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En este comienzo de año recojo todos mis propósitos, ideas y proyectos para los meses que se avecinan y me siento tranquilamente debajo de un árbol en medio del bosque. No conozco nada que tenga, al menos para mi, mas potencia que estos momentos, sintiendo que no sólo las ramas me abrazan en el cielo que en ellas se recorta, sino que las raíces me introducen en un submundo real y lleno de energía. Nos cuentan los naturalistas como Peter Wohlleben que las raíces de los árboles de un bosque se interrelacionan formando una red tupida por la que fluye energía, y donde se comunican información sobre las amenazas y las distintas peculiaridades del momento. Así entiendo ese poder de envolvernos y de cobijo cuando nos sentamos como yo ahora, a principios de 2022 en la base de su tronco.

La niebla se va levantando como puede, quedándose enganchada a veces en las ramas de los árboles cargados de líquenes en el camino umbroso que conduce al Santuario de San Pedro de Alcántara en Arenas de San Pedro. La vista parece abrigada por la filigrana de ramas plateadas envueltas en niebla, en un espectáculo que parece salido de un cuento navideño, mostrándome árboles que parecen cantar y susurrar cosas, palabras, pensamientos y canciones, con el paso del viento.

El árbol ha fascinado a todos los hombres desde la más remota antigüedad siendo adorados como dioses, sintiendo su poder al conectar el cielo con lo mas profundo de la tierra, viendo que eran el canal que comunica el sol sanador y fuente de vida con la tierra que por él se engendra rociada de semillas. Se junta así el árbol cósmico y el árbol del conocimiento que nos conecta con el inframundo. Un árbol que nos invita a un viaje hasta lo más hondo de nosotros mismos, meditando en sus profundidades y encontrando cómo dice nuestra Santa la fuente del conocimiento de la verdad del ser y de la naturaleza amorosa del Creador. Sentados bajo sus ramas, en esta mañana de enero, cuajadas de frío y líquenes, aprendemos de manera inmediata algo sobre nosotros, el futuro que se avecina y las raíces de lo vivido.

En este mágico lugar al sur de Gredos, me encuentro con el gran amigo de Teresa, san Pedro de Alcántara, que también se sentó como yo por aquí, maravillado por las cortezas secas, retorcidas y plateadas que le recordaban su propio camino en la fe, su personalidad austera y brillante, la humildad, la pobreza en el escenario más rico en belleza natural que podamos admirar.

En todo este vértigo de comenzar un nuevo año, donde la reflexión sobre lo vivido, los logros y patinazos, las pérdidas de amigos entrañables, y el empuje hacia delante,  parece que me va enseñando, tengo esa necesidad de escribir todas estas palabras que los árboles me regalan. Poder compartirlas como parte del paisaje gélido de esta mañana, junto con los líquenes y la niebla. La palabra hace en un momento vivir lo que existía solo en mi mente, y al tomar cuerpo en el papel parece que comienza una nueva andadura en mi vida y en la de los que las van haciendo suyas.

Vivimos un tiempo muy convulso, la pandemia del COVID ha trastocado nuestra existencia y por lo menos en estos días, nada es como ha sido siempre, durante siglos. La parte más dura y cruel es la que tiene que ver con las relaciones interpersonales. Las limitaciones para encontrarnos, abrazarnos y conversar en privado, nos ha empujado a lugares virtuales, con las series, películas, y chats que nos aíslan aún más de los demás y también del entorno donde habitamos. Todo parece sacado de una pesadilla, los paseantes y peregrinos que suben al santuario andando bajo la bóveda de ramas y musgos, llevan sus mascarillas como una especie de escudo frente al aire, la brisa, los aromas del bosque. Pero el bosque ejerce incluso frente a esa armadura de las mascarillas, su influjo, dándonos paz y serenidad, conectándonos con la tierra en un paseo por nuestro pasado que nos empuja a vivir este nuevo tiempo que comienza de manera sencilla.

El bosque constituye ese lugar que los hombres hemos llamado casa desde milenios, aunque, como en algunas reformas de nuestra casa, hayamos metido la pata al elegir qué introducir, las plantaciones y las acciones que llevamos a cabo. El hombre se siente por encima de la creación, con un deseo de perfeccionarla para su propio interés económico, de disfrute, de apreciaciones vitales. Más que sentirse un ser más que vive entre sus árboles, matas y ramas, se erige como director de operaciones en medio del bosque, provocando dolor a  los habitantes, a los árboles, las plantas, con la contaminación, las talas despiadadas, el fuego devastador, la planificación de sus recursos con fines puramente económicos.

