LA VIDA PRIVADA DE LOS OBJETOS

Lo que cuentan los periódicos y brama en los informativos, este momento que vivimos lleno de noticias convulsas se parece a la superficie del mar. A veces se cristaliza y se plasma en noticias.  Así, con su capa dura como el hielo impide que veamos otra historia que a la vez va moviéndose por debajo, la intrahistoria. Llevo unos días siguiendo a D. Miguel de Unamuno en su ensayo “En torno al casticismo” (1895). Allí habla y dibuja la intrahistoria, de la que forma parte nuestro día a día lleno de hechos y de datos, como un fondo de mar.

Hace unos días leí la reseña de un nuevo ensayo sobre las hermanas Brönte de una catedrática de literatura norteamericana, D. Miguel de Unamuno. Lo que me tiró a intentar conseguirlo y devorarlo, fue un título de sus capítulos que decía “la vida privada de los objetos”. A partir de un estudio minucioso de ocho objetos que la autora de “Cumbres Borrascosas “y sus hermanas tenían, nos muestra la vida real, la de su casa en Haworth: los libros diminutos que iban elaborando y escribiendo; los utensilios de la cocina cuya mesa a veces era el escritorio con sus mondas de patatas; el bastón de los paseos con su cajón de escritura y su taburete de campo;  las mascotas de la familia; los pliegos de papel y los recortes de viejas revistas; los álbumes de recuerdos, y un montón de reliquias muy del s. XIX como pequeños amuletos del cabello de un ser amado, conchas de mar o pequeñas piedras rodadas. Todos ellos constituyen esa intrahistoria que Unamuno llamó fondo de mar. Con ellas podemos rastrear y revivir en cada página la vida real de las tres escritoras geniales, y cómo su oficio nació en sus juegos entre hermanos que intentan por todos los medios a su alcance, librarse de la sombra cruel de la muerte que los rodeaba, y pasar el rato en una casa sin televisión, internet, ni luz eléctrica. Una casa recién salida de un cuadro gótico, con un cementerio como jardín, y estrechas habitaciones casi siempre húmedas y frías, donde la familia del clérigo se criaba, rodeada de llanuras pobladas de mantas de brezo sacudidas por un viento tan racheado como frio.

Conocemos así una página de la historia de Gran Bretaña en el S. XIX, de la verdadera, la de las casas, el pensamiento, el arte y la espiritualidad. Y entendemos mejor a Emily en su obra maestra “Cumbres borrascosas”. Una novela que se sale del marco del Romanticismo, se desborda, transformándose en un bisturí que va recortando los personajes.  Todos tan variopintos, azotados en su interior por vientos tan helados como los que soplaban junto a la Granja de los Tordos. Nos sitúa al lado del territorio del Sr. Heathcliff, cuyo poder empático y turbulento envuelve como un torbellino la historia y toda la obra, hasta hacernos sentir a los lectores que a veces azota también el sillón de casa donde seguimos cada página con devoción.

Una intrahistória de lo real leída en objetos que los lectores de todos los tiempos han guardado como reliquias, dejando que su fondo e influjo los acercara a las historias y a las autoras. Algo así nos ocurre aquí con nuestra Santa, tenemos cerca de nosotros sus cosas y podemos sumergirnos en su mar, en un paseo por la ciudad, tocando las calles por donde deambuló, la pila donde se bautizó, las baldosas de barro del suelo de su celda, el confesionario donde se arrodillaba. Nos envuelve por completo, sobre todo cuando, como en el caso de las Brönte o la Santa hemos leído sus escritos y poco a poco queremos pasar al otro lado del escritorio y colarnos cerca de ella, bajo la misma luz que de la ventana abocinada de su celda se colaba.

Apuesto desde hace años por una museología basada en estos conceptos, porque creo que los objetos nos abren estas puertas reales de conocimiento, por donde avanzamos de una manera mucho más vivencial, real y profunda. Al saber cómo escribió Santa Teresa, sentada sobre sus rodillas y que cada página de sus escritos está perfilada por una pluma de ganso hecha en casa, escribiendo de noche tras una jornada agotadora, valoramos sus escritos desde su génesis y con ella seguimos su travesía vital de otra manera. La conocemos en su vida.

Miro las noticias que van a definir nuestra historia de hoy, y cuando bajo al fondo de nuestro mar, me encuentro que el rastro que dejamos, los objetos son tan poco materiales, redes, nubes de datos, conversaciones on line, … ¿Qué vamos a dejar?, me pregunto, sin cartas, sin tierra, sin barro de verdad. ¿Qué van a pensar de nosotros en el futuro? Ahora siento que un aire racheado y helador me recorre, como a los brezos de la casa familiar de Charlotte, Emily y Anne.

Articulo publicado en el Diario de Ávila. Jueves, 16 de noviembre, 2017

MARÍA ÁNGELES ÁLVAREZ EN IBERFLORA PRESENTA CON UNA MASTER CLASS SU OBRA  “ UN CASTILLO LLENO DE FLORES”, EN LA COPA MAESTRO FLORISTA DE ESPAÑA 2017.

Valencia 4 y 5 de Octubre 2017

Como inicio de la nueva Copa Maestro Florista de España Iberflora, va a tener lugar una master class muy especial en la que la reconocida florista española María Ángeles Álvarez, va a presentar y levantar con sus arreglos florales las imágenes de su obra: “Un Castillo lleno de flores”. Una nueva aventura expresiva con flores para mostrar en ellas, en forma de arreglos florales, sentimientos, palabras, ideas de muy difícil concreción verbal, como son las de naturaleza mística, en las palabras de Santa Teresa de Jesús. Las flores rompen así su marco puramente decorativo y nos muestran su verdadera cara como vehículos de expresión de lo sublime, algo que las palabras tienen dificultad para expresar.

