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Corría el s. XII galopando en medio del medievo, en una época donde las mujeres estaban sometidas a un régimen de vida muy rígido que también oprimía a los varones.  Allí en un lugar en medio de viñedos, con el rio Rhin corriendo en la llanura, vivió una mujer excepcional. Me estoy refiriendo a Hildegarda de Bingen que edificó sus fundaciones alrededor del Rhin, un lugar donde tuve la suerte de estar hace unos pocos días.

Hildegarda se sale de todos los moldes que en aquella época oprimían a las mujeres, su voz comenzó a levantarse como un amanecer imparable sobre los cerros, rojo y vibrante en medio del gris del firmamento medieval. Sus monjas benedictinas, las que viven según su pensamiento en la Abadía de Eibingen ,  fundado en 1165 cerca de Maguncia, mantienen su legado para todos nosotros, su carisma y belleza. Poder oír cómo cantan las Horas siguiendo las composiciones musicales que Hildegarda nos dejó, nos transportan a otros momentos, algo que la música gregoriana provoca de manera inmediata en nuestro interior, afianzando la paz, el sosiego y la armonía.

Hildegarda no sólo era una monja mística, a la que incluso el Papa Eugenio III y el arzobispo de Maguncia Enrique, creyeron en sus visiones, abaladas por San Bernardo de Claraval, sino que era médica, física, naturalista, escritora, iluminadora. La única mujer de su época que pudo hacer algo que sólo podían  desarrollar los varones, predicar libremente, mientras recorría en barco el Rhin o cabalgaba a lomos de su asno.

Sus libros, recogidos en Códices, recorren muchas disciplinas, tanto de pensamiento como de religión, música, remedios médicos, piedras que sanan, la cosmogonía, los animales, …. En todos ellos aparece su figura dentro de un ideal que muchos años después se llamará humanismo.

Creó Hildegarda hasta un alfabeto  lingua ignota, donde se inventó más de mil palabras y también diseñó nuevas grafías para los sonidos, creando un nuevo idioma cuyo sentido aun hoy en día se discute pero que tiene la apariencia de ser un tipo de lengua de naturaleza mística, para la comunicación dentro de la experiencia de Dios que movió toda su vida.

Los días estaban frescos y lluviosos, y pudimos tomar una infusión con una de sus famosas galletas de espelta de la alegría y de la inteligencia, mientras veíamos cómo las monjas atendían los viñedos desplazándose en bici por los caminos, cantaban y acogían a todos los peregrinos que por allí aparecíamos. El espacio natural donde viven las personas que admiramos y conocemos a través de sus libros, es realmente importante para poder llegar a vislumbrar su interior de manera más profunda. Igual que hay que venir a Ávila para llegar al corazón de Teresa de Jesús, en Eibingen podemos vivir por momentos en el mundo de otra santa, doctora de la iglesia como nuestra paisana. Fue investida doctora junto con San Juan de Ávila por el Papa Benedicto XVI en 2012.

Con sus palabras recogidas en los libros que podemos hoy en día leer en español como Scivias, Conoce los caminos, parece que los muros de la clausura del tiempo y de la sociedad que siempre ha considerado a las mujeres bajo sospecha, se rompen. Y la figura de Hildegarda, aparece como un foco de luz, una vela sobre el altar en medio de un mundo roto y en guerras cruentas, un lugar donde vivimos tan necesitado de testimonios valientes y llenos de la verdad que nos habita por dentro. Mientras oigo un CD con la música de Eibingen y me relajo aquí cerca de la casa de Teresa, amiga, madre y mujer excepcional, los petirrojos se lanzan a comer las ultimas manzanas enanas del jardín, y siento que hay una Lingua ignota parecida a la de Hildegardque nos comunica, a veces, por dentro.

Llegué a conocer a Hildegarda, escritora, visionaria, teóloga y santa mística del s. XII, por la música, mientras interpretaba sus melodías de corte gregoriano en la citara salterio. Una música fascinante que te abre a un mundo diferente. Sientes que estás en otra Edad Media con mucha mas luz, transparencia y belleza sonora. Entras en un nuevo reino, un castillo musical que te va envolviendo poco a poco.

