, , , , ,

Ejercicio de amor

Vacaciones en el campo, meditando con San Juan de la Cruz en familia

A mis hijos Santi, Brianda, y Mencía

Llegan los días de vacaciones y desde hace ya muchos años, nos dirigimos al campo cargados de chanclas de agua, bañadores, cremas protectoras, partituras, libros, cuadernos, perros, piensos, cajas para recolectar frutas,… Mas que ir al campo, lo que realmente hacemos es volver a él. A nuestra verdadera casa.

Este año decidí llevar sólo un libro, y dejar que nos acompañara en el verano, me refiero al Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz. Quería leerlo en profundidad tomando tiempo entre cada palabra, dejando que cada una volara por donde quisiera.

Desde hace años, cuando mis hijos invitan a algún amigo a pasar estos días con nosotros, siempre saben que tienen que pasar por una especie de rito familiar, leer para todos en voz alta y lentamente el Cántico.

¿Adonde te escondiste,

Amado y me dejaste con gemido?,

como el ciervo huiste,

habiéndome herido,…

Comencé a seguir al santo en todas las cosas que iba entendiendo y aprendiendo: lo primero quizá fue el descubrimiento del fondo profundo de cada palabra. Cogerla, abrirla y dejarla libremente volar. Abrir las  Sagradas Escrituras por donde va planeando, y ver  sorprendida que por donde viaja es por mi interior.

Como en tantas cosas de la vida, la naturaleza y su contemplación nos empujan a comprender de manera intuitiva y sensorial. Una tarde iba dando un paseo en medio de una ladera llena de mentas florecidas, el sol iba ya cayendo y un montón de mariposas volaban alrededor. Una de ellas, bellísima estaba posada tranquilamente sobre una ramita. Me quedé mirándola tanto rato que pensé en hacer una foto para recordarla. Y no se movía, estaba allí, la tomé en mi mano,  se veía como una joya exquisita. Estuvo un momento y luego majestuosamente, al menos para mi, se marchó volando. Sentí que lo que nos cuenta Juan tiene mucho que ver con ella, que el instante que estuvimos juntas fue suficiente para recordarlo, que para disfrutar una mariposa, su colorido , su planeo sobre las mentas, tienes que estar también tu en el suelo, con una actitud de contemplación y espera. Dejando que vaya sola volando por ahí.

Y es curioso cómo somos:pretendemos siempre referir lo vivido a los esquemas mentales que sobre cada cosa de la vida tenemos. Usamos los mismos adjetivos: bella, multicolor, suave, elegante, tierna, y dejamos cada experiencia dentro de esas coordenadas. Hacemos lo que ella no hace, quedarse encajada en un lugar. Ella, lo que hace es volar, y dejar que mi mirada en ella descanse y se maraville. Había leído siempre al santo de manera muy poco intuitiva, y vi que cada una de las cosas que pone te llevan a dejarlas volar libres y ver por donde planean, lejos de moldes de cualquier tipo.

.

Que una lectura te rompa los moldes de tu pensamiento es algo muy potente, sobre todo si ya tienes unos años.Y esto siento que ocurre cuando esas palabras lo que hacen es reforzar el verdadero sentido de la libertad interior. Así pasa cuando te acercas a Juan y vas poco a poco dejando libres los pensamientos que bajo su lírica tan brillante, se esconden. Tengo esa sensación de que todo por dentro de mi es ahora una especie de puzzle y que estas lecturas lo han llevado todo  bajo una lengua de aire a volar por ahí. Es ese vientecillo que sopla dentro de nosotros el que nos voltea y el que en determinados momentos va componiendo cada pieza casando con las demás, provocando que sintamos a veces que todo lo planea así y que nuestra existencia está trabada, que en cada momento ocurre aquello que quiere que ocurra. Es complejo todo, pero a la vez es así y configura el vuelo al que a veces se nos empuja, como a mi este verano en medio de la vida familiar, las cosechas, las cacerolas llenas de pisto, y las largas charlas al fresco.

Desde que leo a Juan tengo esa sensación de ser realmente un ser valiente. Es como si él, al desmontar todo mi mundo interior con su palabra, me diera la valentía que muchas veces he creído no tener. Nada amarra a nadie que no se deja atar, sobre todo porque es en el fondo de su ser espíritu y amor, habitado por él, el Amado de cada uno de nosotros y se nos da así, lleno de luz interior.

Las vacaciones siempre son momentos para el crecimiento personal, nuevas oportunidades de descubrir otros mundos, paisajes, terrenos, personas, y también son únicos para emprender con valentía estos viajes interiores, yendo de la mano de amigos como Juan que no nos dejan solos nunca. Él en vida fue un verdadero maestro de vida espiritual, que acomodaba el camino en la vida de la fe a cada persona, a su paso y velocidad, a su distinto paisaje interior. Solía meter en los bolsillos de sus amigos pequeños papelitos con dibujos que les hicieran reflexionar, versos llenos de amor y pasión hacia su Amado Jesús, pequeñas notas muy personales y basadas en cada ser. Él que recorrió miles de kilómetros por los pedregosos caminos de España andando a pie y descalzo, cuando después de una larga caminata llegaba al convento que lo acogía, volvía agotado pero feliz a irse al campo que rodeaba el lugar para encontrarse con el amor, tomar fuerzas y sobre todo para mirar dentro de sí la gruta oscura habitada que hundía su ser en el cielo mismo de su Señor.

