» A LO QUE SALGA»

Decidí hace ya bastantes días escribir sobre la lectura, la aventura, el placer, ese mundo que se abre cuando te sientas tranquilamente y comienzas a leer. Y poco a poco, mientras los días iban pasando tenía muchas cosas que recoger y sobre todo en mi mente como si de una biblioteca se tratara, se iban poniendo libro sobre libro una pila muy alta, como esos rincones que vamos levantando al lado del escritorio.

Libros que mas que han sido, tengo que reconocer que son lugares a los que me arrimo a veces. Los leo y vuelvo a abrir sus páginas, buscando ediciones mas bellas, traducciones mas certeras, eligiendo en qué lugar y momento quiero volver a ellos. Algunos, como “Persuasión” de Jane Austen estuvieron en mi bolso durante años, hasta que en otra Semana Santa en medio de unos jardines de arte topiario de una Quinta de Oporto, encontré su lugar, y mientras mis hijos correteaban por allí, comenzó la lectura. Así que creo que comparto con muchos de vosotros esa sensación, que el lugar, influye y mucho en la aventura de leer. Las bibliotecas antiguas como la de la Universidad de Salamanca donde pasé media carrera de historia, me dejó la afición a los libros antiguos, con sus pastas de piel, y el papel ese tan fino que tienes a veces que mojar el dedo para pasar la página.

“ A lo que salga” tituló Miguel de Unamuno un ensayo que estoy leyendo estos días. Una reflexión sobre la lectura, que recalca algo que es vital para poder ponerla en su lugar, la escritura. En definitiva, ponerse a leer, y también a intentar escribir, en un circulo que nos va empujando. Cuando queremos contar una historia, un cuento, recrear una página del pasado, nos encontramos con la dificultad de cómo escribir. Algo así creo que pasa cuando me acerco a Proust, que me deja tan impresionada por su manera de escribir, que ya no necesito que cuente nada, sólo disfruto de sus largas descripciones, y de esas maravillosas frases que no terminan jamás. Me pasa algo con él que creo que es compartido por muchos, me pongo a leer su único libro, y a pesar de ser tan extenso y ocupar una balda muy larga de la biblioteca, no quiero que se termine jamás, y voy dosificando la lectura.

»

Decía Dº Miguel, que nadie debería ponerse a leer poesía sin haber intentado escribir unos versos.

La pila de libros de los que quiero comentar cosas, va creciendo. Quizá, en un intento último de elegir a un autor que me sigue impresionando a cada lectura, me quedo con Virginia Woolf. Comenta su biógrafa Nadia Fusini, en el ensayo “ Poseo mi alma” que hubo un pensamiento decisivo en la vida de Virginia y que junto con su desorden psíquico de naturaleza bipolar, la llevó al suicidio. Durante su ultimo año de vida, Virginia conoció a una nueva amiga, una medio prima llamada Octavia. La amistad se fortaleció, y Octavia cuidaba un poco de la casita de los Woolf , le llevaba leche y mantequilla para que no parecieran como viejas gallinas, de lo demacrados que los veía. Un día animó a Virginia a escribir, y esta le preguntó qué debía escribir, una novela, o un cuento, un ensayo,… “ tengo muchos fragmentos de ideas en la cabeza, pero quiero saber qué es lo que quiere el público. Me siento como “ una mosca pegada al papel mosquicida, y no quiero caer en el pesebre de la desesperación”.

Justamente este laberinto de ideas que provienen de los sentidos y que revolotean sobre la cabeza, como mostrando la vida en primera instantánea, es lo que mas me impresiona de la obra de Virginia. Recuerdo la impresión al leer “ Las olas”, y cómo vuelvo muchas veces a sus páginas para aprender a ser mas receptiva, a tener los sentidos en la vida abiertos y ser capaz de comunicarlos, creando a su vez todo el mundo increíble que describen y que dibujan.

Creo que este titulo que he elegido tan de “ a lo que salga”, va muy bien con todo. Es la lectura un placer en el que hay que dejarse caer de manera placentera, y esto último creo que es lo mas importante, disfrutar a tope. No debemos ser en esto radicales, lo mejor que puedo hacer por mi si no me gusta un libro es cerrarlo. Pero, si queremos disfrutar de ello de manera total, debemos dejar de tener una actitud pasiva. El sillón de casa, la biblioteca, el banco en el jardín nos abren con la lectura un camino, el nuestro que tenemos que transitar. Cómo hacía Virginia con los sentidos abiertos, intentando ir en la palabras un poco mas allá.

Como dice Dº Miguel para terminar “ Y basta. Basta por ahora. Hay que dejar siempre suelto el cabo de la vida, ¡ Qué no acabe este escrito, que mi vida no acabe, Dios mio”.

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 20 de abril. 2017

EJERCICIOS DE CONTEMPLACION EN EL CAMPO EN SEMANA SANTA

Muchas veces cuando veo que se van acercando los días de Semana Santa me invade un sentimiento muy complejo lleno de muchos otros, como una argamasa de distintas cosas. Probablemente el mas acentuado tiene que ver con mis creencias y mi fe, el hondo sentir de la primavera que como Pascua llega a la vida tras un doloroso proceso de dolor, sufrimiento, soledad, incomprensión y abandono. Un camino a la muerte que abre la puerta a la vida verdadera. Creer que todo esto que pasó en la figura de aquel joven judío llamado Jesús, nos marca un camino a todos sus amigos, nos va ayudando a comprender nuestro propio proceso de muerte y vida, de fin del invierno y de la primavera que nace llena de brotes.

Llena de deseos de vivir esto, me marché al campo, sabiendo que la naturaleza me iba a ayudar. Morir a tantas cosas de mi que no me gustan y sobre todo allí me acercaba para, dejando al silencio y al tiempo en toda su amplitud, mirarme por dentro de manera honesta. El campo estaba realmente impresionante, despuntando a la primavera en los brotes de los fresnos y alisos, los prados encharcados que en algunas pendientes se vestían de Jacintos o de botones amarillos de los Narcisos, las Escilas comenzando a florecer en los cercados, las Violetas arrancando a mostrar su tímido olor, los primeros Eremurus, y las flores de las Prímulas se volvían a pintar, entre los capullos de los Geranios silvestres, el porte elegante de las Aguileñas. La garganta bajaba a toda prisa y envolvía mi silencio en una verdadera música, como una sinfonía de agua y de velocidad. La familia volvía a la vida sencilla del campo, a fregar en la pila de piedra y a cocinar bajo la claraboya de la casilla.