La sensibilidad de cada persona, su propia manera de ser y de relacionarse con lo natural, va haciendo que los arreglos florales cuando tienen un sentido, mensaje y trasfondo como estos que nos presenta y levanta María Ángeles, sean captados y disfrutados de manera muy personal y distinta. Amplían el marco de lo dicho por la Santa, permitiéndonos leer sus cosas de manera más sencilla y placentera en flores y elementos naturales. Pero sobre todo nos llevan a una lectura personal llena de naturaleza y vida, bellas flores, musgos, ramas, piedras y líquenes.

El libro de Teresa de Jesús “las Moradas o el Castillo interior”, joya de la mística de todos los tiempos, que la florista ha diseñado con flores, parece un manual moderno de autoayuda que nos dice que para ser feliz y vivir de manera más sosegada es necesario que nos conozcamos a nosotros mismos. Sus imágenes están recogidas en los 168 diseños florales de la obra, la mitad de los cuales se han levantado y fotografiado para este libro.

Desde su formación y trabajo como florista, María Ángeles ha dejado que la lectura de este libro la haya llevado a distintos lugares en su interior, diseñando arreglos florales de lo que de manera instintiva sentía, veía y vivía. El trabajo con el conocido fotógrafo Jesús Gallo realizando las tomas en Ávila y su provincia, tierra de Teresa de Jesús y de María Ángeles dio vida a esta obra.

En esta master class, explicará esta nueva manera de entender su trabajo como florista, y realizará para todos los que allí se acerquen, cuatro imágenes del libro, en arreglos florales.

“Soy consciente de que este camino expresivo es nuevo, que voy dando las primeras pisadas en él, pero que va a tener un largo recorrido. Como las culturas orientales han hecho desde siglos, los floristas y todos los amantes de las flores en occidente vamos viendo las flores y lo natural en su aspecto más íntimo, como algo que nos une al campo, que nos dice cosas que caen en lo más hondo de nosotros, y que además son las palabras nuevas, las otras pinceladas con las que expresarnos, comunicarnos y compartir. Esta obra es una aventura floral, una nueva perspectiva del trabajo con las flores y del mundo secreto de las flores.” María Ángeles Álvarez

Se desarrollará en las instalaciones de la feria Iberflora, el día 4 de octubre de 9,30 a 10,30 a.m.

 

 

DISEÑOS FLORALES DEL I CONGRESO SANJUANISTA «SUBIDA AL MONTE CARMELO» en  Ávila.

CiTeS,  Universidad de la mistica

Del 4-10 de septiembre 2017

Para venir a lo que gustas

has de ir por donde no gustas

El camino espiritual que este manual de San Juan nos va sugiriendo, es largo, siempre nos lleva en movimiento y está lleno de sorpresa, abandono, recogimiento, alegría y silencio. Buscamos en este movimiento al Dios escondido que donde se esconde es dentro de nuestro corazón, que se siente presa de amor y  dentro del alma  mora, habita, está. Así tenemos nosotros que escondernos también dentro, dejando tanto ruido y tanto mareo.

Buscamos al Señor en un proceso continuo que por donde se va moviendo es por nuestra vida diaria, al ritmo del trabajo, la oración, las tareas familiares, la parroquia, el mercado, la amistad,… Y allí se encuentra comunicando cada momento con el otro en un proceso orante que va deslizando así. He elegido un elemento de la vida diaria como es un tubo de aire acondicionado para simbolizar este proceso que va recorriendo mi vida cotidiana, que me empuja a entrar en ella, adelgazando muchas veces todo mi ser, mis apetitos, deseos y placeres para poder entrar dentro de mi, para poder recogerme, esconderme y buscar.

Y lo que voy encontrando es lo que hay por dentro, el mundo del jardín que el Señor plantó en mi, las semillas y bulbos que se van levantando, Liliums olorosos, Anthurios llenos de color y pasión mirando siempre la luz. Las virtudes que van floreciendo, el amor, la ternura, la suavidad, la comprensión, el diálogo,… Un jardín que he diseñado en color verde primaveral, reforzando el verde de las Molucellas y los Chrysantemum Anastasia Green.

Es increíble este camino, que tanto me exige de perfeccionamiento, de adelgazamiento de mis apetitos en palabras de San Juan, pero que llena mi vida de color, y de armonía desde dentro de mi, desde el regalo de vivir, de ser hija de este gran Padre.

Algunas flores nacen hacia el cielo, pero otras muchas como  los claveles Green, se van reptando por el suelo, y desde la estructura de plata avanzan en todas direcciones.  En los claveles he querido poner aluna pequeña almohada , donde a veces me recuesto a descansar sintiendo la ternura infinita de este amor que se nos regala.

Un camino que algunas veces me lleva a mi propio mar interior lleno de salitre, pensamientos concatenados, deseos incontrolados, un mar que debo admitir que existe pero que debo ir controlando, algo que este libro de Juan nos ayuda. Es realmente un » Libro de autoayuda», donde disección el alma y el fondo del ser del hombre, y donde también nos muestra como este se abre, rasgándose, transformándose dentro del amor y de la fe. He colocado trocitos de madera salina y piñas también como rescatadas del borde del mar.

Cuando estaba realizando el arreglo, me di cuenta que había un elemento que yo no había diseñado pero que era fundamental, el brillo elegante y rotundo de los trozos de tubos del aire acondicionado. Elegancia, riqueza y brillantes en un elemento tan cotidiano, que se encuentra escondido en casa, en el trabajo, en la estación de metro,… Viene todo a tener una lectura profunda que me impresiona y que dejo en puntos suspensivos a vuestro propio entender y vivir.

Creo que con las flores podemos expresarnos, volver a decir lo que antes habíamos visto grabado en nuestro interior. Son en estos arreglos verdaderas oraciones, con las que dar las gracias por la vida que tan llena de belleza y naturaleza sublime se nos regala en ese lugar único y profundo que es nuestro propio interior. Desnudos para poder entrar y avanzar, sin fatigas, ni cansancios, aligerando tanto nuestro propio ser, pobre, humilde y necesitado.

