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Y EL AIRE AL SOPLAR

Y el aire al soplar…

 

A veces la vida nos regala momentos para que los guardemos en un rincón del interior, y los hace inolvidables. El pasado martes la presentación de mi libro de poemas  “ Y el aire al soplar”fue uno de ellos.

La tarea solitaria del escritor en la biblioteca, el salón, el parque detrás de cada palabra y sus sombras, se hace fiesta al compartir los versos con los demás, al ver la cara de los lectores de sus palabras. Las recitaciones de poemas son los días de fiesta de los poetas.

Agradezco tanto a todos los que me acompañan con su lectura en este paseo por la naturaleza que es este libro. Un trabajo lleno de contemplación y diálogo con ella, como fuente de estabilidad personal, de ternura y de paz frente a los problemas, dolores, inseguridades que rodean nuestra vida.

Cuando nos lanzamos por ahí dejando que la que comience a hablar y a decirnos cosas sea ella, vamos  transitando por la senda de la contemplación, ya no creamos nada jugando con la palabra, son los versos los que nos vienen a la boca y al papel como traductores de todo lo vivido en un proceso de recreación.

Dónde se encuentran las palabras, cuál es el proceso de la creación, qué es lo que ocurre cuando de repente ves delante de ti nuevas ideas, matices, sensaciones, colores y formas y vas con tu pluma fijándolas en el papel.

El comienzo de todo esto tiene un tiempo que hay que rescatar, el del silencio. No como lugar de vacío sino como “gota, envolviendo como en pañales cada momento, cada razón”. El silencio fija lo vivido y deja que lo podamos contemplar como si de una gota llena de luces y colores al sol. Abre nuevos lugares que teniéndolos ya, no los habíamos habitado, los mundos interiores.

Todo esto se articula alrededor de un verbo que lo engloba todo, el de dialogar. Lo que está fuera con toda su belleza, rotundidad, rotura, suavidad, comienza a ser nuestro interlocutor, la aquilea del borde polvoriento de un camino, las hojas en esqueleto vencidas sobre el arroyo, el envés terciopelo de una corteza llena de musgos. En un dialogo de naturaleza amorosa, al modo de los que nos cuenta nuestro paisano Juan de la Cruz en su Cantico Espiritualque realmente él llamó Coloquio de amor. Ya lo que hay fuera no me es ajeno porque comienzo a sentir que es mío, regalo, vida y amor.

Esta visión de lo natural va mas allá de los postulados ecologistas clásicos, y abre nuevos caminos alrededor de su potencia en nuestro bienestar personal. No sólo hay que conservar los bosques, los acantilados rocosos, los caminos que van serpenteando por los valles, hay que comenzar a tomar posesión de todo como parte de nuestro patrimonio personal e interior. Y esto se consigue poniéndonos las zapatillas y comenzando a pasear por ahí. Esta actitud de dialogo sanador y de recreación como regalo de la vida en la naturaleza es algo que otras culturas como las orientales tienen mas desarrollado que nosotros. Es la actitud del maestro de haiku que va asombrándose de ver que lo que vive en su interior se ve reflejado en cada hoja, mata que mira el lago, cigüeña que pasa racheando el vuelo sobre él.

El trabajo del poeta comienza así, y la búsqueda de la palabra exacta continua a ese ritmo, depurando la expresión para hacerla mas limpia, sencilla y transparente. Para dejarla todo su sonar y decir, para abrir la posibilidad de que explote dentro de cada lector cuando abre con su lectura pausada el libro.

La música, la pintura, el arte floral y las palabras se juntan en este mismo cauce expresivo, siendo llaves de conocimiento de la belleza oculta de las cosas y formas de expresión de la bello. La pausada música de la citara salterio que como instrumento para la meditación y la alabanza arranca desde la Antigüedad para dar la mano al hombre de hoy necesitado de momentos de contemplación y de dicha interior.

La vida se compone también de todo esto, y es la tarea de los poetas desenmarañar, abrir, morder, rasgar cada palabra para dar el sentido vital que necesitamos.

El martes sentí que mis palabras iban volando por ahí, como los vilanos de los Dientes de león, y me sentí muy agradecida a ese viento que soplando sobre la vida la llena de naturaleza y de amor. Y el aire al soplar.

Articulo publicado el 4 de mayo de 2019 en el Diario de Ávila

 

Al levantar los rios

los enredaste

en el cielo.

 

Las algas 

se confundían

con las estrellas,

y todo el reflejo

de la luz sobre el agua

se hizo nube.

 

Y paseaban sobre mi

que miraba

su fuga

en su ascender

entre los árboles.

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MARIA DE SAN JOSÉ

SIN APARTAR UN PUNTO EL PENSAMIENTO

No hay mejor manera para celebrar el día de la mujer que conociendo a algunas que nos impresionan por su vida y pensamiento. En medio de muchas que podríamos elegir, me decido por una mujer muy especial cuya trayectoria y personalidad son impactantes, María Salazar.

Su vida como monja carmelita descalza, dejando a un lado los lujos y deleites de la pequeña corte de Doña Luisa de la Cerda en Toledo, arranca cuando apareció en el palacio nuestra Santa Teresa de Jesús. Cuando llegó y con su actitud cercana, amigable, muy recogida y orante, impresionó a la joven de unos 14 años que comenzaba a disfrutar de su belleza y de las relaciones sociales. Era Teresa una persona que rompía los moldes de lo que se esperaba de ella y creo que en muchas cosas sigue siendo así. Puso como actitud algo que tiene que ver con el verbo relacionarse y con la palabra mágica amistad. Ambas cosas ponen en marcha ese reino en la tierra. Amistad con Aquel que nos ama, desarrollando una actitud de conversación, atención y amor con los demás.

Ella misma nos cuenta, en su obra más reconocida El Libro de las Recreaciones,escrito de manera dialogada, al estilo y manera de ser de Teresa, con cercanía y suavidad, qué fue lo que la llevó a entrar en el camino que cambió su existencia:  la oración. María como fiel discípula de la Santa se hizo luego maestra de sus hermanas como leemos en Instrucción de novicias al modo de Camino de Perfección.

Fue y así podemos verla cuando leemos sus textos, una elegante poeta, mística profunda, muy culta ya que hablaba varias lenguas entre ellas el francés que le sirvió para plantear los primeros pasos de la fundación teresiana en el país vecino.  Una gran conocedora de la Biblia, estudiando con detenimiento el Antiguo Testamento. Sabía y leía en latín, podía por tanto rezar las Horas de cada día conociendo y haciendo suyas las palabras de cada salmo. Sus poesías son tan bellas y cuidadas, mostrándonos algo que ya la Santa decía de ella, que era muy culta e instruida. El investigador Carlos Ros llega a pensar que alguna de las poesías que creemos que son de Teresa podrían ser de María.

Cuando María conoció a la Santa, ésta ya estaba decidida a fundar el nuevo convento de San José en Ávila. Fue a Toledo a consolar a doña Luisa que se había quedado viuda. Pero no fue hasta la segunda visita de Teresa en 1570 cuando se decidió a vestir el habito del Carmelo descalzo, para entrar y profesar en Malagón, con el nombre de María de San José, tenía 27 años. Entraba en la orden recién fundada una hija muy querida de nuestra Santa, destinataria de muchas cartas, y la que quiso que fuera su sucesora. La fundadora de Carmelos, como el de Sevilla.

