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 Cuando decoramos nuestras casas, no somos conscientes a primera vista del sentido profundo de cada elemento color, material, colocación. Cuando vas investigando un poco en el origen y sentido de los adornos y elementos te diriges de manera imparable a la parte mas antigua de la humanidad, y allí en las culturas de pueblos y civilizaciones que nos precedieron y son nuestro origen, encontramos los sentidos y explicaciones de muchas cosas. Del imperio romano sobre el que se asienta nuestra cultura que desde la Edad Media viene hasta nosotros reinterpretando dentro de la espiritualidad cristiana muchos ritos y fiestas de origen pagano.

También de actos, creencias y símbolos de los pueblos indígenas, celtas y de toda la Europa que resistió la invasión romana. Su relación tan profunda con todo lo natural aparece en cada elemento como imagen de su religiosidad que también fue asumida y hecha suya por la civilización occidental cristiana durante milenios.

Las fiestas en todos estos pueblos antiguos, entre los que podemos incluir civilizaciones tan potentes como la egipcia y la sumeria, celebraban el momento del solsticio del inviernoque coincide con nuestras fiestas de Navidad, donde se reunían para pedir a sus dioses que volviera el sol triunfante sobre la oscuridad que vivían en esos días con tantas horas de oscuridad.

Los pueblos se reunían como hacemos nosotros en los momentos y días previos a las fiestas para prepararlas, nuestro Adviento.Como eran fiestas de naturaleza religiosa y espiritual, se preparaban no sólo en lo referente a la decoración de sus casas, sino en su espíritu, realizando oraciones, peticiones, y purificándose mediante la asunción de lo que querían superar y que querían que el sol que iba a nacer, pudiera limpiarles dándoles luz.

El adviento es por tanto un momento de preparación que hunde sus raíces en la Antigüedad. Un momento que tiene la forma de un camino, algo que tenemos que hacer para poder llegar a la navidad preparados para que la luz tenga su parada y casa en nosotros.

El adviento es un momento para buscar la luz,y supone partir de la propia vida. Es un momento de reflexión para asumir lo que soy y lo que quiero cambiar, para ser una mujer nueva cuando las fiestas hayan terminado.

En esta preparación aparece la corona de adviento, al ir preparándola, seleccionando, cortando, preparando los distintos elementos que la componen, vamos también meditando y preparándonos interiormente para la Navidad.

 

LAS CORONAS DE ADVIENTO son varios arreglos que tienen distinto significado, se colocan en lugares diferentes. Hay unas coronas que se colocan en las puertascomo se ha hecho desde la Antigüedad, para anunciar que va a haber una fiesta importante que va a transformar esta casa y que los habitantes de la misma le dan la bienvenida a quien llame y por supuesto a la Navidad. Podemos remontarnos a las coronas de laureles de los campeonatos y victorias de los romanos y también a la práctica medieval de poner estas coronas en las puertas en Navidad y dejarlas hasta la primavera como invocando la luz y el renacimiento.

Si ponemos una corona en la puerta de casa decimos muchas cosas, damos la bienvenida a los que hasta casa lleguen, y nos sirve de recordatorio de que llega la Navidad muy pronto que tenemos que preparar muchas cosas. Prepara cosas y decoración y prepararnos a nosotros mismos en nuestro interior.

Se realizan con ramitas de árboles y arbustos perennes como el abeto, el pino, acebo, colocando piñas, muérdago, atadito de palitos, cintas, rodajas de naranja,…

Se hacen sobre un aro de ramas que se van curvando hasta tomar la forma de la corona, y sobre ellas vamos colocando y entrelazando los otros elementos, utilizando alambres de florista para poder ir colocando cada elemento donde mas nos guste. Cada elemento tiene su simbología que vamos a ir describiendo.

La otra corona de adviento es la que se realiza para colocar sobre una mesay se hace sobre una base de esponja de moss natural para que pueda hidratar todos los materiales y elementos. Esta corona tiene un fin profundamente meditativo y orante, nos sirve en esta preparación del Adviento, sobre todo si conocemos el significado de cada elemento, y al ir viendo cada cosa, podemos ir dando a estos días todo el sentido que tienen.

