion casi imposible

de la perfección hallada,

en el beso que se dá

se estremece de impaciencia

el beso que se prepara.

 

El mundo se nos acerca

a pedirnos que le hagamos

felices con nuestra dicha.

Horizontes y paisajes vienen a vernos, nos miran

se achican para caberte en los ojos, las montañas,

 se truecan en piedrecillas,

por si las coge tu mano,

y pierden su vida fría,

en la vida de tu palma.

 

Leyes antiguas del mundo,

de ser roca, de ser agua,

indiferentes,

se rompen las cosas

que quieren vivirse también

en la ley de ser felices

que en nosotros se proclama jubilosamente.

 

Todo querría ser dos

porque somos dos. El mundo

seducido por el canto

del gran proyecto en el alma

se nos ofrece, nos dá

rosas, brisas y coral,

innumerables materias

dóciles, esperanzadas

de que con ellas tú y yo labremos

el gran amor de nosotros.

 

Coronándonos de dicha

nos escoge, nos declara

capaces  de creación

alegre. El mundo cansado

podría ser- lo siente-

si nosotros lo aceptamos

por cuerpo de nuestro amor,

recién nacido otra vez,

primogénito del gozo…

Pedro Salinas

Es posible una nueva jardinería más sostenible, bella y sensible, solo necesitamos poner junto con las consideraciones políticas, poemarios, dibujos, contemplación de la naturaleza y vida para ir diseñando algo distinto.

El festival del piorno camina y este nuevo paso abre nuevas líneas de trabajo, creando, recreando también con esta bella flor, llenando todo de color amarillo, dulzón y agreste.

 

 

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DISEÑOS PARA EL TALLER DE PIORNOS

El próximo jueves 17 de mayo realizaremos un nuevo taller de decoración con Piornos en Gredos, en el Centro Multiusos del Ayuntamiento de Hoyos del Espino. Comenzará sobre las 4,30 y durará unas dos horas. En él enseñaremos a trabajar con Piornos, las técnicas necesarias, la manera de hidratarlos y de realizar decoraciones florales con ellos. Este año llevo un montón de nuevas propuestas para que las decoraciones que luego se presentan a los concursos, de casas particulares, edificios públicos, comunales,… estén este año llenos de imaginación y estilo. Así continuamos con esta actividad tan preciosa que viene a mostrar nuestra pasión por las flores silvestres  la naturaleza y la flora bellísima de la Sierra de Gredos.

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PRIMERA COMUNION

Este año hemos celebrado la primera comunión de mi sobrino mas pequeño con mucha emoción. No sólo porque ya sabemos que es la última de la familia, y vamos sintiendo cómo va pasando la vida a gran velocidad, sino por el sentido que tiene esta celebración en la familia, porque por todo lo vivido damos mil gracias a la vida y al Señor. Parece que fue ayer cuando fueron nacieron nuestros hijos, y comenzaban a dar sus primeros pasos.

 

Elegimos una gama de colores y flores llenas de alegría y de acción de gracias por todo, en gama amarilla y blanca con un pequeño golpe azul. Con flores de temporada llenas de toda la frescura de la primavera, tulipanes, ranúnculos, narcisos botánicos, genista, achilea. La vista de los prados floridos en una explosión de color y belleza me inspiraron el colorido, todo parecía estar dentro de la misma paleta de colores, el campo, la finca, el salón de casa. Y el ceramista  Jami de Arenas de San Pedro nos hizo estas preciosas jarras y mieleras con una decoración de mimosas sobre blanco. Los cocineros de Villafranca con el chef Coke al frente llevaron adelante la cocina, en un menú delicioso. Flores de Donzoilo, y largas tertulias mientras el día iba pasando feliz entre todos.

  

Son las comuniones unas celebraciones preciosas para las familias,  nos unen alrededor de los niños, y todos volvemos a ser un poco mas pequeños al recordar nuestra primera comunión. La vida aparece entonces como en una larga frase que vamos escribiendo poco a poco entre todos. Y arranca en el pasado, y echamos tanto de menos a nuestro padre Antonio, que sólo su recuerdo nos aprieta tiernamente el corazón, mientras damos las gracias por él y por todo.

Recordaremos siempre a mamá cantando, a los pequeños jugando y saltando entre las encinas, la música, los profesores de guitarra y batería, el menú y el horno calentando el salón. Es ya parte de nuestra vida y ahí se quedará como testimonio y amor.

