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Reseña del poemario ” Y el aire al soplar” de Asuncion Escribano

María Ángeles Álvarez es una poeta, arqueóloga e historiadora apasionada por lo frágil, por lo insignificante, por lo pequeño que cumple la misión de dejar la huella de lo sagrado en el mundo. Así lo manifiesta en su reciente poemario Y el aire al soplar, publicado por “Cuadernos del Laberinto” donde, con un lenguaje depurado, rescata aquellos instantes que pasan desapercibidos para la mayoría, pero que llamados por su nombre hacen de la vida un lugar habitable. Una “gota de lluvia/ que colgando de un cable de luz/ sobre el precipicio se balancea”, por ejemplo, una leve sombra de lo que se nos impone como algo pasajero que apena influye en el discurrir de nuestros afanes. Pero cuya suma puede construir una colección de imágenes que salven, al final, de lo turbio y de lo oscuro que nos rodea.​​

Los elementos de la naturaleza dialogan profundos con el poema. No es de extrañar que así sea en alguien que está dedicada a uno de los oficios más hermosos del mundo, el de cuidar de las flores. El aire que sopla revela en su danza toda la luz que le acoge: “Y el aire al soplar/ podía desprender/ el lengüetazo del sol/ sobre las hojas”. Todos esos elementos forman un coro que acompaña al sujeto lírico que tiene una conciencia profunda de pertenecer al mismo mundo que ellos simplemente por el hecho de poder ser consciente de su existencia.

También los espacios naturales le sirven a la autora como modo simbólico de hablar de su vida, de sus relaciones humanas, porque no hay nada más expresivo que la vida hablando de la vida. Con versos cortos, a veces constituidos por un solo término, como fogonazos que dejan su impresión en la retina, acumula su verdad: “Quise que fueras rama/ y flor/ y fruto maduro,/ mientras tú/ mirabas/ las raíces/ que lentamente/ regalabas/ a/ mis/ pies.”

El poemario suma, de este modo, espacios simbólicos con espacios reales, en una danza rítmica de la que participa quien lo lee. Universo humanizado que se hace uno con las acciones de quien lo habita y viceversa (“No sé cuándo/ plantaste/ tu árbol/ aquí), en una fusión que le debe mucho a ese “Cántico Espiritual” de nuestro místico más amado, alguno de cuyos versos encabezan el libro. Igualmente comparten los poemas con el fontivereño toda su simbología aérea: “Y entonces/ un pájaro se posó/ en su garganta/ y comenzó a cantar”. El ascenso y el canto, la luz y el vuelo. Y también la salvación y la necesidad: “Son las palabras,/ aves en vuelo/ que a veces pasan/ cerca/ y de sus alas/ se escapan/ surcando la frente,/ descansando/ en ella”.

Pero como ya he adelantado, de entre todos los elementos de este poemario destacan los temas sanjuanistas, a veces explicitados por las citas que encabezan algunos de los poemas: las aves y su vuelo, el jardín, el diálogo entre los amantes,… y también la palabra desde sus múltiples perspectivas. La unidad lo preside todo. Lo alto y lo bajo se funden en quien contempla el universo como si fuera uno en su interior: “Al levantar los ríos/ los enredaste/ en el cielo.// Las algas/ se confundían/ con las estrellas,/ y todo el reflejo/ de la luz sobre al aguaCaudex/ se hizo nube.// Y paseaban sobre mí/ que miraba/ su fuga/ en su ascender/ entre los árboles.”

Es, para concluir, Y el aire al soplar un hermoso poemario con fragancia de haikus y conciencia de la necesidad del tiempo y la entrega en los procesos: “Para ser barro,/ utuoso y pardo,/ el que deja los pies manchados/ y la memoria turbia,/ hay que dejarse/ moler”, o “Firmas con tu luz el cielo/ mientras te enraízas profundamente/ en el vuelo”. La naturaleza en estado puro es el contexto en el que germina un poemario caracterizado por el fulgor de hermosas imágenes de todo tipo, si bien destacan las de la relación entre entre la amante y el amado (“Tiene tu música/ salmos por dentro/ y su pulso va marcando/ mis horas,/ entre rocas,/ entre mares”), entre las que cobra importancia la imagen del árbol como elemento simbólico en torno al cual la autora logra generar bellos símiles: “Soy así,/ invasiva,/ llena de raíces/ que van conquistando/ tu agua”.