En esta desnudez

halla el espíritu su descanso

porque no comunicando nada,

nada le fatiga hacia arriba,

nada le oprime hacia abajo,

porque está en el centro de su humildad.

Vacaciones en el campo, meditando con San Juan de la Cruz en familia

A mis hijos Santi, Brianda, y Mencía

Llegan los días de vacaciones y desde hace ya muchos años, nos dirigimos al campo cargados de chanclas de agua, bañadores, cremas protectoras, partituras, libros, cuadernos, perros, piensos, cajas para recolectar frutas,… Mas que ir al campo, lo que realmente hacemos es volver a él. A nuestra verdadera casa.

Este año decidí llevar sólo un libro, y dejar que nos acompañara en el verano, me refiero al Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz. Quería leerlo en profundidad tomando tiempo entre cada palabra, dejando que cada una volara por donde quisiera.

Desde hace años, cuando mis hijos invitan a algún amigo a pasar estos días con nosotros, siempre saben que tienen que pasar por una especie de rito familiar, leer para todos en voz alta y lentamente el Cántico.

¿Adonde te escondiste,

Amado y me dejaste con gemido?,

como el ciervo huiste,

habiéndome herido,…

Comencé a seguir al santo en todas las cosas que iba entendiendo y aprendiendo: lo primero quizá fue el descubrimiento del fondo profundo de cada palabra. Cogerla, abrirla y dejarla libremente volar. Abrir las  Sagradas Escrituras por donde va planeando, y ver  sorprendida que por donde viaja es por mi interior.

Como en tantas cosas de la vida, la naturaleza y su contemplación nos empujan a comprender de manera intuitiva y sensorial. Una tarde iba dando un paseo en medio de una ladera llena de mentas florecidas, el sol iba ya cayendo y un montón de mariposas volaban alrededor. Una de ellas, bellísima estaba posada tranquilamente sobre una ramita. Me quedé mirándola tanto rato que pensé en hacer una foto para recordarla. Y no se movía, estaba allí, la tomé en mi mano,  se veía como una joya exquisita. Estuvo un momento y luego majestuosamente, al menos para mi, se marchó volando. Sentí que lo que nos cuenta Juan tiene mucho que ver con ella, que el instante que estuvimos juntas fue suficiente para recordarlo, que para disfrutar una mariposa, su colorido , su planeo sobre las mentas, tienes que estar también tu en el suelo, con una actitud de contemplación y espera. Dejando que vaya sola volando por ahí.

Y es curioso cómo somos:pretendemos siempre referir lo vivido a los esquemas mentales que sobre cada cosa de la vida tenemos. Usamos los mismos adjetivos: bella, multicolor, suave, elegante, tierna, y dejamos cada experiencia dentro de esas coordenadas. Hacemos lo que ella no hace, quedarse encajada en un lugar. Ella, lo que hace es volar, y dejar que mi mirada en ella descanse y se maraville. Había leído siempre al santo de manera muy poco intuitiva, y vi que cada una de las cosas que pone te llevan a dejarlas volar libres y ver por donde planean, lejos de moldes de cualquier tipo.

.

Que una lectura te rompa los moldes de tu pensamiento es algo muy potente, sobre todo si ya tienes unos años.Y esto siento que ocurre cuando esas palabras lo que hacen es reforzar el verdadero sentido de la libertad interior. Así pasa cuando te acercas a Juan y vas poco a poco dejando libres los pensamientos que bajo su lírica tan brillante, se esconden. Tengo esa sensación de que todo por dentro de mi es ahora una especie de puzzle y que estas lecturas lo han llevado todo  bajo una lengua de aire a volar por ahí. Es ese vientecillo que sopla dentro de nosotros el que nos voltea y el que en determinados momentos va componiendo cada pieza casando con las demás, provocando que sintamos a veces que todo lo planea así y que nuestra existencia está trabada, que en cada momento ocurre aquello que quiere que ocurra. Es complejo todo, pero a la vez es así y configura el vuelo al que a veces se nos empuja, como a mi este verano en medio de la vida familiar, las cosechas, las cacerolas llenas de pisto, y las largas charlas al fresco.

Desde que leo a Juan tengo esa sensación de ser realmente un ser valiente. Es como si él, al desmontar todo mi mundo interior con su palabra, me diera la valentía que muchas veces he creído no tener. Nada amarra a nadie que no se deja atar, sobre todo porque es en el fondo de su ser espíritu y amor, habitado por él, el Amado de cada uno de nosotros y se nos da así, lleno de luz interior.

Las vacaciones siempre son momentos para el crecimiento personal, nuevas oportunidades de descubrir otros mundos, paisajes, terrenos, personas, y también son únicos para emprender con valentía estos viajes interiores, yendo de la mano de amigos como Juan que no nos dejan solos nunca. Él en vida fue un verdadero maestro de vida espiritual, que acomodaba el camino en la vida de la fe a cada persona, a su paso y velocidad, a su distinto paisaje interior. Solía meter en los bolsillos de sus amigos pequeños papelitos con dibujos que les hicieran reflexionar, versos llenos de amor y pasión hacia su Amado Jesús, pequeñas notas muy personales y basadas en cada ser. Él que recorrió miles de kilómetros por los pedregosos caminos de España andando a pie y descalzo, cuando después de una larga caminata llegaba al convento que lo acogía, volvía agotado pero feliz a irse al campo que rodeaba el lugar para encontrarse con el amor, tomar fuerzas y sobre todo para mirar dentro de sí la gruta oscura habitada que hundía su ser en el cielo mismo de su Señor.

Como el ciervo huiste,

habiéndome herido;

salí tras ti clamando,y eras ido.