Después, fascinada por esta música, me he ido acercando a Hildegarda y todo lo que siento al oír e interpretar sus partituras comenzó a decirse en forma de palabras, pensamientos, reflexiones, visiones. En una obra que recoge materias tan variadas como el pensamiento, la teología, la introspección personal, la botánica, la música, el cultivo de especies para usos medicinales, la farmacopea, la astronomía, los minerales y su uso medicinal, la astronomía en relación con nuestros estados anímicos…

Además Hildegarda tenía visiones profundas de naturaleza mística que iba dibujando juntos con los textos de sus tratados recogidos en Códices. Toda su vida mística estaba llena de luz, color y figuras que nos saltan a los ojos y al interior cuando los contemplamos, como la imagen de una figura humana inscrita dentro de un circulo al modo de órbita terrestre, que tanto me recuerda al hombre de Vitrubio del Renacimiento, adelantándose así algunos siglos.

El códice Scivias procede del convento que ella fundó para que sus monjas pudieran vivir una vida religiosa profunda, al margen de los monjes, en Rupertsberger, cerca de Bingen. El subtítulo del códice “conoce los caminos” no sólo describe el deseo último de Hildegarda de descubrir todo de las obras divinas, poniendo en ello todas sus facultades y aptitudes personales, sino que es una invitación a recorrer con ella todo este mundo interior, en un deseo último que tanto me recuerda a nuestra santa Teresa de Jesús y su libro de las Moradas o el Castillo interior.

Hildegarda era la hija de un noble y fue dada como diezmo a la iglesia, en una época en la que esta práctica también incluía a lo mas importante y valioso de una familia, sus hijos. Así desde que era una niña vivió recluida en monasterios, primero en una parte tapiada de uno masculino, del que tuvo que sacar a sus monjas cuando era ya abadesa, para fundar una casa femenina propia.

No tuvo una educación reglada pero si se formó de manera profunda con su maestra y tutora la hermana Jutta von Sponheim en el monasterio masculino de San Disibodo. Aquella niña joven, débil y enfermiza comenzó a tener visiones místicas que se irán desarrollando a lo largo de toda su vida. Y en este camino de conocimiento de las obras divinas, irá acercándose a todo lo que tenía a su alrededor, la naturaleza con sus plantas, los animales, las piedras, dedicándose a investigar profundamente todo, partiendo de cero, con sus capacidades hacia adelante, pisando una nieve del conocimiento con pies descalzos pero siempre en primera persona. Un acercamiento experiencial de naturaleza científica que dio lugar a obras y tratados que aun hoy en día se consultan y que sirven para aprender muchas cosas de todo lo natural, en un mundo tan alejado de la tierra que necesita de estas voces tan antiguas y nuevas a la vez.

Creo que hoy en día, en esta sociedad y momento en el que nos ha tocado vivir, necesitamos encontrarnos con mujeres como Hildegarda, para la que nada de lo que sucedía, de lo que pisaban sus pies, veían sus ojos o sentía su corazón, le era ajeno. Avanzar de manera profunda por la vida es ir pisando el suelo de verdad, conociendo los caminos, y ella nos vuelve a decir que todo está interrelacionado, palabra, imagen, música, las plantas, los astros, las rocas… Que la espiritualidad mas auténtica es radical y está abierta a la vida del día a día, buscando nuestro camino, dentro de esa Luz Viviente que todo lo ilumina y llena de vida.

Al acercarme a Hildegarda cada día, me encuentro con una mujer de verdad que sale del medievo y me deslumbra, mientras toco la cítara salterio y disfruto con su mundo musical tan increible y bello.

Así Hildegarda nos ha impulsado a dar a conocer su legado creando en la universidad de la Mística, CITeS un espacio dedicado a las mujeres, la creación y la espiritualidad. Un lugar donde poder aprender de Hildegarda y de otras mujeres que nos describen el mundo y su interioridad de forma artística y en primera persona, mostrando su alma femenina. Un lugar para romper los muros del aislamiento que el tiempo y el olvido han hecho con obras espectaculares de mujeres que tanto nos dicen hoy en día, hablándonos desde su verdad, al modo de Teresa de Jesús.

En este nuevo lugar vamos a desarrollar actividades, encuentros, congresos, cursos, conferencias y actos con estas mujeres como protagonistas, dándolas a conocer al público en general y ampliando los estudios específicos que va habiendo sobre ellas. Comenzaremos con una mirada en el medievo, con mujeres que nos impresiona conocer y leer, con sus obras en los s. XII, XIII y XIV, las beguinas cuyos textos se consideran los primeros en sus lenguas vernáculas altomedievales, como Hadewich de Amberes, Matilde de Magdenburgo, Margarita Porete, Margarita Porete, Ángela de Foligno….