Entre los recursos utilizados predominan las anáforas siempre sugerentes e intensificadoras (como en este poema tan evocador del cuarto evangelio: “Si pudiera dirigir el aire […] Si pudiera dirigir el viento [,,,] Si pudiera dirigir el agua […] Si pudiera dirigir el curso/ de tu agua,/ ya no tendría sed.“). También otros juegos fonéticos, como el eco, con los que se consigue además resaltar la semántica hermosa de sus términos (“Un sonido/ que es un nido “); igualmente la paranomasia o semejanza fonética (“que surgió/ un día/ en medio/ del miedo”), la anadiplosis combinada con la aliteración (“Pradera oscura,/ oscura caverna,/ donde a veces/ aúllas cantando”), y tantos otros que muestran el perfecto dominio que su autora tiene del lenguaje, y de sus recursos retóricos.

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Y EL AIRE AL SOPLAR . Entrevista en Radio Eiberoamericana literaria

Entrevista con Paquí Sánchez Galbarro, para el programa radiofónico ” Tipos y letras”.

Hablo de este libro, de la génesis y el proceso creativo, de poesía y naturaleza. Gracias Paqui  por este rato tan agradable.

 

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Y EL AIRE AL SOPLAR

Y el aire al soplar…

 

A veces la vida nos regala momentos para que los guardemos en un rincón del interior, y los hace inolvidables. El pasado martes la presentación de mi libro de poemas  “ Y el aire al soplar”fue uno de ellos.

La tarea solitaria del escritor en la biblioteca, el salón, el parque detrás de cada palabra y sus sombras, se hace fiesta al compartir los versos con los demás, al ver la cara de los lectores de sus palabras. Las recitaciones de poemas son los días de fiesta de los poetas.

Agradezco tanto a todos los que me acompañan con su lectura en este paseo por la naturaleza que es este libro. Un trabajo lleno de contemplación y diálogo con ella, como fuente de estabilidad personal, de ternura y de paz frente a los problemas, dolores, inseguridades que rodean nuestra vida.

Cuando nos lanzamos por ahí dejando que la que comience a hablar y a decirnos cosas sea ella, vamos  transitando por la senda de la contemplación, ya no creamos nada jugando con la palabra, son los versos los que nos vienen a la boca y al papel como traductores de todo lo vivido en un proceso de recreación.

Dónde se encuentran las palabras, cuál es el proceso de la creación, qué es lo que ocurre cuando de repente ves delante de ti nuevas ideas, matices, sensaciones, colores y formas y vas con tu pluma fijándolas en el papel.

El comienzo de todo esto tiene un tiempo que hay que rescatar, el del silencio. No como lugar de vacío sino como “gota, envolviendo como en pañales cada momento, cada razón”. El silencio fija lo vivido y deja que lo podamos contemplar como si de una gota llena de luces y colores al sol. Abre nuevos lugares que teniéndolos ya, no los habíamos habitado, los mundos interiores.

Todo esto se articula alrededor de un verbo que lo engloba todo, el de dialogar. Lo que está fuera con toda su belleza, rotundidad, rotura, suavidad, comienza a ser nuestro interlocutor, la aquilea del borde polvoriento de un camino, las hojas en esqueleto vencidas sobre el arroyo, el envés terciopelo de una corteza llena de musgos. En un dialogo de naturaleza amorosa, al modo de los que nos cuenta nuestro paisano Juan de la Cruz en su Cantico Espiritualque realmente él llamó Coloquio de amor. Ya lo que hay fuera no me es ajeno porque comienzo a sentir que es mío, regalo, vida y amor.

Esta visión de lo natural va mas allá de los postulados ecologistas clásicos, y abre nuevos caminos alrededor de su potencia en nuestro bienestar personal. No sólo hay que conservar los bosques, los acantilados rocosos, los caminos que van serpenteando por los valles, hay que comenzar a tomar posesión de todo como parte de nuestro patrimonio personal e interior. Y esto se consigue poniéndonos las zapatillas y comenzando a pasear por ahí. Esta actitud de dialogo sanador y de recreación como regalo de la vida en la naturaleza es algo que otras culturas como las orientales tienen mas desarrollado que nosotros. Es la actitud del maestro de haiku que va asombrándose de ver que lo que vive en su interior se ve reflejado en cada hoja, mata que mira el lago, cigüeña que pasa racheando el vuelo sobre él.

El trabajo del poeta comienza así, y la búsqueda de la palabra exacta continua a ese ritmo, depurando la expresión para hacerla mas limpia, sencilla y transparente. Para dejarla todo su sonar y decir, para abrir la posibilidad de que explote dentro de cada lector cuando abre con su lectura pausada el libro.

La música, la pintura, el arte floral y las palabras se juntan en este mismo cauce expresivo, siendo llaves de conocimiento de la belleza oculta de las cosas y formas de expresión de la bello. La pausada música de la citara salterio que como instrumento para la meditación y la alabanza arranca desde la Antigüedad para dar la mano al hombre de hoy necesitado de momentos de contemplación y de dicha interior.