 

La vida irá avanzando, y los niños de comunión dentro de nada se convertirán en adolescentes con todos su altibajos y alegrías, en jóvenes en busca de su lugar en la vida y en su propio interior, en padres, abuelos, con el testigo en la mano, ese que nuestros antepasados nos han dejado. El testigo de la fe, de la confianza, del amor, de la paz  que cada día construimos o vamos machacando con nuestra actitud y testigos al fin del compromiso. Avanzando como familia, como comunidad, parroquia, vecindario, amistad, solidaridad, todo aquello que cada día pone en nuestros ojos y que conmueve el corazón.

Estos momentos son aquellos  en los que abrimos la puerta de esta parte intima de nuestra vida y nuestro ser, en los que miramos por dentro nuestra existencia, sintiendo que son los verdaderos regalos de estas fiestas. Nos miramos y vemos muchas veces nuestras debilidades y fallos, el no estar a la altura de lo que la vida y la familia quiere de nosotros,  de lo que necesita de nuestro amor y entrega. La debilidad para defender lo importante de la existencia al atarnos a muchas cosas que nos esclavizan y sobre todo nos nublan el  corazón, y nos hacen entrar en un mar lleno de salitre que mas que darnos de beber, nos seca y nos va matando. Pero también vemos lo que somos de verdad, nuestro empuje, sensibilidad, tesón, trabajo y energía. Vemos que somos capaces de avanzar como hermanos, hijos, amigos y como familia. Estos días llenos de luz son ese motor.

De estas fiestas he sacado una especie de red toda llena de frutos, muchos de ellos regalados pero que siento que tengo que ir colocando en la vida, en cada persona y situación, para ser coherente conmigo misma.  El mayor fruto es la misma comunión, que poco a poco siento que va transformando la existencia, haciéndonos ser realmente seguidores de aquel joven que sólo nos dejo una palabra para que nos acompañara y ayudara a seguir con nuestra vida y dificultades, la palabra amor. De un joven que nos llama amigos, y que transforma en el amor cada vida y cada camino en ella. La primera comunión es importante, pero siento que la segunda, la tercera,… son aun mas valiosas, porque con ellas vamos caminando por esta puerta que se nos abre y el paisaje va cambiando al ritmo de la existencia.  Cada una lleva su propio alimento, como cada día lleva su propio trajín, sus líos, alegrías y sufrimientos. Un camino que comienzas a recorrer  en este día y que no sabemos por donde nos lleva, querido Beltrán. Cada día está lleno de emoción, y de empuje para superar cada contrariedad y sufrimiento.

Los tulipanes son las flores del amor, de la amistad, y su lenguaje lleva algo en este día: lleva la palabra recuerdo y permanencia. Recordaremos estas fiestas familiares llenas de alegría, y sobre todo de amor. Y podemos permanecer en ellas en cada eucaristía vivida en el amor.

 

 

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LOS LOBOS

Comparto con todos vosotros el dolor y la incomprensión con la sentencia del caso de “la manada.” Un nombre “manada” que ya muestra gráficamente su sentido, como unificador grupal, lleno de instintos primarios, actuando juntos como una camada de lobos, amparándose en un colectivo que aúna sus personalidades y las deja sometidas a su imperio. Me pregunto dónde está la individualidad, donde el pensamiento, la voluntad de cada ser, la ética y la compasión. El individuo dentro de este colectivo deja de ser libre, y se convierte en una especie de chimenea de un volcán, capaz de realizar actos llenos de violencia, vomitando lava, denigrando a una pobre chica, que dentro de sus redes sólo tiene fuerzas para sobrevivir. Si hermana, hija, amiga, yo te creo.

En este año nuevamente teresiano, y en esta ciudad donde vivió una mujer valiente y decidida llamada Teresa de Jesús, tenemos sus palabras y todo su pensamiento vivo, tomando forma de monasterio, de hermanas carmelitas, padres descalzos, de cielo, muralla, roquedo y luz. La tenemos a ella de pie, alzando la voz, pidiendo la palabra, decidida ante los avatares de la vida, haciéndonos ver qué es lo que hay dentro del ser humano, la gran dignidad que tenemos por dentro. La que tiene esta pobre mujer maltratada y vejada, y que también tienen sus violadores aunque a veces el espiral de la violencia, haga de ellos bestias sin un pequeño signo de piedad y de humanidad. Así decía Teresa de este tipo de personas que también atacaban como lobos en el s. XVI, que eran “peores que bestias”

Teresa nos da imágenes, las abre para entendernos a nosotros mismos. Desde estas líneas me gustaría que llegaran a estos lobos que actúan en manada, a tantos maltratadores de otras personas, a tantos violentos que humillan al que tienen cerca, que lo someten y lo denigran. Nos dice que somos por dentro un gusano, viviendo en la inmundicia de la vida, siendo mas crueles que los lobos. Un gusano y un jardín también. Y que tenemos que dejar que toda la metamorfosis que en mariposa nos va a convertir, se realice en nuestra vida. Para no vivir por fuera de nosotros mismos, rodeados de barro, sino para ir sintiendo cómo nos salen alas de dentro del alma, y con ellas podremos dejar de ser lobos y volar como mariposas hacia la luz y hacia la vida.