Al leer sus textos, que ahora se están traduciendo directamente de los códices medievales, nos impresionamos con su belleza, libertad de expresión y sobre todo por ser palabras basadas en la verdad, al estilo de Teresa. La verdad de uno mismo que es infranqueable y que no se doblega aun en riesgo de perder hasta la propia vida, en manos de censores e inquisidores.

Comenzamos ya en el mes de junio de 2023 con. Ella que fue compositora de unas partituras bellísimas, y que veía la música como la actividad humana que mas nos acerca a lo sublime.

La programación incluye un curso de cítara salteriocon la gran profesora y concertista Catherine Weidemann, una de las mas destacadas a nivel europeo, que va a reunir a citaristas de toda España. También vamos a poder aprender a cantar al estilo medieval de Hildegardacon sus partituras con la profesora de canto y soprano Margarida Barbal. Junto a esta semana de clases, vamos a poder oír la música de Hildegarda en un conciertoprogramado en el Auditorio de San Francisco, con las dos interpretes y una conferencia sobre Hildegarda y su visión de la música y la espiritualidad.

Ávila es una ciudad medieval donde estas voces parece que van sonando, con su música y sus versos en medio de las calles adoquinadas, los palacios y la muralla, haciéndonos vivir de manera profunda el medievo en un viaje musical y cultural lleno de vida. Un nuevo espacio abierto a todos los que queramos aprender, disfrutar y viajar en el tiempo, mujeres con unas voces tan actuales que parece que te están hablando cerca, como amigas entre las calles, plazas y jardines de la ciudad, aquí en la  Ávila de Teresa y de Juan, entre murallas y rocas graníticas que al cielo se elevan.

 

 Mujeres medievales y místicas

 

La Edad Media es una época fascinante, tan alejada de nuestra mentalidad que nos resulta un enigma. Siempre hemos estudiado esta época como un lugar oscuro del que nació el Humanismo como un resurgimiento del pensamiento, las artes y la sociedad renacentista. Y creo que esta simplificación es realmente un gran error que no nos deja adentrarnos en el medievo de manera sensata.

Mi interés por esta parte de la historia tan larga y enigmática creo que tiene que ver con haber nacido en una ciudad como Ávila, haber jugado en las cortantes de la muralla, paseando por las calles adoquinadas, orando en las iglesias de piedra esculpida.

Este verano mientras la ola de calor iba atormentándonos con su lengua de sopor y destrucción comencé a leer unas obras escritas por mujeres medievales que eran como un soplo de aire fresco, tan actuales que parecían recién escritas y tenía que pellizcarme para sentir que eran de verdad medievales, de esa época tan remota.

La belleza de su expresión y la libertad de sus palabras y pensamiento me sorprendían tanto cuando comparaba estos textos con los capiteles románicos de los ábsides de la Iglesias tan pétreos y duros, con las imágenes hieráticas de las Vírgenes y los Cristos exentos de los altares tan faltos de cualquier expresión, con una belleza difícil y rígida.

Aparecía en mi lectura la voz de unas mujeres de los s. XII, XIII,  XIV, que nos sorprenden y que son además unos de los primeros textos en sus lugares de origen, en Alemania, los Países Bajos, Francia… escribiendo en las lenguas vernáculas de su época, sobre pergamino con letra carolingia,  en maravillosos códices muchos de ellos miniados que hay que ir a rescatar a los monasterios, restaurando sus partes y desglosando la nomenclatura medieval para traducirlos y llegar a entenderlos en su amplitud.

Unas voces que ponen de manifiesto que había mujeres cultivadas en el ámbito de los castillos y las cortes medievales, en las familias burguesas que en las ciudades comenzaban su andadura mercantil y comercial. Comenzando con la gran mística alemana Hildegarda de Bingen que en pleno s. XII escribió con absoluta libertad sus visiones y toda su experiencia mística junto con un corpus de escritos sobre música, medicina, astronomía, botánica, filosofía, mineralogía. Y con un grupo de mujeres, las beguinas, que pusieron la libertad de su experiencia religiosa por encima de todo, consagrándose de manera personal en votos anuales, viviendo fuera de los castillos y de la potestad de los hombres y padres, en casitas independientes o formando parte de barrios donde habitaba un grupo más grande de mujeres y que se defendían juntas, apoyándose y desarrollando sus actividades encaminadas a la educación de los más pobres, a la atención médica de los necesitados, realizando actividades artesanales con tanto primor y cuidado que pusieron en su contra a las todo poderosas cofradías gremiales que controlaban las ciudades.