Bosques llenos de belleza, que nos enseñan lecciones de humildad y cooperación, mientas entramos en sus reinos llenos de admiración y profundo respeto. Árboles que nos regalan palabras cargadas de sosiego, belleza , paz y esperanza. Feliz año 2022

 

 

HORIZONTES Y PAISAJES VIENEN A VERNOS

 

Cuando paseas por muchas ciudades españolas y vas recorriendo los parques públicos y las zonas ajardinadas, sientes que casi todos son iguales. Los mismos árboles, las plazas llenas de pavimentos, y las plantas de temporada que se sustituyen por plástico verde en épocas de ayuno presupuestario. Nos encontramos palmeras al lado de una muralla centenaria, y poco a poco todos los jardines van teniendo el mismo patrón, como de chalé, o de zona residencial. Sin decir nada del lugar donde están, de su propia belleza natural. Si los monumentos dicen, tienen un predicado que contarnos, los jardines también deben tener su propia oratoria, contándonos cosas.

Este fin de semana nos reunimos convocados por el Festival de Piorno en flor en el Parador de Gredos, con una ponencia sobre los piornos y su uso en jardinería, por el reconocido botánico  Álvaro Bueno. El campo está primaveral y entre las lluvias las flores empiezan a despuntar, la primavera se desata en bosques y en cunetas. Soñábamos juntos cómo avanzar por un camino mucho más natural y sensible de la jardinería, donde lo que embellece el campo y nos deslumbra en cada estación se recoja en diseños de paisajes silvestres y naturales, al estilo de los diseñados por William Robinson (1838,1935) naturalista y jardinero irlandés y su “The wild garden”. En esta obra aboga por una jardinería más natural, con el uso de las perennes, arbustos y enredaderas, plantas de rocalla y cubre terrenos”.  Álvaro nos proponía diseños con Encinas, Alcornoques, Quejigos, Pyrus silvestres, Sabinas albares, con grupos de Santolinas, Retamas, Lavandas, Adenocarpos, Citissus y Genistas, entre otros muchos más tipos de especies, en una charla profunda y extensa.

Cuando nos acercamos a Gredos y la belleza natural del entorno nos conmueve, muchas veces nos quedamos en esta sensación y no vamos más allá, no intentamos dejar que todo fluya, que la creación en nosotros avance, tomando parte activa en su recreación en nuestras manos, cuaderno de diseños y pala del jardín.  Cómo conjugar sensaciones y percepción de belleza con las decisiones políticas de un ayuntamiento, de una comunidad, de un país. Un planteamiento que no es para nada contemporáneo.

Rastreo la pista a un intelectual que ha cambiado con su pensamiento libre y auténtico el rumbo de la sociedad, la política y la historia, Jean-Jaques Rousseau. En su obra escrita nos cuenta cosas, reflexiones que tienen muchos siglos encima, pero son de una rabiosa actualidad. Fue perseguido por sus compromisos políticos, y ya mayor y cansado, encontró en el estudio de la naturaleza y de las plantas silvestres su propio interior. En sus “Ensoñaciones de un paseante solitario” mezcla anécdotas, descripciones de plantas, pensamientos sobre la educación y la filosofía política.  Este libro es realmente una invitación a un viaje a la naturaleza en paseos tranquilos, donde lo observado se junta con lo contemplado casi al estilo de los místicos, como diría nuestro paisano Juan de la Cruz, dirigiéndonos paso a paso, a esa búsqueda de la belleza contenida en la naturaleza ¿a donde te escondiste, Amado?

Este pensamiento sobre lo natural como motor de vida y turbina de los diseños de paisaje mas sensibles, tiene su ramificación en el mundo de las flores, dando lugar al “Slow flower”, un movimiento que reivindica la belleza de todas las flores y hierbas que nos rodean, ramas, piñas, piornos, para construir con ellos arreglos florales especiales e únicos. Sensibilidad hacia lo natural que me rodea, recreación de lo observado y fuente de riqueza, abarcando con ello el pensamiento político, poniendo a los ciudadanos en su verdadero patrimonio natural, los jardines y las zonas verdes.