Me impresiona María de San José por su lealtad hacia Teresa y los fundamentos de la nueva orden que fundó. Asumió desde el principio esta actitud de la amistad profunda, ese “andar en verdad”, avanzando por caminos muy duros, de descredito, falsas acusaciones, incluso la prisión por nueve meses dentro del convento que ella misma fundó en Lisboa. Se quedó ciega y salió de allí muy enferma.  Y todo por defender la obra espiritual de nuestra Santa, el predicamento de libertad, suavidad y trato de amistad y ser leal a esto siendo mujer, en el camino de Teresa. Todo lo que consiguió nuestra Santa, fundando una nueva orden reformando no solo a monjas sino a frailes, quería ser amortiguado en una visión de la sociedad y de la espiritualidad realmente machista después de la muerte de Teresa. Y María de San José, Ana de Jesús, San Juan de la Cruz y el padre espiritual de Teresa, Jerónimo Gracián defendieron con todo su ser y su vida el legado de la Santa, y sufrieron así persecuciones, cárcel e incluso fueron expulsados de la orden como ocurrió con Gracián.

María en todo este durísimo trance que vivió, estuvo fuertemente atada a la oración, allí encontraba su asiento, “Si siempre en ti pensase el alma mía, sin apartar un punto el pensamiento”esto la empujó a sobrevivir a tanta noche y crueldad.

Sobrecoge leer sus cosas y ver cómo ella llevaba su vida con tanta paz, así lo veo en su Carta de una pobre y presa descalza escrita un viernes Santo de 1593 en la prisión de Lisboa.

Cuando leemos las cosas de Teresa en pleno siglo XXI y nos sorprenden por su actualidad, la defensa de cada ser y el papel de las mujeres dentro de la espiritualidad, la libertad como pilar de la vida reformada, la amistad y el amor de unos con otros, podemos hacer este otro análisis que nos dejará aturdidos. Lo que era y cómo se veía en pleno s. XVI. Una mujer, una monja, reformando hombres y mujeres, diciendo todo esto desde la más rotunda libertad y construyendo un nuevo camino espiritual y de vida. Ella pudo sortear los problemas con la Inquisición, pero mucho más dolor y sufrimiento vivieron en su propia carne sus hijas e hijos que seguían con todo este nuevo predicamento, a los que la vida les exigía mucho valor y sobre todo mucha fe.

Realmente María no pudo  ni quiso apartar un punto su pensamiento.

Articulo publicado en el Diario de Ávila, 7 de marzo, 2019

 

 

 

 

 

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CASA DE LA POESIA. Juan de la Cruz

Siempre que tengo ocasión de hablar con alguien no dejo de ir al terreno de la poesía porque siento que es algo más que una expresión en palabras del alma de cada uno: es una invitación a desarrollar lo que como hombres nos define, la sensibilidad, el pensamiento, el conocimiento y el arte. Una posibilidad de desarrollarnos de manera más profunda que la simple educación académica, cívica o festiva. Reflexión vital que va siempre de la mano del deseo de compartir cada verso.

Leo mucho a Juan de la Cruz sus poesías y sus cosas. Y me impresiono al ver que en Ávila nos encontramos con él a la vuelta de cada esquina. Aparece la ciudad en el fondo; los años en la Encarnación con Teresa unieron sus vidas, sus almas y su obra, como se ve en la sintonía tremenda entre ellos, esas poesías que parecen haberse compuesto entre los dos, y que así lo fueron. Permitirme que grite algo que me hace mucha ilusión: ¡Ávila es también la ciudad de Juan, el poeta más sublime de todos los tiempos! … ¿Y no tenemos ni un templo dedicado a él?

A veces la vida te da una oportunidad que es un regalo bellísimo, en este caso la creación de una Casa de la Poesía en la Universidad de la Mística, una casa de Juan de la Cruz, su casa aquí en su ciudad. ¡Qué impresión, abrir el próximo día 15 de noviembre a las 19,30 sus puertas! Podremos así encontrarnos con él, con su sublime obra, con todas sus enseñanzas y sobre todo con su confianza en nosotros, su mirada ilimitada en el hombre y la expresión de su alma. En su casa hecha de palabras y de versos, luz del sol, cristalina fuente, llena de praderas florecidas.

Cuenta el padre José Vicente Rodríguez, uno de los mayores expertos en Juan de la Cruz que nuestro Santo escribía poemas para personas concretas, en relación con ellas y su vida, y después de conversar juntos y de conocerse, metía en su bolsillo un billetico con un poema para que estos versos le abrieran a ese amigo las puertas de su propio corazón, para que las rumiara en silencio muchas veces. El testimonio de una hermana María de la Cruz es tan bello como el poema que Juan escribió para ella y que se acaba de conocer tantos siglos después: “Si de mi baja suerte,/ la llamas del amor tan fuertes fuesen,/ que absorbiesen la muerte, y tanto más creciesen,/ que las aguas del mar también ardiesen”

Cuando comenzamos a plantear esta nueva Casa de la Poesía, este lugar de Juan, queríamos que su espíritu llenase todo. Un espacio para compartir esos Billeticos, esas poesías que nos conmueven. Las que hacen a cada día ser más bello y único, las que nos ayudan a caminar y nos reconfortan llevándonos a ese lugar hondo y profundo de nuestro ser. Billeticos para poner en el bolsillo de los demás también. Crear, disfrutar y compartir, tres acciones de las que se alimentará toda esta nueva Casa poética.

Juan nos enseña un montón de cosas. Y para mí todo su predicamento parte de algo que configura el alma de cada ser, su mirada. Aprender a mirar es lo primero que debemos practicar, abrir las puertas confortables de nuestra vida y dejar que todo lo que nos rodea comience a vivir también dentro. La naturaleza, los collados y los sotos, el ciervo y la paloma. A mirar también a los demás. Una disciplina esta de la contemplación que está en la base de toda composición poética esencial, algo tan necesario hoy en día como lo era en la época de Juan, porque pone las raíces en lo que somos, hombres, algo más que ciudadanos, vecinos y masa. Y nos sitúa a los poetas y lectores en el terreno del arte como expresión de la vida.

La Universidad de la Mística con esta nueva Casa continua en su andadura como centro de conocimiento, profundización y sobre todo de vida y experiencia. Y su manera de proceder en cada actividad y propuesta con tanto respeto por todos y capacidad de apertura para cualquier persona, hacen que en esa estrella verde que vemos al lado del Adaja haya la tierra más fecunda para todo esto.

Poder compartir, aprender, encontrarnos poetas, lectores, amigos de la poesía, profesores y expertos, vecinos, abulenses y ciudadanos de todo el mundo, es desde luego un precioso regalo.

Abrimos la Casa del Poesía Juan de la Cruz, el día 15 de noviembre a las 19,30 h, con la presentación y coloquio sobre un poeta muy especial, Daniel Faria, una de las voces mas sorprendentes de la poesía portuguesa actual. Con sus poemas llenos palabras rasgadas, llenas de mística cotidiana. Versos que nos acompañan en esta nueva andadura: hombres que son como lugares mal situados…

 

 

 

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Ejercicio de amor

Vacaciones en el campo, meditando con San Juan de la Cruz en familia

A mis hijos Santi, Brianda, y Mencía

Llegan los días de vacaciones y desde hace ya muchos años, nos dirigimos al campo cargados de chanclas de agua, bañadores, cremas protectoras, partituras, libros, cuadernos, perros, piensos, cajas para recolectar frutas,… Mas que ir al campo, lo que realmente hacemos es volver a él. A nuestra verdadera casa.