Hadewich de Amberes con sus maravillosas cartas tan llenas de consejos y de vida compartida que me recuerda mucho a nuestra Santa, que tal vez llegó a leer sus cosas que circularon por toda Europa de manera anónima en libros de espiritualidad. Beatriz de De Nazaret, Ángela Foligno, Matilde de Magdenburgo, Margarita Oíngt, Margarita Porete y Juliana de Norwich.

Cuando me puse a leer la obra de Matilde de Magdenburgo “La luz que fluye de la divinidad”  sentí un verdadero torbellino interior. Me parecía increible que quien se expresaba con esa libertad y belleza era una mujer de la Alta Edad Media.

Comencé a ver el medievo de una manera distinta a lo aprendido en la universidad, aparecía la vida, la frescura de este amplio espejo medieval en el que nos miramos en sus manifestaciones culturales y artísticas.

“Las montañas mas elevadas de la tierra no quieren

recibir las revelaciones de mis gracias. 

Por naturaleza el flujo de mi espíritu santo

fluye a los valles

Esto nos dice Matilde  en esta luz que fluia a mediados del s. XIII ,cuando siendo beguina se dedicaba a indagar por la parte espiritual de su ser, lejos de la familia y del convento, viviendo una verdadera vida de naturaleza evangélica, curando, enseñando, y dando testimonio de la verdad que habitaba en su interior. Levantando un monasterio alternativo, el monasterio interior, lejos de las sumisiones a una orden religiosa, al papado, al príncipe, al padre o al marido.

Y estaba convencida ya en el s. XIII de algo que hoy en día nos abre las puertas de nuestra propia existencia, poniendo el lugar por donde vaga y recorre el espíritu: los valles abiertos y transitados. Un lugar alejado de las cimas de las montañas donde sólo  unos cuantos ilustrados reciben el soplo, la nube y la fe. Un lugar para los caminantes de a pie, un valle.

Leer a estas mujeres es una aventura increible que nos lleva a lugares tan vivos y llenos de luz que nos muestran algo mas de ese mundo oscuro y enigmático de la Edad Media, que con todo este predicamento femenino y liberador se abre por la mitad, como ese valle de Matilde, por donde sopla el espíritu y la vida.

 

 

 

Estamos preparando con gran ilusión un curso de cítara salterio en Ávila, en la Universidad de la Mística, con la profesora Catherine Weidemann, una de las pocas que hay hoy en día en Europa y que cuenta con un método de tocar muy depurado, donde el cuerpo entra a formar parte del propio instrumento. Aprendiendo a tocar de manera relajada y tranquila, un instrumento muy antiguo que nos invita a entrar de manera sosegada en nuestro propio interior.

Catherine es mi profesora de cítara salterio, y cada día cuando me pongo a tocar este instrumento tan especial me acuerdo de sus clases, de la técnica y de todo lo que me ha enseñado. Es un sueño que pueda venir a Ávila a darnos este curso, y no puede haber un lugar mas adecuado para esto que la Universidad de la Mística, algo que concuerda completamente con esta música. También en sus clases comencé a tocar ya conocer a la gran mística , santa y doctora de la iglesia, Hildegarda de Bingen y desde entonces estoy leyendo sus libros y tocando su música, impresionada por su personalidad y valía, en una mirada contemplativa del mundo, activa y llena de creación y belleza.

Además estamos preparando un curso para aprender a cantar la música de Hildegarda de Bingen con  la Profesora Margarida Barbal.

Margarida nos enseñará a cantar a los que no cantamos nada bien y podrá ayudar a perfeccionar el canto de los que ya están mas adelantados, y conoceremos también mas a Hildegarda en sus canciones y en la explicación práctica de cómo cantar.

Hildegarda y la música

Hildegarda de Bingen es la compositora más prolíficas de melodías monódicas atribuidas con certeza, de toda la Edad Media.