 

La base de la corona se realiza con EL ABETO. El amor a los abetos ya viene desde la Antigüedad. Todos sus elementos configuran la corona y tienen un significado y simbolismo muy especial.

Ya en el s. VIII San Bonifacio cogió un rito celta de adoración a un árbol de hoja caduca, un fresno, y lo explicó a la manera cristiana eligiendo un árbol de hoya perenne como un abeto. La hoja caduca venía a significar la muerte y la vida que tras un largo invierno frío y crudo puede no renacer. San Bonifacio hablaba otro “idioma”, basado en el amor perenne de Dios, que siempre está con el hombre.

Se acaba pues el nerviosismo, de si renaceremos después del invierno, no hay preocupación, siempre lo haremos, renaceremos nuevamente porque estamos alimentados por el amor de Dios que es misericordioso, y lo es con todas sus criaturas.

 

Detrás del abeto, en forma de corona o de árbol de navidad está la imagen del ÁRBOL DE VIDA.

Un mágico árbol que está plantado en medio del alma del creyente, que se alimenta con el agua del manantial que brota de lo profundo de nosotros mismos.

Agua de vida que el Señor nos envía y nos moja, fundiéndose con nuestro ser. La naturaleza nos llena de amor, la eucaristía nos funde con su Persona, con una persona muy especial y verdadera llamada Jesús. La lectura de la palabra de Dios va moldeando el alma en este manantial de su ser.

 

El abeto, el árbol de vida simboliza también el mundo y lo que vayamos colocando en él van a ser los dones o regalos que vamos a pedir en este año.

 

El árbol de Navidad era en la Antigüedad un tronco de árbol que se quemaba en la noche del solsticio de invierno para festejar el renacimiento del sol. Esta costumbre también la tenían los egipcios y los sumerios. Los celtas cogieron esta costumbre. Cogían un leño, lo adornaban con coníferas, acebo y hiedra, y otras plantas perennes. Lo colocaban en un lugar de honor en el hogar para que todos los miembros de la familia pudieran tocarlo y dejaba golosinas y regalos. Las fiestas de las Saturnales en Roma, coincidían sobre el día 23, 24 en una fiesta de naturaleza religiosa, donde los sacerdotes de las distintas religiones bendecían las decoraciones. Y otra fiesta mucho más » pagana», parecida al Carnaval que solía celebrarse sobre el 30, 31 de diciembre, algo parecido a nuestra Nochevieja.

Al ponerse el sol el día del solsticio de invierno, normalmente la madre de la familia prendía fuego al tronco y sus cenizas se veneraban, decían que podían curar enfermedades. Y se solían guardar en algún cofre para que esos carbones sirvieran de yesca el año siguiente, en la próxima fiesta de invierno.

Los pueblos celtas en el solsticio de invierno, celebraban las fiestas de Yule, del fresno. Era la festividad que recordaba el triunfo de la vida sobre la muerte.

Colocaban un árbol bajo un techo, este recordaba a YGGCDRASSIL,  El gran Fresno, de cuyas ramas penden los nueve mundos, incluyendo en uno a los hombres.

El adviento lo que busca es la luz. Es por tanto la LUZ el elemento fundamental en la simbología de estos días. Ya los hombres antiguos se reunían en estos días largos del fin del invierno a encender hogueras pidiendo a sus dioses que vuelva la luz. Los cristianos encendemos velas con este mismo motivo, para pedir luz al Señor en tantas cosas.

LAS VELAS de la corona  son 4 o 5 y sus colores son tres, el morado que significa purificación y preparación espiritual, el color rosa que se usa la tercera semana de Adviento, en relación con la misa de Gaudete.

También se puede poner una vela verde significando la esperanza y cuando termina el adviento, se sustituyen por cuatro velas rojas que nos hablan del amor de Dios y de su generosidad.