Este año decidí llevar sólo un libro, y dejar que nos acompañara en el verano, me refiero al Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz. Quería leerlo en profundidad tomando tiempo entre cada palabra, dejando que cada una volara por donde quisiera.

Desde hace años, cuando mis hijos invitan a algún amigo a pasar estos días con nosotros, siempre saben que tienen que pasar por una especie de rito familiar, leer para todos en voz alta y lentamente el Cántico.

¿Adonde te escondiste,

Amado y me dejaste con gemido?,

como el ciervo huiste,

habiéndome herido,…

Comencé a seguir al santo en todas las cosas que iba entendiendo y aprendiendo: lo primero quizá fue el descubrimiento del fondo profundo de cada palabra. Cogerla, abrirla y dejarla libremente volar. Abrir las  Sagradas Escrituras por donde va planeando, y ver  sorprendida que por donde viaja es por mi interior.

Como en tantas cosas de la vida, la naturaleza y su contemplación nos empujan a comprender de manera intuitiva y sensorial. Una tarde iba dando un paseo en medio de una ladera llena de mentas florecidas, el sol iba ya cayendo y un montón de mariposas volaban alrededor. Una de ellas, bellísima estaba posada tranquilamente sobre una ramita. Me quedé mirándola tanto rato que pensé en hacer una foto para recordarla. Y no se movía, estaba allí, la tomé en mi mano,  se veía como una joya exquisita. Estuvo un momento y luego majestuosamente, al menos para mi, se marchó volando. Sentí que lo que nos cuenta Juan tiene mucho que ver con ella, que el instante que estuvimos juntas fue suficiente para recordarlo, que para disfrutar una mariposa, su colorido , su planeo sobre las mentas, tienes que estar también tu en el suelo, con una actitud de contemplación y espera. Dejando que vaya sola volando por ahí.

Y es curioso cómo somos:pretendemos siempre referir lo vivido a los esquemas mentales que sobre cada cosa de la vida tenemos. Usamos los mismos adjetivos: bella, multicolor, suave, elegante, tierna, y dejamos cada experiencia dentro de esas coordenadas. Hacemos lo que ella no hace, quedarse encajada en un lugar. Ella, lo que hace es volar, y dejar que mi mirada en ella descanse y se maraville. Había leído siempre al santo de manera muy poco intuitiva, y vi que cada una de las cosas que pone te llevan a dejarlas volar libres y ver por donde planean, lejos de moldes de cualquier tipo.

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Que una lectura te rompa los moldes de tu pensamiento es algo muy potente, sobre todo si ya tienes unos años.Y esto siento que ocurre cuando esas palabras lo que hacen es reforzar el verdadero sentido de la libertad interior. Así pasa cuando te acercas a Juan y vas poco a poco dejando libres los pensamientos que bajo su lírica tan brillante, se esconden. Tengo esa sensación de que todo por dentro de mi es ahora una especie de puzzle y que estas lecturas lo han llevado todo  bajo una lengua de aire a volar por ahí. Es ese vientecillo que sopla dentro de nosotros el que nos voltea y el que en determinados momentos va componiendo cada pieza casando con las demás, provocando que sintamos a veces que todo lo planea así y que nuestra existencia está trabada, que en cada momento ocurre aquello que quiere que ocurra. Es complejo todo, pero a la vez es así y configura el vuelo al que a veces se nos empuja, como a mi este verano en medio de la vida familiar, las cosechas, las cacerolas llenas de pisto, y las largas charlas al fresco.

Desde que leo a Juan tengo esa sensación de ser realmente un ser valiente. Es como si él, al desmontar todo mi mundo interior con su palabra, me diera la valentía que muchas veces he creído no tener. Nada amarra a nadie que no se deja atar, sobre todo porque es en el fondo de su ser espíritu y amor, habitado por él, el Amado de cada uno de nosotros y se nos da así, lleno de luz interior.

Las vacaciones siempre son momentos para el crecimiento personal, nuevas oportunidades de descubrir otros mundos, paisajes, terrenos, personas, y también son únicos para emprender con valentía estos viajes interiores, yendo de la mano de amigos como Juan que no nos dejan solos nunca. Él en vida fue un verdadero maestro de vida espiritual, que acomodaba el camino en la vida de la fe a cada persona, a su paso y velocidad, a su distinto paisaje interior. Solía meter en los bolsillos de sus amigos pequeños papelitos con dibujos que les hicieran reflexionar, versos llenos de amor y pasión hacia su Amado Jesús, pequeñas notas muy personales y basadas en cada ser. Él que recorrió miles de kilómetros por los pedregosos caminos de España andando a pie y descalzo, cuando después de una larga caminata llegaba al convento que lo acogía, volvía agotado pero feliz a irse al campo que rodeaba el lugar para encontrarse con el amor, tomar fuerzas y sobre todo para mirar dentro de sí la gruta oscura habitada que hundía su ser en el cielo mismo de su Señor.

Como el ciervo huiste,

habiéndome herido;

salí tras ti clamando,y eras ido.

Los días despojados de rutinas, dejando sencillamente a las horas que vayan pasando se convierten en un verdadero remanso de vida. Veo cómo me complico muchas veces con cosas, sentimientos, actos que lo único que hacen es enredarme y que en estos días, leyendo a Juan descubro donde está la fuerza liberadora de todo: descubro que está en mi, en vosotros, en cada uno de nosotros, en el interior. Esta dentro pero está escondido, y para encontrarlo tenemos también nosotros que escondernos, …. escondernos dentro de nosotros. Ahora el silencio y la paz de estos días ayudan mucho a caminar por este nuevo camino interior, y le pido a la vida que me ayude también a encontrar todo esto en el ritmo diario lleno de trabajo, preocupaciones y horarios. Porque es allí donde está realmente el suelo de este lugar interior: la vida de cada día, como dice Juan, al final  nos van a examinar sólo del amor.

Espero que estas vacaciones familiares os llenen hijos de energía y de paz, que quede en vosotros el poso de la naturaleza hermosa y vigorosa que se os regala en cada paso. Leyendo a San Juan encontramos, hijos, el camino a casa. Siempre encontrareis allí el camino, dentro de vosotros.

Os dejo una música mágica y divina, de Brahms, nota a nota, sonido a sonido se va posando en nuestro corazón. En la interpretación de un grandísimo pianista, Arthur Rubinstein.

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VEN, VIVE CONMIGO,…

Ven, vive conmigo , y sé mi amor

y probaremos todos los placeres

que producen los bosquecillos, las colinas y los campos,

el bosque, o las montañas elevadas.

 

Y nos sentaremos en las rocas,

y veremos a los pastores alimentar sus rebaños,

por rios poco profundos, por cuyas cascadas

pájaros melodiosos cantan madrigales.

 

Y te haré una cama de rosas

y un millar de ramilletes frangantes

una gorra de flores y una túnica

todo bordado con hojas de mirto,…

Cristopher Marlowe

El pasado fin de semana si cogías un coche para desplazarte desde Ávila hasta Arenas de San Pedro, te encontrabas en un momento sumergido en una estampa del pasado, rotunda y dinámica, la trashumancia de las vacas que de Extremadura subían a los frescos pastos de Castilla. Subiendo el puerto al ritmo de los rebaños, sentías que el coche con toda su tecnología, tenía que acomodarse al paso de las vacas, y el motor parecía rugir como un mamífero mas.

