Los chorros del mundo

El último poemario del gran poeta Jose María Muñoz Quirós es un trabajo lleno de lirismo y de belleza. En sus poemas, muchos de ellos breves, las palabras llevan al lector  de la mano, viajando con él por la India.

Varios son los viajes que ha hecho por este país milenario, y allí ha llevado su palabra y la de otros poetas españoles, fundamentalmente a los místicos, a Juan de la Cruz. Un país que adora a nuestro Santo, que deja que dialogue con Rabindranath Tagore.  Parece que nos demuestra que sus poemas allí también encuentran su lugar.

La luz, nos comentaba Jose María, nada mas llegar ya me cegó, es como si esa quemazón fuera creando por dentro un Vinculo, que ha cambiado su vida. La actitud de búsqueda y de apertura hacia lo hondo de si mismo, lleva al poeta hacia un lugar dentro de si, lleno de luz, como los prismas de una pirámide de cuarzo.

Los ojos de los niños, las flores, los olores, esa sensación de vértigo y de unión, hace que allí el poeta encuentre a cada poco su palabra, y que vaya dando vida a una sucesión de versos como del aire, sutiles y llenos de sentido.

Las sombras se pueblan de niebla, el cristal tiene heridas,  las palomas se enredan entre las lineas de las citaras al borde del río. Se va quemando lo quemado en el preludio del sueño.

 

Cubriéndome de flores

 

Abrazando ese riego de toda claridad que enternece

el árbol donde un rayo de plenitud me alcanza.

Está hiriendo la sombra su caudal

escondido en los chorros del mundo

Un sol tenue penetra por las ramas del alba.

Los niños cantan.

Tagore se adormece frente al cielo en la tarde.

La vida se asombra en el jardín

donde las rosas tiemblan.

Y es así, parece que allí ha encontrado ese Vinculo con si mismo, y se ha mojado profundamente, como un hombre que bajo una  ducha se baña, viendo como todo aquello le va calando, con ello crea, sueña, dormita, ora. Los chorros del mundo que hacen a las palabras deambular por otras sendas.

Un poemario precioso. Enhorabuena Jose María

Siempre que tengo ocasión de hablar con alguien no dejo de ir al terreno de la poesía porque siento que es algo más que una expresión en palabras del alma de cada uno: es una invitación a desarrollar lo que como hombres nos define, la sensibilidad, el pensamiento, el conocimiento y el arte. Una posibilidad de desarrollarnos de manera más profunda que la simple educación académica, cívica o festiva. Reflexión vital que va siempre de la mano del deseo de compartir cada verso.

Leo mucho a Juan de la Cruz sus poesías y sus cosas. Y me impresiono al ver que en Ávila nos encontramos con él a la vuelta de cada esquina. Aparece la ciudad en el fondo; los años en la Encarnación con Teresa unieron sus vidas, sus almas y su obra, como se ve en la sintonía tremenda entre ellos, esas poesías que parecen haberse compuesto entre los dos, y que así lo fueron. Permitirme que grite algo que me hace mucha ilusión: ¡Ávila es también la ciudad de Juan, el poeta más sublime de todos los tiempos! … ¿Y no tenemos ni un templo dedicado a él?

A veces la vida te da una oportunidad que es un regalo bellísimo, en este caso la creación de una Casa de la Poesía en la Universidad de la Mística, una casa de Juan de la Cruz, su casa aquí en su ciudad. ¡Qué impresión, abrir el próximo día 15 de noviembre a las 19,30 sus puertas! Podremos así encontrarnos con él, con su sublime obra, con todas sus enseñanzas y sobre todo con su confianza en nosotros, su mirada ilimitada en el hombre y la expresión de su alma. En su casa hecha de palabras y de versos, luz del sol, cristalina fuente, llena de praderas florecidas.

Cuenta el padre José Vicente Rodríguez, uno de los mayores expertos en Juan de la Cruz que nuestro Santo escribía poemas para personas concretas, en relación con ellas y su vida, y después de conversar juntos y de conocerse, metía en su bolsillo un billetico con un poema para que estos versos le abrieran a ese amigo las puertas de su propio corazón, para que las rumiara en silencio muchas veces. El testimonio de una hermana María de la Cruz es tan bello como el poema que Juan escribió para ella y que se acaba de conocer tantos siglos después: “Si de mi baja suerte,/ la llamas del amor tan fuertes fuesen,/ que absorbiesen la muerte, y tanto más creciesen,/ que las aguas del mar también ardiesen”

Cuando comenzamos a plantear esta nueva Casa de la Poesía, este lugar de Juan, queríamos que su espíritu llenase todo. Un espacio para compartir esos Billeticos, esas poesías que nos conmueven. Las que hacen a cada día ser más bello y único, las que nos ayudan a caminar y nos reconfortan llevándonos a ese lugar hondo y profundo de nuestro ser. Billeticos para poner en el bolsillo de los demás también. Crear, disfrutar y compartir, tres acciones de las que se alimentará toda esta nueva Casa poética.

Juan nos enseña un montón de cosas. Y para mí todo su predicamento parte de algo que configura el alma de cada ser, su mirada. Aprender a mirar es lo primero que debemos practicar, abrir las puertas confortables de nuestra vida y dejar que todo lo que nos rodea comience a vivir también dentro. La naturaleza, los collados y los sotos, el ciervo y la paloma. A mirar también a los demás. Una disciplina esta de la contemplación que está en la base de toda composición poética esencial, algo tan necesario hoy en día como lo era en la época de Juan, porque pone las raíces en lo que somos, hombres, algo más que ciudadanos, vecinos y masa. Y nos sitúa a los poetas y lectores en el terreno del arte como expresión de la vida.

La Universidad de la Mística con esta nueva Casa continua en su andadura como centro de conocimiento, profundización y sobre todo de vida y experiencia. Y su manera de proceder en cada actividad y propuesta con tanto respeto por todos y capacidad de apertura para cualquier persona, hacen que en esa estrella verde que vemos al lado del Adaja haya la tierra más fecunda para todo esto.

Poder compartir, aprender, encontrarnos poetas, lectores, amigos de la poesía, profesores y expertos, vecinos, abulenses y ciudadanos de todo el mundo, es desde luego un precioso regalo.