Según sus propias palabras, sus cantos no son fruto de su voluntad o de su conocimiento, sino que son directamente inspirados por Dios, cuya presencia designa como Luz Viviente. Por ello abren una puerta a un universo cósmico, cuyos contornos se ven reflejados en sus textos visionarios, sus miniaturas y su música. Su gran sensibilidad y su apertura a la belleza entendida como antesala del paraíso explican la gran importancia que concede a la belleza de la música en la liturgia.

La música de Hildegard rompe con los cánones de su época, se libera melódicamente en movimientos de gran dinamismo, ámbito extenso, grandes intervalos, cascadas de notas y profusión melismática. Si unimos estas características a la fuerza expresiva de sus imágenes, a las analogías y metáforas situadas en el interior del cuerpo femenino, vinculadas a la naturaleza, al conjunto de la creación, al cosmos y a su teología salvífica encarnada, sentimos que la música de Hildegard nos reconcilia y nos uni ca con el ser humano, con la creación y con el Espíritu creador.

Hildegard y los instrumentos

Para Hildegard, la alabanza, en comunión con los ángeles y los santos, se expresa tanto con la voz como con el sonido de los instrumentos: Alabadle con el instrumento de diez cuerdas y con la cítara… todo lo que respira alabe al Señor.

Los instrumentos musicales y sus muchos sonidos se inventaron con ayuda del espíritu de Dios, para que el gozo del alma pudiera cantar. El instrumento no sólo acompaña a la voz, sino que está en interac- ción con ella: sus cantos se adaptan a las exiones de sus dedos al tocar. Esta idea esencial, transmite una práctica libre del arte de la salmodia en la que el instrumento mantiene un diálogo con la voz. Según Hildegarda, los dedos del músico son creadores, como el dedo de Dios que dio forma a Adán. Más aún: en una misma dinámica que la voz humana, el instrumento también participa plenamente en la alabanza a Dios.

Os comparto la documentación de estos cursos y animo a todos los que estén interesados en ponerse en contacto conmigo, para cualquier duda o para informarles mas detalladamente de todo.

Margarida Barbal y Catherine Weidemann ofrecen un conjunto de propuestas centradas en dos universos, Hildegard de Bingen y la cítara.

Desde 2014 las dos artistas están trabajando conjuntamente en la interpretación de los cantos de Hildegard en versión voz-cítara, que se concreta en el concierto Lux stellarum.

 

Catherine Weidemann

Es una artista musical que vive su arte con profundidad espiritual.

Su línea pedagógica: construir la alegría de tocar un instrumento, la con anza ante las di cultades y la paz interior. Ofrecer numerosas herramientas para ampliar las competencias técnicas y construir una manera de tocar ligera, relajada y armonizante.

La música, y en particular la cítara, permiten que emerja un camino hacia el yo profundo a través de la conciencia de las percepciones corporales y la apertura interior a la presencia del inefable.

Amplitud y diversidad de recursos, actitud benevolente, mirada orientada a la alabanza.

 

Margarida Barbal

En la adolescencia, el descubrimiento de la polifonía vocal constituye una revelación de belleza que inicia el dibujo del camino artístico de Margarida Barbal.

Tres décadas de docencia en el canto colectivo le conectan con el poder de la música para crear experiencias de gozo, conexión y felicidad que promueven la transformación del ser humano activando su potencialidad.

El estudio de la experiencia somática, la psicología y la espiritualidad: campos que contribuyen, y a la vez explican esta capacidad transformadora del arte vivido en el cuerpo.

En la actualidad: intérprete de música sacra de la edad media y profesora en la Escola
Superior de Música de Catalunya
donde imparte asignaturas que contemplan el cuerpo en la educación.

• Curso Tocar la cítara
• 5-9 de junio de 2023

• 30 horas. lunes a viernes

Asociar el propio proyecto con la cítara con las bases indispensables de la

Construir una manera de tocar solida y ligera

Mejorar la interpretación de las piezas

Acompañar la litúrgia con suavidad y adaptabilidad

Elaborar un plan de trabajo para construir las competencias instrumentales

 

• Taller Cantar Hildegard de Bingen•

5-9 de junio de 2023 • tardes
• 8 horas • lunes a viernes

Descubrir a través de la práctica del canto colectivo algunas de las canciones de Hildegard.