La Sierra oscura del invierno se llena en estos días de luz, con los piornos florecidos, las flores silvestres de los barbechos, las praderas encharcadas que este año están mas secas de lo normal en estas épocas, los ríos y arroyos bajando entre rocas, espumeando el ambiente con su movimiento.

Parece que entras así de golpe a una parte de tu pasado que aun está viva y que te pide a golpe de cencerro que la protejas como parte de tu patrimonio, la Trashumancia, y que en ella descanses un rato. Hubo hace siglos un poderoso grupo de personas que unidas bajo el nombre de la Mesta, eran una de las organizaciones mas poderosas del país. Parece que procede etimológicamente del adjetivo mixto que significaba mezcolanza, personas de muy distinto tipo social y laboral formaban parte del mismo, de señores a medianos propietarios, aristócratas ricos y eclesiásticos , ganaderos pequeños y pastores. También puede proceder del vocablo bereber mechta, es decir las majadas invernales del ovino.

Esta asociación en Castilla tuvo mucho poder, incluso llegaron a tener la jurisdicción legal desde el reinado de Alfonso X que puso estos privilegios en 1273, en las manos de sus administradores, que se comportaban como verdaderos alcaldes.

Los caminos por los que atravesaban el territorio, las cañadas siguen tan marcadas en el territorio, con unos derechos sobre el mismo claros y rotundos, que hacen que ahora, muchos siglos después, incluso en esta época de las comunicaciones rápidas por medio del coche y el ferrocarril, sigan manteniéndose, y puedan ser las “autopistas” de las vacas que por ellas estos días se mueven.

Está la sierra preciosa, los ganados se mueven en la cañada conducidos por las caballerías, y los pastores pese al esfuerzo de las largas caminatas, vuelven a su verdadero oficio, y disfrutan.

La belleza de la sierra ha llevado desde hace siglos también a cantar todas estas cosas, dando cuerpo a un tipo de poesía que es la pastoril. Lo idílico del paisaje en primavera, ha llevado desde siglos a idealizar la vida en el campo. La sierra llena, con su capa de colores, habla en la boca del poeta de la belleza de lo natural, desde que el griego Teócrito creara este género poético, donde los personajes son pastores que buscan en la naturaleza el consuelo para sus males. El paisaje pasa de ser el fondo de la historia contada, a irrumpir como el protagonista, dando cuerpo al tópico del “ locus amoenus”. Virgilio cantó estos versos, y el Renacimiento castellano continuó en su rastro, con Garcilaso de la Vega.

Reconozco que esta “evasión pastoril” siempre me ha encantado. Sé de la dureza de la vida al aire libre, de las noches a cielo raso, el dolor de los pies desgastando sandalias, la soledad y el aire racheado , la lluvia, la nieve y el pedrizo. Las tormentas, las plagas y el desapego de los pastores de sus familias, compartiendo el tiempo con su ganado y el cielo que sobre ellos sienten que se cae. Releo poesía pastoril como esa tan bella de Christopher Marlowe(1564-1593) el eterno contrincante de William Shakespeare, que dice esto de “ ven, vive conmigo y sé mi amor,/ y probaremos todos los placeres/ que producen los valles, los bosquecillos, las colinas y los campos,/ el bosque , o la montaña elevada,/….y te haré una cama de rosas,…”

Estaba estos días metida en estos versos, recitando a la vez el Cántico Espiritual de nuestro paisano San Juan de la Cruz, viendo cómo estos idílicos paisajes son el fondo y el protagonista a la vez de mi propia vida y de la existencia de todos nosotros. Que todos los hombre somos realmente animales gregarios, y nos gusta vivir así. Que seguimos a los pastores que divisamos en nuestra cañada, y que esto que parece ser nuestra salvación y felicidad puede, y es a menudo, el pozo amargo de nuestra existencia. Pastores que guían pero a veces nos preguntamos que hacia dónde nos llevan y la revisión de los objetivos y metas nos dirige aquí o nos saca de allí. Decía San Juan a quien quería escucharlo que la mirada de Dios es el amor, ese pastor de las almas, mientras atravesaba media España a pie, calculan de mas de 35.000 kilómetros recorrió en su vida. Aquí está sin duda el filtro por el que pasar a cualquier pastor que aterrice en nuestras vidas. Un filtro llamado amor.

Realmente la actualidad tan llena de despropósitos, violencia, y terrorismo a veces no nos deja ver el fondo de la vida, de la nuestra, que en estos días se pinta con los colores de la primavera. Y sobre las rocas que berroqueñas se dibujan en el horizonte me gustaría recitar así en voz alta, “oye pastor, … vive con nosotros, y sé por favor nuestro amor”.

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 29 de junio. 2017

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¿A donde te escondiste?

Taller de meditación con flores y música sobre el poema de San Juan de al Cruz ” Cántico Espiritual”

El pasado martes 4 de abril desarrollamos una actividad con flores, música y poesía muy especial en el Monasterio de San Francisco. Dentro del marco de la Exposición ” Los ojos del corazón” que está abierta desde el día 1 al 15 de abril de 2017 en el Centro de Interpretación del Misticismo de Ávila, en su Museo de mística.

Llevaba mucho tiempo con la idea de poder realizar algún día algo así, con música en directo que fuera, junto con las flores naturales, vehículos en un viaje mas contemplativo que propiamente meditativo. Dejar que las palabras de Juan nos llevaran y hacerlo en grupo, compartir con otros esta experiencia. El taller se desarrolló para 20 personas, y con la técnica de Ikebana fueron realizando sus arreglos dentro de todo lo que sentíamos sensorialmente, la música, el olor de las flores, su tacto. Abriendo en ello los sentidos, los interiores, como dice el titulo de la Exposición, ” los del corazón”.

La tarde en Ávila estaba primaveral, con los prunos florecidos y las primeras cabezas de león saliendo en las praderas. Fui en los días anteriores seleccionando todas aquellas flores que considero que tienen que decir algo al corazón y que andan muy bien de la mano de las palabras de Juan: brezos, narcisos, tulipanes, guisantes de olor, claveles de poeta, lilums, astrantias, delphinios, acónitos, claveles, crisantemos, ranúnculos, celosías, escalas,anémonas. Con ramas de magnolia, esparragueras Spengueri, eucaliptos, helechos, musgos, hojas de salas. También había rañas de  cortezas, piñas, tramas de ciruelos, mimbres.

La musica fue sublime. No sé cómo agradecer a la pianista Adela Ochadiano y a la soprano María García el concierto bellísimo que nos ofrecieron. Una música que se constituyó en la verdadera voz que nos guiaba y nos transportaba a otro lugar en la limpia coloratura de María. El ” Aria di Chiesa” de Alessandro Stradella, ” Caro mío Ben” de Giuseppe Giordani,  ” Domine deus” de Vivaldi y para finalizar, Ridonami la Calma de Paolo Tosti y el Ave María de Schubert.

Fuimos dejando que todo nos fuera llevando y los arreglos florales comenzaron a levantarse. Cada uno de los participantes hizo suyo un trozo del Cántico de San Juan y todos ellos, una vez terminados y colocados allí en el escenario, junto con la música, levantaron el Cántico desde el corazón de todos los que allí estábamos.

