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DEJAD DE RESPIRAR Y QUE OS REPIRE LA TIERRA…

En estos casi cuarenta días de confinamiento, siento que los días se han ido posando lentamente sobre los pilares que asientan mi vida. Calma, serenidad, tiempo y espacio para volver a sentir qué es eso que me ayuda a vivir, a ser cómo soy, a levantarme cada día.

Y uno de esos pilares es la lectura, sobre todo la que se hace con calma dejando que cada palabra, capitulo, narración o verso ocupe su lugar.

Una mañana mientras me sentaba un ratito a leer después de todos los trajines domésticos, cogí un libro de la biblioteca como  el que agarra un flotador al saltar de la barca. El mar de abajo donde me lanzaba estaba y aun hoy está muy oscuro, y gigantes olas de preocupación y dolor me invaden . Claudio Rodriguez es siempre para mí un flotador que me saca para arriba y me muestra la luz, lo que está por encima de las palabras. Las suyas siempre me parece que al leerlas van saltando como chispas hasta llegar por encima de casa, del árbol, del cordel de ropa…

Un poeta del que al leer sólo alguno de sus versos, sientes un profundo respeto y admiración porque no se puede decir poéticamente algo mejor…

! Dejad de respirar y que os respire

la tierra, que os incendie en sus pulmones

maravillosos! Mire

quien mire, ¿no verá en las estaciones

un rastro como de aire que se alienta?

Sería natural aquí la mueret.

No se tendría en cuenta

como la luz, como el espacio. !Muerte

con sólo respirar ! Fuer de día

ahora y no me quedaría sin sentido

en estos campos, y respiraría

hondo como estos árboles, sin ruido.

…

En esta fiesta del libro escojo a Claudio, siempre Claudio.  Así les digo a mis hijas en estos días, siempre Claudio hijas. Volver siempre a Claudio y encontrareis la esencia de la poesía, y toda su luz.

Leyendo a Claudio con el ensayo de Jose Luis Rey » BRUJAS A MEDIODÍA». Anotaciones a la poesía de Claudio Rodriguez. Me siento muy identificada con Jose Luis Rey en muchas cosas, y me encanta que la lectura de los poemas y su análisis la realice un poeta. El ensayo va por otros caminos de significado, de formas expresivas, logros, nuevos caminos, sutiles matices, sombras y resistencias… Gracias José Luis

 

 

Me impresiona esta cifra, la de todas las visitas que ha tenido esta casa, mi página on line en este año 2016 que acaba de terminar. Me imagino tantos lectores, que sé que estáis por todo el mundo, de mas de 27 países. Es un motivo de satisfacción muy grande que os haya interesado y también de responsabilidad que me impulsa a continuar adelante,.. 43.855 GRACIAS  AMIGOS. Esta ya sabéis que es vuestra casa también.

Así decía mi poeta mas querido Claudio Rodriguez, el mas grande también del s. XX en España.

DICHOSO el que un buen día sale humilde

y se va por la calle, como tantos

dias mas de su vida, y no lo espera

y, de pronto, ¿ qué es esto?, mira a lo alto

y ve, pone el oído al mundo y oye,

anda, y siente subirle entre los pasos

el amor de la tierra, y sigue, y abre

su taller  verdadero, y en sus manos

brilla limpio su oficio, y nos lo entrega

de corazón porque ama, y va al trabajo

temblando como un niño que comulga

mas sin caber en el pellejo, y cuando

se ha dado cuenta al fin de lo sencillo

que ha sido todo, ya el jornal ganado,

vuelve a su casa alegre y siente que alguien 

empuña su aldabón, y no es en vano.

Así me siento yo, dichosa de abrir mi taller a tanta gente, y de temblar cada día en este trabajo con las flores, que llenan la vida de toda la belleza sublime, efímera y tierna de la creación.

Mirar a lo alto y contemplar la hermosura de todo lo creado y volver a mirar arriba al recrear con mi mente lo que ya increíblemente bello en mis manos se ofrece. Y siento subir cada día una escalera de amor por la tierra que fija mi mirada y mi corazón.

43.855 gracias llenas de flores y de emoción.

43.855 veces querría interpretar esta pieza al piano

43,855 surcos que hace la marisma que sobre el mar nos encierra.

43.855 peldaños que queremos llenar de flores, pétalos y amistad.

43.855 palabras perdidas entre las cortezas del abedul mas plateado que jamas soñé.

43.855 piedras una sobre otra, panza con panza ascendiendo al aire que entre ellas se cuela.

43.855 respiraciones sobre la montaña mas alta de la sierra coronada de aguileñas.

43.855 tomillos agrestes que a la roca muerden con su olor bravío

43.855 palos para remar, creo que a veces la tarde está fría y quiero unas

43.855 veces por minuto, volver a casa.

