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Insulas extrañas

Ínsulas extrañas

 

El pasado día 12 de diciembre se desarrolló en el Auditorio de San Francisco un nuevo encuentro poético musical con San Juan de la Cruz, en la sala pequeña con cubierta estrellada y las paredes recubiertas de madera. La imagen sanjuanista elegida, las ínsulas extrañas, allí parecía reflejada, la forma casi de isla, la música rebotando por las paredes que reflejaban imágenes azuladas, dando a todo una profundidad de mirada.

Alumnos de CITeS , músicos y poetas interactuando, creo que creamos un momento lleno de poesía, en su sentido mas vital y vivo, moviéndose y haciendo presente al Santo de Fontiveros de una manera muy diferente a la académica y de biblioteca.

El acercamiento a la obra de San Juan, debe ir envuelta con experiencias artísticas que estén vivas, porque así la lectura profunda de lo que nos dice encuentra su verdadero campo abierto, su lugar en la expresión artística.

Un 3 de diciembre de 1577, con la detención del santo en la casita de la Encarnación denominada “ La Torrecilla”, su posterior ingreso en la prisión del convento del Carmen justo en el lugar de la muralla donde la vista se perdía desde su casa, y su traslado a la diminuta celda de Toledo, se cerró temporalmente la puerta a la vida activa del santo, a su tarea pastoral, de acompañamiento espiritual de monjas y seglares, de ayuda a la Santa en su tarea de reforma del Carmelo, y se abrió otra ventana nueva, la de la creación. Dentro de la celda- prisión, donde no podía casi ni moverse, con un ventanuco abierto arriba a las inclemencias del tiempo, sin papel ni pluma, pudo crear la obra poética mas bella de la historia de la literatura de todos los tiempos, “ El Cántico Espiritual”. Hubo por tanto un proceso íntimo y humano profundo previo a la cárcel, donde sin duda, Juan se encontró absorto en la belleza de todo lo Creado, y no sólo lo disfrutó y se maravilló, lo hizo suyo tan profundamente que ya nada, ni nadie pudo quitárselo. Así dice “ Míos son los cielos, y mía la tierra; mías son las gentes y míos los pecadores, los ángeles son míos, y la Madre de Dios es mía,… y sólo para mi”. Experiencias profundas en la naturaleza y comunión con ese Creador de todo al que conoció tanto, que se atrevió a llamarlo Amado. Oh Amado las montañas, los valles solitarios nemorosos, las ínsulas extrañas, ….”

Cuando analizamos todo lo que hay detrás, sentimos realmente emoción por vivir en el lugar donde él vivió, Ávila. Todo lo que experimentó en los años en la Encarnación, los paseos al borde del Adaja, las excursiones a los collados y montañas graníticas de mas allá de los Cuatro Postes y las estribaciones del Amblés, las nieblas pegadas en las copas de los fresnos del Soto, el cielo azul sobre la atalaya, …. Todo esto configuró el sustrato del Cántico, así lo he reflexionado algunas veces con el pintor Díaz-Castilla. Ávila estaba sin duda dentro de toda esa maravilla creada que lo subyugó, que fue realmente el flotador para no enloquecer. Ávila entendida como lugar de encuentro con el Amado, mientras su vida activa como fraile y sacerdote continuaba, en confesiones, celebraciones y clases, levantando con su esfuerzo la nueva espiritualidad que con Teresa estrenaban.

Y esta idea creo que si la hacemos nuestra, en la vida diaria acercándonos a la naturaleza de manera contemplativa nos muestra el camino de la Creación, y comprendemos cómo él la recreó tan bellamente y sentimos que nos empuja a caminar por ahí. Acercándonos a sus palabras como él se acercó a la naturaleza y absorto se encontró con el Amado. Recreamos su creación al leer sus cosas desde la hondura de nuestra vida de hoy. Las recreamos cuando tenemos ese deseo de poner en pinceladas, versos, escritos, flores, fotografías lo que vemos dentro de nosotros bajo la sombra de lo que él nos dejó. Y así el proceso continua, y entramos en la misma dinámica creadora, cada uno desde su propia manera de ser y de expresarse. Dejamos a un lado, aunque reconozcamos su valor para ir con las armas del conocimiento, lo académico, y nos hundimos en lo que hay en el fondo y que empuja a las artes a recrearlo, cuadros, partituras, poemas.