Sentí de manera instintiva que tanta belleza me quería marcar, dejar en mi su huella, que tenía que ir tras ella abriendo los sentidos a tope, dejando el pensamiento discursivo, la mente con todo su entramado mundo de pensamientos, sentimientos, anhelos, miedos, ansiedades, problemas, aparte, lejos de esa naturaleza increíble que se me ofrecía como regalo. Dejar a los sentidos su trabajo, y frenar en mi entrenamiento meditativo, dejando a un lado por primera vez en mi vida adulta los libros y la música. Poco a poco lo iba consiguiendo, con paciencia. No es fácil dejar a un lado la mochila toda llena de pensamientos y sentimientos aparte. Me costaba por momentos, y en otros me sentía muy feliz, liberada.Como una mariposa de las que por allí volaban, me dejaba caer, de una flor, a una hierba,…

 

La increíble sensación de todo lo que me rodeaba, iba siendo mi maestro y mi guía. Lejos de mi lanzaba hasta las oraciones que habitualmente llenan mi vida, las ideas y los propósitos, libros, análisis, estudios. El ruido tan musical y a la vez profundo de la garganta parecía que llevaba en su trajín de gotas, espuma y rocas chorreando, el agua hasta mi interior y que calaba profundamente por dentro, me refrescaba, y sobre todo me limpiaba. El agua se mezclaba con la suave brisa primaveral, y movía las hojas secas de los robles que a la puerta de la ermita se arremolinaban, y que con su barrido me llevaban también a mi entre ellas. El verde brote de los castaños se abrían tan dentro que hasta podía sentir el hondo quejido del dolor, de aquello que nace en un cuerpo envejecido por tanta dureza y rigidez.

Estaba en otro lugar al que nunca antes había ni soñado, y todo estaba impresionantemente dentro de mi. En apariencia yo estaba allí, sentada simplemente en actitud de escucha de todo, en términos coloquiales podríamos decir que sin hacer nada. Pero esto desde luego, os comparto, no es así ni mucho menos. Si dejamos a la naturaleza su verdadero poder, nos abrimos a todo aquello que nos regala en este santuario vivo y lleno de amor, nos encontraremos con la puerta del mismo y podremos oír cómo el aire que mueve todo nos invita a pasar muy dentro.

Las horas pasaban tan lentas en apariencia como fugaces en mi corazón, como en una cadena de momentos dichosos que te hacen sentir que ya no puedes mas con tanto, que lo que se regala es demasiado para ti. Al pasar a contemplar todo, a sentirme mirada y empujada, llena de agua que entre rocas arrancaba todo por dentro, por primera vez me empecé a ver de manera diferente. Recordé a Teresa de Jesús, y ese consejo de ir por el camino del » conocimiento de si», una sugerencia que cambió de sentido, pasó en un momento de ser algo que yo podía conseguir por mi misma a ser un regalo. !Un regalo de verdad!  Me he mirado muchas veces por dentro, pero sólo cuando realmente mi actividad meditativa frenó y dejé que lo que me rodeaba me mostrara lo que quisiera, entonces sentí este regalo de verme así. Y realmente, lo que vi, y aún sigo viendo, tiene muchas cosas, como capas, hojas, hilos, madejas y barros que no me gustan nada.

Y comenzó en estos días la vivencia de la Pasión del Señor, porque me vi tan llena de cosas que debería arrancar, pulverizar y dejar al margen, que realmente sufrí y sentía dolor profundo. Un dolor que por primera vez se mezclaba con el disfrute del momento, era como si desde la cruz se me dijera » disfruta» en vez de » llora y sufre por tu traición».  Repetía sin poder parar estos versos del Cántico de San Juan de la Cruz. Eran como un mantra para mi, como las cuentas de un nuevo rosario:

» Gocémonos amado,

y vámonos a ver en tu hermosura,

al monte y al collado

do mana el agua pura,

entremos mas adentro en la espesura.

Todo así , en esta pasión llena de entrega y gozo,  remueve  el corazón mucho mas. El amor, la dicha del momento, se mezclaban con el deseo de cambiar, de morir, de ser un poco mas digna de tanta belleza, de la naturaleza que me rodeaba, de la familia tan amorosa que esperaba a que hiciera la comida, de las procesiones, las torrijas, y la vida que en todo se filtraba.

El silencio y el tiempo al dejarlo abierto en nuestra vida, mas que ser tiempo perdido, poco productivo, es realmente forjador de vida y de verdad. Vivimos en una vida en la que parece que hacemos todo lo posible por vivir fuera de nosotros mismos. Podemos estar años, incluso decenios sin darnos cuenta, no dejando la puerta abierta a nuestra propia humanidad, a aquello que nos define como personas. En este camino, que desde luego precisa de estar muchas veces en silencio, y dejar que el momento nos envuelva con los sentidos finos, la mente quieta y el corazón entregado, encontramos nuestro equilibrio. Estar todos los días un ratito así, entrenarnos en esto, como hacemos en otras muchas cosas de la vida, para poder encontrar nuestro verdadero lugar viéndonos como somos con los verdaderos ojos del corazón, esos que nos miran de veras.

La Pascua llegó iluminando mi interior como nunca lo había hecho. La vida espiritual está llena de emoción, amigos, y no deja que un momento se pueda confundir con otro, ya  que tratando de lo mismo, se llena de colores muy diferentes, de nuevos olores a primavera, la tierra llena de barro y de hojarasca se va convirtiendo en pradera florecida al sol. Es diferente porque yo soy diferente en cada día de mi vida, voy avanzando por ella, a veces tropiezo, me equivoco, confundo cosas, y otras encuentro nuevas rutas por las que parece que me van llevando.

Ahora que ya estoy en mi trabajo diario en la floristería, en la empresa y en medio de todo el trajín de llevar mi casa y familia, siento que el regalo de esta Pascua debo no dejar que se vaya llenando de polvo y de verdín. Volver cada día un ratito a ese lugar increíble que se abre dentro, a encontrarme conmigo y a ir afinando los sentidos para empezar a ver, oír, sentir, acariciar, ayudar a los demás. La actividad contemplativa es así un nuevo entreno para la vida diaria, para ser mas permeables a las necesidades, el amor, la ternura que los demás nos dan y que nosotros queremos también entregar.Y además todo lo vivido siento que me ha abierto realmente el corazón, si, ha sido así. Estuve en la puerta de ese santuario interior de lo natural de mi existencia, y la Pascua floreció ante mi rasgando todo como la rama que se abre en el brote. Entonces como esa otra María que tenía también el corazón pillado, siento que debo salir por ahí a contar estas cosas, a compartirlas con todos, y a volver cada día a esta Galilea tan hermosa con su santuario interior, cerrando los ojos del cuerpo y abriendo los del corazón.

Feliz Pascua a todos.

Os recomiendo la lectura de estos libros , en este nuevo camino, para empezar a entrenarnos:

» El libro de la vida» de Teresa de Jesús.

«El Cantico Espiritual «de San Juan de la Cruz.

» Ejercicios de contemplación» Franz Jalics

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA SEMANA SANTA EN AVILA, CON LA MÚSICA DE TOMÁS LUIS DE VICTORIA.

Una reflexión sobre la historia de Ávila y el tesoro musical que tenemos.