 

MEDITACIÓN SOBRE UN TAPIZ DE HOJAS OTOÑALES CON UN POEMARIO DE CLAUDIO RODRIGUEZ Y LA MÚSICA DE FRANZ LISTZ » HARMONIES POETIQUES».
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“ A veces” ocurre,…  comienzo …

A veces ocurre que  cuando das un paseo por el campo, mientras  las viñas se duchan de colores cálidos y la luz se desploma de los olivos, y  abres un poemario, una suave melodía susurrada cae como una hoja, entre las otras que se queman al sol, lentamente desde lo alto, desde muy lejos. Muy lentamente. Otoño sobre  el campo, un dibujo del natural estampado en un tapiz de hojas multicolores, tersas y crujientes; una rama enrojeciendo, una bufanda de colores tan cálidos tejiéndose para mí que sentía hasta hace poco, mucho frío. A veces ocurre esto cerca, en casa y no sabemos nunca qué hacer, ni cómo saludar, ni como distinguir su hacendoso laboreo. El poema de Claudio Rodriguez » Un bien», fundiéndose con  una suave melodía, tan parecida a estas de Listz » Harmonies poétiques», que parece que tras de los árboles su piano comienza a recitar, » Cantique d’amour».

 

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Si, Claudio, de repente, …sin avisar,… en el momento mas inesperado, un bien nos viene, … Y mientras nos rebozamos en el oro que nos lanza, bajo los árboles, verso a verso, el viento lo levanta todo entre nosotros y pedimos susurrando, no estar sordos justo en este momento. Comienza,…

Eres sólo el temblor de una hoja, el suspiro de un sonido dilatado.

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A veces, mal vestido un bien nos viene;

casi sin ropa, sin acento, como

de una raza bastarda. Y cuando llega

tras tantas horas deslucidas, pronto

a dar su gracia, no sabemos nunca

qué hacer, ni cómo saludar, ni cómo

distinguir su hacendoso laboreo

de nuestra poca maña. ¿Estamos sordos

a su canción tan susurrada, pobre

de notas? Quiero ver, pedirte ese oro

que cae de tus bolsillos y me paga

todo el vivir, bien que entras silencioso

en la esperanza, en el recuerdo, por

la puerta de servicio, y eres sólo

el temblor de una hoja, el dar la mano

con fe, la levadura de estos ojos

a los que tú haces ver las cosas claras,

lejanas de su muerte, sin el moho

de un destino y su misterio. Pisa

mi casa al fin, recórrela. Que todo

te espera. Yo quiero que tu huella

pasajera, tu visitarme hermoso,

no se me vayan más, como otras veces

que te volví la cara, en un otoño

cárdeno, como el de hoy, y te dejaba

morir en tus pañales luminosos.

Claudio Rodriguez.

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Quiero pedirte este  oro que cae de tus bolsillos, y que siempre entres por la puerta de casa, pisando sin temor muy hondo, amasando mis ojos con la levadura esa que el aire parece llevar, flotando. Y así podré seguir tu huella pasajera, sin despistarme, hoja a hoja, luz sobre luz en el envés que brilla. En tu visitarme hermoso, en esta tarde de otoño, y no dejarte nunca morir entre estas hojas que como pañales, al suelo abrazan. Y todo, esta tarde,…IMG_8439

 

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A MI ROPA TENDIDA.

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Cuando llega el verano, mis hijos comienzan a marcharse de campamentos, cursos y peregrinaciones, por la montaña, el extranjero,… y la lavadora de casa no para de trabajar, y sobre la tabla de planchar aparece una montaña de camisetas, pantalones, bañadores y miles de calcetines.

Y estaba en estos trajines intentando pensar qué práctica de meditación con flores puedo  hacer este verano. Abrí un poemario en un momento de relajación mientras tomaba un poco el sol en la terraza  y apareció ante mi este precioso poema de Claudio Rodríguez. Al principio me llamó la atención por su titulo “ A mi ropa tendida”,… caramba pensé, alguien en una situación parecida a la mía.

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A MI ROPA TENDIDA. ( El alma).

Claudio Rodríguez.

Me la están refregando, alguien la aclara.

! Yo que desde aquel día

la eché a lo sucio para siempre, para

ya no lavarla más, y me servía !

! Si hasta me está más justa! No la he puesto

pero ahí la veis todos, ahí, tendida,

ropa tendida al sol, ¿quien es ?¿ qué es?

¿Qué lejía inmortal, y qué perdida

jabonadura vuelve, qué blancura?

Como al atardecer el cerro es nuestra ropa

desde la infancia, mas y más oscura.

Y ved la mía ahora, ! Ved mi ropa,

mi aposento de par en par! ! Adentro

con todo el aire y todo el cielo encima!