 

LOS ATADITOS, son grupitos de tronquitos atados que nos vienen a decir que la unión es la mejor manera de avanzar en la vida y mucho mas en estos días.

Un simbolismo navideño precioso lo constituyen las ramitas atadas.Simboliza la unión entre nosotros que esto juntos para darnos calor, que podemos con más facilidad “prender” nuestra alma, dar luz a los otros.

 

ACEBO

El arbusto mágico de la Navidad, cuyas bayas decoran siempre las coronas. Simboliza la dignidad. Aquel que está orgulloso de si, de los frutos dulces y rojos aunque sus hojas dentadas nos corten las manos al cogerlos.

Una de las cosas que más me gustan en la naturaleza son los contrastes, como un fruto apetitoso tiene estas hojas duras y cortantes. Es como un capullo bellísimo de rosas que tiene sus espinas y allí tiene su contraste y equilibrio.

 

MUSGO

Es la cubierta húmeda y de terciopelo vegetal que envuelve toda la corona. Es un elemento con el que me encanta colocar, quizá porque siento que está vivo, lleno de agua y de emoción.

Simboliza para mi el suelo de mi ser. A donde vuelvo cada día en la oración. El musgo es una esponja vegetal que cubre el suelo y le da vida.

Siempre con vida natural podemos recubrir nuestro ser avanzando por este camino de la vida

Podemos recurrir a él cuando estemos asfixiados, nos sintamos sucios y abatidos y sentiremos todo el embrujo de su presencia y ser.

Un material que aunque veamos que está completamente seco y parezca cuarteado está aún ¡vivo! Un poco de agua y vuelve a su ser.

 

PIÑAS

Símbolo para los romanos de fertilidad, llevando dentro las semillas. Formaba parte de las decoraciones que se  hacían en las fiestas Saturnales de los romanos que se celebraban en estos días de finales de diciembre para honrar al Dios Invicto, el Sol.

Las piñas son el elemento que nos acerca a este bosque mágico dónde transcurren estos días.

Su olor y todo lo que llevan de lenguaje floral, nos dicen:

“te recogí en aquel paseo

calientas desde entonces mi casa

me haces sentir que éste es mi hogar”

El elemento que simboliza lo que está a punto de prenderse. Me encanta tenerlo cerca de mí, sentir que una chispa puede llevarlo todo a la incandescencia. Que ilumina, me da calor, me alegra con su crujir.

Es el elemento de las decoraciones navideñas caseras. Una decoración con piñas es siempre una decoración de navidad.

 

 

BOLAS DE NAVIDAD

Significan dones, regalos que le pedimos a Dios y por eso las colgamos en el árbol.

Las bolas azules significan reconciliación, con nosotros mismos, con los demás, con un grupo, con una actitud,…

Las bolas rojas significan amor generoso. Un amor que Dios nos regala y que tenemos que también nosotros compartir así como es el suyo, generoso, aceptador de todas las gentes, razas, sexo, ideas, abierto, sin limites, sin rencillas,…

Las bolas verdes significan la esperanza, en estos años tan complicados con el medio ambiente, nuestra oración y petición a Señor deben ir también con este sentido de protección de la casa común que es la naturaleza.

Las bolas doradas piden riqueza y prosperidad para la casa.

Las blancas, pureza, alegría. Fé y agradecimiento.

Las bolas que hacemos con lanas en casa son para pedir por las familias y los hogares cristianos.

Las bolas de cuerda y de otros materiales naturales nos hablan de la nauraleza también.

La forma de la bola siempre es “fácil” a la hora de hacer arreglos florales, su superficie lisa y brillante hace que se reflejen los otros elementos que brillan más.

 

HUEVOS

Las bolas en algunos países de Centro Europa se cambiaron por huevos, que se vacían y se decoran, introduciéndose en las decoraciones.

Huevo como símbolo de vida, pensemos en la Pascua de Resurrección y cómo en muchos países se celebra con huevos y con pollitos

 

LAZOS

Un elemento clásico de la Navidad que no somos conscientes de lo que significa.