Abrimos la Casa del Poesía Juan de la Cruz, el día 15 de noviembre a las 19,30 h, con la presentación y coloquio sobre un poeta muy especial, Daniel Faria, una de las voces mas sorprendentes de la poesía portuguesa actual. Con sus poemas llenos palabras rasgadas, llenas de mística cotidiana. Versos que nos acompañan en esta nueva andadura: hombres que son como lugares mal situados…

 

 

 

Una de las cosas que mas sorprende de nuestra Santa es su espontaneidad. Era de esas personas que rápidamente decían lo que sentían, como una especie de grifo abierto de si misma. Un día de 1576, un 13 de diciembre, mandaba desde Sevilla a Toledo una carta a su padre del alma, fr. Jerónimo Gracián. Y nada mas comenzar lanza así este chorro de agua: !Oh ,qué buen día he tenido hoy, que me ha enviado el padre Mariano todas las cartas de vuestra paternidad!

Y hago mío este entusiasmo en mi caso por ella, por Teresa, por tener noticias suyas. “ha tenido mucha caridad en decirme la sustancia de las cosas que pasan. Estamos muy grandes amigos”.

Y es que vivimos en un gran día con Teresa, ahora que pasan los actos y festejos y nos quedamos solos con ella, leyendo sus cosas y nos impresionamos a cada poco con su actualidad.  Para mi lo mas sorprendente de su mensaje es su visión del hombre y cómo nos explica todo esto a base de imágenes tan bellas que tienen un valor que va mas allá de lo estético y aterrizan en la dinámica de la propia vida.

Dice Teresa que el hombre es un jardín y a mi con esta imagen ya me tiene ganada. Así me voy viendo con pozo, huerto, paraíso. Mi alma de jardinera se siente a gusto, siempre he creído que los hombres por dentro tenemos que ir trabajando mucho, para sencillamente sacar lo mejor de nosotros mismos. Para Teresa somos un campo abierto de posibilidades. No un hombre, sino todos hombres tenemos este interior, pese a nuestra vida, actitud y obras. El cultivo del alma en Teresa es abrirse a aceptar y recibir al otro, a los demás mediante la amistad, en un esfuerzo humano de cooperación. Una aventura, un nuevo reto que nace cada día en los demás, pero, y esto impresiona aún mas, Teresa ve todo como un regalo, un “don”,mas que en una conquista personal en la que nos empeñemos. Así esa preciosa expresión de dejarse hacer.

Para Teresa cada hombre es también un castillo, una Ávila amurallada por dentro. Una fortaleza habitada por un Huésped misterioso que nos habita y que hace que el cielo que vemos azul sobre las almenas, comience a estar en nuestra vida cotidiana, ese cielo en la tierra.Es un castillo interior, que a pesar de todos su tropiezos y deslealtades es capaz del Dios que lo habita, de ese Dios de las Caballerias, “ jamás nos acabamos de conocer sino conocemos a Dios”.Aparece así Teresa conectada de manera profunda con el hombre de hoy en día que gasta su dinero en libros de autoayuda, que busca un sentido a su vida, que sondea la espiritualidad de las religiones en busca de si mismo. Pero Teresa lo tiene claro, tenemos ese castillo y lamentablemente está casi siempre en guerra civil. ¡Y tenemos que aprender a vivir en las trincheras muchas veces! Es un lugar tan variado y con tantos matices como los lados de las pirámides de un diamante puesto a la luz, con tantas moradas y habitaciones donde vivir. Un castillo de cristal, donde se une la claridad y el misterio, la conciencia transparente, el reflejo del mundo, la huella de Dios en medio de cada uno.

El hombre de Teresa es también un gusano, pero no como algo asqueroso sino como un ser en transformación, porque vive bajo el calor de la gracia santificante. Se nos habla en sus escritos de muerte y de destrucción, pero también de vida y de hombre nuevo. La mariposica que nace tiene alas, inocencia, mansedumbre, belleza y libertad para poder ir sobre el mundo, atravesando barrancos, motines, noches y mares.

El hombre, todo hombre es para Teresa un amigo intimo. Su vivencia de la amistad empujó su vida y esto fue forjando su pensamiento y su reforma. Somos hombres porque tenemos la capacidad de dialogar, somos amigos porque ponemos esto en marcha a cada poco. Una amistad que requiere de intimidad, mas allá de las redes sociales, buscamos el roce, el cariño y la caricia de verdad. Sin esta intimidad, no hay crecimiento personal. Ella que reforzó la clausura haciéndola mucho mas robusta, es la persona que mas defiende la amistad y la ternura como motores del crecimiento personal. Queriéndonos en lo que somos, respetando nuestra vida y decisión. El Amigo de Teresa, en el que mirarnos, como ese ser íntimo que nos da la vida con su confianza en nosotros, que nos conoce y nos respeta. Nos abre por dentro para completarnos en verdad, liberando la ansiedad y construyendo nuestro interior en el suelo de la paz, en un deseo profundo de transcendencia.

Esta amistad es un regalo, toda amistad verdadera lo es, buscando al otro, dando siempre el primer paso, acercándonos de corazón.

Puedo así terminar con las mismas palabras de la carta a Gracián: Estamos muy grandes amigos, y me encanta recibir vuestros mails, saber de vosotros, buscar el lugar, quedar e ir así avanzando por la vida, en esta suerte de vivir en la ciudad, en el castillo. ¡Oh, qué buen día he tenido hoy, Teresa de Jesús!

 La belleza y el recuerdo

Cuando el otro día paseaba por la abadía de Burgohondo, disfrutando del paisaje y del lugar, me acordé de otra abadía por donde he estado veraneando: La Abadía de Tintern, de William Wordsworth. Unos días paseando por sus páginas, por sus versos, disfrutando de sus palabras y adjetivos. Creo que no exagero en esta comparación, los lectores entramos tanto en lo leído que desde luego tenemos la sensación de vivir ratos mas o menos largos por allí. Unos rincones, lugares, abadías por donde ya podremos volver en nuestra memoria. Y esto es uno de los mayores regalos que tenemos al leer, la larga agenda de casas y lugares, paisajes en los que vivimos sólo abriendo otra vez las páginas de un libro.