Como el ciervo huiste,

habiéndome herido;

salí tras ti clamando,y eras ido.

Los días despojados de rutinas, dejando sencillamente a las horas que vayan pasando se convierten en un verdadero remanso de vida. Veo cómo me complico muchas veces con cosas, sentimientos, actos que lo único que hacen es enredarme y que en estos días, leyendo a Juan descubro donde está la fuerza liberadora de todo: descubro que está en mi, en vosotros, en cada uno de nosotros, en el interior. Esta dentro pero está escondido, y para encontrarlo tenemos también nosotros que escondernos, …. escondernos dentro de nosotros. Ahora el silencio y la paz de estos días ayudan mucho a caminar por este nuevo camino interior, y le pido a la vida que me ayude también a encontrar todo esto en el ritmo diario lleno de trabajo, preocupaciones y horarios. Porque es allí donde está realmente el suelo de este lugar interior: la vida de cada día, como dice Juan, al final  nos van a examinar sólo del amor.

Espero que estas vacaciones familiares os llenen hijos de energía y de paz, que quede en vosotros el poso de la naturaleza hermosa y vigorosa que se os regala en cada paso. Leyendo a San Juan encontramos, hijos, el camino a casa. Siempre encontrareis allí el camino, dentro de vosotros.

Os dejo una música mágica y divina, de Brahms, nota a nota, sonido a sonido se va posando en nuestro corazón. En la interpretación de un grandísimo pianista, Arthur Rubinstein.

, , , , , , , , , , ,

GUERRA Y PAZ

 

Decía León Tolstoi en Guerra y Paz que “toda la variedad, todo el encanto y toda la belleza que existe en este mundo está hecha de luces y sombras”. Esta ultima semana siento que está descrita con este titulo de su obra mas conocida. La barbarie de los asesinos radicalizados que siembran el terror por medio mundo, acuchillando a personas que van paseando por la calle, al trabajo, a jóvenes que descansan en un concierto, a fieles que oran dentro de un templo, a familias que disfrutan de fiestas navideñas ,… entran a saco para pronunciar sobre todos la palabra guerra a base de cuchilladas. Estamos en guerra, y es una de las mas crueles que podemos vivir, la que en creencias religiosas se asienta. Una guerra santa contra los infieles, aquella que pregona que al morir matando a los demás, se podrá encontrar el paraíso soñado, ¿ la paz en la guerra, en la muerte y la violencia?

En medio de la desazón por los atentados de Londres, apareció esta imagen de Tolstoi llena de matices, la del joven madrileño Ignacio Echeverría. El héroe del monopatín que con su testimonio ayudando a las otras victimas de la barbarie, dando la vida por socorrerlas, ha puesto de pie una arma increíble y llena de potencia, su humanidad y su amor por los demás. Un corazón generoso y un espíritu libre que sabe lo que tiene que hacer cuando ve el sufrimiento, la muerte y la crueldad de los demás, a su lado en medio de la calle.

La lectura profunda de todo esto va conmoviendo al mundo y a la opinión publica, porque nos viene a mostrar que esta guerra tiene contrincantes muy diferentes, y que frente a los que se inmolan matando hay quienes aman hasta morir. Unos creen que matando llegarán a la paz eterna y otros saben que solo el amor puede cambiar el mundo y qué es lo que como seres llenos de humanidad deben hacer: amar.

Todo este panorama de guerras, de sombras y matices de la paz planea sobre todos y se hunde en nuestras conciencias. Estaba el otro día en un recital ópera de la conocida mezzosoprano norteamericana Joyce di Donato en el Teatro Real de Madrid. El publico operístico tan acostumbrado a un ritual tranquilo, se encontró dentro de este panorama bélico, de luces y penumbras. No hubo actos violentos, pero si apareció en la escena una especie de trinchera hecha de música en la puesta en escena de Joyce que no dejaba adormilado a nadie mientras toda la carga de música y ritmo vertiginoso, acción, pasión y vida de la música de Haendel comenzaba a sonar y a caer sobre todos. No quería un recital al uso, no. Quería conseguir lo que desde luego se vivió, una experiencia de guerra y paz dibujada en sonidos, melodías, trinos, cadencias y ritmo que a veces era trepidante y otras parecía ir posándose hasta morir en la panza de cada sonido que se dilataba. “Lascia ch’io pianga”, o si déjame llorar, cantaba llorando…

Joyce cree en algo que comparto profundamente, en el poder redentor de la cultura.

El movimiento , la acción social del “ Sistema Greece” que desde Atenas recorre el mundo desde finales de 2016 , tratando de promover la inclusión social y el bienestar de los niños que viven en los campos de refugiados griegos, al modo de las escuelas venezolanas promovidas por Dudamel o las peruanas de Juan Diego Florez.