Ínsulas como la de ayer, llenas de color azul, y el movimiento circular que las envuelve, como un aire, también ya nos va a envolver a todos los que tuvimos la suerte de estar allí. Realmente nos extrañábamos como islas de lo que sentíamos, la palabra de Juan rebotaba en los espectadores, y se hacía palabra en el verso de los poetas. Y todos volvíamos una y otra vez al Cántico, y él nos lanzaba en circulo sobre nosotros a la naturaleza. Lo Creado se recrea así una y mil veces y dentro de cada uno de los que avanzan en este camino, se recrea, dentro de su interior, como su propio patrimonio, a veces toma forma de palabras, de siluetas, de tonalidades, sutiles detalles que se configuran como un todo lo vivido.

Como recitó María Ángeles Pérez López en un haiku : En el silencio,/ diecisiete gorriones,/ alzan el vuelo. El planeo sobre el Cántico y las palabras de San Juan que nos envuelve y nos lanzan a volar.

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 15 de Diciembre, 2016

LA NATURALEZA CAMPO DE ARMONÍA, por Luciano Diaz- Castilla.

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Me asomo a la ventana de mi estudio y contemplo el valle a mis pies. Es día 28 de marzo de 2016, culminación del V centenario del nacimiento de Teresa, la Santa de Ávila.

La Naturaleza comienza a renacer. El impulso vital de esta incipiente primavera y los ritmos del color van tomando tonos diferentes.

Con ellos tomo impulso para escribir sobre una persona muy actual que vive, se expresa y se motiva con el olor y color de las flores, de la vida, de la forma, del espíritu, de la armonía y de la hermosura de algo tan especial como la Naturaleza con Teresa de Ávila.

Ambas han levantado un castillo hecho de belleza, de Hermosura, de Flores y de Vida.

Tomo en mis manos el libro de Mariángeles titulado. “ Un castillo lleno de flores”. No lo leo, solo lo contemplo.

Tengo ante mi la Naturaleza de mi valle. La imagino “ de flores esmaltada”. Todo es memoria viva y vivida hecha por el devenir de la vida caminando por sus veredas y sus campos de silencio llenos de paz y armonía. Sentimientos ocultos indescifrables siempre. Contemplando este libro todo parece inundarse del perfume etéreo de la diversidad del color de sus flores elevándose el alma a las alturas inaccesibles de la luz.

Diamantes de la Naturaleza son las flores que penetran el alma de quien las contempla.

Si, contemplación de lo que se escapa a la razón y penetra silenciosamente sensibilizando el duro devenir.

He aquí la palabra calve de la vida: “ sensibilidad”. Captarla en todas sus manifestaciones pertenece a espíritus especiales, generosos y grandes. Es el gran don de aquellos que han conseguido superar y desasirse de todo lo caduco y efímero y han comprendido aquello que está mas allá de si mismos.

Tu libro, Mariángeles, “ Un castillo lleno de flores” es un gozo tomarlo entre las manos y contemplar tu alma caminante por las altas cumbres del espíritu donde las flores perfuman y vuelan las mariposas de tu alma captando las esencias y mostrando las alegrías de la vida.

Esta nueva Teresa tiene el alma tan viva que canta y nos descubre la música del color y su canto con la flor mas pequeña y humilde que nace juntos al camino de la vida y compone la sinfonía del alma, de su alma con su ritmo y el ritmo de Teresa. Al fin es un dulce canto nacido de su alma inquieta y creadora.

Luciano Diaz-Castilla.

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GRACIAS LUCIANO,…! qué placer conocer personas así, tan generosas, sensibles y artistas como tu!,  querido amigo. Tus palabras las guardaré como otro de los tesoros tuyos que tengo a mi alrededor. Tu obra, la que sale del fondo de tu alma, de tu mirada creadora de vida y de belleza, mística, profunda y muy cercana.

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LUCIANO DIAZ- CASTILLA Y TERESA DE ÁVILA.