! Visítala tierra, tierra! ! Más adentro,!

! No tendedla en el patio: ahí, en la cima

ropa pisada por el sol, y el gallo,

por el rey siempre!.

…

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Al leerla me quedé realmente impresionada, sentí inmediatamente una cercanía total con Claudio,… parece que en ese momento las almas de los dos estaban colgadas en el mismo cordel, ahí tendidas y escurriendo agua, jabón y lejía frente al sol gallo que pisa lo que ama.

Comparar nuestra alma con un montón de ropa tendida, me parece una idea muy especial llena de potencia y me atrevería a llamarla mística, muy de Teresa de Jesús. Claudio nos desnuda en este poema su interior, de manera muy valiente y generosa, mostrándonos cómo se encuentra a nivel espiritual. Compartiendo con todos los lectores su mundo interior.  Hay momentos en nuestra vida que parece que  nos revuelcan por dentro, haciéndonos replantear lo único  y valioso de nuestra existencia, el sol que sobre nosotros cae cuando en la centrifugadora la vida nos mete. Y volvemos a pensar en  aquellos días que transcurrían entre el patio del cole, el bocata de Nocilla y la peli de indios del domingo en la matinée. De cómo ha cambiado todo, y de cómo la vida pasa manchando nuestra colada cuando tiramos a lo” sucio” lo que nos sienta de maravilla. Y cómo a veces oímos voces que desde lo hondo dicen adentro, … mas adentro. El aire corriendo entre nosotros, y el cielo simple arriba del montón de ropa que tenemos que lavar.

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Y creo que la práctica está ya definida, y la voy a hacer cuando tenga un rato y quiera volver la mirada hacia dentro, con un poco de vértigo pero como diría Teresa » andando en verdad», con sinceridad.

Una práctica en cinco pasos:  ahí la tenéis,…

1. Hay que ponerse un buen rato a pasear por el campo, un jardín, un descampado, mirando al suelo, al cielo a la otra acera para ver qué flor, hoja de nogal, rama partida, musgo, piedra, escaramujo, corteza, cardo yesero…puede tener algo que ver contigo en este momento. Identificarte con ellas. Estas imágenes me tiene que definir, como argamasa aglutinadora de muchas cosas, de mi propio ser como madre, trabajadora, hermana, ciudadana, vecina, amiga, esposa, escritora,…florista.

2. Cogemos la flor en nuestras manos y meditamos un rato,… si en mi  pasado algo así me  hubiera llamado la atención…Pasado y futuro en un momento entre esta flor y yo, sobre el presente, su infinito momento.

3. Miramos de donde procede, su vida al margen del camino, la luz que sobre ella brilla, las sombras, las pelusas, lo rugoso de su tallo, … Una conversación tranquila en mi interior.

4. Buscaré  un tendedero cercano o improvisaré  uno con cuerda o un poco de rafia  entre dos árboles  del jardín. Y voy tender estas flores, las hojas, las ramas, y a dar a la seriación un orden que para mi tenga sentido. Y  a meditar un rato, así tan tranquila.

5. Guarda esta experiencia ya para siempre,…  tu verdadera  ropa tendida en esta tarde de verano.

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Cuando le preguntaban a Claudio Rodríguez (1934, 1999) en una entrevista a que tipo de poesía se dedicaba, el respondió que a distintos tipos de poesía pero destacó entre todas al canto lírico, la poesía por excelencia, aquella que  expresa el sentimiento interior. Esta poesía es una clara muestra de esto.

Cuando ya había terminado mi práctica de meditación, eligiendo las rosas del jardín para expresar la alegría del amor, ahí con la familia entre el césped, las melenas de los cotinos por lo de soñadoras que tienen sus pelucas tan rosadas, las ramas de melisas que perfumando de frescura pasan el rato, las lavandas tan esbeltas y disciplinadas, las ramitas del Helicrysum curry, las hojas del nogal que siempre supera con dificultad los inviernos, … de repente apareció al lado del cordel en el tronco del tilo, una hojita muy verde recién nacida. Y pensé » Ahí está mi infancia , … cuando era yo la que traía grandes mochilas llenas de calcetines sucios» .

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Cuando estaba en esta práctica, debajo del cordel de la ropa, una música parece que envolvía todo, el segundo movimiento del concierto para piano n. 2 de Rajmáninov. Con este concierto parece que Serguéi superó la depresión que le supuso el fracaso del estreno de su primera sinfonía en 1897,… a él también la vida le dio un vuelco y un centrifugado fuerte, y de allí salió tan radiante como refleja su música tan impresionante. Y aquí podemos oír a Serguéi tocando el piano en una grabación única en la historia , llena de verdad y corazón.

 

http://www.youtube.com/watch?v=TdiAwCPb_As&feature=youtu.be

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