 

Estaba el sábado pasado colocando unos Lotos en medio de un camino de gravas volcánicas rematando mi exposición de Mistica y arte floral “Los ojos del corazón” cuando me di cuenta que la muralla allí también aparecía mas que en la foto solamente, en toda la realidad del Museo y de los arreglos florales. Por la calle se veían muchos grupos de turistas y en el ambiente de toda la ciudad se empezaba a sentir la Semana Santa. Intenté pensar cómo se vivían estos días en los años de Teresa de Jesús y de Juan de la Cruz, qué arropaba la espiritualidad, mas allá de los pasos y las cofradías. Y el nombre de Tomás Luis de Victoria comenzó a llenarlo todo, especialmente en su “Tenebrae”, una música depurada, que parece levantarse en medio de la oscuridad de la Semana Santa, y que de manera cristalina construye una nueva catedral sobre los oyentes que sin saber qué es lo que oímos, nos sentimos impresionados.

Es Tomás un músico único, según musicólogos de reconocido criterio como mi buen amigo Alfonso de Vicente, el mejor compositor del Renacimiento tardío español y uno de los mas sobresalientes de todos los tiempos. Tomás es a la música religiosa, a la que se dedicó toda su vida desde que con 9 años y huérfano de padre, llegó a la catedral de Ávila, lo que Teresa es a la literatura religiosa. Son ambos junto con San Juan, místicos profundos y universales. Un autor al que se le define como “El compositor de Dios”, algo así como aquel que compuso las obras que casan perfectamente con los cuadros de otro artista profundamente religioso y genial como el Greco. Llenos ambos de la mas depurada técnica artística del momento, con una educación elevada, supieron llenar de color en forma de pinceladas o de notas las imágenes del alma de los creyentes.

 

Y me encuentro con este poema de José Hierro, al igual que él que componía siempre en los cafés, dejando sus versos recogidos en las servilletas de papel, en un momento de descanso dominical . El proceso o camino que me ha llevado a considerara su poema “ Acordes a Tomás Luis de Victoria” como uno de los mas depurados y bellos de su producción, tiene que ver con haberlo leído tranquilamente con los “Tenebrae” victorianos sonando en mis oídos. Son un conjunto de dieciocho motetes para cuatro voces a capella. textos litúrgicos para oír en el oficio de Tinieblas de toda la Semana Santa , en el Triduo, en los laudes de Jueves Santo, el Viernes y el Sábado Santo. Fueron compuestas y publicadas en Roma en 1585. Este oficio, que se celebraba con mas frecuencia antes de 1962, es realmente impresionante. Los rezos de las Horas se adelantan a la víspera por la tarde para no interferir a los oficios solemnes y se celebra en la entrada de la noche. Imaginémonos la catedral toda a oscuras, con el candelabro denominado “ tenebrario” con sus 15 velas encendidas. A cada canto de un salmo, se va apagando una vela, hasta llegar a la última que viene a significar la pasión de Jesucristo y en la que se canta el Salmo 50 “Miserere”, y se sitúa en la parte de atrás del altar ocultándolo. En ese momento los fieles producen un ruido de carracas para simbolizar los fenómenos naturales que precedieron a la muerte de Cristo.

La música que impresiona, va como pintando al modo del Greco, en pinceladas como lágrimas, todo el momento. Así dice Pepe poniendo palabras y versos al momento:

¿ Aún abrirás los bosques?, 

¿Aún talarás las olas?

¿ Alzarás las columnas 

de la noche a la gloria?…

¿ Poblarás con tu lumbre

crepuscular aurora”

Harry Christophers, director del famoso conjunto de música renacentista “The Sixteen» en un estupendo reportaje realizado por la BBC con motivo de los 400 años de la muerte de Victoria, habla de algo que yo y muchos oyentes de su obra hemos sentido algunas veces, que se mueve algo dentro de nosotros, y que parece que nos eleva a otra dimensión por momentos, entre sonidos tan dilatados en el tiempo que rompen los límites de la audición convencional, las voces cristalinas de los niños, ahora interpretados por sopranos de brillantes y limpios registros. Y esto, desde luego sitúa a Tomás en el lado de los místicos, desde la composición musical, sobre toda la estructura que parece tan férrea de la armonía que acampaba en las iglesias del Renacimiento. Parece que nos hay constancia de la relación directa de Teresa con Tomás en Ávila, por la diferencia de edad, y por la marcha del joven a Roma a los 17 años. Pero lo que no podemos dudar es que ambos junto con Juan, muestran en el arte místico, la belleza insondable de los lienzos de la muralla, el cielo cristalino sobre las almenas, el frio del ambiente que lucha por congelar el hondo sentir de un pueblo que aparece lleno de pasión y amor, que abre los bosques, que está orgullosos del pasado que aún mira dentro, con los ojos del corazón …

“ luna verde y redonda

ojo donde los hombres

apacientan sus horas”

Es la música religiosa un patrimonio increíble y bellísimo, que debería volver a ocupar su lugar en nuestras celebraciones, para construir así nuevas catedrales bajo las vidrieras de las actuales, taladrando olas, alzando columnas. Feliz Semana Santa, poblada con lumbre crepuscular y auroras.

 

Acordes a T. L. de Victoria.

José Hierro. 1952

¿Estarás donde estabas,
Tomás Luis de Victoria?
¿Al pie de las vidrieras
abiertas a las olas?
El órgano de plata.
Los rosales sin rosas.
El viento galopando
por la luz misteriosa.
El amarillo otoño
besándonos la boca.

¿Aún abrirás los bosques?
¿Aún talarás las olas?
¿Alzarás las columnas
de la noche a la gloria?
¿Gotearás de estrellas
las rojas amapolas?
¿Harás brillar los peces
sobre la orilla sola?
¿Prenderás tus marfiles
en las cimas remotas?
¿Poblarás con tu lumbre
crepuscular la aurora?
¿Serás el mismo que eras,
Tomás Luis de Victoria?
¿Llevarás en la mano
la dorada limosna,
misteriosa moneda,
luna verde y redonda,
ojo donde los hombres
apacientan sus horas?

Silencio. Del instante
lunar, la fuente brota.
¡Dios mío! Estamos muertos.
Gira el astro. Se borra
la eternidad herida,
las heridas palomas,
el cristal donde estalla
la luz que se desploma.
Todas las almas llevan
sangrando su corona.
Sin tiempo. Sin caminos.
Como un árbol sin hoja.
Como una primavera
muda, y errante y rota…

Articulo publicado en el Diario de Ávila, 5 de abril, 2017https://www.youtube.com/watch?v=KKeL6_NaHtg

 

Taller de meditación con flores y música sobre el poema de San Juan de al Cruz » Cántico Espiritual»

El pasado martes 4 de abril desarrollamos una actividad con flores, música y poesía muy especial en el Monasterio de San Francisco. Dentro del marco de la Exposición » Los ojos del corazón» que está abierta desde el día 1 al 15 de abril de 2017 en el Centro de Interpretación del Misticismo de Ávila, en su Museo de mística.