Un momento inolvidable, en el que vamos caminando por nuevas formas de expresión y de vivencias de lo natural. En los que dejamos que el momento nos sorprenda, sabiendo que lo que vivimos es algo mas que la suma de las partes y de los elemento que allí teníamos. Hay algo mas, un lugar mágico al que nos llevan, a cada uno al suyo propio, y que todos juntos levantados en flores parece que nos dicen hondamente que la mística, como experiencia de lo espiritual está viva, y que sólo tenemos que disponernos, abriendo los sentidos, con un corazón anhelante que diga de forma profunda…¿ Dónde estás?, para poder sentir que el momento nos mira, y el espíritu se llena de paz y de armonía. De sensaciones que desde luego sentimos como regalo, como parte de la hermosura viva de lo creado.

Agradezco desde estas líneas a la concejala de cultura del Ayuntamiento de Ávila,  Sonsoles Sanchez-Reyes esta oportunidad,  a Juanjo Barcenilla y a Adela y María nuevamente mi agradecimiento total. A todos los que levantasteis juntos este poema con flores, el poema de amor mas bello de la historia. Mil gracias a todos.

La inscripción para el curso será donada a la Cruz Roja en su dedicación a los Refugiados de la guerra de Siria.

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Como las avenidas de las aguas

 

Vivimos en unas sociedades llenas de ruido. Y no somos conscientes del lugar que ocupa en nuestra vida, en nuestras propias personas. Ruido lleno de músicas, radios tronando por todas las esquinas, casas llenas de televisores, redes sociales que enmarañan hasta las horas de sueño. En este nivel de ruido vamos sobreviviendo, y nos adaptamos a él de tal manera que nos provoca hasta “síndrome de abstinencia” no tenerlo. Siempre tiene que haber algo sonando cerca.

Curiosamente todo este planteamiento llena mi pensamiento desde hace unos días cuando vi las imágenes del encuentro de los dos presidentes de EEUU y de Alemania, Trump y Merkel. Entre ellos apareció un muro , y eran incapaces de comunicarse. La diplomacia, la buena educación, la cordialidad, se vieron pisoteadas por lo que quería decir el silencio que se creó. Un momento duro, lleno de intransigencia, de posturas diferentes sobre aspectos de economía, política y sociedad. Todos sentimos este frio glacial que lanzaron desde los medios de comunicación .

Llamamos silencio a muchas cosas. Estar sentado con alguien al que tengo muchos reproches que hacer por su conducta y pensamiento como en el caso de los presidentes, es un tipo lleno de violencia. Es un silencio lleno en el fondo de palabras como puñales. También hay otros tipos, entre los que destaca el silencio forzado del que no tiene a nadie con quien compartir de veras su vida, el del que se encuentra incomprendido o perdido dentro de su casa. El silencio de la cárcel, la física y la emocional.

En 1951 uno de los músicos mas brillantes y llenos de personalidad de la historia de la música europea, Federico Mompou publicó su primer cuaderno de “ La Música Callada”, una serie de cuatro libretos que le llevarían casi veinte años terminar, y que es su obra mas personal . Quería Federico crear una música que fuera la voz del silencio, entendido este como lugar donde viajar a la esencia de la vida, avanzando en la dualidad entre notas-sonidos y silencios, dejando que estos últimos fueran los protagonistas. La descomposición de cada momento desde lo sonoro hasta el silencio, el espacio que hay entre los sonidos se constituye en el protagonista. Aterrizó en la poesía y pensamiento de nuestro santo Juan de la Cruz, viendo cómo esos lugares llenos de silencio eran realmente el suelo en el que como hombres debemos vivir, creciendo en lo que somos, en el espíritu que nos define como personas: como las avenidas de las aguas…

Silencio y ruido, una dualidad que se nos impone muchas veces, que dejamos que acampen en nuestra vida sin poner ninguna objeción. Llenar cada espacio de nuestro día de ruido hace que cale al interior, y tenemos problemas de concentración, falta de creatividad, atrofiando la sensibilidad, dejando a otros el protagonismo de nuestra psique.

La búsqueda del silencio, no el impuesto a la fuerza por condicionamientos vitales, implica tener un impulso personal e intransferible de búsqueda de nosotros mismos. Un silencio lleno de “ música”, lleno de todo aquello que nos rodea y que espera que con nuestros sentidos seamos capaces de percibir, la belleza, la tersura, el sinuoso camino del viento, la campana sonando hacia el infinito, la bruma que sobre la hierba se queda pegada al amanecer. Y este nuevo silencio requiere, si queremos avanzar en él, que nos desprendamos de todo, hasta de nuestras expresiones de lo que sentimos a la manera común, avanzando por caminos nuevos, únicos, los de cada uno. Así a Mompou, pianista supremo con 18 años, alumno de Gabriel Fauré en el Conservatorio de París, amigo de Ravel, admirador de Debbusy y de Messiaen, la música hasta entonces escrita se le hizo una montaña a la que no quería ascender. Lo suyo era “ desarmar” para poder construir algo que tuviera que ver sólo con lo experimentado a nivel sensorial por él, no nacía de dentro sino que le caía a veces a deshoras desde fuera, en su silencio ese lleno de vida, luz, armonía y lenguaje.

Muchas veces cuando analizo comportamientos como los de los presidentes de dos potencias del mundo hace unos días, me pregunto hacia donde avanza la civilización. Ya en el s. XVI hubo un hombre que desmontó todo lo que se oía, para con las mismas palabras y el mismo idioma, contar la verdad, la que habitaba en su silencio tan fecundo. Llegó a decir que lo que estaba allí es para el disfrute del hombre, el suyo, el mío, el de todos. Se crea para cada uno, y la percepción de esta “ hermosura” como expresión de todo este silencio tan lleno de música, nos arrebatará el espíritu, nos absorberá en ella haciéndonos parte de su verdad, nos transformará en su mismo principio, haciéndola crecer en nuestra vida.

Sentirnos orgullosos de nuestra historia y cultura, de esta ciudad castellana tan llena de belleza, también ha de tener como trasfondo el pensamiento y la mirada de nuestros místicos. Sentirnos así vecinos de Juan en este camino del silencio fecundo, y darlo a conocer a un mundo hiper desarrollado técnicamente pero lleno de ruido, de malos modos y de prejuicios.

Decía Mompou en una de las ultimas entrevistas que dio a un programa de TVE que tenía una parte de su “ Música Callada” como sintonía, “ la mejor palabra, es la no dicha”, la música mas bella es la que escuchas cuando dejan de sonar los sonidos mas sublimes. Mompou y San Juan, siglos que se unen en un mismo camino.

Silencio, soledad muy sonora, llena de vida “ cómo las avenidas de las aguas es el rugido y bramido de mi alma” (Cantico Espiritual),

Os sugiero una música para estos días,” La Musica Callada” de Mompou, en la interpretación del pianista ruso, Arcadi Volados. Os dejo este documento en video de una interpretación del propio Mompou al piano.

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 23 de marzo. 2017

 

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El mar en Castilla. Un paseo por La Moraña en Ávila

La Moraña es un territorio abulense muy parecido al mar. Abierto de par en par sobre un cielo azul que se desploma sobre campos arados que salen de barbecho a cada poco.

Y es un mar completo no sólo en su fisonomía de firmamento pegado al suelo duro de Castilla, sino en su historia, en su arte y en su pensamiento. Las carreteras que lo recorren junto con la red de caminos y sendas, trazan sobre la superficie un dibujo como de venas , como si toda ella fuera una mano abierta y plana .