Explorar las capacidades vocales aplicadas a este repertorioDisfrutar de la belleza melódica sentida corporalmente

Acercarse y comprender un poco más a la autora a partir de sus composiciones e impregnarse de su mensaje místico.

 

Para inscribirse en los cursos:

 

info@psalmos.com

Tel. +49 177 488 20 42

www.cithare.info

www.psalmos.com

 

 

Cursos • España 2023
Tocar la cítara • Cantar Hildegard de Bingen

MUJERES OLVIDADAS DE LA HISTORIA

 

Coinciden en estos días mis lecturas, música, poemas, reflexiones y exposiciones de pintura con la obra de grandes mujeres de la historia, muy poco conocidas algunas, otras ocultas en los pliegues del tiempo y la sociedad. Su obra y pensamiento vienen no sólo a mostrar el trabajo de la parte mas oculta de la historia, la de las mujeres, sino nos aportan una nueva manera de contar, de expresar, de vivir y de ser de la humanidad dentro del interior femenino.

Estoy leyendo a la monja carmelita descalza Cecilia del Nacimiento(1570-1646) cuya poesía es tan bella y lirica como la de su padre Juan de la Cruz con el que debió coincidir en su convento de Valladolid, lugar donde algunas monjas hicieron de copistas de las obras del santo, como el Cántico. La poesía tan brillante de la hermana se ha leído durante siglos como la obra del santo o como la de una monja que escribía al estilo o copiando al poeta. Releyéndola en un estudio critico de su poesía, encontramos no a una mera copista, sino a una de las poetas más brillantes de la poesía en español. El próximo martes 26 de noviembre vamos a conocerla y a leer sus poemas en La Casa de la Poesía Juan de la Cruz de la Universidad de la Mística.

La familia de Cecilia era un foco doméstico de humanismo, música especialmente el clavicordio, pintura, caligrafía ya que los Sobrino fueros secretarios de la corte, y grandes lectores entre otros de Luis Vives. Su madre Cecilia Moriles ha sido considerada como una de las mujeres más instruidas de su momento, en lenguas sabias y vivas, en ciencias naturales, filosofía, teología y cosmognía manteniendo conversaciones con Andrés García de Céspedes el matemático- cosmógrafo más brillante del momento.

Este mismo ambiente familiar ilustrado, ha sido el suelo en el que han surgido las dos mujeres pintoras que en esto días muestran su obra en el Museo del Prado, Sofonisba Anguisola( 1535-16259) y Lavinia Fontana(1552-1614). Sus cuadros han sido reconocidos desde el momento de su creación como obras de arte singulares pero su autoría, la mano femenina que los realizó, se fue perdiendo, y al igual que le pasó a Cecilia, se atribuyeron sus obras a varones, reconocidos pintores como Alfonso Sanchez Coello en relación a los cuadros de Sofonisba.

Sofonisba estuvo pintando en la corte española durante 14 años, con retratos admirables del propio rey Felipe II y de sus esposas Isabel de Valois y Ana de Austria. La familia de Sofonisba educaba a sus hijos en igualdad, y sus hijas fueron grandes pintoras de reconocimiento social dedicándose a este trabajo y organizando un taller que se constituyó como en el caso de Lavinia, en el sustento familiar, dando clases a sus pupilos y desarrollando un amplio abanico de temáticas.

Me sorprende con dolor que haya sido muy recientemente a través de investigadoras  del arte  como María Kusche, cuando se haya visto todo esto y haya vuelto la autoría de estas obras de arte a sus auténticas autoras que todavía no figuran en los manuales de texto.

Más allá del tiempo, volando al s. XI me llevan las partituras para citara salterio de otra mujer impresionante, la abadesa alemana, santa y doctora de la iglesia Hildegarda de Bingen(1098,1179) con una obra extraordinaria que abarca pintura, escritos de botánica y medicina natural, astronomía, mística, pensamiento, teología, música. Una mujer adelantada a su tiempo que puso el camino para avanzar a muchas otras, y cuya existencia y obra se está rescatando de la niebla por su absoluta actualidad.