Llevaba mucho tiempo con la idea de poder realizar algún día algo así, con música en directo que fuera, junto con las flores naturales, vehículos en un viaje mas contemplativo que propiamente meditativo. Dejar que las palabras de Juan nos llevaran y hacerlo en grupo, compartir con otros esta experiencia. El taller se desarrolló para 20 personas, y con la técnica de Ikebana fueron realizando sus arreglos dentro de todo lo que sentíamos sensorialmente, la música, el olor de las flores, su tacto. Abriendo en ello los sentidos, los interiores, como dice el titulo de la Exposición, » los del corazón».

La tarde en Ávila estaba primaveral, con los prunos florecidos y las primeras cabezas de león saliendo en las praderas. Fui en los días anteriores seleccionando todas aquellas flores que considero que tienen que decir algo al corazón y que andan muy bien de la mano de las palabras de Juan: brezos, narcisos, tulipanes, guisantes de olor, claveles de poeta, lilums, astrantias, delphinios, acónitos, claveles, crisantemos, ranúnculos, celosías, escalas,anémonas. Con ramas de magnolia, esparragueras Spengueri, eucaliptos, helechos, musgos, hojas de salas. También había rañas de  cortezas, piñas, tramas de ciruelos, mimbres.

La musica fue sublime. No sé cómo agradecer a la pianista Adela Ochadiano y a la soprano María García el concierto bellísimo que nos ofrecieron. Una música que se constituyó en la verdadera voz que nos guiaba y nos transportaba a otro lugar en la limpia coloratura de María. El » Aria di Chiesa» de Alessandro Stradella, » Caro mío Ben» de Giuseppe Giordani,  » Domine deus» de Vivaldi y para finalizar, Ridonami la Calma de Paolo Tosti y el Ave María de Schubert.

Fuimos dejando que todo nos fuera llevando y los arreglos florales comenzaron a levantarse. Cada uno de los participantes hizo suyo un trozo del Cántico de San Juan y todos ellos, una vez terminados y colocados allí en el escenario, junto con la música, levantaron el Cántico desde el corazón de todos los que allí estábamos.

Un momento inolvidable, en el que vamos caminando por nuevas formas de expresión y de vivencias de lo natural. En los que dejamos que el momento nos sorprenda, sabiendo que lo que vivimos es algo mas que la suma de las partes y de los elemento que allí teníamos. Hay algo mas, un lugar mágico al que nos llevan, a cada uno al suyo propio, y que todos juntos levantados en flores parece que nos dicen hondamente que la mística, como experiencia de lo espiritual está viva, y que sólo tenemos que disponernos, abriendo los sentidos, con un corazón anhelante que diga de forma profunda…¿ Dónde estás?, para poder sentir que el momento nos mira, y el espíritu se llena de paz y de armonía. De sensaciones que desde luego sentimos como regalo, como parte de la hermosura viva de lo creado.

Agradezco desde estas líneas a la concejala de cultura del Ayuntamiento de Ávila,  Sonsoles Sanchez-Reyes esta oportunidad,  a Juanjo Barcenilla y a Adela y María nuevamente mi agradecimiento total. A todos los que levantasteis juntos este poema con flores, el poema de amor mas bello de la historia. Mil gracias a todos.

La inscripción para el curso será donada a la Cruz Roja en su dedicación a los Refugiados de la guerra de Siria.

Con motivo de los 75 años de la muerte del admirado poeta Miguel Hernández nos reunimos un grupo de poetas y amigos de la literatura en el Episcopio de Ávila al comienzo de la primavera. Un año mas acudimos a la convocatoria del poeta Jose María Muñoz Quirós, leemos nuestros poemas, y otros del querido Miguel Hernandez. Con música en directo de una flauta  travesera, usamos un encuentro único.

 

Puse en pie mi poema floral leve la piedra. Poder mostrar el mágico proceso de la creación, cómo se va todo creando en flores, ramas, musgos ante nuestros ojos. El arte floral que normalmente disfrutamos es un arte ya final, le falta toda la vida del proceso creativo que normalmente se quedó solitario en el taller de las flores. Me gusta compartirlo con  otras personas, dándole el sentido que tiene.

 

 

 

Leve la piedra,

sobre la piedra se apoya,

sobre el estanque del musgo.

El mantel de la mancha, la viña,

el silbido, la menta y el piano,

leves sobre la montaña .

 

El circulo de las piedras

que enhiesto se inmola, leve.

El oxido de la grieta, el guerrero

de la pintura, su buril,

la gravidez de la cierva

que danza mientras muere.

 

Leve la vida que sobre el principio

del triángulo se tiende, la vulva,

la piel de la caricia, la zinnia

del corazón boscoso.

El latigazo del sonido al rasgarse,

El cielo marrón y su seco cable.

 

Leve la manzana que

sobre otra verde se pudre.

El moho del polvo, el tiempo,

terciopelo que se ahoga.

El pinchazo y tu dedal,

que sobre mi dedo descansa.

 

Leve la nube que sobre el monte

se rasga, el cielo sobre

el horizonte del trueno.

En gritos disuelto, en rabia,

la paz y el desencanto del airado

tambor de la pancarta.

 

Leve tu mirada sobre los ojos

descansa, el sembrado sobre el mijo,

La cal que por el suelo se baña.

Y la sinuosa soga de la luna

que nos amordaza, hermano.

La parva que del tendido se lanza.

 

 

Vivimos en unas sociedades llenas de ruido. Y no somos conscientes del lugar que ocupa en nuestra vida, en nuestras propias personas. Ruido lleno de músicas, radios tronando por todas las esquinas, casas llenas de televisores, redes sociales que enmarañan hasta las horas de sueño. En este nivel de ruido vamos sobreviviendo, y nos adaptamos a él de tal manera que nos provoca hasta “síndrome de abstinencia” no tenerlo. Siempre tiene que haber algo sonando cerca.

Curiosamente todo este planteamiento llena mi pensamiento desde hace unos días cuando vi las imágenes del encuentro de los dos presidentes de EEUU y de Alemania, Trump y Merkel. Entre ellos apareció un muro , y eran incapaces de comunicarse. La diplomacia, la buena educación, la cordialidad, se vieron pisoteadas por lo que quería decir el silencio que se creó. Un momento duro, lleno de intransigencia, de posturas diferentes sobre aspectos de economía, política y sociedad. Todos sentimos este frio glacial que lanzaron desde los medios de comunicación .

Llamamos silencio a muchas cosas. Estar sentado con alguien al que tengo muchos reproches que hacer por su conducta y pensamiento como en el caso de los presidentes, es un tipo lleno de violencia. Es un silencio lleno en el fondo de palabras como puñales. También hay otros tipos, entre los que destaca el silencio forzado del que no tiene a nadie con quien compartir de veras su vida, el del que se encuentra incomprendido o perdido dentro de su casa. El silencio de la cárcel, la física y la emocional.