Los días despojados de rutinas, dejando sencillamente a las horas que vayan pasando se convierten en un verdadero remanso de vida. Veo cómo me complico muchas veces con cosas, sentimientos, actos que lo único que hacen es enredarme y que en estos días, leyendo a Juan descubro donde está la fuerza liberadora de todo: descubro que está en mi, en vosotros, en cada uno de nosotros, en el interior. Esta dentro pero está escondido, y para encontrarlo tenemos también nosotros que escondernos, …. escondernos dentro de nosotros. Ahora el silencio y la paz de estos días ayudan mucho a caminar por este nuevo camino interior, y le pido a la vida que me ayude también a encontrar todo esto en el ritmo diario lleno de trabajo, preocupaciones y horarios. Porque es allí donde está realmente el suelo de este lugar interior: la vida de cada día, como dice Juan, al final  nos van a examinar sólo del amor.

Espero que estas vacaciones familiares os llenen hijos de energía y de paz, que quede en vosotros el poso de la naturaleza hermosa y vigorosa que se os regala en cada paso. Leyendo a San Juan encontramos, hijos, el camino a casa. Siempre encontrareis allí el camino, dentro de vosotros.

Os dejo una música mágica y divina, de Brahms, nota a nota, sonido a sonido se va posando en nuestro corazón. En la interpretación de un grandísimo pianista, Arthur Rubinstein.

 

Decía León Tolstoi en Guerra y Paz que “toda la variedad, todo el encanto y toda la belleza que existe en este mundo está hecha de luces y sombras”. Esta ultima semana siento que está descrita con este titulo de su obra mas conocida. La barbarie de los asesinos radicalizados que siembran el terror por medio mundo, acuchillando a personas que van paseando por la calle, al trabajo, a jóvenes que descansan en un concierto, a fieles que oran dentro de un templo, a familias que disfrutan de fiestas navideñas ,… entran a saco para pronunciar sobre todos la palabra guerra a base de cuchilladas. Estamos en guerra, y es una de las mas crueles que podemos vivir, la que en creencias religiosas se asienta. Una guerra santa contra los infieles, aquella que pregona que al morir matando a los demás, se podrá encontrar el paraíso soñado, ¿ la paz en la guerra, en la muerte y la violencia?

En medio de la desazón por los atentados de Londres, apareció esta imagen de Tolstoi llena de matices, la del joven madrileño Ignacio Echeverría. El héroe del monopatín que con su testimonio ayudando a las otras victimas de la barbarie, dando la vida por socorrerlas, ha puesto de pie una arma increíble y llena de potencia, su humanidad y su amor por los demás. Un corazón generoso y un espíritu libre que sabe lo que tiene que hacer cuando ve el sufrimiento, la muerte y la crueldad de los demás, a su lado en medio de la calle.

La lectura profunda de todo esto va conmoviendo al mundo y a la opinión publica, porque nos viene a mostrar que esta guerra tiene contrincantes muy diferentes, y que frente a los que se inmolan matando hay quienes aman hasta morir. Unos creen que matando llegarán a la paz eterna y otros saben que solo el amor puede cambiar el mundo y qué es lo que como seres llenos de humanidad deben hacer: amar.

Todo este panorama de guerras, de sombras y matices de la paz planea sobre todos y se hunde en nuestras conciencias. Estaba el otro día en un recital ópera de la conocida mezzosoprano norteamericana Joyce di Donato en el Teatro Real de Madrid. El publico operístico tan acostumbrado a un ritual tranquilo, se encontró dentro de este panorama bélico, de luces y penumbras. No hubo actos violentos, pero si apareció en la escena una especie de trinchera hecha de música en la puesta en escena de Joyce que no dejaba adormilado a nadie mientras toda la carga de música y ritmo vertiginoso, acción, pasión y vida de la música de Haendel comenzaba a sonar y a caer sobre todos. No quería un recital al uso, no. Quería conseguir lo que desde luego se vivió, una experiencia de guerra y paz dibujada en sonidos, melodías, trinos, cadencias y ritmo que a veces era trepidante y otras parecía ir posándose hasta morir en la panza de cada sonido que se dilataba. “Lascia ch’io pianga”, o si déjame llorar, cantaba llorando…

Joyce cree en algo que comparto profundamente, en el poder redentor de la cultura.

El movimiento , la acción social del “ Sistema Greece” que desde Atenas recorre el mundo desde finales de 2016 , tratando de promover la inclusión social y el bienestar de los niños que viven en los campos de refugiados griegos, al modo de las escuelas venezolanas promovidas por Dudamel o las peruanas de Juan Diego Florez.

La cultura también es redentora nuestra en otro sentido mas personal, tiene un efecto catártico y nos hace capaces de soportar nuestra existencia, siendo el refugio interior y la medicina en momentos de agitación. Nos hace habitar por dentro, y eso es siempre motivo de crecimiento personal. Al menos para mi esto es así sin duda y la música de Haendel me conduce a través de compases de guerra y otros de pacifica mirada, a mi misma.

La cultura nos redime también, cuando conocemos las raíces de nuestras sociedades y lo que han tenido que pasar, milenios de guerras y de horror para llegar a conseguir la civilización en la que estamos. Así podremos defenderla de veras, y no encontraremos niños criados en Europa que se alisten con los del otro lado de la trinchera.

Estaba el domingo en Gredos en la entrega de los premios del Festival del Piorno. Y cuando me nombraron “Embajadora de Gredos”, realmente me emocioné, sentí que en este panorama de guerra y paz, la vida, los vecinos de Gredos y ASENORG, me situaban no en su bando, sino a la cabeza de ellos , como portando la bandera. La de la paz, aquella que se encuentra en la naturaleza que nos redime y nos sosiega de tanto trajín y de tanta violencia, intransigencia y horror que donde nace es en el interior de cada uno. En medio de tanto caos, la contemplación de la naturaleza nos trae la paz, y nos hace avanzar en lo auténtico que hay en nosotros.