La vida se compone también de todo esto, y es la tarea de los poetas desenmarañar, abrir, morder, rasgar cada palabra para dar el sentido vital que necesitamos.

El martes sentí que mis palabras iban volando por ahí, como los vilanos de los Dientes de león, y me sentí muy agradecida a ese viento que soplando sobre la vida la llena de naturaleza y de amor. Y el aire al soplar.

Articulo publicado el 4 de mayo de 2019 en el Diario de Ávila

 

Al levantar los rios

los enredaste

en el cielo.

 

Las algas 

se confundían

con las estrellas,

y todo el reflejo

de la luz sobre el agua

se hizo nube.

 

Y paseaban sobre mi

que miraba

su fuga

en su ascender

entre los árboles.

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PRESENTACION DE MI POEMARIO ” Y EL AIRE AL SOPLAR”

El martes 30 de abril se presentó en el Episcopio de Ávila mi poemario ” y el aire al soplar” con un auditorio lleno de lectores, amigos, mi familia, poetas de la ciudad, compañeros de trabajo, empresa.

La lectura de los poemas es un momento muy especial para un poeta, cuando se encuentra de frente a sus lectores y deja a sus palabras volar por ahí, ellas avanzan creando nuevos mundo por dentro de cada lector que a ellas se acerca en una lectura pausada.

La presentación del acto y de mi obra la realizó Javier Sancho Fermin amigo y gran conocedor de mi obra, experto en mistica y director de la Universidad de la Mística de Ávila. También estaban en el acto la teniente de alcalde del Ayuntamiento de Ávila Sonsoles Sanchez-Reyes que es una persona culta y muy cercana a todo los relacionado con la poesía y la expresión escrita , a la que doy las gracias por su apoyo para que este acto saliera  adelante.

Mi editora Alicia Arés hizo una reseña poética del trabajo con gran precisión  y conocimiento de mi obra, y a la que doy las gracias por esta edición tan cuidada de mi poemario.

La lectura de los poemas se vio acompañada por la citara salterio interpretada por Margarida Barbal, experta citarista y soprano, que compuso una música para los poema.

Doy las gracias a todos los que nos acompañasteis. Una velada inolvidable

 

 

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Tus cartas en mi buzón

 

La tecnología y las nuevas formas de comunicación avanzan de manera sorprendente, podemos entregar un mensaje en pocos minutos a cualquier persona de la otra parte del mundo. Todo esto ha provocado una multiplicación de las comunicaciones y me impresiona esto tanto como me asusta y en algunos casos me desagrada. Ahora hasta los partidos políticos se plantean cómo bombardearnos con sus panfletos, algo que como pacientes ciudadanos soportamos cada día; nos intentan vender a través de nuestro correo de todo.

En muchos sentidos aún sigo haciendo cosas de otros siglos.  Me gusta mucho escribir cartas y encontrar destinatarios con tiempo para leer y que no se impresionen por lo vehemente del contenido. Escribiendo sobre el tiempo y lo preciosas que están las ramas peladas de los árboles con el cielo entrecortado de la Sierra de Ávila y cómo el viento dibuja siluetas con los troncos.

Recibir cartas y mensajes con un poco de vida, lejos de toda la correspondencia comercial es muy difícil. Cada día cuando enciendo el ordenador miro a ver si rastreo algo especial, una carta que abra sus cosas para mi y me reconforte para empezar un nuevo día. Espero también encontrar algo en el buzón repleto de panfletos comerciales y recibos de banco.

En esta sociedad intercomunicada vamos a dejar un rastro muy triste, fotos de las redes sociales con breves frases y poco mas. Cuando alguien quiera saber algo nuestro, se va a topar con un montón de cosas que no nos retratan y que no dicen nada de quienes de verdad somos.

A lo largo de muchos siglos las personas se han comunicado con cartas, y a través de sus escritos nos encontramos con ellos. Me gusta mucho leer cartas de mis autores favoritos, de músicos, poetas, escritores. Siento que estoy un ratito con ellos, en una conversación íntima. Me aportan la cara oculta de su obra, su sombra que curiosamente es su verdadera manera de ser.

Cuando comencé a tocar al piano a Liszt tuve el deseo imparable de conocer todo lo posible sobre este músico tan genial, tan sublime y sus Cartas Cartas de Rilke a un joven poetatraducidas por Victoria Llort Llopart me abren la puerta de su alma y su sensibilidad. Sus flaquezas y también el porqué de toda su luz. Las cartas a su amada Marie d´Agoult desde las orillas del Lago Como, iban dibujando en sonidos el paisaje, con su superficie verdosa, las mansiones llenas de camelias y los barcos amarrados en los apeaderos al borde mismo del agua. Sus amores y debilidades, y cómo esto va escribiéndose en notas y sonando increíble sobre las teclas de un piano.