En 1951 uno de los músicos mas brillantes y llenos de personalidad de la historia de la música europea, Federico Mompou publicó su primer cuaderno de “ La Música Callada”, una serie de cuatro libretos que le llevarían casi veinte años terminar, y que es su obra mas personal . Quería Federico crear una música que fuera la voz del silencio, entendido este como lugar donde viajar a la esencia de la vida, avanzando en la dualidad entre notas-sonidos y silencios, dejando que estos últimos fueran los protagonistas. La descomposición de cada momento desde lo sonoro hasta el silencio, el espacio que hay entre los sonidos se constituye en el protagonista. Aterrizó en la poesía y pensamiento de nuestro santo Juan de la Cruz, viendo cómo esos lugares llenos de silencio eran realmente el suelo en el que como hombres debemos vivir, creciendo en lo que somos, en el espíritu que nos define como personas: como las avenidas de las aguas…

Silencio y ruido, una dualidad que se nos impone muchas veces, que dejamos que acampen en nuestra vida sin poner ninguna objeción. Llenar cada espacio de nuestro día de ruido hace que cale al interior, y tenemos problemas de concentración, falta de creatividad, atrofiando la sensibilidad, dejando a otros el protagonismo de nuestra psique.

La búsqueda del silencio, no el impuesto a la fuerza por condicionamientos vitales, implica tener un impulso personal e intransferible de búsqueda de nosotros mismos. Un silencio lleno de “ música”, lleno de todo aquello que nos rodea y que espera que con nuestros sentidos seamos capaces de percibir, la belleza, la tersura, el sinuoso camino del viento, la campana sonando hacia el infinito, la bruma que sobre la hierba se queda pegada al amanecer. Y este nuevo silencio requiere, si queremos avanzar en él, que nos desprendamos de todo, hasta de nuestras expresiones de lo que sentimos a la manera común, avanzando por caminos nuevos, únicos, los de cada uno. Así a Mompou, pianista supremo con 18 años, alumno de Gabriel Fauré en el Conservatorio de París, amigo de Ravel, admirador de Debbusy y de Messiaen, la música hasta entonces escrita se le hizo una montaña a la que no quería ascender. Lo suyo era “ desarmar” para poder construir algo que tuviera que ver sólo con lo experimentado a nivel sensorial por él, no nacía de dentro sino que le caía a veces a deshoras desde fuera, en su silencio ese lleno de vida, luz, armonía y lenguaje.

Muchas veces cuando analizo comportamientos como los de los presidentes de dos potencias del mundo hace unos días, me pregunto hacia donde avanza la civilización. Ya en el s. XVI hubo un hombre que desmontó todo lo que se oía, para con las mismas palabras y el mismo idioma, contar la verdad, la que habitaba en su silencio tan fecundo. Llegó a decir que lo que estaba allí es para el disfrute del hombre, el suyo, el mío, el de todos. Se crea para cada uno, y la percepción de esta “ hermosura” como expresión de todo este silencio tan lleno de música, nos arrebatará el espíritu, nos absorberá en ella haciéndonos parte de su verdad, nos transformará en su mismo principio, haciéndola crecer en nuestra vida.

Sentirnos orgullosos de nuestra historia y cultura, de esta ciudad castellana tan llena de belleza, también ha de tener como trasfondo el pensamiento y la mirada de nuestros místicos. Sentirnos así vecinos de Juan en este camino del silencio fecundo, y darlo a conocer a un mundo hiper desarrollado técnicamente pero lleno de ruido, de malos modos y de prejuicios.

Decía Mompou en una de las ultimas entrevistas que dio a un programa de TVE que tenía una parte de su “ Música Callada” como sintonía, “ la mejor palabra, es la no dicha”, la música mas bella es la que escuchas cuando dejan de sonar los sonidos mas sublimes. Mompou y San Juan, siglos que se unen en un mismo camino.

Silencio, soledad muy sonora, llena de vida “ cómo las avenidas de las aguas es el rugido y bramido de mi alma” (Cantico Espiritual),

Os sugiero una música para estos días,” La Musica Callada” de Mompou, en la interpretación del pianista ruso, Arcadi Volados. Os dejo este documento en video de una interpretación del propio Mompou al piano.

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 23 de marzo. 2017

 

EL SANTO DEL HOMBRE MODERNO

Desde hace años llevo estudiando el sentido profundo del lenguaje de las flores, cómo tienen ese poder de comunicación hondo. He ido descubriendo que son verdaderas palabras, y que nos dicen muchas cosas. Así me encanta explicarlo en los talleres de arte floral que desarrollo.

Frente al lenguaje floral cultural en el que vivimos, se desarrolla otro mucho mas interesante porque con él parece que vamos poniéndonos unas nuevas gafas para interpretar, desde dentro, la vida. Un lenguaje floral personal, que tiene que ver con nuestra propia vida, y donde identificamos momentos, experiencias, ideas, sentimientos, en una flor. En su aroma, forma, color, ….

El día de San José tiene para mi la forma , el aroma y el color de una flor preciosa, el narciso. Amarillo intenso que es un color lleno de potencia espiritual, porque nos hace entrar en otra dimensión visual y anímica. Con su trompeta que es como un oído abierto a mis cosas, realmente como un padre.

Desde hace unos años la pena se adueñó de mi corazón el día 19 de marzo, porque mi padre ya no estaba conmigo. El recuerdo de todo lo vivido y la acción de gracias por su persona me mantiene en pie. Los narcisos me recuerdan algunas salidas al campo cuando era niña de ciudad, y cómo paraba el coche en la cuneta esperando que yo estuviera por ahí sobre los prados encharcados, en la Sierra de Gredos.

Hace también ya unos años, en medio de toda la tristeza por su pérdida, leí en las cosas de Teresa de Jesús, que San José era el padre que podía ayudarme en todo, que » me espantaría» todo lo que me podía llegar a ayudar, tanto en cosas materiales, como espirituales. Que le tuviera por padre y por ayo. Me acerqué a su figura y quedé deslumbrada. No sabemos mucho de su vida, de las cosas que pasaron en su casa de Nazaret, en su taller de carpintero. Ni conocemos una frase que él haya dicho, pero analizando su figura, descubrimos mucho. Es muy sorprendente.

Cuando hablo con los amigos y mi familia de este Santo, les digo que es » el Santo del hombre moderno» que amó y cuidó a María y a Jesús y su familia era muy rara y no entraba en ninguna categoría de familia al uso. El hijo de su mujer no era suyo, y además estaba su concepción bajo una serie de hechos ciertos pero no era posible percatarse  de ellos con los criterios humanos. En fin, un lío, que él supo llevar de manera admirable. Comprensivo, cariñoso, cercano. Dejaba a cada uno su lugar, a María y su vocación, a Jesús y la suya, con casi treinta años en casa sin casarse,  sin tener familia, sin irse de casa.  Pongámonos en una sociedad hace mas de 2o siglos,… Impresiona la imagen.  Les amaba a todos, y estaba siempre confiando en ellos, sin juzgarles, porque si lo hubiera hecho a la manera humana, habría errado. Amar a cada uno en lo que es, y cuidarle.