 

No conocí a Ignacio Echeverría en vida, pero ahora creo que comparto con todos, algo, siento que lo conozco y que su ejemplo empuja mi vida también, porque esta bandera que llevó está hecha de la misma tela. Ignacio, siempre en nuestro corazón, gracias.

Articulo publicado en el Diario de Ávila, 15 de junio 2017

 

Cada año espero la floración de las rosas. Me sigue pareciendo increíble que de un plantón seco como un palo sin ningún interés pueda brotar algo así . Me quedo largos ratos oliendo, disfrutando de su belleza. Desde hace unos años en estos primeros días de la floración busco un ratito para abrir uno de los libros mas bellos de la biblioteca, lleno de láminas de rosas pintadas por uno de los pintores de flores mas delicados que conozco, el belga Pierre- Joseph Redouté (1759-1840). Formado en una familia de pintores, lo que desató su dedicación a la pintura de flores y especial de las rosas fue sin duda su amor por ellas. Y la delicadeza de sus acuarelas en las que utilizó una depurada y moderna técnica para su tiempo aprendida en Inglaterra, en los jardines de Ken, hizo de sus dibujos algo irresistible para sus amigos, mecenas, alumnos y ahora, unos siglos después, sus lectores. Fue tanta la aceptación y el éxito de su trabajo que pudo caminar, pintando de manera segura a lo largo de una etapa histórica llena de guerras, guillotinas, terror, dispendio y miseria. Así trabajó para la reina María Antonieta hasta su encarcelamiento y muerte, continuó dibujando en la época del terror hasta caer en el mecenazgo de Josefina Bonaparte, que era una apasionada de las rosas.

María Antonieta le facilitó el acceso al Petit Trianon, lugar apartado en Versalles donde la puerta se encontraba cerrada incluso para su esposo Luis XVI. Un retrato psicológico apasionante de esta desafortunada reina lo encontramos en el conocido ensayo de Stefan Zweig “ María Antonieta” de Acantilado. Redouté llegó incluso a ilustrar el libro de Rousseau “ La Botanique” y a trabajar como si nada durante la Revolución Francesa.

Josefina de Beauharnais le encargó no solo las láminas de las rosas que disfrutamos en este precioso libro editado por Taschen, sino también el diseño de los jardines del Castillo de Malmaison en Rueil, al sur de París. Llegaron a contar con todas las variedades de rosas conocidas hasta el momento, antes de la explosión de las rosas hibridas de te que han dado miles de variaciones. Se cultivaban rosales primitivos como las zarzarrosas y las mosquetas comunes con antecesores en las zarzas floridas de Europa. También había rosas medievales de colores blancos y rosas, y la introducción de los amarillos que acabó con la fragancia de muchas variedades.

El amor por las rosas que irrumpe en cada primavera es algo ligado a nuestra historia mas lejana, hay restos de rosales silvestres desde la prehistoria, en Asia, con la Rosa Chinensis, el rosal de Banks y otras variedades que han ido repartiéndose por todo el mundo y que aún plantamos en nuestros jardines.

Y esa verdadera pasión que se desborda en muchos de los aficionados a la jardinería tiene que ver con nuestra propia vida, recordamos momentos pasados cuando también nos sentíamos cautivados por estas plantas. El lugar donde nació mi “ erupción floral”, mi pasión por las rosas está en Ávila, en una rosaleda ya devastada que se erigía poderosa en el lienzo de la muralla, en el jardín de San Vicente. Quedan solo unos pequeños grupitos de rosales híbridos de te y floribundas. Sigo volviendo allí en cada rosa que huelo, a aquellos momentos de mi infancia, en el que pasábamos largas tardes por allí jugando. Me da mucha pena que ya no esté allí como entonces. Creo que Ávila tiene el clima y el suelo ideal para plantar rosales, y que las rosaledas llevan al jardín y a la muralla a otra dimensión de belleza y de olfato. ¡Qué lastima!

La infancia nos deja además de los hechos y acontecimientos vividos, un montón de recueros imborrables que pertenecen a los otros sentidos, al gusto de las rosas, al sabor de los cucuruchos de helado que se vendían en el parque en un carrito. También recuerdo el olor penetrante de la tierra mojada del jardín de San Antonio cuando después de rastrillar los paseos, se mojaba todo cuando hacia calor.

En el mundo de la jardinería y de las flores el disfrute va ligado a la tierra, a cada hoja y cómo sale, a cada pétalo y cómo vuela, al aroma de un parterre, a su silueta y sombra al caer la luz. Goethe que era no sólo un romántico intelectual sino un científico profundo y un poeta genial, vio que la observación de lo natural era la puerta para entrar en un mundo nuevo que es nuestro pero que está cerrado muchas veces. Vio algo en las plantas que aun hoy los científicos se impresionan por su actualidad, que las flores, las rosas con sus espectaculares especializaciones sépalos, pétalos, estambres y carpelos, son en realidad un manojo de hojas. “ De principio a fin, la planta no es mas que hojas ”. Se sentía todavía mas orgulloso de sus teorías sobre la contemplación de lo natural desde un punto de vista científico, desarrollado en teoremas como en su conocida y sorprendenteLa teoría del color. Goethe que de toda su magnifica obra literaria y poética. Estudió plantas, piedras, incluso llegó a descubrir un hueso no conocido en la mandíbula,… Pero su mayor contribución fue percibir el planeta como nuestra casa, dentro de una ciencia sensible que nos permite oír, tocar, y ver para comprender lo que nos rodea. “ La ciencia y la poesía deben mirarse. La gente se olvida que la ciencia se ha desarrollado de la poesía”. El interés científico siempre nace de una búsqueda, de un interés profundo en conocer el secreto oculto tras las cosas. Como el empuje del poeta por poner palabras a la belleza, el sentimiento y el amor.