Paseando por Hoyocasero descubres el verdadero lugar donde habita esa palabra tan sanjuanista de la Hermosura. Las Pulsatillas, se mezclan con las Convallarias, y las laderas se llenas de Peonías y Polygonathum, mezclando el aroma que alrededor de la Melisa se siente. Hermosura  al borde del camino mientras observamos y disfrutamos en primera persona,  en nuestra mano, a nuestro nivel. Así dice Pedro Salinas:

No canta el mirlo en la rama

ni aletea la espuma en el agua,

lo que salta, lo que canta

es el proyecto en el alma.

 

Las promesas tienen hoy

rubor de haber prometido

tan poco, de ser tan cortas;

se escapan hacia su mas,

todas trémulas de alas.

 

Perfeccion casi imposible

de la perfección hallada,

en el beso que se dá

se estremece de impaciencia

el beso que se prepara.

 

El mundo se nos acerca

a pedirnos que le hagamos

felices con nuestra dicha.

Horizontes y paisajes vienen a vernos, nos miran

se achican para caberte en los ojos, las montañas,

 se truecan en piedrecillas,

por si las coge tu mano,

y pierden su vida fría,

en la vida de tu palma.

 

Leyes antiguas del mundo,

de ser roca, de ser agua,

indiferentes,

se rompen las cosas

que quieren vivirse también

en la ley de ser felices

que en nosotros se proclama jubilosamente.

 

Todo querría ser dos

porque somos dos. El mundo

seducido por el canto

del gran proyecto en el alma

se nos ofrece, nos dá

rosas, brisas y coral,

innumerables materias

dóciles, esperanzadas

de que con ellas tú y yo labremos

el gran amor de nosotros.

 

Coronándonos de dicha

nos escoge, nos declara

capaces  de creación

alegre. El mundo cansado

podría ser- lo siente-

si nosotros lo aceptamos

por cuerpo de nuestro amor,

recién nacido otra vez,

primogénito del gozo…

Pedro Salinas

Es posible una nueva jardinería más sostenible, bella y sensible, solo necesitamos poner junto con las consideraciones políticas, poemarios, dibujos, contemplación de la naturaleza y vida para ir diseñando algo distinto.

El festival del piorno camina y este nuevo paso abre nuevas líneas de trabajo, creando, recreando también con esta bella flor, llenando todo de color amarillo, dulzón y agreste.

 

 

DECORACIONES CON PIORNOS LLENAS DE IMAGINACIÓN Y ENCANTO.

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Cada año cuando llega el mes de mayo comienzo a preparar los talleres de decoración con piornos y aunque disfruto mucho, y me encanta imaginarme cómo van a quedar mis propuestas, cómo van a aprender las técnicas para trabajar con estas preciosas flores primaverales, no puedo ni soñar que los resultados van a ser como realmente son. Un espectáculo de imaginación  y amor por lo natural ,por la sierra de Gredos que tanto nos da.

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Este año hemos avanzado mucho, y desde estas líneas felicito a todos los alumnos por su aplicación. Hemos avanzado por un camino muy especial y lleno de potencia, el cuidado de las flores, mimándolas cada vez un poco mas, considerando que su belleza mas rotunda se encuentra en ellas mismas. Las técnicas de recogida de las flores en la sierra de manera cuidadosa, hidratando todo el producto rápidamente, el transporte y la manipulación delicada del mismo, acentúa esta belleza, así como otro elemento muy importante en estas decoraciones que hacemos para que las disfrute tanta gente, la duración de su floración.

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Diseñar arreglos florales es una tarea de lo mas gratificante,donde la imaginación y la creatividad deben ir siempre de la mano de las técnicas florales apropiadas para llevar a cabo todo aquello que planteamos. Poner entre estos elementos a considerar la conservación y duración del arreglo que estamos desarrollando, es algo que no debemos nunca olvidar.  La creación de un arreglo floral, ver cómo nace en nuestras manos es un acto increíble, que nos llena de emoción. Pero cuando no cuidamos este aspecto de la hidratación de todas las ramas y elementos naturales con las flores, la emoción dura tan poco, prácticamente estamos terminando nuestro arreglo y en vez de disfrutar con él nos sumimos en la pena de ver cómo las flores ya se están estropeando. Ver flore secas y mal cuidadas es un espectáculo tan triste, en el que lo que quieres rápidamente es quitar todo, volver atrás en el tiempo.