Pocas presentaciones puedo hacer de William Worsworth (1770-1850), creo que es tan conocido como admirado. Sólo unos versos de la Oda a la Inmortalidad han empujado a miles de espectadores a ir a ver la famosa película de Elia Kazán interpretada por Natalie Wood. Aquellos versos que dicen

“aunque nada pueda hacer

volver la hora del esplendor en la hierba, 

de la gloria en las flores, 

porque la belleza sólo subsiste en el recuerdo.

Worsworth es un poeta romántico inglés que tiene un sello muy especial: su intima relación con la naturaleza. El nudo entre nuestra mente y lo natural se va atando a medida que nos adentramos libres de prejuicios en todo el mar de hojas, paisajes con rocas, ríos que se desploman y puestas de sol que rompen el cielo con sus colores.  La palabra Romántico, referido a este momento cultural, es una de las mas incomprendidas y poco conocidas en su realidad. Tal y como comenta Gonzalo Torné, hay que situar su concepto lejos de desahogos sentimentales, empanadas místicas, y emociones en bruto. No, no es el Romanticismo Walt Disney, ni nada parecido.

El poeta y con él sus lectores, podemos desde su aportación poética y su mirada, estar en la naturaleza, contemplarla y escribir sobre ella desde nuestro propio mundo interior que completa lleno de belleza todo lo natural, lo que con los sentidos exteriores podemos apreciar de manera positivista. Empieza un nudo de unión entre el hombre, su interior y la naturaleza, en la que ambas partes van creciendo y lo que resulta es algo tan poético, como vital y sublime.

William definió la poesía como “un desbordamiento de sentimientos poderosos, recordados en tranquilidad”, la lectura personal en ese binomio interior que lo ata con el paisaje, la naturaleza, la belleza y la vida.

Creo que estas reflexiones, al margen de su interés poético y cultural nos vienen muy bien hoy en día. La naturaleza no es sólo algo que está ahí, para admirarla, su influjo dentro del hombre es tan grande, que sigue creciendo dentro de cada ser, en todo este mundo natural que cuando lo recordamos con tranquilidad, aparece. No es algo de fuera de la ventana, es el suelo de nuestro interior y refuerza además lo mas bello que tenemos como hombres, nuestra capacidad de recrear aumentando muchas veces la belleza natural que con el filtro de personas tan especiales como Wordsworth se refuerza.

“vivimos gracias al corazón humano

gracias a su ternura, sus alegrías y sus miedos,

y el soplo de la más humilde de las flores puede ofrecer

pensamientos que a menudo encuentro demasiado profundos para desgarrarlos.

La abadía de Wordswoth va caminando en este terreno, sembrado de grandes sentimientos batidos por vientos huracanados, los campos regados por el rio Dye.  La relación con la naturaleza surgió en Wordswoth  en su infancia y juventud, cuando recorría el campo buscando señales, siguiendo el rastro sonoro de cada palabra, de cada sentimiento, de cada impresión. La naturaleza se presenta como otro organismo que al hombre le cuestiona a cada poco, le subyuga y con él termina fundiéndose en algo mas, en ese sustrato del que se nutren los artistas, en el que viven las palabras de los poetas que hablan desde el corazón. Un corazón, el suyo, un bosque que se levanta,

Bosques jamás tocados por la muerte,

que subsistirán mientras la muerte exista.

Desde luego que hay un resplandor en la hierba, muchas veces mas fuerte en un poema que lees tranquilamente en un sillón de casa, donde la naturaleza sobre tu interior se desploma, cayendo a peso sobre ti, que impresionado fijas la mirada y con el bisturí diseccionas palabras, vas avanzando así, verso a verso. El regalo de viajar a tantos sitios, al leer con pasión, al buscar pistas en un libro.

 

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ÁVILA, PATRIMONIO MUNDIAL.

Días después de la visita del rey Felipe, hay una palabra que sigue sucintándome muchas cosas: Patrimonio. Tal vez porque desde hace ya mucho tiempo siento que su significado me envuelve, probablemente por la suerte de ser abulense y haber tenido toda mi vida esta ciudad en la pupila y en el corazón. Patrimonio habla de posesión, englobándonos a todos, a la humanidad entera, pero sentida de manera única por cada uno, al ser propiedad del alma que la lleva en su interior.

El verbo envolver creo que expresa muy bien todo esto y está en la línea de la definición que sobre Patrimonio hace la Unesco, al hablar de ella mas que como un producto o un proceso de algo, como un caudal.

Vivir aquí, es saber desde niño qué quería decir Unamuno con unos versos que recoge Jacinto Herrero “En Ávila: sin ira”, “tú me levantas, tierra de Castilla/ en la rugosa palma de tu mano/ al cielo que te enciende y te refresca/ al cielo, tu amo”

Y al hablar de corriente, de flujo dentro del concepto Patrimonio, sumamos a los monumentos de piedra, las iglesias, palacios y casas, la muralla, el roquedo sobre el que se alza, el cielo que termina y eleva el espíritu hacia arriba, que nos hace vivir con otras miras. Los restos del Ávila romana, los verracos de los castros en parques y puertas, todo el patrimonio arqueológico que hay que cuidar.

 

Entiendes viviendo aquí, o sólo paseando un día de verano entre las calles y las almenas, la mística de Teresa y el alma sublime de Juan, su poesía, su obra y todo su predicamento de amor. La corriente envuelve el cielo y lo llena de luz y de sonido, en las partituras de Tomas Luis de Victoria, en sus motetes y misas, mientras construye catedrales también en el aire, en el cielo, hechas de sonidos, de polifonías, etéreas y místicas también.

La corriente que envolvió a Mari Díaz haciendo de ella la santa de la calle, de la tribuna de San Millán, de los pobres de solemnidad, de los sacerdotes, de San Juan de Ávila que en ella encontró apoyo y amistad. La misma fuerza y empuje de Guiomar de Ulloa, su amistad generadora de entusiasmo, de alegría, oración y determinación.

El concepto Patrimonio, engloba también todo el mundo vegetal, los negrillos que al morir van borrando con su silueta el patrimonio inmortal de Ávila, de la del alma y que sentimos que se escurre año tras año como el agua en el fondo de la pila de lavar. Los alhelíes de la muralla entre piedra y oquedad, los setos de boj y las grandes rosaledas que recordamos brillando sobre la muralla, con todo su esplendor. Los liliums conventuales, la menta y la mejorana, el roquedo de genistas silvestres de los descampados, el agreste cantueso y la descarada amapola de los sembrados, las avenidas de tierra rastrillada de los parques, los árboles que desde las misiones vinieron en barcos desde la otra parte de mundo hasta aquí.