 

Coger el coche en una fría mañana de enero y dejarse caer por ahí, es una aventura llena de interés, sentirse parte del paisaje, sujetando el cielo, y abriendo el espíritu. Entiendes así de manera muy personal, que esta tierra haya sido siempre así, que deambularan por estos caminos místicos como Santa Teresa y San Juan de la Cruz, o como el judío Mosé de León, autor de El Zóhar o “Libro del Esplendor”, que fue el introductor de la Kábala en Castilla. Místicos cristianos y judíos junto con los islámicos como El Mancebo de Arévalo. Todos ellos como caminos que han surcado los mares del pensamiento y el espíritu, dejando su poso hasta nuestros días.

Así cuando llegas a la Iglesia de San Juan Bautista de Narros del Castillo, entrando por el recinto amurallado que como cinturón rodea el espacio, lleno de cuarcitas con sus restos de talla del Paleolítico, vas poco a poco aterrizando en el verdadero rostro del lugar. Y el planeo visual sobre el mismo nos deja sin respiración por lo increíblemente bello de su construcción, las proporciones, los ábsides ladrillo a ladrillo construidos con primor, el artesonado que sobre los muros del templo descansa en su esplendor.

Al entrar en la iglesia, tuve la sensación de que sus elementos y características que la embellecen se encuentran dentro de este mar profundo y ancho de miras que es esta zona de la provincia. La expresión de esto en diferentes soportes artísticos, arquitectura, escultura,… literatura como los tratados del Mancebo de Arévalo:”Tafsira”, “el Sumario de la relación y Ejercicio Espiritual” y “el Breve compendio de nuestra Santa Ley y Sunna”. Es el mas importante autor de la literatura aljamiada, que era de contenido islámico, escrita en castellano con grafía árabe. Me di cuenta de que la belleza del templo, las airosas proporciones , el aire que con la luz bañan cada rincón pertenecían a esa España mixta y variopinta que ha forjado nuestro espíritu y se ha quedado tallado en la arquitectura . El artesonado mudéjar mas bello que podamos contemplar nos deja sin respiración. Las paredes están pintadas con imágenes de personajes que bien pudieron ser los constructores de todo, con sus gorros típicos, con verdaderos retratos en sus rostros. Ahí estaban nuestros antepasados, subiendo en fresco las escaleras de la torre del campanario. Y en sus palabras , las del Mancebo parece que comienzan a hablar :”Señor, dad a mi lengua y-a todos mis mienbros i sentidos corporales una perfeta i santa continençia. Señor, dadme pureza, desnudeç, i libertad enterior, y-entendimiento, i íntimo recoximiento….” Humanismo y pensamiento, como recién salido de la boca de Juan o de Teresa.

Los estudios nos muestran que este autor nació en Arévalo y recorrió desde aquí muchos lugares de España, siendo probablemente arriero o comerciante. Recibió en Zaragoza en 1534, el encargo de escribir las nociones musulmanas mas básicas que se estaban perdiendo desde la conversión forzosa al catolicismo. Este libro es la “Tafcira”, donde el autor muestra su gran formación humanística con términos en latín, y con ecos en sus obras de La Celestina, y la Imitación de Cristo de Kempis. Curiosamente las citas sobre el Corán son menos completas. En un momento dado, nos cuenta su proceso de conversión al Islam, ya de adulto, y cómo fue ampliando sus conocimientos en sus viajes. Tuvo seguramente que huir de la Península después de dar a conoce su obra, usando las redes secretas de los moriscos. Debió escribir un texto sobre esta aventura de su fuga, pero no se ha conservado.

El retrato de este pensador y escritor morisco, parece que nos pone en hechos vivos lo que en la iglesia de Narros vemos. La fusión de las religiones, del pensamiento de diversos colores, la destreza manual, el arte de las proporciones, levantándose en esta comarca abulense tan especial. Vemos cómo es difícil ir diseccionando con un bisturí, en nuestro pensamiento, qué es cristiano, qué es musulmán, judío, morisco, mudéjar,…porque todo se argamasa como la muralla de cantos del recinto, en una especie de turrón de historia amalgamada. Esto es lo que hay debajo de nosotros, en nuestra historia, mestizaje y fusión, como todo mojado del mismo cielo que pinta cada momento. Como todo sumergido en este mismo mar.

Así decía Antonio Machado en un poema que leo al llegar a casa:

“ Desnuda está la tierra,

y el alma aúlla al horizonte pálido

como loba famélica. ¿ Qué buscas,

poeta, en el ocaso?

Busco el mar de Castilla, que por estas llanuras, se ha recostado.

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 26 de enero. 2017

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Insulas extrañas

Ínsulas extrañas

 

El pasado día 12 de diciembre se desarrolló en el Auditorio de San Francisco un nuevo encuentro poético musical con San Juan de la Cruz, en la sala pequeña con cubierta estrellada y las paredes recubiertas de madera. La imagen sanjuanista elegida, las ínsulas extrañas, allí parecía reflejada, la forma casi de isla, la música rebotando por las paredes que reflejaban imágenes azuladas, dando a todo una profundidad de mirada.

Alumnos de CITeS , músicos y poetas interactuando, creo que creamos un momento lleno de poesía, en su sentido mas vital y vivo, moviéndose y haciendo presente al Santo de Fontiveros de una manera muy diferente a la académica y de biblioteca.

El acercamiento a la obra de San Juan, debe ir envuelta con experiencias artísticas que estén vivas, porque así la lectura profunda de lo que nos dice encuentra su verdadero campo abierto, su lugar en la expresión artística.

Un 3 de diciembre de 1577, con la detención del santo en la casita de la Encarnación denominada “ La Torrecilla”, su posterior ingreso en la prisión del convento del Carmen justo en el lugar de la muralla donde la vista se perdía desde su casa, y su traslado a la diminuta celda de Toledo, se cerró temporalmente la puerta a la vida activa del santo, a su tarea pastoral, de acompañamiento espiritual de monjas y seglares, de ayuda a la Santa en su tarea de reforma del Carmelo, y se abrió otra ventana nueva, la de la creación. Dentro de la celda- prisión, donde no podía casi ni moverse, con un ventanuco abierto arriba a las inclemencias del tiempo, sin papel ni pluma, pudo crear la obra poética mas bella de la historia de la literatura de todos los tiempos, “ El Cántico Espiritual”. Hubo por tanto un proceso íntimo y humano profundo previo a la cárcel, donde sin duda, Juan se encontró absorto en la belleza de todo lo Creado, y no sólo lo disfrutó y se maravilló, lo hizo suyo tan profundamente que ya nada, ni nadie pudo quitárselo. Así dice “ Míos son los cielos, y mía la tierra; mías son las gentes y míos los pecadores, los ángeles son míos, y la Madre de Dios es mía,… y sólo para mi”. Experiencias profundas en la naturaleza y comunión con ese Creador de todo al que conoció tanto, que se atrevió a llamarlo Amado. Oh Amado las montañas, los valles solitarios nemorosos, las ínsulas extrañas, ….”

