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ÁVILA, LA CASA

UNAMUNO FOR EVER!!!

Una visita por la ciudad de Ávila, de la mano de Dº Miguel de Unamuno, con sus ideas tan personales sobre este lugar, que para él es casa, castillo, convento y celda. 

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Ahora que los campos están amarilleando y la vista desde la atalaya de la ciudad comienza a cambiar de color, el buen tiempo parece que empuja a cientos de visitantes a llegar por aquí. Visitan la muralla, las iglesias, las plazas y recorren las calles adoquinadas, entrando rápidamente en una página de la historia de Castilla que aquí sigue viva. Y frente a las guías turísticas al uso, los relatos sobre la historia, las tradiciones, y los personajes que en Ávila han vivido, muy pocos visitantes y aun también vecinos, vamos en nuestra mirada un poco mas allá. Qué es realmente esta ciudad en nuestra vida, y cual es su verdadera personalidad, esa que la hace única.

Repetir pensamientos, sumarnos a las opiniones, hablar con palabras tan gastadas que se reproducen, es algo que solemos hacer, que irremediablemente nos hunde en un mar que tiene la característica de mojarnos a todos , provocando una línea de razonamiento única. Y cuando encuentras personas que se salen de este mar y que razonan por si mismas y que llevan esto a toda su vida, te impresiona. Oh,… caramba,…. Un pensamiento realmente personal!!!

Un día de hace ya mucho tiempo un grupo de turistas llegó a la ciudad y serpenteando entre las curvas de la carretera de Salamanca, de repente se sintieron impresionados por la vista desde los Cuatro Postes. Iba llevando al grupo Dº Miguel de Unamuno. El amarillo de la mies contrastaba de forma equilibrada en su espíritu con los verdes bosques y prados de su infancia en el País Vasco. El buscador del alma castellana, encontró en nuestra ciudad nada menos que su casa. Así la llamó desde entonces Ávila, la casa. El viaje está en un delicioso relato titulado “ Andanzas y visiones de España”.

Pararon el coche porque “ el ocaso del sol abermejaba las murallas y el ceñidor de las murallas sentían que subía sobre su mirada abarcándolos. Un abrazo muy especial, el que inspiró a Santa Teresa a hablar del Castillo interior, y que aprieta el ánimo de todo los que aquí nos acercamos.

Frente a las típicas preguntas sobre la época de construcción y la historia del lugar, Dº Miguel casi en un grito dijo “ ¡ No queremos pensar en el tiempo,! … mas bien queremos olvidarlo, o mejor dicho matarlo,… Y matar el tiempo es resucitarlo. Oh,… ¡matar el tiempo es resucitarlo!, si Miguel, así veo que es.

Mirar a Ávila de esta manera, nos muestra otra perspectiva. Ávila es entonces además de casa, un ciudad en el verdadero sentido del termino, murada, con unidad, fisonomía y alma.

Cuando hace unos días comentaba este fragmento en una jornada inolvidable en el Museo de Caprotti, solté yo también un grito siguiendo al maestro, allí al lado del cuadro LA fuente, dijeUnamuno for ever”. Un grito frente aquellos abulenses tristones que ven sólo lo pequeño de nuestro tamaño, las carencias, las faltas de recursos, de infraestructuras. A todos aquellos que no valoran la suerte de vivir en una verdadera ciudad hecha a la medida del hombre y no aquellas que arrasan con el hombre hundiéndole en un barrio que no puede tomar el nombre de la urbe que los contiene. Así habla Unamuno de Londres y de Nueva York. Londres dice, nunca puede ser una ciudad.

“ Se entra en la ciudad por puertas, pasando por un dintel de piedra, como se entra en una casa. Y cuando dentro encuentras alguna plaza esta parece que se ensancha en su pequeñez. Plazuelas por donde han resbalado siglos de instantaneidad cotidiana”.

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EL encuentro con el alma de Dª Miguel es realmente algo refrescante en el momento que vivimos. Nos reta a empezar a plantearnos tantas cosas desde nuestro propio pensamiento, huyendo de los lugares y tópicos al uso que vociferan las tertulias radiofónicas, la televisión y las redes sociales. Nos arrastra a ver lo bello dónde realmente está, mas allá de los monumentos aunque estos sean murallas doradas que abermejean a veces, a encontrarla en el alma de las personas. Poder vivir aquí, es una oportunidad que la vida nos da de descubrirnos de veras, como lo hizo Dª Miguel y como lo hizo aquella monja andariega llamada Teresa de Jesús. Poder además encontrar nuestro equilibrio personal y social basado en lo que realmente somos y nuestra valía. Un proceso mucho mas fácil en ciudades como esta hechas al tamaño del hombre. Decía también que si hubiera tenido que vivir en una gran urbe , se habría sentido muy triste, solitario, aislado. Es como si me mandasen escribir sobre una mesa puesta en medio de la Plaza de San Pedro de Roma. Mejor en medio del campo, al aire libre, si, pero no en un tan basto recinto cubierto. En una choza si, sintiendo cerca el recinto bien ceñido. Escribiendo sobre una roca en medio de la Sierra de Ávila, amarilla de mar, viendo la ciudad , la casa, el convento, la celda donde poder habitar. Oh si, … “Unamuno for ever”. www. mariaangelesalvarez.es.

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 7 de julio. 2016

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