De nuestra Santa diré, que sus cartas son realmente su reflejo. Sus cartas son ella, mujer, valiente, astuta, veraz, enamorada, mística, a veces con problemas en las cosas del día a día, en una vida sentada sobre una carreta por los caminos de España. Allí te sobrecoges con sus cosas, desde remedios para curar algún resfriado, hasta el relato de experiencias místicas y momentos de gracia, amor y amistad.

Los poetas que admiro también suelen tener epistolarios tan bellos como su propia obra poética. La Carta de Rilke a un Joven poeta, ha sido mi compañera durante toda mi vida lectora, y su epistolario español me va abriendo España los ojos de aquel poeta que por aquí vino y se quedó fascinado y a veces sobrecogido con nosotros, la cultura y nuestro país.

Conocí también más a Whitman, al verdadero en sus cartas, y a Emily Dickinson con toda su tristeza llena de algas. A Tolstoi y su variopinta lista de destinatarios y amigos de todo el mundo.

En estos días en los que nos disgustamos con toda esta montaña de mensajes y correos que sobre nosotros caen en tormenta, es el tiempo de soñar un poco. Para eso somos hombres y no máquinas, ordenadores y robots. Soñar con recibir cartas de verdad de alguien que nos cuente sus cosas, su vida y al que poder enviar todas esas tarjetas y papeles tan bonitos que atesoro para estos momentos en mi escritorio, junto al nogal pelado y las nubes que se siguen rayando con este sol.

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HAIKUS EN LA CASA DE LA POESIA JUAN DE LA CRUZ

 

Estamos en estos días preparando el encuentro con la poesía japonesa y los haikus en la Casa de la Poesía Juan de la Cruz y me encuentro inmersa en este mundo fascinante de la cultura nipona.

Muchas de las manifestaciones culturales y vitales de Japón han ido entrando en la civilización occidental para quedarse: la comida asiática con el Sushi llena de restaurantes y puestos de comida los supermercados. Palabras y actividades como el Origami , la papiroflexia está atrayendo cada vez a mas personas, lo que Unamuno llamaba cocotología o el arte de construir pajaritas de papel. Los libros de Murakami son top ventas en las librerías y muchos de nuestros hogares van siendo decorados con toda la filosofía del minimalismo de Feng Shui con su lema sencillo y claro: “menos es mas”. Los dibujos animados japoneses Manga con Oliver y Benji han sido los cuentos de un montón de generaciones de españoles, los bonsáis llegaron con fuerza como elemento de vida natural en medio del salón de casa desde que en los años 80 se pusieran de moda por la afición a cuidarlos y coleccionarlos del entonces presidente Felipe González.

Me planteo un poco todo este “sunami” oriental y las causas de la fascinación que suscita no solo entre nosotros sino en todo el mundo occidental. Creo que se basa en algo muy sencillo y a la vez muy espiritual como todo lo que hacen y piensan, y se reduce en un verbo: “quitar”. Tendemos a acumular mil cosas, mil pensamientos, mil actitudes en occidente, en un ansia a veces imparable por el cambio y el movimiento de todo que llega en muchos casos y millones de personas a la desorientación y la ansiedad. Queremos hacer, conocer, tener, oír, leer a un ritmo mas acelerado del que nuestra vida nos permite con su trabajo, quehaceres y familia. Todas las actividades, tradiciones y artes que vienen de Japón se basan en este principio de la simplicidad del que ha sabido quitar tantas cosas para disfrutar con pocas de la vida.

Voy ahondando un poco mas y me encuentro con los japoneses en su verdad construida en parte muy importante por sus dos tradiciones religiosas, el Sintoismo y el Budismo Mahayana. El sintoísmo, originario de Japón no tiene libros sagrados al estilo de las Sagradas Escrituras. Sus dioses “ Kami” los encuentran en los fenómenos como la lluvia, el viento, que interrelacionan interiormente con la misericordia o la fertilidad .Las personas al morir se convierten en Kami y son venerados por su familia, personas que se consideran desde su nacimiento buenos, honrados y nobles.

La espiritualidad budista aporta también a este corpus del alma nipona elementos fundamentales. El budismo mas que una religión es una forma de vivir que trata de eliminar todo sentimiento vital insatisfactorio mediante la practica de la meditación como motor base de todo este viaje interior transformante.