Cuando analizamos todo lo que hay detrás, sentimos realmente emoción por vivir en el lugar donde él vivió, Ávila. Todo lo que experimentó en los años en la Encarnación, los paseos al borde del Adaja, las excursiones a los collados y montañas graníticas de mas allá de los Cuatro Postes y las estribaciones del Amblés, las nieblas pegadas en las copas de los fresnos del Soto, el cielo azul sobre la atalaya, …. Todo esto configuró el sustrato del Cántico, así lo he reflexionado algunas veces con el pintor Díaz-Castilla. Ávila estaba sin duda dentro de toda esa maravilla creada que lo subyugó, que fue realmente el flotador para no enloquecer. Ávila entendida como lugar de encuentro con el Amado, mientras su vida activa como fraile y sacerdote continuaba, en confesiones, celebraciones y clases, levantando con su esfuerzo la nueva espiritualidad que con Teresa estrenaban.

Y esta idea creo que si la hacemos nuestra, en la vida diaria acercándonos a la naturaleza de manera contemplativa nos muestra el camino de la Creación, y comprendemos cómo él la recreó tan bellamente y sentimos que nos empuja a caminar por ahí. Acercándonos a sus palabras como él se acercó a la naturaleza y absorto se encontró con el Amado. Recreamos su creación al leer sus cosas desde la hondura de nuestra vida de hoy. Las recreamos cuando tenemos ese deseo de poner en pinceladas, versos, escritos, flores, fotografías lo que vemos dentro de nosotros bajo la sombra de lo que él nos dejó. Y así el proceso continua, y entramos en la misma dinámica creadora, cada uno desde su propia manera de ser y de expresarse. Dejamos a un lado, aunque reconozcamos su valor para ir con las armas del conocimiento, lo académico, y nos hundimos en lo que hay en el fondo y que empuja a las artes a recrearlo, cuadros, partituras, poemas.

Ínsulas como la de ayer, llenas de color azul, y el movimiento circular que las envuelve, como un aire, también ya nos va a envolver a todos los que tuvimos la suerte de estar allí. Realmente nos extrañábamos como islas de lo que sentíamos, la palabra de Juan rebotaba en los espectadores, y se hacía palabra en el verso de los poetas. Y todos volvíamos una y otra vez al Cántico, y él nos lanzaba en circulo sobre nosotros a la naturaleza. Lo Creado se recrea así una y mil veces y dentro de cada uno de los que avanzan en este camino, se recrea, dentro de su interior, como su propio patrimonio, a veces toma forma de palabras, de siluetas, de tonalidades, sutiles detalles que se configuran como un todo lo vivido.

Como recitó María Ángeles Pérez López en un haiku : En el silencio,/ diecisiete gorriones,/ alzan el vuelo. El planeo sobre el Cántico y las palabras de San Juan que nos envuelve y nos lanzan a volar.

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 15 de Diciembre, 2016

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MISERICORDIA EN FLORES. Diseños florales del Congreso teresiano. 2016.

CONGRESO INTERNACIONAL ” MISERICORDIOSOS COMO EL PADRE” Universidad de la Mistica. CITeS. 5 al 11 de septiembre 2016. Ávila.

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Poder utilizar las flores y todo lo natural para poder expresar ideas, sentimientos y oraciones es algo que realmente me impresiona cada día mas. Creo que aportan a las palabras un trasfondo grande y profundo que hunde sus raíces en nuestro interior. Entran a formar parte de lo vivido como las raíces de las algas en una aventura de buceo al fondo de una charca. Te abrazan, y sientes que ya no puedes quitártelas de encima.

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Estaba este verano descansando en el campo.  Y así como otras veces,  el volver a vivir de manera sencilla con mi familia y en pleno contacto con lo natural desataba un motor de energía creativa, y mis libretas se llenaban de escritos, poemas y dibujos, este año no ha sido así. Todo lo que me impresionaba mas profundamente sentía que estaba en mi interior, en lo mas hondo  y  que era incapaz de crear algo distinto, sólo quería estar ahí , sentada sobre cualquier lugar con los ojos casi cerrados, porque lo verdaderamente único ya estaba dentro. La observación pasaba muchas veces del exterior hacia mi, miraba dentro y me quedaba maravillada con todo. Sin palabras, así me quedaba. La brisa que pasaba, estaba dentro, el canto de los pájaros, el lento caer de alguna hoja, el alborotado crujir de las chicharras en las horas de calor,…todo iba pasando sobre el silencio que se llenaba de sonidos y de vida. A oscuras.

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Sin palabras la anfitriona

El invitado

y el crisantemo blanco

Oshima Ryota ( 1718-1787),… este haiku venía una y otra vez como un eco sobre la superficie de mi memoria, como en ondas sobre el agua,… sin palabras,…

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Así sentía  que los diseños del congreso que estaban en mi mente,  tenían que mostrar un poco este proceso también. Esto se añadía a todo lo trabajado antes de haber venido  al campo, a todo lo compartido con los organizadores del congreso. Tenía que mostrar de manera clara el regalo que sentimos simplemente con vivir. El sentirnos acariciados, en medio de la naturaleza que con sus brazos abiertos, con su eco infinito no sólo nos acoge sino que con sus manos-raíces-ondas-olas penetra dentro de nosotros e inunda nuestro estanque interior. Lo trascendente de la existencia, de la nuestra en flores; el regalo de la fe, de sentir que toda esa hermosura creada en un momento dado, se comienza a levantar dentro de nosotros, cuando somos conscientes de que esto es para nosotros. Ya no somos sólo los que nos maravillamos de lo creado, las montañas, los ríos trotando, el tembloroso color de un pétalo mojado,  somos lo creado, participando de su belleza y valor. Y en este descubrimiento, sentimos que nuestras rodillas tiemblan. Adoramos todo y somos y así nos sentimos, adorados.

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En este momento, podemos cerrar los ojos y la meditación de convierte en nuestro equilibrio vital.Volvemos al estanque este, el rincón del mar, la charca, el canal del riego, la acequia, el río en crecida, el agua que brota de la fuente, y así, cada día. Y damos las gracias al sol que se columpia sobre la superficie del agua, al viento, al aguacero, la nieve y la ventisca que  hace florecer nuestro ser. Equilibrio y silencio, al encontrarnos en nuestra verdad, y ser capaces de ver también a los demás en su belleza, lejos de artificios, y ropajes sociales.

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Mi meditación en estos días de descanso se ha ido muchas veces al lado de mi amigo Juan de la Cruz. Me he sentido tan acompañada, tan cercana con él, desde que he leído sus cosas profundamente, en silencio, dejando que el tiempo se resbalara en cada palabra,… y ya no puedo dejar de hacerlo. Le decía,! oh, Juan, amigo!,  como tu, necesito también salir por ahí para sentir en el campo que Dios se manifiesta en mi vida, que Dios está vivo y me abraza, que su santuario está ahí, y que sólo ahí entre los árboles, y los peñascos, las cortantes, y los prados le encuentro, y va poco a poco entrando tan dentro que luego ahí se queda. Araña de raíces mi charca, enturbia cada momento y lo convierte en verdadera vida agreste y rica. Y así es posible, !Oh Juan!, que cierre los ojos, en mis días de descanso, y haya mas naturaleza dentro de mi interior que fuera. Y te pueda entender mejor, cuando estabas en aquella minúscula celda húmeda y salvaje y vivieras a la vez  en medio de la naturaleza mas bella jamás creada, el escenario del amor sublime del Cántico Espiritual. Humanidad descarnada, bajas pasiones en los que te humillaban, envidias, rencor, junto con el amor mas sublime que en tu  estanque florecía, y la Hermosura de lo creado sólo por amor y en amor conservado mas allá de los limites del tiempo y del espacio.