Teresa también tuvo que llorar por dentro muchas injusticias y vejaciones contra seres indefensos como las mujeres. Sus cartas nos hablan de casos concretos, y allí está ella mas que mostrándonos un camino en esta transformación, señalándonos que lo que el hombre es por dentro es ese camino, día a día, en cada respiración, cambiando y avanzando.  Un camino que nos va transformando a cada pisada. El caso de Santa Paula Barbada que en estos días celebramos en este barrio suyo de San Segundo, inocente campesina que al venir a vender sus productos al mercado se encontró con un caballero también cubierto con las pieles de un lobo, y cómo pudo salvarse en el milagro de su barba.

Estaba el otro día, mientras me enteraba de la resolución del caso de la manada, en el Museo del Prado en la Exposición de los bocetos de Rubens. Estaba por primera vez encontrándome con el hombre que hay detrás del artista brillante, polifacético, lleno de color, riqueza y barroquismo vital.  Un barroco tan exuberante que siempre me deja fuera. Pero el oro día me encontré con el genio y con el hombre, el que se maravilla con un movimiento y hacer de él, una imbricada composición para mostrar el dinamismo de la vida y como ese fluir pasa de unos personajes a otros, de ti a mi, de Teresa a la eternidad. Los esbozos nos abren no sólo el taller del artista, el momento de la venta del cuadro, sino la mente, y el verdadero nido del arte que está en el alma del artista. Un hombre que pintó la Contrarreforma desde el lado católico, en un momento en el que nuestra Santa era ya un baluarte de santidad y de vida. Rubens la pintó en muchas ocasiones, como en los retratos que pudimos ver en la exposición antológica del año del centenario en la Biblioteca Nacional. Frente a las opulencias y ricos vestidos, movimientos ampulosos, colorido extremado de sus otros cuadros, retrata a Teresa de otra manera, en la verdad sencilla y limpia de su ser. Mostrándonos cómo esto es lo que arma la verdadera belleza, el fondo negro del que emerge la figura en su verdad. Y nos muestra que el castillo mas brillante que el ser humano tiene está dentro de su ser. Un castillo todo de diamante y de muy claro cristal donde nos vemos, desde dónde aprendemos a volar.

Es siempre radical la palabra y el pensamiento de los místicos. Nos sitúan al lado de la verdadera humanidad, también y de manera acentuada cuando está humillada, violada y aplastada por la bota del león, cuando el barro de los gusanos la terminan de aplastar. Siempre al lado de la persona humillada, del castillo pisoteado, de la mariposa cazada en manada. Al lado de ti hermana.  Y es radical su pensamiento místico porque nos dolemos al seguir leyendo. Porque apunta que estos violadores sin piedad son también gusanos y tienen dentro de si la potencialidad de vivir en un castillo, y de ser verdaderamente personas y de volar sobre la manada y poder así ser libres.

Me gustaría que la palabra de Teresa llegara y pasara como polilla entre los barrotes de la cárcel de estos lobos. Y que leyeran y comprendieran un poco de qué va la vida, y qué es el hombre y su dignidad. Estoy segura que si reflexionaran de verdad, allí en la celda, solos y apartados, sentirían una vergüenza infinita por sus actos y unas ganas enormes de vomitar tanta violencia, de abandonar la manada, para siempre.  Aprenderían de golpe a mirar a las mujeres con un poco mas de respeto y sentirlas dignas, llenas de belleza y valor. Si hermana,  amiga, yo te creo y todo esto también me duele.

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 2 de mayo. 2018

 

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EL IMPULSO IMPARABLE DE CANTAR

UN CANTO QUE LLEVA UNA CUMBRE FLORECIDA ENTRE SUS MANOS

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Desde hace un tiempo tengo un deseo profundo de cantar. Mas allá de hacerlo en el coche, para ir despistando los atascos y el tráfico, quiero hacerlo en la intimidad de mi vida.

El campo está en primavera reinventándose de tal forma que crees que ya no puede ser mas bello y al día siguiente, al mes, al año vuelve a dejarte impresionado. Siento al ver el verde de los prados que es tan profundo como un mar, y que no puede algo ser mas fresco y tener en si un espíritu mas bello y sublime, cada brizna de hierba, cada pequeña flor, el cardo, la zarzamora, el pétalo de una flor de membrillo que volando sobre el tapiz  del verde se relaja.