Este sustrato cultural ha ido construyendo unos pueblos muy diferentes a los occidentales y a los que miramos con mucho interés. Así estos días estoy analizando cómo son los niños nipones y cuales son las bases de su educación. En los colegios se enseña a los niños a ser independientes, a aprender a ir solos de casa al cole, a hacer la mochila adecuadamente, a hacer las tareas cotidianas necesarias en el cole como barrer, quitar el polvo, cuidar las plantas, atender en el comedor y limpiar las basuras de los bosques, los parques o las playas. Así es como van aprendiendo los principios básicos de la convivencia que ya van a marcar su vida, la honestidad sabiendo comportarse decorosa e íntegramente tanto con los demás como consigo mismos, el respeto a todos sin discriminaciones, la solidaridad dando parte de su tiempo a otras personas que los rodean, la humildad conociendo las propias limitaciones y la paciencia del que aprende a esperar.

Reforzamiento de los valores personales y cívicos, y un deseo de tener poco y disfrutar de cada momento, así lo hacen en medio de las maratonianas jornadas laborales que llegan a producir hasta enfermedades y muerte por exceso de trabajo. La felicidad está en las pequeñas cosas de cada día y en la estabilidad interior y la paz de espíritu.

 

Todo esto que he ido exponiendo de condensa en un tipo de poema tan esencial y breve como profundo y hondo, me refiero al Haiku. En pocas palabras, tres versos sin rima, con un esquema 5, 7, 5 se puede decir mucho, hacer verdaderas obras de arte. La forma básica de haiku se reforzó y se llenó de espiritualidad con Matsuo Basho (1644-1694), que fue un monje zen budista que estuvo toda su vida de viaje aprendiendo de la naturaleza, dejándola ser la protagonista y llevando su escritura hasta el mínimo de expresión y de contemplación.

Pretender en estos días aquí en Ávila ir por este camino de escritura de la naturaleza  es algo al menos refrescante. Me permite ver todo como muy prescindible, arranca el deseo de organizar mi casa al método Konmari , coger un rama, dos flores, tres hojas y una piedra y comenzar a recrear la naturaleza en un ikebana sencillo y verdadero, lo que veo por dentro de mi. Hacer esto con palabras escribiendo haikus, intentarlo al menos siguiendo lo que Basho nos dijo,… “ no sigas el camino de los antiguos, busca lo que ellos buscaron” . Nos apunta esto algo que tiene que ver con el verbo perforar, mirar contemplando la naturaleza para ir mediante un ejercicio de quitar tanta cosas hasta lo que subyace, lo que me hace persona y donde está en fondo de mi equilibrio y felicidad. Escribimos haikus aquí en Avila, y nos vemos con todos los que quieran venir a compartir en la Casa de la Poesía.

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MADRUGARÉ PARA BUSCARTE

MADRUGARÉ PARA BUSCARTE

 

Vivir en una ciudad como Ávila tan llena de vida, cultura y espiritualidad me empuja a reflexiones muy especiales sobre el paso del tiempo, el devenir, la historia y mi papel dentro de ella. Pasear por las calles y sentir los adoquines en la planta del pie, el frio barriendo las aceras de madrugada y la luz proyectada en los lienzos de la muralla, me une de manera intima a otras personas que por aquí también pasaron y a los que se les congelaba el aliento con todo. Madrugaré para buscarte.

Corría el año 1576 y para celebrar la Navidad de manera afable y distendida, nuestra Santa que estaba en Toledo en esos días, puso en marcha un juego de naturaleza poética llamado Vejamen. Para ella las poesías y los escritos tenían también este carácter de regalo, diversión y entretenimiento. Sta. Teresa escribía a veces para la recreación de sus monjas que con estos textos reían, bailaban y celebraban cada acto de la vida en común.

El Vejamen es un juego poético muy arraigado en el Siglo de Oro Español, donde un grupo de poetas se lanzaban versos de manera jocosa, a veces irónica, sobre un determinado tema, para competir literariamente entre ellos, su agudeza, su ingenio personal. El grupo de personas en el que Teresa convocó este “torneo” era muy variado desde sus hijas de San José hasta el obispo, sus amigos, su hermano, el fraile con el que fundó una nueva orden reformada.  Eran sus amigos, con los que podía reír, cambiar impresiones, compartir lo que quería.

Comenzó el torneo con Juan de la Cruz en ese momento confesor de las monjas de la Encarnación y el obispo Álvaro de Mendoza. Cuando Don Álvaro tomó posesión de la sede de Ávila en 1561 se encontró con el asunto de esa monja llamada Teresa de Ahumada que quería fundar en pobreza y sin renta. Toda la ciudad opinaba, la mayoría con prejuicios sobre ella. El prescripto de la fundación de San José se lo encontró sobre la mesa de su despacho en 1562 cuando Teresa vino desde Toledo después de estar un tiempo consolando a la viuda Dª Luisa de la Cerda. El panorama era muy complicado, tenía que poner la nueva fundación bajo su obediencia como obispo frente a los carmelitas que se negaron a tomar la jurisdicción del nuevo convento.