Reconstruir todo este jardín que tenemos en el recuerdo vivo, es también objeto de atención en esta declaración de la Unesco. Porque los monumentos de piedra se levantan sobre un suelo de verdad, con su belleza de barros y de plantas y resiste con dificultad, en la mayoría de los casos con mucho dolor, las pavimentaciones artificiales que convierten calles y plazas centenarias en pasillos de centro comercial.

La cultura también engloba esto, y sólo desde el amor hacia la naturaleza, los jardines, cada planta y cada flor podremos avanzar en un mundo mas sostenible y sensible, donde todo esto tenga cabida, al menos en planteamientos políticos que enraícen con lo que los ciudadanos tenemos dentro de la mente y sobre todo en el corazón.

Viendo el acto desde la televisión llegó un momento que por dentro sentí que aquello no representaba todo esto. Quizá por este sentimiento de que el patrimonio es de todos y es algo que fluye envolviendo la ciudad. Sólo desde este sentimiento hondo y de manera personal, podremos ir viviéndolo aquí, sintiendo Ávila como nuestra casa y cuidándola, orgullosos de ella. Faltaba en la foto de la Santa el negrillo y la tierra por donde pisó Teresa, por donde jugaba con su hermano Rodrigo. La música de Victoria y los poemas de Juan.

Pero hay algo que engloba este concepto de Patrimonio que va aun mas allá proyectando su mirada hacia el futuro con la raíz en el presente: nuestra aportación a la ciudad, la historia, la cultura, el arte, la jardinería, el arte floral, la poesía.  Es Patrimonio de todos esa Ávila que vive tan bella y rotunda en nuestro interior, por la que trabajamos, por cuyas calles vamos a pasear, a trabajar, en cuyas plazas han jugado nuestros hijos, como hicimos nosotros y toda la larga cola de nuestros antepasados. Y en esto está nuestra corresponsabilidad como ciudadanos, aportar a nuestra Ávila del alma, todo lo que podamos, sepamos y tengamos la oportunidad de hacer. Así iremos poco a poco pagando esta larga deuda vital con esta ciudad, al ser tan afortunados de haber nacido aquí y vivir dentro del reflejo del cielo que sobre el suelo de cada rincón se pinta, en este fluir envolvente que vemos que es nuestro Patrimonio del alma. Tu me levantas Ávila en tu rugosa mano castellana, al cielo que te enciende. Al cielo, tu amo.

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 24 de septiembre. 2018

Nueva propuesta de la Universidad de la Mistica, CITeS de Ávila

Poder levantar lugares especiales donde encontramos, y construir algo nuevo con palabras, sentimientos, expresiones, vida, amor, es lago que hace a la vida ser mucho mas interesante de lo que es. Lugares donde compartir la pasión por las palabras.

La creación de esta nueva casa de poesía dentro de la Universidad de la Mística, CITeS,responde al deseo de poner las primeras palabras o versos a un nuevo poema.

El poema de la existencia de Dios sobre la que se mueven los hombres de todas las edades. Una realidad tan poderosa que escribe en el alma de cada ser, que le hace estremecerse y a la vez le lleva a gritar profundamente su verdad, la cristalina fuente que ve precipitarse en su interior.

 

Y todo se desarrolla en el interior de cada persona en un proceso dinámico y abierto, en la que esa piedra, la propia experiencia, va cayendo, y se imprime en el suelo, en el  cielo que se comienza a reflejar, en los eriales secos de julio, en el canturreo de los mirlos del paseo. Un proceso hecho con palabras, que como mariposas se van posando por ahí, que toman la forma de versos, estrofas y canciones.

 

La experiencia de vivir siempre ha llevado al hombre a sentir un deseo imparable de cantar, de comunicar lo que ve, siente, anhela, sueña. El deseo de compartir dejando que las palabras comiencen a volar a otros lugares, a las otras moradas íntimas del corazón de los demás.

 

Se plantea pues un nuevo espacio de poesía donde compartir versos, conocer la trayectoria y expresión de los poetas místicos de todos los tiempos, entablar vínculos de amistad con poetas actuales. Con amigos, artistas, lectores, escritores, religiosos y seglares. Abriendo una nueva casa donde encontrarnos, donde hallen también su lugar los jóvenes poetas, los escritores que viven en sus conventos, en la clausura. Donde puedan compartir aquellas personas que llevan años guardando sus poemas, donde sencillamente se reciten y se dejen volar entre las paredes de esta casa. En libertad, respeto y fraternidad, sin ningún tipo de juicio o de criterios de valor.

 

Una casa donde se deje a los versos cruzar el umbral de nuestra casa, biblioteca, banco del parque, celda del convento, aula de universidad.

 

Un espacio  vivo y una poesía mas viva aún.

 

Una casa que tenemos que llenar con nuestras aportaciones y trabajo, aunque sabemos que en el fondo será ella, como criatura nueva y libre, la que nos irá susurrando, gritando, lanzando toda su retórica de palabras y versos.

 

Una casa que ahora está preciosa porque es nueva, como un campo sembrado a punto de enraizar, un momento único para plantearnos soñar, y vivir. Y abrimos un periodo de reflexión sobre ella y os invitamos a todos a colaborar en esta nueva aventura poética y vital.

 

Un espacio para el encuentro, donde ir cruzando entre nosotros palabras y versos, donde poner en poemas la vida, donde avanzar por nuevas formas de expresión poética con otras personas.

 

Una casa poética, para la poesía y los poetas.

 

Planteamos una serie de actividadesa desarrollar dentro del marco de la cátedra:

 

  1. Conferencias sobre poetas actuales o de otras épocas. Místicos, aventureros, constructores de un universo poético, buscadores de la belleza. También versarán sobre algún aspecto poético concreto, sobre temas concretos, sobre la primavera o el verano, sobre la luz, el agua, la nieve. …
  2. Coloquios con recital de poesíasobre algún tema, poeta, poemario o algún tema de actualidad. Una actividad que busca tener un eco de difusión en los medios de comunicación local, y de las redes sociales.

Nuestras primeras propuestas se orientan hacia un coloquio sobre San Juan de la Cruz su poética dentro del contexto de su vida y obra, y su lectura hoy en día.