LOS NOMBRES DE TERESA .

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Estaba el otro día en la presentación del nuevo libro de Luciano Díaz- Castilla y sentada en una silla frente a la puesta de sol que sobre los Cuatro Postes se caía, cuando me sorprendía sobre el camino vital y emocional de este artista, que mas que considerar un cuadro, cualquiera de los suyos, como algo redondo en si mismo y lleno de su propio universo, necesita , casi como una urgencia vital además coger un rotulador y escribir versos, estrofas y párrafos, dibujando palabras sobre lo que Teresa de Jesús nos cuenta y manchándose con la pintura de su propio interior.

Cuando frente a la monumental exposición con toda esa hilera impresionante de Teresas, una especie de rosario larguísimo que recorre las paredes del Centro de Exposiciones Lienzo Norte, te encuentras con Luciano y su inseparable compañera del alma María, siempre surge el tema de los nombres de Teresa y la búsqueda que lleva emprendida desde hace tantos años para recogerlos, para terminar confesando que el que le viene realmente encajado en su plenitud es el de Teresa de Ávila. Y esa búsqueda, querido Luciano, creo que es lo que se encuentra en el fondo ese blanco y puro del que todos tus cuadros se pintan. Son como gritos desagarrados y auténticos al estilo teresiano, de buscar a esta mujer tan única y llena de interés que es nuestra paisana. Grito al descubrirla, al caer la tarde como la del otro día quemándose sobre el horizonte en ocres embadurnado, bajo la luz en ducha del sol sobre la vida parda que nos envuelve, encontrando los infinitos espacios del espíritu. Elevándose a veces, levitando en amor toda encendida, desde dentro de las moradas y también desde fuera cuando se contemplan en lo alto del castillo almenado frío y de cristal. La Teresa del interior del alma de Luciano, que en pequeña hornacina se dibuja, la almendra esa del pantocrator, la divinidad contenida en una perla. Calada de música, a veces danzante, eterno baile con la luz, el habito y la toca con pinceladas del color del amor de aquella que embriagada de las bodegas, de su Amado bebía. La que reza sobre la rosa que la mordió, la que amortigua su espíritu tan exaltado y gozoso en la letanía sin fin de un rosario que en escritura y grafía se traduce. Con miles de mariposas que son su reflejo, de las muertes continuas a la luz a la que se eleva dejando a su paso chorretones de plata que de las alas se cuelan. La Teresa que aparece tras un simple trazo negro, en movimiento, rezando y bailando sobre la nada del cuadro, blanco sobre blanco, y sobre blanco mas blanco aún.

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Este deseo de Luciano es su mejor carta de presentación no sólo como artista sino como persona. Buscando a esa enamorada, se encuentra a él mismo y nos los muestra, los cientos de nombres que podemos los espectadores poner a cada uno de sus cuadros, nos describen a Luciano, su alma y su espíritu de buscador de formas, colores, espacios y luz. Porque detrás de cada Teresa de Luciano, aparece el Luciano embelesado con ver a Teresa por ahí, y así puede decir en verdad que es Teresa de Ávila, porque además de ser el lugar de nacimiento y de casi toda su vida, también es el sitio donde se encuentran los dos, el pintor y su modelo. La muralla se transforma siempre en su pintura, en ese castillo interior teresiano., limpio, sobrio y lleno de flores de miles de colores que danzan tan alegres, recreándose. Y mas que ser sólo de cristal, es también un castillo de cielo azul sin mancha, plano como el fondo de telón de un nuevo acto, de una nueva sinfonía de color a punto de empezar. La luz de nuestra ciudad, en palabras de Luciano, es la que no sólo cegó a Teresa, sino aquella que nos envuelve y así podemos decir contigo, Ávila siempre está como dueña del lienzo.

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El proceso mental, espiritual y artístico que está en la armazón de todo, nos demuestra eso que Teresa encontró y que la cambió la vida : La Hermosura del interior, aquella que nos hace dar mil gracias por el hombre y su auténtica verdad. Y ahí surge ese deseo de comunicación imparable, palabras, imágenes de mandalas o círculos que se elevan casi como las moradas del espíritu en una verdadera escalera de ascesis místico. Realmente el cielo se quema Luciano, y Teresa rezando lentamente con el se eleva, al contemplar así en toda la extensión y hondura del termino, tus cuadros se elevan también, tan llenos de los nombres del amor. Del tuyo Luciano, aquí en Ávila.