Lazo tiene que ver con la unión, con la amistad, la familia y el amor. Lazo que significa unión, también con nuestro Señor.

Lazo también significa regalo y los pequeños regalitos envueltos de manera especial son elementos de la corona también

.

ESTRELLAS

Que como guiaron a los pastores y a los Reyes magos nos indican el camino. Aquí está nuestra casa Señor,..!!!

Ponemos decoraciones navideñas llenas de estrellas, y estamos indicando cada una que aquí, en este lugar va a nacer Jesucristo

En mi casa

En el trabajo

En las calles

Sobre los Belenes que llenan las casas

Coronando los árboles de Navidad.

 

GUIRNALDAS.

Se hacían para dar la bienvenida a alguien a casa en los ritos paganos, y se asociaban con algún momento especial de la vida religiosa y comunitaria, bodas, …

también las guirnaldas se usaban antiguamente para ahuyentar a los malos espiritus.se hacían con plantas que se consideraban mas fuertes, como el abeto, el acebo y el muerdago,…

En la Edad Media se colocaban en las puertas todo el invierno hasta la llegada de la primavera.

 

MUERDAGO

Es una especie saprofita que vive en las ramas de los árboles, fundamentalmente de los pinos. Los druidas lo usaban para protegerse de los rayos, la maldad, y las enfermedades.

Los romanos lo usaban para besarse debajo de un ramo en los Saturnales, en la Navidad nuestra, y para no separarse de él ya nunca.

Su significado es por tanto “ te deseo mucha suerte”, una que vamos a compartir juntos protegidos “mágicamente” por este acebo.

También significabeso y amor.

 

LOS BASTONES DE LA NAVIDAD.

Significan los pastores que cuidan y dirigen al pueblo. Se solían colocar bastones  de caramelo en los abetos de las iglesias, en Alemania en el s. XVIII . Los sacerdotes los daban dar a los niños en Navidad

 

 

COLORIDO

El color de la navidad es sin duda el color rojo, surge de las manzanas y continua en los pétalos de las flores de Pascua o Poinsetias que florecen en Navidad.

Es un color navideño por si miso, sin necesidad de añadir ningún otro elemento brillante plateado o dorado.

Los colores de la Navidad son el rojo, el morado, el verde y el blanco. El dorado y el plateado vienen del carácter sagrado y divino de estas fiestas.

 

CIRCULO, ARO CORONA

Los celtas adoraban los árboles, se sentaban bajo ellos, encendía velas y hogueras, comían los frutos que tenían y le pedían al invierno que por favor diera paso ya a la primavera.

Un paso o tránsito del solsticio de invierno celebrado por todos los pueblos centroeuropeos en la antigüedad.

Fue un pastor protestante en Irlanda el que tomó una rueda y rellenándola de ramitas de abeto, comenzó a dar una catequesis, haciendo con velas una especie de calendario de luz, que nos ha dejado el calendario de regalos y chocolates que esperan on ilusión los niños de las casas.

La espera de la primavera, para los cristianos el nacimiento del Niño Jesús que “renueva la faz de la tierra” no es algo lineal, en cuyo fin no sé si no me caeré en el abismo de mi propio ser. No, no es una línea, es un circulo, un aro, una corona.  El símbolo de la eternidad que rueda sobre su propia  vida.

La forma de las coronas tiene este símbolo, la vida que sale al encuentro después de la muerte.Parece que nos dicen “Aquí estaos esperando, esperanzados esperando la primavera, el nacimiento de Jesús, nuestro Redentor que de la muerte y la noche nos salva”

 

CAMPANAS.

Según una antigua superstición para poder ahuyentar a los malos espíritus se sonaban las campanas,.. Continúa siendo un elemento clásico de la navidad. También ahora significa que llega la navidad¡!!

 

HERRADURA

Simboliza la buena suerte, desechando las influencias negativas.

 

FIGURAS.

Las figuritas de Navidad, que también se incluyen las de los belenes, pudieron tener su origen antes de la difusión de los belenes por San Francisco de Asis, en los exvotos romanos de arcilla, que se ofrecían a los dioses para pedir algo. En Romas las diferentes religiones que convivían tenían cada una sus propios exvotos y su significado variaba. De ahí debieron de coger estas figuras los primeros cristianos.