Otro sobre el poeta portugués Daniel Faria, con una obra poética pequeña pero muy personal y llena de lirismo.

También planteamos un coloquio sobre la obra de Jacinto Herrero, poeta abulense muy reconocido y lleno de personalidad poética.

  1. Creación de una red de comunicación entre poetas, lectores, amigos de la poesía, críticos de literatura, editores, … Mediante una cuenta de correo electrónico. Nudo & red.

Aquí nos pueden mandar sus poemas todas las personas que quieran formar parte de esta casa de poesía y no pueden hacerlo por la distancia, o por otras cuestiones personales. Podemos recitar sus versos en nuestros encuentros y compartirlos en este Nudo & red con los demás habitantes de la casa de poesía.

  1. Reuniones periódicas entre poetas y lectores de poesíaen un espacio de poesía nuevo. Con la actividad “Un poema & un café”. Un espacio distendido y amigable que sirva de plataforma para fomentar la amistad entre poetas, y como base para proponer juntos nuevas actividades para fomentar la comunicación entre personas, la poesía y el arte. Una propuesta que se plantea con la dinámica de un club de lectura pero siempre abierto a todo el público. Encuentros de poesía entre amigos. Un poema & un café
  2. La elaboración de unas guías de lecturas poéticascon el fondo de la biblioteca CITeS. Donde se vayan conociendo y dando a conocer poemarios. Incorporando nuevos poemarios al fondo de la universidad.
  3. La creación de un centro de contactode los poetas con editoriales, festivales poéticos, enlaces de poesía, librerías.
  4. Creación de un espacio de presentación de nuevas criaturas poéticas.Donde los poetas puedan presentar sus poemarios, exposiciones, muestras, expresiones de su palabra.

 

 

 

Una casa con un montón de nuevas propuestas que se van a ir levantando sobre una construcción tan etérea como poderosa, la que crea cada palabra.

 

PALABRAS, que son una forma de expresión y van surgiendo desde dentro, conectando los limites que hay entre tu y yo.

 

PALABRASque nos van llevando. Con las que dormimos muchas noches, las que vamos licuando en nuestro interior.

 

PALABRAS como ladrillos que crean casas de encuentro. Ladrillos del cielo, del terciopelo del envés de una hoja de roble en primavera, del vuelo de las libélulas sobre las mentas. Ladrillos y casas etéreos, pero tan certeros como rascacielos, tan rotundos como cavernas llenas de musgos, tan suaves como la espuma del mar.

 

PALABRAS, que nos dejan expresar nuestra vida, pensamiento, ilusiones. Palabras que como regalos se visten de papel de colores y de lazos de cordón.

 

Caminar por sendas mojadas nos permite recordar a Juan, y bañarnos en esa cristalina fuente que tras la piedra se va despeñando río abajo. Seguir sus pasos, como huellas en el barro del sendero.

 

PALABRAS que pueden juntarnos.

¡Oh aventura!

Cruzando nuestros versos con lo de los demás, tejemos algo nuevo, una alfombra que puede volar, donde mis palabras, observaciones, adjetivos, … mis colores, canciones y trazos, se juntan con otros muchos y nos unimos en este planeo vital que la luz de la tarde nos presenta.

Canta

la cigarra

a

la

luz

Y

sobre

ella

se

r

e

s

b

a

l

a

 

Nos gustaría saber vuestra opinión para ir entre todos dando forma a esta nueva casa. Sugerencias, ideas, nuevos proyectos, poetas, poemarios… Podéis contactar con nosotros. Gracias!!!

ESTAMOS EN CONTACTO

 

LA CASA DE LA POESÍA ALMA

SAN JUAN DE LA CRUZ

    Alma cristalina fuente

 

DATOS DE CONTACTO

MARÍA ÁNGELES ÁLVAREZ

hola@mariaangelesalvarez.es

www.mariaangelesalvarez.es

 

UNIVERSIDAD DE LA MISTICA CITES

Calle  Arroyo Vacas, 3

05004

www.mistica.es

info@mistica.es

teléfono de contacto. 34 920 35 22 40

Fax  34 920 25 16 94

 

 

 

En verano con los preciosos poemas de Pedros Salinas en el campo

PARA VIVIR no quiero

islas, palacios, torres

!qué alegria vivir en los pronombres!

Quitate ya los trajes

las señas, los retratos;

yo no te quiero asi

disfrazada de otra.

hija siempre de algo

te quiero pura, libre,

irreductible, tú.

 

Sé que cuando te llame

entre todas las gentes del mundo,

sólo tú eres tú.

Y cuando me preguntes

quien es el que te llama,

el que te quiere suya,

enterrará los nombres

los rótulos, la história.

 

Iré rompiendo todo

lo que encima me echaron

antes de nacer.

Y vuelvo ya al anónimo eterno

de la piedra, del mundo,

te diré:

” Yo te quiero, soy yo”

Pedro Salinas

Cuando elegimos los libros que vamos a  leer en las vacaciones no somos conscientes del profundo influjo que algunos de ellos pueden hacernos, sobre todo cuando los leemos en lugares llenos de naturaleza, de silencio de bosque, en medio de la paz familiar, de las tertulias de las noches del verano.

Las poesías completas de Pedro Salinas llevaban mucho tiempo mirándome desde su lugar en la biblioteca de casa, y yo esperaba el momento adecuado  para sumergirme en sus versos tan llenos de belleza y de lirismo. El mismo título del poemario “ la voz a ti debida” define mi actitud ante estas vacaciones. Desde hace un tiempo siento que muchas de las cosas, la naturaleza, la familia, los amigos, la vida en general que me rodea está pronunciada  por otra boca que no es la mía, y que ahí está sin duda esa voz que va cantando todo, que va contándome tantas cosas, con la que descanso y disfruto.

Al comenzar  a leer este poema creí que estaba escribiendo esa voz íntima todo esto sólo para mi, cómo disfrute, como un regalo del verano. El íntimo diálogo se intentificó, como cosido en dos pronombres, las ramas de los geranios silvestres de la reguera que lo cierran todo. Tú y yo.