Un paseo por la vida, una rosaleda que del recuerdo me impulsa a plantar rosales y cuidarlos por donde puedo. A maravillarme con lo que la naturaleza me da, oler, tocar, sentir, dejarme impresionar por todo, para lanzarme como esta tarde a abrir un libro antiguo, a intentar diferenciar las variedades de los rosales, leyendo, y viviendo en un lugar lleno de encanto en la memoria, como ese paseo entre rosas fragantes.

Articulo publicado por el diario de Ávila. 1 de junio 2017

 

Taller con piornos y la  decoración para la inauguración del Festival del piorno en flor 2017 en Navadijos.

Poder decorar una ermita de un pueblo tan especial como Navadijos, Ávila ,con flores silvestres es un sueño para cualquier amante de las flores o floristas de corazón. Llenar todo del color amarillo de los piornos, su dulce aroma un poco agreste, y hacerlo con un grupo de vecinos es realmente un gusto y una verdadera fiesta para los sentidos.

Os dejo muchas fotos del día del taller en Navadijos, para que también disfrutes un rato.

Saludo a todos los que estuvisteis compartiendo y trabajando conmigo este día, al alcalde de Navadijos, a mi querida amiga Isabel Sanchez-Tejado, al equipo de Comando Actualidad que estuvieron con nosotros en este día rodeados de piornos.

Estas fotos creo que pueden ayudar mucho a todos los que queréis por algún motivo decorar una iglesia o un lugar en un pueblo pintoresco como este, para celebrar una fiesta patronal, o por otro acontecimiento, una boda, una comunión o un bautizo,…

Con estas decoraciones llenamos de vida nuestro patrimonio, lo sacamos muchas veces de un rincón mas o menos oscuro, tras una puerta cerrada y lo mostramos a los que por allí pasan.

La decoración del coro con matas de piornos trabajadas en moss

LAs fuentes de la plaza las usamos para hidratar a los piornos.

Una imagen increíble,… podríamos escribir una historia entera. Una escalera, matas de piornos y un Cristo probablemente Románico.

Montamos un taller en la entrada de la iglesia, con todo el mundo de lo mas atareado haciendo los diseños.

Al ir haciendo el diseño de los rosarios con piornos, cuando nos dimos cuenta estaba,os recitando los misterios gloriosos !!!! Recordando cuando se reunían las familias para rezarlo,…

Todos a trabajar,… hasta Josefina con mas de 90 año !!!! Qué tierna y que simpática,…

Hicimos un bosque de piornos en el potro de herrar de la plaza y el alcalde con unos hombres del pueblo nos trajeron unas ramas de poda de chopos preciosas. Con Silvia de Donzoilo en pleno trabajo.

Un campanario de cuento,… de Romeo y Julieta,… de Rapuncel,.. de  !!!Dulcefresita echa las trenzas por la ventanita!!! Y así hicimos,…

 

Con el equipo de Comando Actualidad de TVE

Decorando la fuente con cintas amarillas, una corona de piornos y un mar de piornos sobre una malla de alambre

La corona que hizo Isabel para la cruz de piedra,… quedó preciosa. Toda con técnica clásica

La decoración de los altares dejando las imágenes que allí había , con ramitos de piornos y de Acianos, con manzanas, y velas.

Pusimos unos espejos para poder ver el maravillosos artesonado de la cúpula del altar mayor.

 

Decoración de la entrada de estilo vegetativo.

 

Un sueño llamado » Festival del piropo en flor»

Decoraciones de los confesionarios con los rosarios de piornos en flor.

 

La pila bautismal con sus piorno en corona

Decoraciones con botes de conservas reutilizados.

Os dejo la programación del festival del piano en flor 2017, con muchas convocatorias interesantes.

Un paseo primaveral por el Pinar de Hoyocasero persiguiendo a las Pulsatillas, con un poemario de Dámaso Alonso y las palabras de San Juan de la Cruz, de su » Cántico»

El otro día en medio de miles de compromisos laborales y familiares y un dolor de cabeza del tamaño de una nube sobre la sierra, cogimos el coche y nos dirigimos a un lugar que al menos en mi recuerdo va a ser ya para siempre mágico: El pinar de Hoyocasero en Ávila. Un pequeño entorno natural único que bajo el cielo enredado en los altísimos pinos «Pinus sylvestris»se levanta de forma sorprendente, lleno de verdor, de flores increíbles, de praderas encharcadas, un verdadero oasis botánico. Y todo se levanta bañado de luz en mi memoria.

Se levanta la luz filtrada,

se levanta la mirada,

en  mis ojos, creadores de luz

en cada  sonido, se levanta

en cada pliegue, volando

en cada aguja de pino, arriba,

en cada flor.

Iba mirando cada tronco de los pinos, las gotas de agua que sobre los pétalos de las Pulsatillas Alpinas formaban pequeños estanques en los que tendía a sumergirme, los pelos y pelusas de su tallo, el movimiento acompasado por millares de corolas hacia la luz que jugaba por allí filtrándose a veces, ocultándose al fin muchas otras. Las matas de peonías silvestres que parecían sacadas del jardín romántico mas elegante de Europa, con sus flores rosas en movimiento como de baile por las laderas. Los muguetes (Convallaria Majalis) se desplazaba por las praderas bajo las otras flores como si nada, las orquídeas de Gredos (Orchis masculla),  los sellos de Salomón (Polygonatum odoratum)…

Muchas veces sientes que vives momentos cerrados, estancos, definidos como este paseo, circunscrito a un lugar como este pinar isla. Lugares con una vegetación y condiciones sorprendentes en medio del resto, como esta sierra de Hoyocasero en Ávila.  Momentos que se quedan recostados en tu interior. Sobresale esta isla interior en medio de un paisaje duro, agreste, lleno de piedras berroqueñas, tomillos, piornos y robles. Nuestro propio interior y su paisaje.