Nuestras familias necesitan de hombres así, de mujeres así, de personas caritativas, afectuosas, sin rigideces. Que amen lo distinto, y den a cada uno su propio espacio, valorando  cada persona como un regalo para los demás. Trabajadores, cariñosos, cercanos, siempre atentos para ayudar. Realmente es San José » el Santo del hombre moderno». El espejo en el que nos tenemos que mirar.

Feliz día de San José a todos. Feliz día del padre. Este año, lo volveremos a disfrutar rodeados de narcisos amarillos, comiendo rosquillas, reuniéndonos en familia , echando de menos tanto a nuestros padres que ya no viven y sintiendo un nudo muy grande en el corazón. Con narcisos me acuerdo de ti, y pongo toda tu vida, en este padre tan cercano. Así quiero que sea mi oración en este día. Narcisos junto a San José.

 

 

La historia que os voy a contar no es cuento, es tan cierta como cruel y se desarrolla en la ciudad siria de Alepo. Como si estuviéramos sentados juntos frente a este panorama, rememoro unas palabras que, dichas hace mas de un siglo, parece que van poniendo paisaje y fondo, las de Leon Tolstoi en su novela “Resurrección”: “ En vano los hombres, amontonados por centenares procuraban mutilar la tierra sobre la cual se apretujaban; en vano la cubrían de piedras a fin de que nada pudiese germinar en ellas, en vano arrancaban todas las briznas de hierba y ensuciaban el aire,… La primavera era primavera, incluso en la ciudad”

Entre las ruinas de mas de cinco años de violencia sin piedad, parece mentira que aún haya población en Alepo cuando las casa están todas devastadas y llenas de restos de metralla. Familias que llevan sobreviviendo como ratoncitos entre la ruina, protegiéndose de los francotiradores, con hambre y con pánico avanzan por cada nuevo día. Da vértigo ver cómo una niña de no mas de 7 años cuenta cómo saber en donde hay francotiradores y en qué parte del cuerpo es a donde dirigen su disparo. Una madre cuenta en un video que ha llenado las redes sociales, cómo ha tenido durante mas de dos años a sus hijos pequeños medio amordazados en una habitación de su casa para que no salieran de allí y pudieran ser diana de los terroristas, porque decía: preferimos morir todos juntos.

 

Pero frente a todo este panorama del horror fruto de aquellos que no saben nada del verdadero sentido de la vida que es el amor, parece que la primavera despunta. En 1920 Tostoi mandó una carta a Gandhi, en la que reflexiona de manera muy lucida y compasiva sobre el origen de la violencia, en ella adelanta sus pensamientos sobre lo que lanza a las sociedades a matar, y esto no es otra cosa que la resistencia al principio del amor por cuestiones de socio política, religiosas, económicas. Al no existir la ley del amor, no existe tampoco otra cosa que no sea la de la violencia. El reino del amor sabemos todos donde está porque nacemos con él en el corazón, nos sentimos amados en nuestros padres y estamos “diseñados” para amar, venimos así “ de fabrica”.

 

Pese a las bombas y metrallas, el miedo, la muerte en forma de miles de muertos por las calles, la primavera comienza a despuntar en Alepo. El resto del reino ese que no se puede arrancar, nace en el corazón de los que aún no han razonado, los que aún no se ponen como jueces de todo este horror, los niños y las personas que con ellos defienden la dignidad de cada ser y su derecho a vivir, a ser educado, a ser amado y a sonreír, los maestros, los cooperantes, los asistentes. Unicef está haciendo en esta ciudad una ayuda vital para levantar las escuelas, que nacen donde hay unas cuantas paredes en pie. Los niños, se agrupan compartiendo muy juntos los pupitres, los ojos brillantes de la emoción por volver a clase, los gorritos de lana tapando las orejas en unas aulas donde sólo se puede estar a plena la luz del día, por la falta de electricidad y de calefacción.

 

 

En 1900 llegó a la aldea de Tolstoi en Jasnaia Polaina, donde vivía como un campesino alejado de su aristocrática casa familiar y donde era maestro de escuela, un joven poeta de la mano de su amante y musa Lou Andreas-Salomé , me estoy refiriendo a Rainer Maria Rilke. Un encuentro que al menos para el alemán fue vital y que le hizo sentirse ya para siempre como un peregrino. Dieron un largo paseo con su perro por el campo. Allí Rilke afianzó el proceso de búsqueda de si mismo, la espiritualidad como motor de la existencia, el silencio como alimento del espíritu y el mundo poético encontró su zona de playa costera. Volvieron sobre este tema del amor, y le pusieron nombre en la persona de Jesucristo, aquel que pide conversión al corazón, para poder sembrar las semillas de la resurrección. Así dice Rilke en su “Libro de la Peregrinación” escrito tras este encuentro: “Y mis manos, que están sangrando/ de cavar, las elevo al viento, abiertas,/ para que, como un árbol, echen ramas./ Con ellas yo te absorbo espacio,/ como si allí te hubieras estrellado,… /

 

No todas las ideas que mueven el mundo, que son principios de juicio, que llevan a hacer esto, a condenar aquello, son iguales. Lo que las diferencia es el enfoque de la mirada, mi vida, mi trabajo, mi país, mi religión ,… planteamientos que comienzan en” mi” no llevan mas que al abismo. El reino de amor no es a su vez patrimonio de ninguna institución, es la raíz de todo ser humano y lo que le humaniza. Coger este principio de vida y adueñarse de él desvirtuando su valor, mancillándolo con juicios y condenas, es en palabras religiosas, un pecado.

 

Lo que hagáis a uno de estos pequeños, volverá a vosotros como el retorno de una onda, golpeando en medio de la cara. Así, cuando recordamos con compasión a estos pequeños que como ratoncitos se mueven entre las ruinas, jugando y sobreviviendo. Cuando levantamos escuelas, ayudando a tantas organizaciones que trabajan por ellos, cuando nos duele un poco su dolor y los tenemos en el corazón, entonces el reino del amor comienza a avanzar, y aunque parezca una mota de polvo entre las ruinas, vemos que es una semilla, la de un árbol que nace entre las manos abiertas.

Así en algún momento, podemos decirnos unos a otros, en las palabras de Rilke “ Te encuentro en todas estas cosas,/ ante las que me siento como hermano,/ como semilla al sol eres en las pequeñas/ y en las grandes te ofreces con grandeza”

Para mi hija Mencia, maestra de corazón, que adora a los pequeñitos .

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 9 de marzo. 2017

 

 

 

MEDITACIÓN EN LA NATURALEZA EN CUARESMA

Ser peregrino, al menos sentirse así, es vestirnos un poco del espíritu de estos días de cuaresma.