Desde entonces avanzo con todo esto en mi interior, viendo la vida enmarcada entre estos dos pronombres del verano. Sintiendo que todo, la familia, los amigos, la vida, la naturaleza desplomándose en chorros sobre las rocas, el suave vientecillo que entre los pinos serpentea, las mentas masajeando con su olor los pies, está dentro de ese pronombre que te engloba. Tu, que estás tan dentro, que sólo en mi interior te puedo encontrar, cuando en días de calma y de largos silencios, dejo que todo cese, levanto el pie del acelerador de mi existencia y dejo que sea tu voz la que comience a pronunciar todas las cosas.

Y el aprendizaje de todo es tan grande, siento que mucho mas que todas las horas de estudio, miles de momentos de meditación. Una enseñanza profunda en la que la voz que mueve mi vida, que me empuja a levantarme, a buscar un rincón tranquilo sobre la pradera, a conocer nuevas personas, a compartir aire, vida y esperanza,  siento que está sólo en ti,  a ti está debida.

Esto me deja en otro sitio, un lugar lleno de niebla hasta que sale el sol, un camino del que no sé su trayecto, una vasija de aire y barro que está construyendo un ceramista que vive en un lugar tan lejano como íntimo, Tú.

La poesía que nace del corazón, de los vericuetos por donde se mete, de cada pliegue de arrugas y del suave pálpito de la emoción, tiene todo este cargamento de luz y de verdad, como este increíble poemario de Salinas. Un lugar que es una casa anclada en su corazón, en forma de palabras, de versos que riman, cantarines hasta el infinito. Y siento que quiero vivir ahí también, que la poesía nos permite avanzar por lugares tan bellos como estos.

Quería compartir con todos mi experiencia de verano, y dar las gracias a esa Voz  que sobre la atalaya de la palabra Tu , habita en mi corazón.  Un Tu que de repente ha mirado a este yo, que deambulan por la vida, serpenteando. Que me quiere así, no mas ni menos de lo que soy, libre ante todo, con un largo vestido de aire, y una cola espumosa de gotas que el agua al caer suelta.

Tu y yo, realmente siento que el mundo hoy se reduce y vive en esta íntima y a la vez increíblemente extensa relación que abarca toda mi vida.

 

 

Estaba hace unos días tocando en el jardín de casa mi nueva citara salterio. Desde que la tengo y he comenzado a tocar con ella he encontrado un vehículo precioso para meditar, para dar las gracias cada dia. El rezo de la Horas que hasta hace poco no sabía ni qué era, me encanta, porque parece que pone en mi boca palabras mientras va serenando mi espíritu al ritmo de la melodia.

Ponerte así con una citara en un jardín tiene a veces consecuencias, un pajarito desde alguna rama cerca de mi comenzó a cantar, al hacer unos solos tan preciosos, a seguirme y yo a él. Nos íbamos cediendo la palabra y la música fluía  como si los dos leyéramos en la misma  partitura.

Y senti que salía de mis propios pensamientos que muchas veces están encadenados en mi interior. Se ligan unos a otros de tal manera que crean como una verdadera coraza por dentro de nosotros. Nos sentimos comprimidos, abocados a estar bajo su presión. Se siente nuestra libertad aprisionada. Es así complicado saber qué hacer, como quitarnos esa armadura tan pesada para comenzar a vagar por la vida , a volar por dentro, a ser ligeros y libres.

Los pensamientos van encadenándose a medida que nos vamos haciendo mayores, y cuando están fuertes, muy trabados son muy peligrosos, muy dañinos.  Un pensamiento tiene debajo una vivencia, una emoción que ha sido repensada, digerida, vuelta a un plano más de raciocinio. Así cuando  el proceso se completa, consideramos que todo eso razonado es verdad, y unos a otros los pensamientos se arman. El problema comienza cuando esto lo consideramos verdad pura, y comenzamos a dejarla por ahí reinar. Nos lo creemos,vamos por su camino y todo esto nos guia.

Frente a este entramado de pensamientos cabe poco que hacer por nuestros propios medios y en muchos casos se van conviertiendo en piedras tan pesadas que toda onda de libertad en ella queda escrita y subyugada como los círculos que deja el agua cuando en él se va cayendo una piedra, va cayendo nuestro ser, nuestro intelecto y corazón.

Este proceso se acentúa con los años. Los niños tiene con su actitud una tendencia a liberarse de manera sencilla y natural. Los niños saben desde pequeños lo que significa el verbo confiar. Y con esta actitud pueden avanzar tranquilos y felices a lo largo de sus días.  Ahora siento que por ahí debe estar la medicina espiritual para poder quitarnos la armadura que n0s asfixia, en la confianza.

Estaba intentando expresar todo este entramado mundo interior con flores. Usando su poder sobre mi, sabiendo que la naturaleza es mi verdadera maestra. Vi que si dejaba a un pensamiento seguir solo su camino dentro de mi, tendía a curvar su planeamiento y a cerrase. Cogí unas flores de azaleas del color más rosa que había visto en días, y supe que en ese color me quería sumergir a ver qué veía. El disfrute con el chapuzón en sus pétalos fue tal que cuando me di cuenta estaba poniendo sobre la mesa un grupito de flores en forma circular. nada podía haber ahí fuera más increíblemente suave, tierno y bello que todo lo que sentía en este baño de color.

Y pensé, un poco en cómo continuar, cómo dejar también que otras flores, hojitas, ramas, brotes, aromáticas formarán parte de este baño, abriendo el pensamiento que se cerraba. Volví en un momento al ruiseñor y a su canto libre, sobre la tarde, sin partituras y cómo fui capaz de seguirle y de ir esquiando tras su canto con las yemas de mis dedos sobre la citara. De manera intuitiva por primera ver en mucho tiempo fui cogiendo flores y materiales vegetales dejando que uno me llevara a otro sin más cuestiones que la intuición. Y cuando había cogido flores de bugavillas, calibrachoas, ramitas de mentas, flores de lavanda, ramitas de acer palmatus, flores de cebollinos,  cabezas como bolas de gallardas y bayas negras de durillos, todo ello sobre la mesa comenzó a moverse. Vi la armonia, el color tan rico y sugerente que entre todo había creado, las formas que se dibujaban, la preciosa paleta cromática  libre y sin normas que había nacido allí.