Pero Don Álvaro terminó siendo como vemos amigo íntimo de Teresa, como lo eran en estos días Gaspar Daza, Francisco Salcedo, Gonzalo Aranda y sobre todo Fray Pedro de Alcántara. Este fraile franciscano moribundo y exhausto se montó en pleno verano abulense, a lomos de un jumentillo para encontrarse con Dº Álvaro en su residencia veraniega de el Tiemblo para hablarle al corazón sobre Teresa y animarle a charlar con ella, consciente de la valía de esta monja abulense y sobre todo de su experiencia de Dios, su don de gentes y simpatía.

Compuso versos para este Desafio, Dº Álvaro y también el hermano de Teresa Dº Lorenzo, su amigo entrañable Salcedo “el hombre santo”, el capellán de San José p. Julián de Ávila, Teresa y sus monjas. En la oración Teresa encontró la frase del desafío: “búscate en mi”. En este Duelo salieron poemas tan elevados y bellos como el de la Santa, Alma buscarte has en Mi.

Ávila rebosa historia y nos atrapa. Estos días en los que intento que la Navidad no me caiga encima como una maraña sino vivirla de manera más auténtica, me encuentro con la práctica navideña de Teresa, escribir cosas para los demás, para entretenerlos, para jugar juntos, y cómo se pueden pasar muy felices estos días con cosas y actitudes sencillas. En unos días en los que el recuerdo de ese obispo tan amigo de Teresa me lleva a este otro de hoy en día, Dº Jesús García Burillo, también lleno de las cosas de nuestra Santa en su corazón y en toda su acción pastoral.

 

Ayer se celebró un Coloquio con nuestro otro Santo, Juan de la Cruz, y leí unos poemas para dialogar con sus sublimes palabras en la “Noche Oscura del alma”, un nuevo juego poético, otro desafío lleno de amistad y en mi caso de profunda admiración. Y es así, el pasado nos coge la mano con ellos y más que estar lejos, en los libros de historia, en los poemarios, en los conventos e iglesias, están aquí a nuestro lado. Abro los poemas de Juan y me lanzo al desafío feliz y jocoso de la Navidad con Teresa, en esta ciudad en la que ellos también sintieron el frio congelando sus pies que descalzos por las calles avanzaban.

Con mi alma te he deseado en la noche,… madrugaré a buscarte  (Isaías, 26, 9) Noche de Ávila, de cielo de Belén y humo de aliento.

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 13 de Diciembre, 2018

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Un circulo en un cuadrado

 

 

Cuando reflexiono sobre este artículo en el día después de la Gala de los ciento veinte años del Diario de Ávila tengo cerca, en mi escritorio las poesías de Ida Vitale.

Me planteo cómo puedo expresar con palabras algo que ha estado en mi vida, un suelo, una alfombra en vuelo, que desde mis abuelos me lleva hasta hoy y me empuja al futuro, en un periódico que es parte de Ávila. Una ciudad que no es sólo la muralla, ni el roquedo sobre el que se asienta, las calles adoquinadas, las iglesias, la catedral fortaleza, las plazas con sus bancos de piedra. No es sólo eso, es mucho más, somos todos nosotros los que constituimos este nombre. Una ciudad y un periódico donde se oyen nuestras voces, la actualidad que nos va cayendo encima, la agenda de lo que vamos haciendo, nuestras opiniones, las voces de los vecinos, las reflexiones económicas y culturales, los anuncios, nuestros negocios.

El premio Cervantes 2018 ha recaído este año en la poeta uruguaya Ida Vitale. Desafiando todos los pronósticos, los miembros de jurado no han podido elegir otro candidato mejor. Con esta elección levantan con alegría el agradecimiento que hacia ella sentimos los lectores y la crítica, por una obra poética que abarca toda su vida, llena de personalidad y de belleza.

Como todos los poetas de la historia Ida reflexiona a menudo sobre el lenguaje y la escritura como vehículo de comunicación, reflexión y vida. Expresa en una frase la dinámica de su trabajo:

La poesía trata de encajar

un circulo en un cuadrado.

Llevo varios días con esta definición tan genial en mi cabeza, y creo que tiene mucha razón para muchas cosas de la vida. También para expresar lo que es este Diario en la ciudad que somos todos.

Poder poner en palabras una noticia, articular una opinión, reflexionar sobre la vida, la actualidad, priorizar, colocar, diseñar son tareas que requieren de esta acción, plasmar círculos de pensamientos, datos y opiniones en un cuadrado compuesto de palabras, de maquetaciones, de páginas, portadas y anuncios. Una acción que tiene que ver mucho con otra que se recoge en el verbo atinar, dar en el centro, interesar, entretener, dar a conocer.