Y quiero dar las gracias por todo, de una manera diferente, donde cada palabra, suspiro, pensamiento, deseo se quede ahí, flotando encima de un sonido dilatado que corra sin pausa hasta el horizonte. Un sonido dilatado que haga que todo tenga un momento mas tranquilo, donde pueda descansar cada palabra, donde las deje flotar hasta el infinito, en un viaje que hacia allí también a mi me lleva.

Estaba estos días en casa refugiada del frío primaveral que ataca Castilla, y sobre el escritorio abrí las Poesías  completas de T.S. ELIOT, en la cuidada edición de la Colección Visor de Poesía.

Y allí encontré este poema, frente a él me sitúe de una manera distinta, supe que en sus palabras, imágenes y sonidos quería estar largo rato, que era un canto, como así él lo llama, y que no sólo era suyo, sino que era mío también y que al lanzarlo hacia el infinito sentía que era también vuestro, de todo los lectores. Supe y sé al releerlo, que voy a volver muchas veces por aquí.

CANTO PARA SIMEON

Señor, los jacintos romanos ya florecen en los jarrones y

el sol del invierno baja por las cimas nevadas;

es la terca estación lo que perdura.

Y mi vida es ligera, aguardando aquí el viento de la muerte,

como pluma en el dorso de mi mano.

Polvo en la luz del sol y el recuerdo en rincones

aguardan este viento que sopla en tierra muerta.

 

Cóncedenos tu paz.

Ya hace muchos años que recorro estas calles,

 me he mantenido fiel, he ayudado a los pobres,

he dado y recibido honores y descanso.

A nadie rechacé desde mi umbral.

¿Quien ha de recordar este hogar mío,

y dónde vivirán los hijos de mis hijos

cuando llegue el momento del dolor?

Huirán por un camino de cabras, hacia el hogar del zorro,

Evitando la espada, los rostros extranjeros.

 

Antes que llegue el tiempo del lamento y azote

concédenos tu paz.

Antes de que escalemos la montaña de la desolación,

antes de la hora exacta del dolor maternal,

en este nacimiento que precede a la muerte,

permite que tu Hijo, la Palabra no dicha y silenciosa,

Le conceda el consuelo de Israel

a un viejo octogenario sin futuro.

 

Cúmplase tu palabra.

A Ti te alabarán y quedará marcada

cada generación por la gloria y escarnio,

oh luz sobre la luz, subiendo la escalera de los santos.

No sea para mi este martirio, éxtasis del pensar y del rezar,

no para mi la última visión.

Concédeme tu paz

( La espada se hundirá en tu corazón,

En el tuyo también)

Me cansa ya mi vida y las vidas de todos los que vienen por detrás.

Me muero por mi muerte, por las muertes de todos los que vienen detrás.

Deja ir a tu siervo,

Habiendo visto ya tu salvación.

T. S. Eliot.

En los comentarios de la edición, nos recuerdan que este canto recoge el momento de la presentación del Niño en el templo para su circuncisión  tal y como nos lo muestra el evangelista Lucas 2: 25-34. El anciano Simeon repasa su vida y como canto lo ofrece en las palabras y los bellos versos de Eliot. En ese momento que revisa su vida, donde mira y de deja mirar, donde presiente los dolores como de parto y los ecos de su propio funeral.

Un canto para leer en su partitura original de siglos que vuelan sobre nosotros, para volver a dejar abierto el espíritu a lo que cada momento de la vida nos regala, a sentir la belleza, la paz, el amor, la compasión.

Un canto que arranque desde dentro, nuestra garganta profunda, aquella en la que cada palabra y sonido viene con un girón de piel de nuestro propio interior.

Un canto helado en el tiempo, congelado desde hace milenios, que milagrosamente a veces se va deshaciendo entre los ojos y vuelve a tomar vida, como cada primavera en sus praderas de hierbas y en todo su reino de flores, mariposas, crías de ranas, hojas de higuera naciendo y rayos de luz.

Un canto para sostenerlo un poco mas de tiempo que lo que lo sostienen los sonidos al pronunciarlo, para que pueda concedernos la paz, para que vaya construyendo moradas y casas en nuestro interior. Castillos en el aire, que cada primavera vuelven a levantarse, entre hojas y brotes y soledad.

Un canto hecho de lamentos y de azotes, hecho de rasgones y de cicatrices, ramas resecas, humos que quemaba los montes, fuego que arrasaba el corazón.