Los días, las horas, la vida con toda su cadena de casualidades va avanzando, y sientes que nada está dejado al azar. Es como si mi propia existencia la viera escrita en un libro del que no soy yo la autora aunque al irlo descubriendo, leyéndolo,  vaya viendo mi mirada, mis reflexiones, lo hondo de mi sentir hacia algunas cosas, el tallo de la Pulsatilla, y lo tierno de su presencia en medio de la migraña que nubla a veces mi vida. Y al ver  cómo todo se va escribiendo sientes un escalofrío, algunas personas lo llaman «temor», el sentimiento de estar imbuido en una corriente cálida y paternal que te envuelve y te va empujando a caminar, a mirar y ver estas cosas, a cantar al viento lo descubierto entre lo natural. A alabar a la Creación por levantarse en mi mirada creadora, hallando la luz dentro de mis ojos cerrados, dentro de mi ceguera y mi debilidad.

En esta sorpresa, en este regalo fortuito, la Creación parece que me deja mirar y crear y caminar así. Cae en mis manos, tras un paseo por un mercado de libros, un poemario de Dámaso Alonso, y siento que esto que yo vivo es tan real como otras muchas cosas de la vida, que él con su hondo sentir poético y su lirismo delicado también lo sintió. Lo siente,… dice así

Ah, gracias por mis ojos inventores.

¿Qué es la luz sin un ojo que la mire?

Sordamente se irradia, vibración utilísima,

por mares de negrura: un mundo ciego.

 

Mis ojos inventores crean luz.

Colaboran a cada millonésima parte de segundo

en el plan providente de la gran Creación:

prologan Creación, inventan luz.

 

Soy colaborador, soy delegado

de mi Dios, a través de mis ojos.

Y mas; afirmo aun mas

( y me aterra al decirlo un terror dulce)

Ojos inventores de luz, colaborando en el plan de la Creación que mas que estática y ya creada, vamos viviendo y sentimos que está viva y en continuo movimiento, y que de donde arranca es de nosotros, de esos ojos colaboradores y creadores de luz y de belleza.

En medio de lo árido de nuestro día a día, con problemas, nubes de sentimientos entrelazados, cansancio, apatía, tristeza en muchos rincones, aparece como una isla, como este pinar mágico esta llamada a colaborar con el movimiento mas dinámico y poderosos del universo: la Creación. Se levanta con nuestra búsqueda sin fin de belleza y de luz, la isla mas bella poblada de flores silvestres increíbles como estas Pusatillas tan bellísimas. Se levanta como estos pinos tan altos al cielo, siempre buscándolo. Es necesario amigos tener esa apertura de búsqueda. Para encontrar tenemos que buscar, y en esto ir con el corazón y el alma lleno de pasión. Para poder sentirnos identificados vitalmente con lo natural, para no ser un mero espectador, sino parte de todo lo creado, tan llenos de luz y belleza como todo lo que vemos alrededor. Vemos que es bello este rincón que nos cautiva al que he vuelto en muchos ratitos desde entonces, pero que es bello en general todo el paisaje, el nuestro, el interior. Que en muchos lugares de dentro hay aridez y dureza, zonas llenas de arenas y de salitre. Que el mar desde luego se extiende por dentro y que está ahí para  aprender a navegar sobre y con él, a bucear en él sin perder nunca la vista en la luz que como columnas se van levantando en mi vida. Hay bellos bosques que nacen en medio de la niebla y el dolor, y su belleza depende de mis ojos, de mi sensibilidad que es la que levanta toda la belleza y colabora con su Creador.

Con las palabras de Dámaso se unen los bellos pensamientos de mi paisano del alma de San Juan de la Cruz en el cántico Espiritual B, 1,11, que hago mis en este paseo por el pinar

Dicho queda,! oh alma!, el modo que te conviene tener para hallar al Esposo, hallarte en tu escondrijo ; pero, si lo quieres volver a oír, oye una palabra llena de sustancia y verdad inaccesible: es buscarla en fe y en amor,….que esos dos son los mozos del ciego que te guiarán por dónde no sabes, allá a lo escondido de Dios.

Ese Esposo que como Creación se levanta en nuestros ojos, que los deja amorosamente ser ellos los creadores de la luz. Un Amado al que hay que buscar en lo escondido de nuestra existencia, en el silencio interior, abriendo de manera valiente el escondijo mas profundo del alma, estando allí muchas veces, tomando en esto posesión. Una naturaleza, una Creación en pie, que se eleva en la mirada. Buscar con pasión, poniendo en esta aventura todo nuestro ser, avanzar, volver a caer y levantarnos, gatear, bucear, subir a las cumbres y bajar al fango del corazón.  Y como nos dice Juan creernos de veras que esto es así, que la vida se compone también de esto, de la interioridad habitada y florecida, de que la luz nos ilumina siempre aunque a veces nuestra migraña nos impida mirar.

Me encanta esta imagen de los dos mozos, la fe y el amor. Dos mozos que pueden guiarme hacia lo escondido de Dios. Mozos de ciego que me guían, pasión, empuje, determinada determinación de caminar, fe  y amor.

Os dejo una maravillosa música de Liszt en la interpretación del gran pianista Claudio Arrau.  Bendición de Dios en la soledad de las Harmonies poétiques et reeligieses. Unas piezas para piano que compuso en 1847, en donde toda la creación en forma de sonidos se levanta para los oyentes, toda creada para disfrutar.

Acabo de terminar los diseños para el taller de Navadijos y sólo imaginando cómo va a quedar la iglesia de San Juan, su campanario tan de cuento medieval, el soportal del mediodía, la cruz,… estoy disfrutando.

El color amarillo de mis nuevas acuarelas japonesas está siendo el protagonista, y llenar todas las hojas con este color ya parece que pinta todo de optimismo y muy buenas vibraciones. Realmente entiendo que este intenso color amarillo sea para algunas culturas y religiones un color místico y religioso, porque creo que está lleno de magia. En el caso de la sierra toda florida de retamas es realmente el olor lo que hace que entremos en un mundo mágico sensorialmente.