Comencemos estos días de preparación del Adviento realizando la corona para casa, para disfrutar con todos los elementos naturales , su aroma, colorido … Y también como elemento natural que nos va ayudar en nuestra meditación diaria, fuente del equilibrio personal. Feliz Adviento a todos!!

 

 

 

 

UNA CERILLA, UNA CORONA DE ADVIENTO Y UNA ORACION.

 

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En estos días de noviembre parece que todo se junta dentro de nuestras tripas, produciendo una especie de cólico muy doloroso; la muerte recorriendo en un viaje sin sentido las aceras y los suelos de salas de fiestas, restaurantes y calles de Paris; ciudades como Bruselas en estado casi de queda bélica, mas de medio mundo llorando por tanto horror, se juntan con el asomo de otra navidad llena de consumo y compromisos sociales . Y es difícil poder pensar que estamos en el camino hacia la navidad, y digerir todo: el anuncio del Black Friday que de los países anglosajones nos llega estos días empujándonos al consumo, las citas de las cenas navideñas, las compras, los dulces tan poco indicados para este estómago tan revuelto. Hemos ido poco a poco construyendo unas fiestas llenas de obligaciones y gastos que al finalizar su recorrido, que siempre queremos que sea blanco y de nieve como el del trineo de Santa Claus, es recuerdo y desolación. Nostalgia es una palabra que casa muy bien con todo esto, volver a ese espíritu de la navidad que parece sólo colarse en los anuncios y en las películas de los domingos. Y todo este panorama que preveo se junta con este campo de batalla, donde la intransigencia vestida de bandera y religión acampa muy cerca de nuestras casas.

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Tengo esa sensación de vivir en una sociedad que poco a poco va transformando las cosas bellas y tiernas de la vida, los buenos sentimientos, la fe y el amor, en algo que se puede comprar, vender, y mancillar muchas veces. Y esto provoca en muchas personas especialmente en los mas jóvenes y vulnerables, hijos de la desestructuración social y familiar, un hueco tan grande en su vida como el de una cuneta al lado de un paredón. Qué hacemos con los jóvenes que naciendo en una sociedad librepensadora, que ha luchado durante miles de años por conseguir unos derechos para todos, prefieren alinear y construir en su interior una barrera de intransigencia y de odio, al menos un bastión firme en medio de tanta permisividad y relativismo social. Y dejan sus casas para alistarse a la yihad, las chicas para además de inmolarse como los varones, engendrar nuevos reclutas del horror.

Y en estos días que hacemos las coronas de adviento, sintiendo cómo la naturaleza viva nos reconforta llevándonos a nuestro primitivo lugar como seres mas de sus confines, el árbol se erige como fuente de protección, como majestad que todo lo vislumbra, me gustaría mandar un mensaje auténtico de adviento en forma de ramas de abeto, piñas y manzanas. Nos creemos a veces seres ya muy evolucionados, esta civilización intercomunicada y cibernética, a veces nos confunde, y digo esto porque estas actitudes y violencia sin sentido nos devuelve siglos atrás a un momento cruel de guerras de religión, de miedo y de oscuridad. Los antiguos celtas en estos días rezaban a su dios Odin encendiendo velas para que la oscuridad del invierno acabara pronto y el fresno mágico Yggdrasil, se llenara de hojas y frutos. Y aún sentimos que vivimos en esta oscuridad mas acentuada por todo lo que estamos sufriendo, encendemos velas bajo los abetos y en las coronas que con ellos hacemos, volvemos una y otra vez a replantearnos quienes somos de verdad y cómo la rueda del tiempo, lavadora que centrifuga, a veces nos saca del tambor del lavado.