Ser peregrino es sentir que hay en nuestra vida algo tan importante y que nos apremia tanto, que nos empuja a salir por ahí tras ello, tras Él, el dueño del corazón. En la búsqueda siempre arriesgamos en la medida de lo que nos importe lo que andamos siguiendo, es ese ansia profunda la que acelera o retrasa nuestro buscar y nuestro paso.

Estaba estos días muy abatida, sintiendo que tenía tanto que arrancar de mi misma para ser realmente la peregrina que quiere mi corazón. Sintiendo que a veces, las ansias y deseos no van por el mismo camino que nuestros actos, que me pierdo en veredas que no me llevan a lo que anhela mi corazón. La mañana estaba cubierta de niebla, y era tan espesa como mi tristeza, veía el Puerto del Pico taponado con nubes y no podía mas que reprimir mis ganas de llorar, porque todo aquello era el paisaje de mi propio interior. Serpenteando la carretera mas bonita que una peregrina pueda desear, bajamos el puerto y nos llenamos de niebla. Allí, con los focos antiniebla a tope, sentía que la niebla me consolaba como una sábana, la humedad me iba perfectamente para hidratar mi piel.

Con el Libro de Rainer María Rilke » El libro de las horas»  en mi mochila, arrancaba a caminar en medio del campo. Iba intentando ver si la primavera se comenzaba a notar, los brotes, las primeras flores de los frutales, las matas de hierbas florecidas de los lados de la cuneta. Peregrinaje hacia otro lugar, un amarre vital a la naturaleza que florecerá dentro de mi también. Sentí, y así os lo comparto, que este momento  es realmente muy bello, con toda su cola de tristeza y de silencio. Es como cuando preparas un viaje, y en la preparación vas eligiendo el lugar donde quieres dormir, qué vas a visitar, qué vas a probar de comida,…  te vas entrenando para poder subir cuestas, aligeras el equipaje para poder caminar por dónde vayan los demás. Pensando así en mi vida espiritual, voy avanzando también con espíritu de cuaresma, de regalo, de preparación. Quitando tanto que siento que me lleva a caminos de tristeza y desencanto, caminos por los que avanzo a veces siguiendo un canto de sirena, el mío propio, mi imagen y todo el sobre mundo que a ella he ido agregando. Quizá es eso lo mas difícil de estos días y el mayor sacrificio que podemos tener, quitar de nuestra alma todo lo que hemos puesto basado en nuestra propia apreciación de lo que somos. Arrancar hasta llegar a lo que soy, mi verdadero corazón, un lugar que siento realmente cuarteado.

Dice Rilke: ( en el Libro de las horas, traducción de Federico Bermúdez-Cañete )

DIOS habla a cada cual sólo antes de crearlo;

luego sale, callado, con él desde la noche.

Mas las palabras de antes que cada uno comience,

esas palabras nebulosa, son:

 

Enviado al exterior por tus sentidos,

vete hasta el limite de tu ansia;

dame con qué vestirme.

 

Crece como llama tras las cosas,

para que así sus sombras, extendidas,

me cubran siempre por entero.

 

Deja que te suceda lo bello y lo terrible.

Sólo hay que andar: ningún sentimiento es remoto.

No dejes que te aparten de mi lado.

Cercana está la tierra

a la que llaman vida.

 

La reconocerás por su gran seriedad.

Dame la mano.

Las primulas se miran en la corriente que arrasa con todo, y sobre su ímpetu de agua se miran agarradas a las piedras de la cortante. Y florecen cada mes de marzo, abiertas como ojos llenos de infancia y de candor. El trajín del agua deslizándose sobre la tripa de la reguera, las rocas de la cortante del arroyo, refrescan el alma, y siempre esto a sido así. Llenan el silencio que envuelve estos días de penitencia, de música que arrasa por dentro todo atisbo de tristeza.

Y es que todo » crece como llama tras las cosas», en mi caso sé lo que persigo, y doy gracias a la vida que me lo ha mostrado desde la hierba florida, la aromática recién nacida, la rama de albaricoque llena de capullos, la luz y cómo se filtra entre los alisos. Llegar a Dios a través de lo natural, no es que sea fácil, es que es automático.  Querer seguir a Jesucristo sentimos que nos llena el alma de semillas de primulas, que aunque no sepamos cuidar como merecen, florecerán en primavera. Crearán con su color y belleza el aspecto del Reino ese que quiere en nosotros construir para deleite y gusto de los demás. Los otros, los que son realmente los dueños de todo este jardín de dentro del corazón, por los que florece por Pascua.

 

Sólo tenemos que estar ahí en la naturaleza y hacer eso que Teresa de Jesús llama » conocimiento de si», o mirarnos por dentro, y veremos, como así a mi me pasa, que somos un ser mas de un lugar mágico y bello que no es sólo nuestro. Y que estamos en su ciclo como algo mas, que tenemos que salir del invierno, quitar el frío y la tristeza, y llegar florecer para dar fruto. Algo que ofrecer con las manos abiertas.

Poco a poco los días van pasando, y vuelvo a salir por ahí en cuanto puedo. La naturaleza es verdaderamente nuestra casa, como lo es de las arañas que se agarran a los palos del establo, de los membrillos que comienzan a brotar, de los mirlos que canturrean por las sendas, los gatitos que pasan por allí, el topo que deja toda la pradera llena de volquetes de tierra oscura y humeante. Allí encuentro el sentido de mi verdadera alma de peregrina que hacia adelante avanza, siguiendo el rastro del corazón. ¿Dónde está el mío?, en dónde a veces lo coloco no sabiendo que debe estar cerca del agua manantial, y siempre bañándose en la luz.

Pasé el otro día por mis propios pasos, y aún había una prímula viviendo tan tranquila en la pila de agua de la entrada de la ermita. La luz se filtraba entre los robles que empezaban a brotar, los castaños y los nogales. En forma de triángulo se dibujaba sobre la superficie, y me conmovió su figura. Sin querer recitaba las palabras del libro de Isaias: » como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra y fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será la palabra que sale de mi boca»,… cómo bajan,…y cómo empapan,…

 

Palabras que abren el alma, arrancan la niebla y hacen en lo hondo de nosotros crecer la vida en forma de jardín. Empujan mi alma peregrina hacia delante y digo con Rilke, desvistiendo mi vida de tanta tristeza,…

» DESDE  mis amplias alas vuelvo a casa,

de extraviarme con ellas.

Como un canto fui yo, y Dios, como una rima,

aun suena en mis oidos»

 

Cuaresma como camino

y mi alma hecha de anhelos

vestida de capa de peregrina

con anémonas de luz dentro de la tristeza,

arrancando la maleza que el invierno oscuro crió

dentro de mi, para seguirte

y en las alas de la luz bañarme

suspendida en el agua del amor.

 

 

El paisaje me susurra, para que no esté ya triste,…  Deja que te suceda lo bello y lo terrible,… Vive de veras tu vida,…Sólo hay que andar, nada de lo que sientes es remoto, ajeno, extraño, es la misma vida que a chorros sobre ti va cayendo.