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El sábado 7 de junio, me acerqué a ver las decoraciones como miembro del jurado, y disfruté tanto. Ver cómo una panadería, casa particulares, las iglesias, los colegios y centros educativos, bares, hoteles, centros de turismo activo, fuentes y cruces  de piedra estaban decoradas con tanto esmero. Con imaginación poniendo piornos en cestas de panes, botas de agua y paráguas. Ver cómo reproducen los arcos de la iglesia con botes de conservas con piornos colgando, bicicletas y dianas de arcos pioneros. Las ventanas de las casas con sus caídas de piornos entre la coleada. Los colegios con los antiguos pupitres, el brasero de cisco, los cuadernos antíguos y hasta la vara  de sauce de la obediencia. La señalización con piornos por medio del pueblo de la Angostura, con pequeñas señales de color amarillo para seguir el camino, como Pulgarcito, hasta el pilón decorado con unas letras al modo de Hollywood de piornos,… Y te van contando todo el trabajo que hay detrás y que intuyes, cómo se han tenido que ir tan lejos a buscas un tipo de flores, o un color, cómo se han juntado tantos vecinos para lanzar desde el campanario de la iglesia cuatro caminos de piornos que rebosan hasta la carretera en Navarredonda.

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Cuando llegas a ver una tarta de piornos y chocolate, al lado de una botella de licor de piornos, sobre el brocal de un pozo , te das cuenta hay mas personas, muchas mas que tú, diseñando ideas florales y disfrutando con estas preciosas flores que la sierra nos regala. Gracias a los empresarios de Gredos Norte ASENORG por contar conmigo desde el comienzo de esta aventura, es un placer poder compartir esta emoción por las flores naturales y la naturaleza con tantos amigos tan entusiastas.

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La Sierra se llena en estos días de mayo y junio de un color amarillo intenso, … me atrevería a decir que rabioso a conjunto con el olor que por ahí se siente, dulce y envolvente. Y cuando te vas acercando allí, cuando  el coche va curva a curva ascendiendo las montañas, llaneando entre meandros de tierra aún anegada de agua, la sierra aparece como una llamarada de luz amarilla, casi como una bocanada de lo más cálida y dulce. Entonces inmediatamente todo ese paisaje y su olor me trasladan a mi infancia, al campo  en el que salía a recoger ramitos de flores mientras mis hermanos correteaban por ahí,… para mí el piorno es siempre una flor entrañable que me hace reencontrarme con mi propio pasado que me ancla también a esta sierra bella pero dura, fría y pelada en donde vivo con sus grandes moles de granitos, los tomillos, las clavelinas pegadas a las grietas, el sedum naciendo en corros y los chaparros por ahí creciendo.

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Y cuando me acercaba el otro día a Gredos, el sol parecía que se colaba entre alguna nube y el viento aún era frío, iba oyendo este aria de Haendel de su ópera » Acis, Polifemo y Galatea», canta Galatea, la ninfa «S’agita in me in mezzo al onde»,… y me parecía que encajaban a la perfección, la pasión y el ritmo acelerado de la música, la melodía como flotando sobre los campos que se despertaban, Acis hablando de amor con Galatea tras los riscos, las vacas tranquilamente tumbadas,… el dulzón aroma de los piornos sobre el azul del cielo, …hay músicas que parecen eternas coladas entre los pliegues del camino. Hay estampas que también parece que están grabadas en las rocas y los peñascos, entre matas de piornos parece que vemos a Teresa de Jesús andariega por estas tierras, reflexionando sobre la verdad entre espliegos floridos, agradeciendo esta misma luz que entre las nubes se lanza.

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Compartir estas cosas, este amor al campo y a las flores silvestres como los piornos con otras personas en un taller de flores,es muy emotivo de verdad. Poder hablar de cosas sensibles y bellas como las flores silvestres, viendo cómo se cuidan, y cómo podemos hacer con ellas en poco tiempo un arreglo floral lleno de encanto, me gusta mucho.Me constata algo en lo que creo profundamente… que estas prácticas con flores son instrumentos que podemos usar para relajarnos,… meditando sobre nosotros,  sobre el cielo que tan azul nos mira , … sobre el aire que fresco se cuela por aquí.

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