Cada lugar lo he diseñado preparando el trabajo de todos los que se acerquen por allí el próximo jueves día 18 de mayo. Muchas matas de piornos, piñas, manzanas, velas, bellas flores de Acianos- Centaureas, ramas de chopos, musgos, madejas de rabia,….Botes decorados con botones, rosarios de flores,… a tope de amor por estas flores !!!!

Lo comparto con todos con el ultimo anhelo de animar a participar porque sé que va a ser un día muy especial para todos los amantes de las flores, lo silvestre, el paisaje de la sierra, la cultura y las tradiciones de esta zona tan llena de encanto de la provincia de Ávila.

Los tesoros de la Hispanic Society of America en el Museo del Prado

Corría el año 2009 cuando llegaron al Museo del Prado las impresionantes y enormes tablas de la “ Visión de España” de Sorolla, dibujadas para el Museo de la Hispanic Society de Nueva York. Y tras quedarme impresionada por su tamaño y belleza, comenzó mi interés por conocer quien era ese magnate norteamericano, hispanista y humanista llamado Archer Milton Huntington que hizo a nuestro pintor el encargo. Me pregunto, cómo se llegó a impresionar tanto de España, de una manera tan rotunda, para querer encargar esta obra tan sobresaliente y monumental. En magnificas imágenes que son como fotografías llenas de arte y de color, Sorolla va mostrándonos la España del s. XIX que tanto subyugó a Archer, en tablas tan especiales como la de “ La fiesta del pan” con una imagen bellísima de nuestras murallas, y con los abulenses de aquellos años ataviados con sus trajes y adornos tradicionales. Una suerte de ventana a nuestra historia.

Archer aparece después de revisar su vida y sus fotografías y dibujos como el protagonista de una película al estilo del “el gran Gasby”, como recién salido de una novela de Henry James. Hijo del fundador de la compañía de ferrocarriles Central Pacific Railroad, y de los astilleros de Newport, Collins Huntington, un empresario multimillonario y de Arabella , una fascinante mujer cuya historia apetece contarla en una novela al estilo de “ Lo que el viento se llevó”, una suerte de Escarlata. Nació en Richmond, Virginia, donde su madre tenía una pensión en una zona deprimida de la ciudad, allí en aquellos años abundaban las casas de juego y los burdeles. Casada muy joven con John Worsham ,regentaban varias casas de juego en Nueva York, donde probablemente conoció a Collis Huntington cuando este estaba aún casado con su primera mujer. Se especula que Archer nació de esta relación y que luego cuando sus padres se casaron, fue reconocido como hijo legitimo, y luego heredero de la fortuna paterna.

Al enviudar Arabella de Collis, como viuda triste recorrió media Europa, viviendo como una reina, en compras y visitas a museos y colecciones donde empezó su afición a coleccionar objetos de arte. Con su madre a los doce años Archer visitó Europa, y se quedó cautivado por España. Comenzó a coleccionar todo aquello que podía, arte, libros, mapas, y a estudiar la lengua y la cultura españolas. Un joven que tenía como sueño vivir en una biblioteca llena de España.

Tanta pasión y fascinación por nuestra cultura, arte y civilización me lleva a plantearme muchas cosas. Es posible que un americano que aterrizó por aquí se sintiera mas español que muchos de nosotros, mas orgulloso de nuestra propia historia y manera de ser. El pesimismo por España, muy acentuado en los últimos años del siglo XIX con la pérdida de Cuba, hacía mella en todo el país. Y me parece que en muchos aspectos seguimos imbuidos en este mismo sentimiento.

Cuando entras en la exposición del Prado y ves en unas largas paredes los retratos de artistas, pensadores, literatos, destacados de la España del momento, en los pinceles de Sorolla, Zuloaga y López Mezquita, como los de José Echegaray, Azorín, Machado, Juan Ramón Jiménez, Gumersindo de Azcárate, Pérez Galdós, Baroja, Unamuno,…sientes como un latigazo de admiración por tanta pasión por nuestra historia y cultura. Grandes personajes que están muy olvidados, no sólo de nombre, sino también en su pensamiento y obra. Qué lastima, y qué vergüenza también.

A Archer le describen los expertos en su obra como la comisaria de su Museo de Nueva York, Mencía Figueroa como un verdadero humanista e hispanista de verdad, como el arqueólogo que excavó por ejemplo en Italica en Sevilla. Bibliófilo con una de las mejores colecciones hispanas después de la Biblioteca Nacional, con mas de 25.000 manuscritos, miles de libros raros como el bellísimo “Libro de las Horas” escrito en papel negro con letra en oro que se expone en Madrid, con primeras ediciones de la Celestina y del Quijote. Archer era también un apasionado de la cartografía atesorando joyas como el mapamundi de Guiovani Vespuchi de 1526. Un coleccionista de arte español de primera línea, con obras de Velázquez en un “Conde- Duque de Olivares” genial, “La Duquesa de Alba” de Goya y otras obras maestras de arte hispano. Este es el término que utilizó Archer, muy consciente de que si buscamos lo español, lo encontramos en nuestra historia, en toda la fuerza expansiva del imperio y su legado, su civilización, cultura, pensamiento, religión, abarcando desde luego toda la América Latina y Portugal.

La figura de este filántropo norteamericano nos hace reflexionar sobre nuestras cosas, a valorar lo que somos y hemos sido, a buscar con él el tesoro oculto tras cada piedra, a cantar en voz alta “ El Cantar del Mío Cid”, a maravillarnos protegiendo nuestro patrimonio, queriendo como él vivir ya para siempre en una biblioteca, llena de historia, arte y cultura hispanas. Una exposición única que podemos visitar hasta principios de septiembre en el Museo del Prado.