Un canto que lleva una cumbre florecida entre sus manos, una palabra que corta la respiración, que quita escamas, que hace rebrotar la savia del interior.

Un canto hecho de palabras, donde empiezan a hacer ejercicio como en un gimnasio. Palabras que quieren aprender a ser mas flexibles, enteras, a flotar mas, a ser mas sutiles, menos tajantes, mas llenas de matices.

Un canto que abra el camino hacia la unión, esa profunda que emprende el cielo con cada hierba y cada flor, rodeándola de si mismo, llevándola por momentos en sus ojos, dejando que se moje con las lagrimas de su amor.

 

La musica de todo este paseo primaveral es esta de Listz, en esta genial interpretación del gran pianista Lang Lang.

Una bellísima pieza para piano, donde las manos se van moviendo, cruzándose sobre las teclas, con una melodía que ya parece plenamente impresionista. Forma parte de un conjunto de tres estudios de concierto S. 144, también conocidos como estudios poéticos. Compuestos entre 1845 – 1849.

 

 

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DESCUBRIMIENTO DEL DOLMEN DE BERNUY SALINERO

UN LIBRO QUE HAY QUE LEER.

Creo que la vida muchas veces nos va empujando. Nos dejamos llevar en el momento que abrimos las puertas de nuestra mente, nos atamos las zapatillas, y comenzamos sencillamente a caminar, a mirar, a comenzar a dialogar con lo que nos rodea, el terreno, las piedras, los surcos de un arado, los montículos de tierra que sobresalen al final de un prado.

En el año 1986 estaba en mi cuarto curso de prehistoria y arqueología en la Universidad de Salamanca. En una larga mesa en medio de la biblioteca del departamento del Palacio de Anaya se impartían las clases a un reducido numero de alumnos, éramos sólo doce.  Terminábamos en una cata arqueológica muchas veces, o recorríamos con los coches de un yacimiento a otro, después de las clases. Sobre las mesas había libros y algún material a estudiar y siempre había una conversación sobre alguna investigación que quedaba en el aire.

Sentí por primera vez en mi vida que la historia de la humanidad mas primitiva y antigua que siempre me había fascinado, estaba escrita en un libro y que nos invitaba a leerla.  Que eso es en realidad la arqueología. Un libro por leer, investigar, cavar, nivelar, estructurar, haciendo su planimetría, cribando todo el polvo y el barro, dibujando, siglando, escribiendo al fin una nueva página del devenir del hombre prehistórico.

En la asignatura de metodología nos empujaban a ir al campo y a comenzar a trabajar, aprendiendo a caminar con los ojos en el suelo, a seguir mapas, a orientarnos con la brújula. A ir siempre con cuadernos, y anotar todo, haciendo dibujos. A recoger los materiales arqueológicos y a estudiarlos. A prospectar, a mirar, a aprender fundiéndonos en el campo, abriendo nuestras puertas y empujándonos por ahí. Aquel comienzo en mi manera de ir al campo se ha quedado creo que para siempre.

Siento desde entonces que soy un ser mas de los que por aquí han pasado, vivido, sufrido y disfrutado tambien. Que miles de años antes ya había otros hombres poblando estos campos, mirando las nubes, los astros, la huella de un roedor y el vuelo racheado de un milano sobre las rocas. Miles de años en un pequeño trozo de cerámica con el que me da la mano la historia y el hombre que detrás emerge.

En medio de mis caminatas alrededor de Ávila, me topé un día con un grupo de piedras hincadas bastante grandes en un prado cercano al pueblo de Bernuy Salinero.

Al mirarlas, estudiando su distribución y forma, me di cuenta de que estaba ante un dolmen. La emoción no me dejó dormir durante días, y me levantaba a cada poco a volver a estudiar las características de estos enterramientos en la Meseta Norte.

Formábamos el equipo de excavación un grupo de jóvenes arqueólogos, historiadores  que estuvimos trabajando durante dos largos meses de un frio otoño, con Javier Armendariz, Carlos Macarro, Virtudes Dominguez, Venancio del Hoyo, Ana Montalbo, Charo Moral, Ascensión Salazar y Carmen Sanchidrian. Frio combatido con la emoción de tener en las manos restos de hace milenios.

El megalitismo es quizá uno de los temas de la arqueología que mas interés ha suscitado y que sigue haciéndolo.   Sus construcciones son tan monumentales que intentamos entender cómo las hicieron. Creo que esto se basa en una apreciación falsa que tenemos los hombres del s. XX y XXI con relación a los de hace 6000 años, los consideramos poco capaces, preparados, listos, sensibles. Y no consideramos posible que hayan hecho monumentos tan impresionantes como los dólmenes, los cromlesh o círculos megalíticos, los menhires… Miles de libros, reconstrucciones avalan este interés.