Al llegar a casa en medio del sopor de agosto, con todo esto en mi interior y con un puñado de fotos del teléfono, me acordé de un poeta al que leo muchas veces cuando ando en batallas interiores con la libertad. A Federico García Lorca en su conjunto de poemas póstumos recogidos con el nombre “ Sonetos del amor oscuro”. En un momento donde la libertad interior estaba tan atacada,en  la política,  en todo lo vital,en lo religioso, en la sexualiado, estos sonetos son una bocanada de aire fresco. Tan bellos en su forma que muchos investigadores los comparan con los de Shakespeare, con el mismo San Juan De la Cruz. Hablan de amor y de su dolor, de las heridas y las alas, de la búsqueda de lo eterno de la vida y el combate interior que nos lleva muchas veces a agotarnos y sufrir.  Vamos aprendiendo cada día a dejar a los demás, a nuestros amantes, amigos, a la naturaleza, a la vida en cada palmo que nos hablen, que nos manden largas cartas llenas de amor que nos liberen de tanto corsé vital.

El poeta pide a su amor que le escriba

 

Amor de mis entrañas, viva muerte

En vano espero tu palabra escrita

Y pienso, con la flor que se marchita

Que si vivo sin mi quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte

Ni conoce la sombra ni la evita

Corazón interior no necesita

La miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas

Tigre y paloma sobre tu cintura

En duelo de mordiscos y azucenas.

Llena pues de palabras mi locura,

O déjame vivir en mi serena

Noche del alma siempre oscura.

Federico García Lorca

Siento que todo está ahí en la mesa del invernadero, flores, pensamientos que se van liberando, el canto del ruiseñor, mis yemas doloridas sobre la citara, los poemas de Federico, San Juan y lo eterno. Y cómo música de fondo oigo una palabra que se va desdoblando, erigiendo, floreciendo: confianza. Para volver a ser como niños, para volver a mamar todo aquello que la vida nos regala y que no somos capaces de disfrutarlo.

Feliz verano a todos amigos, os dejo este vídeo que he hecho con todo como un pequeño regalo para todos. Me impresiona muchos vuestra presencia en esta casa, en esta página y en todo lo que me transmitís cada día.

 

 

 

 

 

UN CANTO QUE LLEVA UNA CUMBRE FLORECIDA ENTRE SUS MANOS

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Desde hace un tiempo tengo un deseo profundo de cantar. Mas allá de hacerlo en el coche, para ir despistando los atascos y el tráfico, quiero hacerlo en la intimidad de mi vida.

El campo está en primavera reinventándose de tal forma que crees que ya no puede ser mas bello y al día siguiente, al mes, al año vuelve a dejarte impresionado. Siento al ver el verde de los prados que es tan profundo como un mar, y que no puede algo ser mas fresco y tener en si un espíritu mas bello y sublime, cada brizna de hierba, cada pequeña flor, el cardo, la zarzamora, el pétalo de una flor de membrillo que volando sobre el tapiz  del verde se relaja.

Y quiero dar las gracias por todo, de una manera diferente, donde cada palabra, suspiro, pensamiento, deseo se quede ahí, flotando encima de un sonido dilatado que corra sin pausa hasta el horizonte. Un sonido dilatado que haga que todo tenga un momento mas tranquilo, donde pueda descansar cada palabra, donde las deje flotar hasta el infinito, en un viaje que hacia allí también a mi me lleva.

Estaba estos días en casa refugiada del frío primaveral que ataca Castilla, y sobre el escritorio abrí las Poesías  completas de T.S. ELIOT, en la cuidada edición de la Colección Visor de Poesía.

Y allí encontré este poema, frente a él me sitúe de una manera distinta, supe que en sus palabras, imágenes y sonidos quería estar largo rato, que era un canto, como así él lo llama, y que no sólo era suyo, sino que era mío también y que al lanzarlo hacia el infinito sentía que era también vuestro, de todo los lectores. Supe y sé al releerlo, que voy a volver muchas veces por aquí.

CANTO PARA SIMEON

Señor, los jacintos romanos ya florecen en los jarrones y

el sol del invierno baja por las cimas nevadas;

es la terca estación lo que perdura.

Y mi vida es ligera, aguardando aquí el viento de la muerte,

como pluma en el dorso de mi mano.

Polvo en la luz del sol y el recuerdo en rincones

aguardan este viento que sopla en tierra muerta.

 

Cóncedenos tu paz.

Ya hace muchos años que recorro estas calles,

 me he mantenido fiel, he ayudado a los pobres,

he dado y recibido honores y descanso.

A nadie rechacé desde mi umbral.

¿Quien ha de recordar este hogar mío,

y dónde vivirán los hijos de mis hijos

cuando llegue el momento del dolor?

Huirán por un camino de cabras, hacia el hogar del zorro,

Evitando la espada, los rostros extranjeros.

 

Antes que llegue el tiempo del lamento y azote

concédenos tu paz.

Antes de que escalemos la montaña de la desolación,

antes de la hora exacta del dolor maternal,

en este nacimiento que precede a la muerte,

permite que tu Hijo, la Palabra no dicha y silenciosa,

Le conceda el consuelo de Israel

a un viejo octogenario sin futuro.

 

Cúmplase tu palabra.

A Ti te alabarán y quedará marcada

cada generación por la gloria y escarnio,

oh luz sobre la luz, subiendo la escalera de los santos.

No sea para mi este martirio, éxtasis del pensar y del rezar,

no para mi la última visión.

Concédeme tu paz

( La espada se hundirá en tu corazón,

En el tuyo también)

Me cansa ya mi vida y las vidas de todos los que vienen por detrás.

Me muero por mi muerte, por las muertes de todos los que vienen detrás.

Deja ir a tu siervo,

Habiendo visto ya tu salvación.

T. S. Eliot.

En los comentarios de la edición, nos recuerdan que este canto recoge el momento de la presentación del Niño en el templo para su circuncisión  tal y como nos lo muestra el evangelista Lucas 2: 25-34. El anciano Simeon repasa su vida y como canto lo ofrece en las palabras y los bellos versos de Eliot. En ese momento que revisa su vida, donde mira y de deja mirar, donde presiente los dolores como de parto y los ecos de su propio funeral.

Un canto para leer en su partitura original de siglos que vuelan sobre nosotros, para volver a dejar abierto el espíritu a lo que cada momento de la vida nos regala, a sentir la belleza, la paz, el amor, la compasión.

Un canto que arranque desde dentro, nuestra garganta profunda, aquella en la que cada palabra y sonido viene con un girón de piel de nuestro propio interior.