Y grito yo también !! no dejes que te aparten de mi lado, Oh Señor mío!. Mira aquí abajo, mira,… está cercana la tierra, la que llaman vida.

Peregrinando por mi propia vida, sintiendo que ya sólo el camino aunque a veces esté nublado es un regalo,  un don que nos regala la sombra que nos cubre. Voy así avanzando hacia la primavera , la Pascua  que renacerá en el abismo de mi vida.

 

La música de todo este paisaje interior que comparto con vosotros es esta maravillosa pieza de Anton Webern, Im Sommerwind, compuesta en 1904. Con sus sonidos como tendidos al infinito, flotando, creando una especie de tela de araña, de ala delta para nuestro espíritu. De terciopelo en su naturaleza, lleno del post romanticismo mas brillante y lleno de belleza. Una obra para oír en soledad, cerrando los ojos y sumergiéndonos en toda la hondura de la música. Una obra maestra, al menos para mi.

 

Las flores naturales tienen dentro de su tierna naturaleza un poder muy potente en nosotros. Nos llevan en un momento a la naturaleza bella y salvaje en la que nacieron. Nos consuelan de estar tan alejados de ella, nos acarician con suavidad cuando estamos tristes, y pueden hasta llegar a curarnos por momentos de las enfermedades físicas y espirituales que nos atacan. Su poder como terapia sencilla y espiritual es muy grande. Nos reconfortan por dentro, eso repercute en todo nuestro ser.

Son vehículos potentes de amor y consuelo, y cuando van unidos con un gesto de amistad y cariño, se convierten en verdaderos medicamentos del alma. Sólo ir a ver a un amigo con una flor sencilla en la mano y ponerla a su cabecera en casa o en el hospital, transmite amor y consuelo. En este gesto compartimos un poco la situación del enfermo, lo queremos en su postración y le acompañamos en el dolor.

Poder llevar una flor a un enfermo es darle realmente un beso natural y lleno de ternura. Si le acompañamos en su oración, entrando en su mundo espiritual por momentos, encomendando su alma, levantando los ojos al cielo por él, construimos junto a su cama un lugar mas compasivo, amoroso y tierno.

 

Este es el fundamento de esta acción que lanzo para que todos los que queráis lleves a cabo. Consta de una tarjeta que podéis imprimir desde este archivo que comparto, y con ella llevas una flor natural y un beso lleno de ternura, del Padre de toda la creación que hacia este su hijo o hija se acerca. Con esta bella oración de Henry Caffarel podemos encomendar su espíritu con nuestro amor. Oh cógenos Padre con todo tu amor, ahora que sufrimos,…!!!

Padre de ternura infinita

Cógeme con tus dos manos,

Tu hijo y tu Espíritu Santo.

Que tu Hijo me una a ti estrechamente

Que tu Espíritu Santo me modele a imagen de Jesús.

Padre Santo, cógeme con tus dos manos

Y deposita en mi frente un BESO

He seleccionado unos textos que son de mucho consuelo y que están impresos en la tarjeta son estos:

Señor, que no deje jamás de buscarte,

Que busque ardientemente tu rostro.

Dame fuerza para buscarte.

Tú, que me has dado la esperanza de encontrarte siempre un poco mas.

Señor, Dios mío, concédeme que me acuerde siempre de ti, que te conozca y te ame.

 San Agustín (354-430)

 

( Dice Jesucristo) No estéis angustiados. Confiad en Dios y confiad también en mi.

En la casa de mi Padre hay sitio para todos, si no fuera así os lo habría dicho.

Voy a prepararos un sitio.

Cuando os haya preparado el sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde yo estoy, estéis también vosotros.

Ya sabéis el camino para ir adonde yo voy.

Tomás le dijo: “ Señor no sabemos a dónde vas, ¿ cómo vamos a saber el camino? Jesús le dijo, Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mi,…

 Evangelio de San Juan 14

 

Santa Teresa llama al mismo consuelo hecho persona en el Jesús de la ternura, para que procuremos estar siempre con él, sabiendo que no se irá ya de nuestro lado,…

Procura luego, hijo, pues estas solo, tener compañía. Pues ¿qué mejor que la del mismo maestro que enseñó el Padrenuestro que vas a rezar?

Representa al mismo Señor junto a ti y mira con qué amor y humildad te está enseñando. Y créeme, mientras puedas no estés sin tan buen maestro.

Si te acostumbras a traerle a tu lado,

y El que ve lo haces con amor y que andas procurando contentarle, no le podrás echar de tu lado. No te faltará nunca; te ayudará en todos tus trabajos y fatigas; le tendrás en todas partes:

¿ piensas que es poco un amigo así a tu lado?

            Santa Teresa de Jesús, C,26

 

La mirada puesta también en la Virgen que como madre nos acoge, en las palabras del Santo Padre Francisco en la jornada de los enfermos:

María, madre nuestra,

Que en Cristo nos acoges como hijos,

Fortalece en nuestros corazones la esperanza confiada,

Auxílianos en nuestras enfermedades y sufrimientos,

Guíanos hasta Cristo, hijo tuyo y hermano nuestro,

Y ayúdanos a encomendarnos al Padre que realiza obras grandes.

 Francisco, Santo padre.

 

Os animo a todos a utilizar esta tarjeta y llevar una flor a aquellos enfermos que tengas cerca, a llevarles este beso lleno de ternura. En este link de aquí abajo está el PDF para que podáis imprimirlo.

Podríamos compartir esta experiencia,… puede ser de ayuda para muchas personas que sufren,… Llevemos un beso y una flor !!!!

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COMPARTIMOS LAS ACCIONES CON » UN BESO Y UNA FLOR»

11 de Febrero de 2017. Ávila. Acción por los enfermos.

Os comparto la acción que se llevó en Ávila el pasado día 11 de febrero. Con motivo de la Jornada mundial del Enfermo, se celebró una eucaristía presidida por el obispo de la ciudad Mons. Jesús García Burillo.  Al terminar la misa de la iglesia de San Ignacio salió una larga cola de visitadores de enfermos que llevaban a la mesilla de 90 personas el cuerpo de Jesucristo y esta tarjeta con la flor, la encomendación y un beso. Ver salir a tantas personas que voluntariamente visitan a tantos enfermos en toda la ciudad y provincia me conmovió mucho. Creo que todos podemos hacer mas, y este pequeño gesto de llevar una flor y un beso espiritual consuela mucho y es realmente sencillo de hacer.

El consuelo y la ternura no sólo la sintieron los enfermos visitados, también los visitadores y todos aquellos que veíamos la acción y los teníamos en el corazón.

Oramos con esta flor por todos los que sufren, sus familias que los atienden con amor, el personal sanitario, y todos aquellos que en su día a día ayudan en esta tarea . Por todos los visitadores tan generosos con su tiempo y por todas las personas que no tienen quien les visite y charle un ratito con ellas. Siempre en nuestra oración y en nuestro corazón !!!!