Un dolmen es una construcción importante hecha a base de grandes piedras hincadas con fines religiosos, como enterramiento colectivo. Venía a reconstruir una cueva donde se enterraba y donde se hacían ritos y ceremonias. Así se cubría la cámara y el corredor o pasillo con otras piedras horizontales a veces megalíticas y otras con lajas de diferentes tamaños que tapaban la superficie cubriendo todo con tierra, dejando probablemente una salida de humos central ya que suele aparecer en el suelo de la cámara restos de hogares como aquí en Bernuy. Un trabajo que implica un reparto de funciones en el planteamiento, levantamiento y conservación del mismo que nos lleva desde luego a ver la estratigrafía social que había detrás de toda esta cadena de trabajo con un mando único y organizado. Cortar las piedras después de localizarlas, transportarlas a base del rodamiento troncos pelados, fabricar las cuerdas que posibilitaban el movimiento. Llevar a cabo los ritos y enterramientos, dejando visible para los demás a lo largo del tiempo su presencia, así como un hito en medio del campo. Un lugar claramente diferenciado que fue saqueado desde la antigüedad, con fines funerarios, o simplemente de buscadores de tesoros, y su paso lo seguimos en el estudio del subsuelo donde aparecen sus restos, enterramientos, ajuares de distintas épocas, hasta una moneda del s. XVII.

Los arqueólogos reconstruimos la vida de los hombres del pasado a base de materiales y evidencias. Es por tanto mucho mas fácil reconstruir un poblado, viendo cómo eran las casas, los restos de alimentos y detritos, los materiales cerámicos, la cocción, que la reconstrucción de esa otra parte de las personas que es el mundo espiritual. Un mundo que a pesar de ser mucho mas escurridizo, y que nos lleva a mas escrúpulos a la hora de reconstruir, es lo que nos define como hombres. Seres que son capaces de transcender con su pensamiento la vida y el devenir. De todo este mundo es fruto el fenómeno megalítico, donde sus lugares son santuarios al aire libre, y lugares donde los hombres entraban en contacto con los muertos, uniendo vida y muerte, subsuelo, luz, oscuridad, agua y fuego. Entrando y saliendo  de si en este viaje iniciático, como las serpientes que con su movimiento simbolizan este paso del hombre a la muerte, de la vida presente a la del mas allá.

La lectura de todo esto que sucedió hace milenios nos sorprende por su actualidad. Primero porque al analizar sus proporciones, diseños, modos de construcción, oficios, comenzamos a considerar la inteligencia, el pensamiento y la decisión de aquellos hombres, nuestros antiguos antepasados. Eran capaces de vivir en unas condiciones muy duras, sacando del suelo, la caza, la domesticación del ganado, los ríos y lagunas, el alimento. Eran capaces de transcender la existencia, creando un mundo de creencias que mas que ser un abrigo que me pongo o me quito a lo largo del día basado sólo en ritos, era su propia vida y existencia lo que consistía esta prenda que los cubría. Experiencia profunda de una naturaleza protectora.

Nos hace reflexionar sobre nuestro lugar en ella que para estos antiguos pueblos era realmente su casa, su madre. Su interlocución continua con ella los hacía mucho mas sensibles y respetuosos que nosotros que tan alejados pasamos nuestros días. A las sociedades de hoy en día que llenan de basura los campos, y envenenan las aguas de tantos lugares, que viven apartadas de todo este regalo natural que recibimos y a la vez tenemos ese deber moral de transmitir, nos cuestionan mucho.

Había el otro día en la charla muchos amigos, compañeros, arqueólogos y entre ellos un grupo de vecinos el pueblo de Bernuy muy interesados en conocer este lugar, orgullosos del dolmen y de toda la belleza que se extiende sobre la vaguada, los montes y altozanos, recordaban el momento de la excavación en un lugar destacado de su infancia en el pueblo.

Abrimos en las excavaciones el suelo para leer sus secretos, y lo que vamos viendo, estudiando, analizando nos va contando muchas cosas. Al leer vamos también viendo como el libro se va como polvo soplado, volando y desapareciendo. Un libro muy delicado, único que no es nuestro, que era de nuestros antepasados y queda como patrimonio para el futuro. Un libro abierto en este dolmen donde leemos cosas de los moradores, de sus galerías de la muerte, allí se enterraban sus huesos calcinados en vasos de cerámica hecha a mano y cocida en hornos primitivos, con el ajuar que iban a necesitar, puntas de flecha de sílex, cuentas de collares de bariscitas y talco, con trozos de cuarzo cristalizado que junto con el fuego les hablaba del mas allá construyendo un mundo de creencias en su mente. Materiales estudiados profundamente en la memoria de la excavación por F. Fabián. 1997.