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Misericordia,….. meditaba, para llevar mis diseños florales a un proceso mas depurado tras este verano. Misericordia,….. esto es así.

Y la necesidad de parar un poco en nuestra vida para recoger este regalo que nos cae como gotas cada día, calando nuestra existencia. Gotas llenas de vida y de verdad.

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Agua y vida que se nos regala y nos cala y cae sobre nosotros. Eso es para mi la misericordia, lo que he intentado mostrar con flores en este Congreso. Y cada gota de vida que cae, mas que resbalar sobre la piel, se hunde dentro, y lleva en si un momento vivido y el germen del amor ya para siempre. Germen, y raíz, que todo lo inunda. Porque en estas cosas el tiempo se dilata, de manera sorprendente. Tenía todo que caer, ser etéreo, lleno de vida. Y todo quería mostrarlo para todos los que fueran y vivirán estos días en la universidad de la mistica, en flores.

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Dalias y crisantemos, flores flotantes, flores del amor. Me fui al estanque de este precioso haiku,… sin palabras,… repetía,… sin palabras,…. porque realmente así sin palabras nos quedamos. Si Invitado,… sin palabras. Un haiku de una poetisa probablemente de una casa real japonesa del s. XVIII. En estos días se ha vuelto a decir algo que ya sabemos pero que es importante no olvidar: que todo se basa en un encuentro, que hay un Invitado, y de ahí arranca esta historia que desde luego, desde la fe es una historia de salvación. De mi salvación también , ahí está lo impresionante. Ahí están mis raíces agarrando fuerte el momento.

 

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Para poder realizar este diseño de gotas que caen llevando vida natural, he utilizado unas bolas transparentes con flores de Crisantemos uniflor Anastasias, de colores, y Dalias dentro. Estas bolas permiten poner un poco de agua dentro y así se comportan como pequeños floreros flotantes. Los colgamos de una estructura en forma de bola de hierro que habíamos pintado de blanco.

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Un elemento que quería destacar en el lenguaje era el de la alegría. Creo que cuando decimos misericordia y amor, junto a estos dos términos decimos siempre alegría, nos sentimos amados, aceptados, perdonados,…. en casa, acogidos,… y la manera de desarrollarlo fue con bolas de colores muy alegres que colgamos entre las flores. El resultado fue muy colorido. Lo pusimos a la entrada del CITeS para dar la bienvenida a todos los participantes y amigos de esta casa. Las flores naturales son estupendas para esto, siempre son las mejore anfitrionas que podamos imaginar !!!

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Si, El Invitado

Y el crisantemo, la dalia, el gusano, mis hijos, el chapoteo

tanto amor que no cabe en la superficie lisa y profunda

del mar cuando sobre la charca se posa.

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Y el Congreso iba de misericordia, y de cómo nosotros también queremos y debemos seguir en esta estela, dejar que el agua fluya, la onda, la luz, el color. Si recibimos tanto dejar que de nosotros también se transparente algo, que algo caiga también. De ahí que el segundo montaje floral que diseñé estaba en la puerta del auditorio, y era parecido al anterior pero su lectura era muy distinta. Las bolas también caían, lo hacían de ramas de encinas cargadas de líquenes plateados con grandes y preciosos Crisantemos Anastasias  colgando de colores luminosos pero las bolas estaban hechas de musgo natural, con todo el lenguaje de vida natural y frescura.  Y aportaban agua y humedad al arreglo y soplaban sobre nosotros su suspiro, y encima de las flores pusimos unos preciosos helechos que pintamos de color blanco con unas pinturas especiales, para aportar ese mensaje de raíz que acoge, que queda grabada, que da profundidad a la mirada,… Aquí quise mostrar un poco nuestra aportación en el movimiento de la misericordia , casi un baile y cómo tenemos nosotros también que llevar el paso, bailar, dejarnos llevar, enseñar a los demás, disfrutar, aprender, compartir,… Y flotando sobre la fuente de granito del CITeS pusimos un grupito de flores que completaban muy bien todo el conjunto.

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En el escenario del auditorio pusimos un grupo de maderas recicladas, que después de estar una mañana con paciencia colocando y pegando, conseguimos dar la forma de una barca. Contamos con la ayuda del p. Jairo Gomez o.c.d. y de la cantante colombiana Dayana Gomez que estaba en esos días en Ávila para cantar y colaborar en el Congreso. Allí en el suelo dimos forma a la barca lentamente los tres. Simbología bíblica, barca de pesca, bellas  flores, iglesia constituida por pescadores, flores como medusas recién pescadas, las Anastasias,  complementadas con los Amarantos verdes que parecían como redes de pescar. Pusimos unos faroles allí en la orilla, llenamos todo de veletas para que en los momentos orantes el escenario tuviera una iluminación mas tenue y especial.

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En la capilla de la Santísima Trinidad, donde se celebraron muchas ceremonias, misas y conciertos, hicimos unos arreglos con maderas en colores naturales. Nuevamente me acordé de San Juan cuando cogí unos palos de madera de deshechos y realicé una cruz sencilla.

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Una semana con conferencias de grandes profesores, pensadores y estudiosos de todo el mundo, mesas de debate, encuentros  con personas de otras religiones. Conciertos, momentos de tertulias, compartiendo en fraternidad. Se desarrolló el II Festival de música mistica y religiosa, dirigido por Giuliana Cesarinni

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Todo lo que hemos oído y vivido cae sobre todos. La suerte de contar con un lugar así como esta universidad que apuesta por este tipo de encuentros que aportan tanto al hombre de hoy tan necesitado de nuevas palabras y que encuentra en los místicos un paisaje nuevo y lleno de interés por el que transitar en su vida.  Un remanso en sus palabras, un estanque profundo en sus testimonios y vidas. Pero sobre todo la dicha de saber, que esto que cae, ya estará siempre con nosotros, si realmente los sentidos del alma los tenemos abiertos para recibir lo que es nuestro, para coger nuestra herencia verdadera. Asi sabremos cual es nuestra casa, y sólo con cerrar los ojos podremos volver a ella, buceando, sintiendo como las algas de lo vivido, nos golpean,sintiendo que no,…. no hay palabras.

El Invitado se encuentra allí, ….y allí sentimos que hay crisantemos blancos, blancos como una flor.

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Sin palabras, la anfitriona,

El invitado

y el crisantemo blanco

LA música de todo esto ,…Nuestro invitado y Pastor , …  la Cantata BWV de Bach 85.

A disfrutar !!!!

Ich bin ein guter Hirt,
ein guter Hirt lässt sein Leben für die Schafe.

Yo soy un buen pastor,
un buen pastor da su vida por las ovejas.

 

Eventos

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CÁNTICO ESPIRITUAL 3º Congreso Internacional Sanjuanista

Este año llega a la Universidad de la mistica el esperado congreso internacional sobre la obra cumbre de San Juan de la Cruz, ” El Cántico Espiritual.

Durante una semana expertos, profesores, alumnos, estaremos involucrados en la obra sanjuanista mas conocida y admirada. Charlas, conferencias, coloquios, talleres , conciertos, organizados dentro del marco de la Universidad de la mistica CITes de Ávila.

Un momento para aprender, compartir y disfrutar con toda la belleza de esta obra, dialogando con ella y con otras personas venias de todas las partes del mundo.