EL Diario de Ávila, como parte de nuestra historia tiene un poso que me emociona, el de mi propia vida, familia, vecinos, amigos. Algo más que se pega a mi patrimonio inmaterial, como el polvo que se va acumulando sobre el devenir de cada día. Un montón volátil que es nuestro, que cuenta nuestra vida y que por tanto nos va definiendo como personas y como comunidad. Ese polvo personal, como ese que está entre los sillares de la muralla, es algo que no podemos nunca encontrar en otros medios de comunicación más globales. Si, somos habitantes de una gran aldea global intercomunicada, atacada por corrientes de opinión, mass media, y comunicaciones que recorren en segundos medio mundo. Somos esos habitantes, pero no podemos entendernos de veras, si no prestamos atención a nuestro propio caminar y a ese polvo que dejan nuestros pasos, la ciudad, la cercanía, el vecindario.

En todo esto sigo a Ida, que parece que dialoga conmigo,

De la memoria sólo sube 

un vago polvo y un perfume. 

¿Acaso sea la poesía?

La memoria y dónde se asienta, es algo que me interroga. El fundamento de nuestra vida, la raíz que desde luego siento muy cercana. Digo esto tras lanzar una mirada al pasado de este periódico porque en sus páginas encuentro también la historia de mi familia. De mis abuelos ya tan emprendedores y empresarios, anunciándose, dando a conocer su trabajo a los vecinos. De mi padre Antonio Álvarez que nos transmitió este apego al Diario, la comunicación de toda la empresa en su dinamismo. Mi trabajo, la floristería en cada acto, oferta, presentación.  Mis hermanos, cada equipo de trabajo mostrando sus acciones. Tener memoria es tener en cuenta todo esto. Saber que el pasado como dice Ida está como polvo alrededor y también tiene un aroma suave. El día que no tengamos en cuenta todo esto, no valoremos nuestra propia historia, de la que el Diario es una parte fundamental de la misma, iremos cayendo en el anonimato de la aldea global y nuestro pensamiento crítico se comenzará a tambalear.

Termina Ida esta reflexión:

corta la vida o larga, todo

lo que vivimos se reduce

a un gris residuo

en la memoria.

Un residuo gris, lleno de tinta sobre el papel, en forma de Diario, con más de cien años, que en su pozo de recuerdos nos lanza hacia delante. Felicidades.

Articulo publicado en el Diario de Ávila el 29 de noviembre de 2018

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DANIEL FARIA Y JUAN DE LA CRUZ

DANIEL FARIA Y JUAN DE LA CRUZ

 

Un día en una entrevista preguntaron a la poeta portuguesa Sophia de Mello Andresen, cómo definiría la poesía de su compatriota Daniel Faria, ella comentó:” Sus versos ponen el misterio a resonar alrededor de nosotros”. Algo así debieron pensar los lectores, los amigos y seguidores de Juan de la Cruz al leer sus versos. Misterio que sale de la oscuridad de la vida, del fondo de cada uno.

La inauguración esta tarde de la Casa de la Poesía Juan de la Cruz en la Universidad de la Mística arranca con un coloquio sobre Faria con expertos en su obra, traductores y su editor, poetas y todo aquel que quiera acercarse por allí. La voz tan personal y rasgada por la luz de Daniel se va a entremezclar ya desde hoy de manera oficial con Juan. Y sabemos que en la mesilla de su celda del monasterio de Singeverga, estaban las obras de nuestro Santo con los libros de Santa Teresa. Un buscador de hoy en día, un poeta, un místico como Juan, con una obra valorada por la critica y los lectores de todo el mundo.

La aventura poética es algo intemporal en el hombre, desde la Antigüedad siempre hemos querido cantar, poner en palabras y versos lo que vivimos, sentimos, aquello que nos define como hombres, la parte donde vive la sensibilidad, donde pasar largos ratos persiguiendo la luz, habitando en el silencio, quemándonos en el fuego abrasador que es la vida y todo su trajín.

Decía Daniel en una de las únicas entrevistas que concedió en su corta vida, murió con 28 años en un accidente fortuito en el monasterio, que escribía y compartía sus versos para los demás, sabiendo que al publicarlos aparecía en su alma un proceso de desamor, se daba por finalizado ese dialogo amoroso que es la escritura. Los poetas viven tantos días con sus palabras, duermen con sus rimas dentro de sus ojos, el poema está vivo y cuando sale, comienza un proceso de liberación, algo así como cuando a un pájaro le abren la puerta de su jaula.