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Leía estos días a Julia Kristeva , filosofa, psicoanalista, ensayista y feminista activa a la que tuvimos la suerte de oír en una conferencia hace poco en la universidad de la mística, cómo ayuda a jóvenes desencantados y vacíos a sentirse propietarios de si mismos y a dejar a un lado la tentación de afiliarse a estos grupos del terror. Habla del descubrimiento de la interioridad y cómo la guerra donde nace y donde hay que encontrarla es en el interior de cada uno. Y me acordaba de sus palabras sobre Teresa de Jesús, y cómo el humanismo que desde el Renacimiento nos lega, se encuentra al margen de tantos planteamientos radicales. Una corona pero no para un funeral, sino para construir un tiempo de adviento mas auténtico, donde podamos en un viaje entre nieves, alambradas, paredones y ramas de abeto, encender también una vela, para ir poco a poco vislumbrando el panorama y el paisaje en el que descansar y recobrar la calma. Un lugar que nos recuerda nuestra Santa que está muy cerca de nosotros y sólo necesitamos un poco de silencio , y así oiremos nuestra respiración y la de los demás seres de la naturaleza que a ella estos días se van a caminar. Enciendo una cerilla como aquella niña del cuento de Andersen en aquel portal con tanto frio, invoco al verdadero espíritu de la navidad mientras con ramas de abeto voy tejiendo una oración por tantas victimas inocentes.

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ABRE TU CORAZÓN, …  abre, abre tu corazón.

Una meditación con ramas de abeto, acebos, piñas, manzanas, cardos,… con el aria de Bach «Öffne dich, mein ganzes Herz», de la cantata BWV 61.IMG_3838

Estaba el otro día tan atareada preparando coronas de adviento, seleccionando todos los materiales para hacerlas: Abetos Abies normaniana, ramas de manzanas enanas Mont Everest, acebo verde con sus bayas rojas, brunias silver, Illex, cardos azules Eryginum, hiedras arbóreas con sus bayas estrelladas.

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Ese mismo día teníamos el taller de adviento en el invernadero de donzoilo, y al comenzar a explicar un poco la simbología, el sentido, aquello que simboliza la corona, me di cuenta que detrás de mis palabras había mucho más: un camino por andar aparecía por allí. Porque cuando hablamos de adviento, de espera y de preparación de nuestras casas e iglesias, oficinas y negocios para ir avanzando hacia la navidad, no debemos olvidar que el primer lugar en el que arranca la chispa de todo es en nuestro interior. Un velón mas a añadir a los 4 de la tradición aparece en un momento. El espíritu navideño y las decoraciones de adviento nacen ahí, y los impulsos para ponernos a pensar cómo lo voy a hacer este año, para coger la tijera de podar e ir a coger ramitas al jardín, para sacar de las cajas del desván las velas de otros años, arranca muy dentro de nosotros.

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Creo que uno de los diseños florales mas especiales es el circulo, sobre todo en forma de corona. Comienzas poco a poco a llenarla de distintos elementos que mas que sobreponerse en pisos como en otros arreglos, van como mostrando paso a paso la belleza y las características de cada uno de los materiales. Vas poco a poco colocando las ramas de abeto, las piñas, las manzanitas, los illex,…y  como los has recogido en distintos lugares y tiempos, todo aquello queda allí reflejado como una especie de reloj vital, tu vida pasa en momentos ante tu vista. Parece recogerse en los pinchazos del acebo cuando te acercas, los cardos azules tan radiantes. Recuerdas el olor en tus manos al tocar las ramas de los Juniperos, el tacto como de seda de terciopelo de los Amaranthus caudatus, y la suave caricia de las ramas del Pinsapo del jardín. Una secuencia que me hace ir de un grupo a otro, difrutando de cada uno, de su belleza singular que trabajada en seriación con otros elementos, eleva su belleza y nos dá al mirarlo esa sensación de rotundidad, fortaleza y vida. Sientes que esta es la forma que simboliza la vida que continúa, que avanza paso a paso, … que pinta en un momento la figura de la esperanza, al saber que nunca acaba su movimiento y que éste siempre va como corriendo por tu vida. Atravesando todo y dando velocidad a la mirada.