Comencé la charla con unos versos de Ida Vitale,

CREES descubrir lo secreto

_ donde lo oscuro compite con el azar y repite

sus modelos en secreto-

tocando un cielo concreto

con manos de ilusión…

Al leerlos en estos días de nuevo aterrizaje en las cosas de hace milenios, siento que ese círculo mágico que envuelve la mente de los hombres del neolítico, del calcolítico… desde lo oscuro del fondo de la cata arqueológica nos va metiendo también en su movimiento, y lo vivido hoy se encuentra también inmerso en un movimiento imparable que desde hace milenios nos empuja.

Este lugar de Bernuy es muy especial, el cielo se tiñe de colores majestuosos en su declinación, así también lo vieron estos pueblos que se enterraban ahí, unos tras otros con una secuencia de miles de años que abarca desde el neolítico (4000-2000 a.C) pasando por el máximo esplendor del Calcolítico (1.700 a. C)  con algunas intrusiones del mundo Campaniforme y terminando en la edad del bronce ( 1.500-1.200 a.C). Cielo abierto desde la salida del sol que iluminaba con sus primeros rayos el corredor. Campos encharcados en primavera que se volvían secos y agrietados al fin del verano. El paso de las aves, y el camino de los animales. Una zona amplia de clara significación en sus creencias, con círculos megalíticos, dolmen y santuarios al aire libre con pinturas en Ojos Albos.

Pasear es una invitación a la aventura, no sólo por la orografía, la belleza de los campos y su singularidad, como por seguir la huella del hombre, que se impresionaba con ella y la dominaba, extendiendo sobre el mundo su mirada, inteligencia y emoción.

Amemos un poco mas nuestro patrimonio arqueológico, dejemos a los arqueólogos abrir el suelo para saber algo mas del pasado, mensajes de hombres de hace milenios que nos aportan mucha sabiduría y belleza en sus monumentos y en toda su cultura material.

 

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BENDICIÓN PARA LOS BEBÉS

La iniciativa del obispado de Ávila y del capellán del Santuario mariano de Nuestra Señor de Sonsoles de hacer una convocatoria para bendecir a todas aquellas mamás que están esperando un bebé, me ha parecido preciosa. Poder poner en los brazos de María a los bebés, y descansar en ellos las mamás y toda la familia, en una fase de la vida tan importante como es la gestación. Sé que se pasa mucha ansiedad, que muchas noches no puedes dormir pensando qué va a pasar y si vas a ser capaz de ir adelante con tu vida y con la de tu familia. Y esta bendición es como una caricia y un apoyo.

Es la primera vez que se va a hacer, y espero que ya se vaya repitiendo todos los años, para todas las madres y mujeres que tan necesitadas estamos de consuelo espiritual.

Hemos realizado unas tarjetas para la bendición , y con estas flores decimos a todas las madres que estamos con ellas y que ánimo.

Es el día 7 de abril, lunes, a las 18,00 en el Santuario de la Virgen de Sonsoles en Ávila

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DE CENA CON LEONARDO

DE CENA CON LEONARDO

 

Hace unos días me encontré de viaje familiar ante el fresco de la Ultima Cena de Leonardo Da Vinci en el Monasterio milanés de Santa María delle Grazie. Y como me ha pasado en otros lugares donde se exponen sus cuadros, me pregunto qué es lo que tiene para causar tal efecto de masas hoy en día tantos siglos después.

Igual que en otras ocasiones, en el Louvre o incluso durante el curso sobre la Gioconda del Prado tras su restauración, creo que esta fascinación tiene que ver con las proporciones y el estilo. La mirada, el sfumato y las dimensiones y sobre todo porque a todos los que las contemplamos nos mandan mensajes. Intuimos que hay siempre algo más detrás de lo que vemos.

El fresco de Cenáculo abre con su trampantojo la pared del antiguo comedor o refectorio de los monjes, creando una falsa perspectiva que nos mete dentro de la escena, colocando los personajes en la verdad y la cotidianeidad, por sus proporciones casi humanas. Dirías que hay una mesa más en el comedor, y que allí está Jesús, y curiosamente como comensales estamos también los visitantes.