Un canto helado en el tiempo, congelado desde hace milenios, que milagrosamente a veces se va deshaciendo entre los ojos y vuelve a tomar vida, como cada primavera en sus praderas de hierbas y en todo su reino de flores, mariposas, crías de ranas, hojas de higuera naciendo y rayos de luz.

Un canto para sostenerlo un poco mas de tiempo que lo que lo sostienen los sonidos al pronunciarlo, para que pueda concedernos la paz, para que vaya construyendo moradas y casas en nuestro interior. Castillos en el aire, que cada primavera vuelven a levantarse, entre hojas y brotes y soledad.

Un canto hecho de lamentos y de azotes, hecho de rasgones y de cicatrices, ramas resecas, humos que quemaba los montes, fuego que arrasaba el corazón.

Un canto que lleva una cumbre florecida entre sus manos, una palabra que corta la respiración, que quita escamas, que hace rebrotar la savia del interior.

Un canto hecho de palabras, donde empiezan a hacer ejercicio como en un gimnasio. Palabras que quieren aprender a ser mas flexibles, enteras, a flotar mas, a ser mas sutiles, menos tajantes, mas llenas de matices.

Un canto que abra el camino hacia la unión, esa profunda que emprende el cielo con cada hierba y cada flor, rodeándola de si mismo, llevándola por momentos en sus ojos, dejando que se moje con las lagrimas de su amor.

 

La musica de todo este paseo primaveral es esta de Listz, en esta genial interpretación del gran pianista Lang Lang.

Una bellísima pieza para piano, donde las manos se van moviendo, cruzándose sobre las teclas, con una melodía que ya parece plenamente impresionista. Forma parte de un conjunto de tres estudios de concierto S. 144, también conocidos como estudios poéticos. Compuestos entre 1845 – 1849.

 

 

 

Este pensamiento con el que abro mi artículo es de la gran poeta Ida Vitale, de su poema Patrimonio. Desde que ha terminado la Barcelona Mobile Word Congress, tengo como una mala digestión, ¿o será un dolor de cabeza? Y no sólo por el espectáculo lamentable de algunos políticos que nos saben cuál es realmente su lugar en la esfera nacional e internacional, y llevan su mala educación a cualquier parte. Las fotos con esas caras con las que poder escribir una novela de cada una, el rey, Soraya, Ada…parecen tomadas de la Ultima Cena de Milán.

Pero lo que me lleva a este malestar es algo de mucho más peso y que ocupa ya un lugar en nuestras casas, en nuestra cabeza, me refiero a la era digital con todas las innovaciones de los smartphones.

Los teléfonos de ahora son otra cosa, con sus asistentes personales nos van indicando la señalización de un evento, las listas de tareas, incluso las metas. Siri ya forma parte de la familia, y a ella recurrimos para casi todo. Ahora mismo le digo. ¡Oye Siri,! ,¿qué música está sonando ahora?, y me responde al cabo de unos segundos Pagodas por D. Barenboin. ¡Me parece de ciencia ficción!

Ya estamos dentro de la inteligencia artificial, donde los estudios sobre las redes neuronales han entrado sondeando dentro de nosotros, en nuestra psique, deseos, gustos, fobias, placeres, son elementos del estudio.

Mi preocupación es este panorama está del lado de los indefensos, los más jóvenes e inexpertos vitales. Dejamos a su alcance los smatrphones, las tablets y si bien es cierto que algunas aplicaciones desarrollan la rapidez mental, matemática, visual, mejorando el aprendizaje en algunas cosas, hay en todo esto muchas lagunas. Da tanto pánico dejar abiertas las puertas del mundo a unos niños a los que no dejamos ya ni salir a jugar y merendar en el parque más cercano solos. Queremos que lean para educarse mejor, y damos muy mal ejemplo, nuestras casas están barridas de libros, vamos con el teléfono hasta el baño, y pasamos largos ratos incomunicados con los de casa y sobre -comunicados con los de fuera. Se llega incluso a hablar ya de “huérfanos digitales”. Delegando en Siri y en sus amigos a nuestros hijos, como si hubiéramos encontrado nuevas niñeras, me pregunto dónde queda la verdadera educación, la que hace a los hombres ser realmente humanos, me refiero a los afectos, a la línea divisoria entre el bien y el mal, a la belleza de la singularidad que va más allá de los moldes establecidos, al pensamiento crítico.

Tendremos que decir a los jóvenes quienes son los amigos, los verdaderos, no aquellos miles de las redes sociales. Enseñar a vivir de veras, sin necesidad de referir mensajes, de mostrar continuamente quienes queremos ser, y ser quienes en verdad somos, con todas nuestras valías y fallos. Decir a los demás que la conversación siempre está abierta con los amigos, que a cada poco hay que completarla en persona con un café, y así vivir y avanzar por la vida.

Realmente yo soy una persona como dirían los gurús de Barcelona, analógica porque patino mucho con las nuevas tecnologías. Y soy así porque me encantan las agendas y apuntar a mano mis cosas cada día, y poder pasar un rato delante de la agenda de  acuarelas de Edith Holden cada día sintiéndome tan afortunada, viendo cómo en marzo ya despuntan los narcisos y los gorriones comienzan a volar racheando en las ráfagas de viento. Y me empuja a salir al campo, más que a pasear, a vivir.  Me gusta llevar bolsos grandes donde siempre va algún libro, para pequeños momentos de placer y lectura, y libretas donde escribir un poco, acuarelas para garabatear algo… Creo que la vida hay que vivirla desde nosotros, y hacerlo de verdad y de manera radical, como lo hizo Edith Holden que murió joven y recién casada al intentar coger unas flores que nacían y florecían al borde del rio Támesis entre brotes de nogal.

Realmente estoy tan de acuerdo con este poema de Vitale, si, sólo tendremos lo que hayamos dado/ Y qué con lo ofrecido y no aceptado, / qué con aquello que del desdén reduce/ una vana voz, sin más/ ardiente ántrax que crece/ desatendido, adentro?

Un ántrax que crece por dentro, que explota, que bulle, es la vida y toda la emoción por vivir, y la capacidad de amar que tiende siempre a salir. Algo que ni Siri puede vislumbrar de lejos, lo que somos, nuestra alma y nuestro corazón tan sensible.  Y si, sólo tendremos lo que hayamos dado.