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Mientras escribo esto  suena una cantata de BACH, BWV61, interpretada por Anne Sophie Von Otter.  «Nun komm, der Heiden Heiland» en su aria para mezzosoprano: Öffne dich, mein ganzes Herz. «Abre tu corazón», nos dice en esta composición escrita para el primer domingo de adviento, una verdadera oración que está impregnada de todo el espíritu del adviento.

…abre tu corazón, canto, …abre tu alma al amor,…  no sólo viene de paso, no: entra y se queda también habitando muy dentro. Iluminando. Abre tu  casa aunque veas que está llena de polvo y barro, tierra arcillosa, arena de desierto,… abre,… abre tu corazón.

Abre tu corazón, tu morada, tu casa preparada de navidad, … oh, abre tu corazón.

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Es el adviento un momento casi mágico en este contexto, los jardines se vuelven solitarios y majestuosos con sus sombreros de niebla sobre las copas de los árboles, las ramas comienzan a cristalizarse en el hielo dibujando brillantes joyas que a la luz deslumbran, los senderos se llenan de barro calcando pisadas y hojas en caminos que terminan en la linea de fuga de la mirada. Todo se abre para el que se pone el abrigo y las botas y sale a dar un paseo. Y cuando vives esta acogida vital, te sientes alegre y confiado, ves que todo está preparado para tu disfrute, para abrigarte frente a tu propia tristeza fabricada sobre la autoestima esa que encorseta tu espíritu, …tienes una tendencia natural  a abrir tu puerta a todo esto, a acoger lo que venga, a darle cobijo, abrigo y alimento,… a presentarlo a la familia, segura de que es un regalo envuelto en hojas verdes, ocres y marrones, chorreando de musgo. Un regalo para abrir en navidad. Un regalo increíble que sólo tiene una pequeña tajetita escrita para ti, que tu sólo entiendes y  en ella te dice, … me dice a mi también » abre, abre tu corazón,… abre, ! qué estas haciendo que no lo abres!,… cómo vas a ver este regalo si no abres tu corazón al misterio de la vida, al misterio de la navidad.

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[youtube https://www.youtube.com/watch?v=YfyFu9UrO3Y&w=560&h=315]Öffne dich, mein ganzes Herze,

Jesus kömmt und ziehet ein.
Bin ich gleich nur Staub und Erde,
Will er mich doch nicht verschmähn,
Seine Lust an mir zu sehn,
Dass ich seine Wohnung werde.
O wie selig werd ich sein!
Ábrete, corazón, de par en par,
que viene Jesús y entra.
No soy más que polvo y tierra,
pero Él no desdeñará
mostrarme el agrado
de que yo sea su morada.
¡Oh, cuán feliz seré!

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 TALLER DE ARTE FLORAL CON MARÍA ÁNGELES ÁLVAREZ.

Imagen 1

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He realizado este video para que os animeis  a hacer estos días una corona de adviento muy especial y llena de encanto. Con ramitas de abeto, musgo y piñas, hojitas otoñales del jardín, lanas recicladas, y un conjunto de preciosas flores otoñales como brasicas ( coles), rosas Advalanche peach, alliums enanos (ajos), y dianthus ( claveles) barbados green.

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En una gama de color un poco diferente a la mas tradicional, que es fundamentalmente roja y verde, he elegido colores naranjas amarillentos, grises polvo y un golpe malva, para poder colocar de manera armónica mis preciosas lanas de color miel, y blanco roto. La velas del adviento las he trabajado en velones para poner alrededor de la corona, sobre la mesa donde se coloque, y tienen varias alturas.

Imagen 2

Están hechas sobre un tronco de bambú, y dentro de él está la cera. He puesto unas lanas por fuera de diferentes colores, para indicar cada semana del adviento, y poder ir preparándonos, con este calendario floral, para la Navidad.

Imagen 3

Espero que os salga muy bien , y seguro que pasáis un buen rato haciéndolo, porque trabajar con flores naturales es siempre una experiencia que nos da paz y armonía, energía para muchos ratos un poco tristones.

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