Parece que Leonardo utilizó una técnica de óleo y no al fresco que está causando desde hace siglos muchos problemas de conservación. Utilizó esta técnica por algo que desde esta visita entiendo, él quería y así lo hizo, estar mucho rato pintado y recreando la escena, interactuando con la luz que desde las paredes del comedor iba moviéndose. La rapidez del fresco no podía ir acorde con este modo de proceder casi meditativo. Es como si la escena estuviera allí antes de que Leonardo la pintara, y él iba poco a poco como un arqueólogo levantándola en este caso a base de pinceladas, y color, veladuras, y movimientos.

Pintada por encargo de su patrón el Conde Ludovico Sforza en 1597, después de un largo estudio que empezaba como en cada cuadro suyo, tomando apuntes a lápiz en un cuaderno por las calles, tabernas y las tiendas.  Iba viendo en cada modelo cómo la luz caía por su rostro, y qué era lo que anímicamente transmitían para ir confeccionando ese puzzle tan complejo y bello de los protagonistas de la escena. Esto nos lo cuenta él mismo en su “Tratado de pintura”, ligando los movimientos de las figuras con sus estados de ánimo, tratando de detener el tiempo, y hacerlo eterno, en ese momento en el que Jesús les dice que uno le va a traicionar, pese al banquete y la camaradería de ese día de fiesta.

 

Hoy en día, entendemos muy bien que es ese “quedar a cenar”. Es una parte importante de nuestro tiempo de relax y de la dinámica social.  Y la comida al menos en España nos une, celebrando todo alrededor de una mesa. Hay estudios minuciosos de recreación de qué alimentos había en la mesa y en la época de Jesús.  Nos indican que comían mucho menos que nosotros ahora, y era el pan el alimento básico, recordamos que ya Homero definía al hombre como “comedor de pan”. Se prohibía tirar migas, o poner carne roja encima y como sabemos por las escrituras no se podía cortar sino partir con las manos.  Los granos de trigo eran también aderezo para las carnes y se hacía con ellos una especie de “polenta” o “pulens” al modo romano. Tortas de trigo e incluso buñuelos fritos en aceite y recubiertos de miel. Aceitunas, frutas frescas y secas como los higos y las granadas, … Platos con salsas y hierbas aromáticas, hierbabuena, ruda, coriandro, romero silvestre en ramitos para aderezar junto con la sal y la canela. Ajos, alcaparras y cominos.

En estos días de fiesta me he acercado nuevamente en mi recuerdo a este lugar, como seguramente se acercó en vida la bella Beatriz del Este, patrona y amiga de Leonardo, cuyo retrato mira ya para siempre la escena.  Y me sorprende que en España haya tanta devoción por la Semana Santa, y tan poca recreación de este momento que como le pasó a Leonardo nos remueve muchas cosas por dentro, a nosotros que nos gusta tanto quedar para cenar. Quizá esto es así porque esta escena está pintada a nuestra escala, nos introduce y nos lleva inevitablemente a vernos reflejados en algún personaje, buscando sin duda nuestro lugar. Un lugar y una figura que es móvil porque todos pasamos en momentos, por ser Judas, Pedro o Juan que está retratado de forma femenina, como mostrando también el lado maternal del mundo, representando a María que luego fue su madre y amiga.

Más que fijarme sólo en este momento que lleva a cada figura al borde del precipicio, me centro en la auténtica hora de la verdad. Me recreo con el momento en la amistad y alegría que aparece retratado, en la belleza de lo cotidiano como esta reunión de amigos por Pascua.  Con esto, avanzamos en una nueva visión más serena de la Pasión, lejos de ese “Sentimiento trágico de la vida” que D. Miguel de Unamuno analiza en los españoles.

Como recuerdo de la visita traje puntos de libro con el hombre de Vitrubio, y creo que esta es la imagen de Leonardo, de todos aquellos que ponen al hombre en el centro del mundo. Esto es lo que nos fascina de él. Muchas veces necesitamos bajar al suelo para desde allí mirar, vislumbrando al hombre como el centro del universo, y comenzar así a construir desde allí nuestra mirada. Sentarnos en el comedor, y con los monjes compartir una cena, comiendo peces, con panes y copas llenas

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II CONGRESO MUNDIAL SANJUANISTA. NOCHE OSCURA

La Universidad de la mistica CITeS  (Ávila) convoca otro nuevo congreso internacional para estudiar, compartir investigaciones, y disfrutar de todo el increíble mundo de San Juan de la Cruz, místico y poeta sublime. En esta obra ” Noche Oscura”, llena de hondura, lirismo y experiencia mistica. Una cita para todos los que leemos sus cosas y nos sentimos tan impresionados por la belleza de todo lo que nos dice y de cómo lo cuenta,…

Se puede seguir en directo en la universidad de la mistica, pudiendo pernoctar allí así como comer , y también se puede seguir on-line desde cualquier parte del mundo.

 

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