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LUCIANO DIAZ-CASTILLA: la sinfonía del tiempo.

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Cuando un pintor de la talla artística y personal como Luciano Diaz-Castilla te lleva de su mano por su exposición antológica, mostrándote, comentando,… leyendo sus pensamientos, crees que estás en otra parte, en una sinfonía como él mismo dice,… una sinfonía del tiempo. “La vida es una larga sinfonía . Comienza en el nacer y termina en el morir”.

Una sinfonía de formas, líneas, conceptos,… palabras, luz, amor, imaginación poderosa y hondo sentir, porque detrás de tanta belleza formal, de abstractos conceptos del amor y la vida, está el alma de un artista muy abulense pero también muy universal, el alma de una persona realmente mística que impresiona por su generosidad y su entusiasmo vital.

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Ayer hablábamos de tantas cosas, de Ávila ,del perfume de sus piedras que funden su negrura con el cielo que las lame, de Teresa de Jesús que inquieta aparece en como una sombra entre almenas y merlones muy cerca de sus casa natal en la Santa, de San Juan de la Cruz y sus poemas que a muchos nos manchan con su luz y con su amor tan radiante, de la figura de Jesucristo como danzando en la vida y la obra de este genial pintor desde su infancia, un Cristo visto desde el cielo, flotante, danzante, oscuro y en paz.

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Las pinturas, y las palabras tan bellas de Luciano se unían a mi entusiasmo, cómo podemos expresar cosas sublimes como la poesía de San Juan con formas, …el paisaje interior de sus versos, la noche oscura que bella se eleva sobre la primavera plantada por los brazos del Amado, las montañas, los valles solitarios, las ínsulas estrañas, los ríos sonorosos,  el silbo de los aires amorosos, la cena que recrea y enamora,.. Él lo consigue de manera sublime en grandes lienzos abstractos llenos de hondura y pasión donde uno puede sumergirse por horas a vivir esta sinfonía en su interior.

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Quiero llevar a mis hijos a ver esta exposición para que vayan un poco entendiendo y viviendo lo que el arte nos aporta en nuestra vida, el mundo que nos abre , un mundo que nos hace volar sobre nuestra muralla, sobre Ávila en nuestro interior, y nos lleva a otras partes mas hondas que habitan en nuestro propio yo. El arte es un viaje lleno de belleza, y en este caso lleno de armonía , luz ,… una sinfonía de verdad.

Animo a todo el que tenga ocasión de venir a Ávila a acercarse al Palacio Exposiciones del lienzo Norte para poder ver esta impresionante exposición retrospectiva de 153 obras que reflejan su vida de pintor, sus etapas artísticas y vitales. Horario: de lunes a viernes de 11 a 14h, y de 18 a 21 h. Sábados de 18 a 21 h. Ávila.

” Si buscas luz, Ávila es luz.

Si buscas el color, Ávila es color.

Si buscas la forma, Ávila es geometria.

Si buscas soledad, Ávila es soledad sonora.

Si buscas silencio, Ávila es música callada.

SI buscas la calma, Ávila te la dará.

Si buscas espíritu, en Ávila lo encontrarás.

Busca en Ávila el vuelo.

Busca en Ávila el ritmo de la vida.

Busca en Ávila el aire de la almena.

Busca en Ávila la pasión del vivir.

Busca en Ávila la alegría d la luz.

Tengo que decirte que Ávila es mi hermosa pasión.”

Luciano Diaz-Castilla.

Nunca olvidaré esta tarde queridos Luciano, María y Arnaldo, … muchas gracias por vuestra amistad.

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Coincidimos en muchas cosas,… sublimes , preciosas,… como en estos versos del Cántico Espiritual, que con todo mi amor os envío.

En sólo aquel cabello

que en mi cuello volar consideraste

,mirástele en mi cuello,

y en él preso quedaste,

y en uno de mis ojos te llagaste.