He titulado este articulo con una imagen de otra gran mujer de la historia, Christine Pizan  (1364-1430), veneciana criada en París, amiga de Juana de Arco que al enviudar desarrollo una obra de literatura para poder subsistir, con libros que hoy leemos con admiración por la defensa de la mujer y su lugar en la sociedad. Creadora de la organización Querella de las Mujerespara defender los derechos y que estuvo en marcha hasta el s. XVIII. En su obraCiudad de las Mujeres(1405) hablaba de este nuevo descubrimiento de la sociedad, el papel de las mujeres, en un proceso de sacar lo oculto, y dejar que se pueda saborear todo lo que nos muestran y dan el verdadero gusto de la humanidad en su totalidad, “como quien va mondado una fruta”.

 

 

 

La música de Hildegarda de Bingen en la citara salterio de Catherine Weidemann y la voz de la soprano Margarida Barbal .

Todos los que nos acercamos de una manera u otra a la figura de Hilegarda de Bingen nos quedamos fascinados con ella, su ingente y variada actividad en tantos ámbitos de la vida, teología, medicina, astronomía, y  la música.

Fue abadesa creando conventos para monjas benedictinas desde un monasterio masculino. Fue líder monacal, médica consumada cuyos tratados y recetas aún asombran cada día a los médicos actuales por su intuición y eficacia terapéutica.  Fué profetisa y mística y así se la conoce como la profetisa teutónica.

Es considerada como una de las mujeres mas fascinantes de la historia, polifacética en plena edad oscura del medievo, hablamos de  la Baja Edad Media, ( 1098, 1179 d. C)

Dotada de una cultura extraordinaria estuvo también muy comprometida con la reforma de la iglesia

Hildegarda nació en Bermesheim, en el valle del Rin en el seno de una familia noble alemana que al ser la décima de sus hijos la ofreció a la iglesia como diezmo desde su nacimiento. Fué entregada para su educación religiosa a Judith de Spanheim a que llamaba Jutta, quien la instruyó en el rezo del salterio, leyendo en latín.  durante estos años  leyó las Sagradas Escrituras y se formó en el canto gregoriano. Durante este momento con Jutta en el que vivieron en el castillo de Spanheim debió aprender a cantar, a tocar instrumentos como el salterio y a ver el poder interior del rezo cantado de los salmos como puerta de entrada en la interioridad habitada por una luz que ella veía siempre lucir.

Ella llamaba Luz Viviente a la presencia de Dios en su alma, y este es el titulo que la profesora y citarista Catherine Weidemann y la soprano medievalista Margarida Barbal han dado a este CD con música de Citara salterio y voz sobre las partituras y los textos de Hildegarda.

Hildegarda fue la compositora mas prolífica de melodías monódicas. Eran cantos que para ella se inspiran sólo en Dios. Por ello abren una puerta a un universo cósmico, que aparece reflejado en sus textos, reflexiones y profecías.

Tengo la enorme suerte de disfrutar tocando la citara salterio donde he descubierto este mágico mundo que los sonidos crean en su trayectoria infinita. Creo que elegí y busqué durante mucho tiempo un instrumento así, que tuviera esta peculiaridad de tener sonidos que fueran sonando de manera sostenida y hasta el final para dejar sobre ellos los salmos de cada día.

Catherine Weidemann es mi profesora de cítara salterio y con ella estoy aprendiendo y disfrutando con este instrumentos que lanza su origen hasta la antigüedad, hasta el mismo momento de componer los salmos.  Utilizar el salterio como elemento de meditación  para avanzar por la senda de la paz. Catherine compone para este instrumento que ama y sobre todo improvisa dejando que todo el cuerpo acompañe  al sonido que está ligado intrínsecamente al interprete.

Margarida Barbal, soprano,  citarista también de la escuela de Catherine es profesora de la ESMUC de Cataluña, la escuela superior de Música de Barcelona y también tiene un gusto especial y una formación como soprano especializada en el medievo.

Este CD es una belleza, y nos ayuda a entrar en ese mágico mundo que Hildegarda, Catherine y Margarida nos muestran, nuestro propio cuerpo como instrumento que puede sonar al unísono con el camino de la vida, dentro de nuestra propia piel.

Se puede  comprar en la universidad de la Mística CITeS de Ávila.

Piezas:

O choruscans lux stellarum ( fulgurante luz de las estrellas)

O quam pretiosa. (! Cuan preciosa es la virginidad de este Virgen!)

O nobilissima viriditas ( nobilissimo verdor)

O frondes viga ( Vástago frondoso)

Quia ergo fémina ( …porque una mujer)

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