Reconozco mi admiración por Daniel desde aquel día que leí su poemario “Hombres que son como lugares mal situados”, sin saber nada de él, en esa forma de acercarme a la poesía sin ningún tipo de condicionantes, sin conocer al autor, ni su biografía, sólo ligada a los versos. Estuve varios meses con él en el bolso, y me sorprendían mis hijos llevándose los versos de Daniel por todas partes. Luego, bastante tiempo después intenté saber quien era, y me encontré con la sorpresa de saber que era un monje, un novicio benedictino, arrastrando con sus palabras tanta energía, con un lenguaje lleno de sencillez, pero totalmente libre y alternativo en el pensar, sus imágenes rotundas y radicalmente novedosas. Un poeta portugués que tras sus estudios de filología y su paso por el seminario, determinó que debía entrar en la orden de San Benito, por un empujón mas que por una llamada. Allí vivió esta vida como propia, la pobreza y el trabajo en las huertas le recordaba su infancia campesina en Mouritz.

 

Desde niño solía perderse de vez en cuando a recoger piedras. Al comienzo del poemario de Hombres…, que él describía como unos versos nacidos en un momento de fuerte iluminación días antes de entrar en el monasterio, comienza a hablar,.. “ Examinemos a un hombre en el suelo/ Comprobemos la transformación de un hombre en la tierra/ su naturaleza tan diferente de la lava, su manera mineral/ de dormir./ … Interesa también la piedra que él agarra como alimento/ Piedras como elementos inmutables, restos de la creación que contienen en si el devenir, la vida y el alimento, por unirnos, al tomarlas en las manos con la tierra en su movimiento de milenios, lluvias, flores y sal.

Avanzar por los caminos de las poesías intemporales como estas es algo así como cantar un sonido eterno que nos une y nos lleva. Esa obediencia al compartirlo, ese sentimiento de pertenencia al universo, el verso eterno que llevaba al Amado de Juan, a recorrer montes y collados y a cantar cada movimiento del vuelo de la paloma que sobre el nido revolotea.

Así en estas poesías volveremos a ejercer de hombres, poniendo en marcha lo mejor de nuestra naturaleza y de nuestro interior. Sintiendo esa profunda colisión que los versos provocan por dentro: Interesa entender los motivos de la colisión, si tal vez/ ha masticado la piedra hasta mezclarla con la sangre…

Con Daniel y con Juan, aparece ese hombre en su lugar, que se encuentra con su espacio y se desarrolla en todas las dimensiones de su propia naturaleza, poética, vivencial, única y relacional.

 Articulo publicado en el Diario de Ávila. 15 de noviembre 2018

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El Vínculo. Jose María Muñoz Quirós

Los chorros del mundo

El último poemario del gran poeta Jose María Muñoz Quirós es un trabajo lleno de lirismo y de belleza. En sus poemas, muchos de ellos breves, las palabras llevan al lector  de la mano, viajando con él por la India.

Varios son los viajes que ha hecho por este país milenario, y allí ha llevado su palabra y la de otros poetas españoles, fundamentalmente a los místicos, a Juan de la Cruz. Un país que adora a nuestro Santo, que deja que dialogue con Rabindranath Tagore.  Parece que nos demuestra que sus poemas allí también encuentran su lugar.

La luz, nos comentaba Jose María, nada mas llegar ya me cegó, es como si esa quemazón fuera creando por dentro un Vinculo, que ha cambiado su vida. La actitud de búsqueda y de apertura hacia lo hondo de si mismo, lleva al poeta hacia un lugar dentro de si, lleno de luz, como los prismas de una pirámide de cuarzo.

Los ojos de los niños, las flores, los olores, esa sensación de vértigo y de unión, hace que allí el poeta encuentre a cada poco su palabra, y que vaya dando vida a una sucesión de versos como del aire, sutiles y llenos de sentido.

Las sombras se pueblan de niebla, el cristal tiene heridas,  las palomas se enredan entre las lineas de las citaras al borde del río. Se va quemando lo quemado en el preludio del sueño.

 

Cubriéndome de flores

 

Abrazando ese riego de toda claridad que enternece

el árbol donde un rayo de plenitud me alcanza.

Está hiriendo la sombra su caudal

escondido en los chorros del mundo

Un sol tenue penetra por las ramas del alba.

Los niños cantan.

Tagore se adormece frente al cielo en la tarde.

La vida se asombra en el jardín

donde las rosas tiemblan.

Y es así, parece que allí ha encontrado ese Vinculo con si mismo, y se ha mojado profundamente, como un hombre que bajo una  ducha se baña, viendo como todo aquello le va calando, con ello crea, sueña, dormita, ora. Los chorros del mundo que hacen a las palabras deambular por otras sendas.

Un poemario precioso. Enhorabuena Jose María