La cultura también es redentora nuestra en otro sentido mas personal, tiene un efecto catártico y nos hace capaces de soportar nuestra existencia, siendo el refugio interior y la medicina en momentos de agitación. Nos hace habitar por dentro, y eso es siempre motivo de crecimiento personal. Al menos para mi esto es así sin duda y la música de Haendel me conduce a través de compases de guerra y otros de pacifica mirada, a mi misma.

La cultura nos redime también, cuando conocemos las raíces de nuestras sociedades y lo que han tenido que pasar, milenios de guerras y de horror para llegar a conseguir la civilización en la que estamos. Así podremos defenderla de veras, y no encontraremos niños criados en Europa que se alisten con los del otro lado de la trinchera.

Estaba el domingo en Gredos en la entrega de los premios del Festival del Piorno. Y cuando me nombraron “Embajadora de Gredos”, realmente me emocioné, sentí que en este panorama de guerra y paz, la vida, los vecinos de Gredos y ASENORG, me situaban no en su bando, sino a la cabeza de ellos , como portando la bandera. La de la paz, aquella que se encuentra en la naturaleza que nos redime y nos sosiega de tanto trajín y de tanta violencia, intransigencia y horror que donde nace es en el interior de cada uno. En medio de tanto caos, la contemplación de la naturaleza nos trae la paz, y nos hace avanzar en lo auténtico que hay en nosotros.

 

No conocí a Ignacio Echeverría en vida, pero ahora creo que comparto con todos, algo, siento que lo conozco y que su ejemplo empuja mi vida también, porque esta bandera que llevó está hecha de la misma tela. Ignacio, siempre en nuestro corazón, gracias.

Articulo publicado en el Diario de Ávila, 15 de junio 2017

 

, , , , , , , , , , ,

Gozos de la vista

Un paseo primaveral por el Pinar de Hoyocasero persiguiendo a las Pulsatillas, con un poemario de Dámaso Alonso y las palabras de San Juan de la Cruz, de su ” Cántico”

El otro día en medio de miles de compromisos laborales y familiares y un dolor de cabeza del tamaño de una nube sobre la sierra, cogimos el coche y nos dirigimos a un lugar que al menos en mi recuerdo va a ser ya para siempre mágico: El pinar de Hoyocasero en Ávila. Un pequeño entorno natural único que bajo el cielo enredado en los altísimos pinos “Pinus sylvestris”se levanta de forma sorprendente, lleno de verdor, de flores increíbles, de praderas encharcadas, un verdadero oasis botánico. Y todo se levanta bañado de luz en mi memoria.

Se levanta la luz filtrada,

se levanta la mirada,

en  mis ojos, creadores de luz

en cada  sonido, se levanta

en cada pliegue, volando

en cada aguja de pino, arriba,

en cada flor.

Iba mirando cada tronco de los pinos, las gotas de agua que sobre los pétalos de las Pulsatillas Alpinas formaban pequeños estanques en los que tendía a sumergirme, los pelos y pelusas de su tallo, el movimiento acompasado por millares de corolas hacia la luz que jugaba por allí filtrándose a veces, ocultándose al fin muchas otras. Las matas de peonías silvestres que parecían sacadas del jardín romántico mas elegante de Europa, con sus flores rosas en movimiento como de baile por las laderas. Los muguetes (Convallaria Majalis) se desplazaba por las praderas bajo las otras flores como si nada, las orquídeas de Gredos (Orchis masculla),  los sellos de Salomón (Polygonatum odoratum)…

Muchas veces sientes que vives momentos cerrados, estancos, definidos como este paseo, circunscrito a un lugar como este pinar isla. Lugares con una vegetación y condiciones sorprendentes en medio del resto, como esta sierra de Hoyocasero en Ávila.  Momentos que se quedan recostados en tu interior. Sobresale esta isla interior en medio de un paisaje duro, agreste, lleno de piedras berroqueñas, tomillos, piornos y robles. Nuestro propio interior y su paisaje.

Los días, las horas, la vida con toda su cadena de casualidades va avanzando, y sientes que nada está dejado al azar. Es como si mi propia existencia la viera escrita en un libro del que no soy yo la autora aunque al irlo descubriendo, leyéndolo,  vaya viendo mi mirada, mis reflexiones, lo hondo de mi sentir hacia algunas cosas, el tallo de la Pulsatilla, y lo tierno de su presencia en medio de la migraña que nubla a veces mi vida. Y al ver  cómo todo se va escribiendo sientes un escalofrío, algunas personas lo llaman “temor”, el sentimiento de estar imbuido en una corriente cálida y paternal que te envuelve y te va empujando a caminar, a mirar y ver estas cosas, a cantar al viento lo descubierto entre lo natural. A alabar a la Creación por levantarse en mi mirada creadora, hallando la luz dentro de mis ojos cerrados, dentro de mi ceguera y mi debilidad.

En esta sorpresa, en este regalo fortuito, la Creación parece que me deja mirar y crear y caminar así. Cae en mis manos, tras un paseo por un mercado de libros, un poemario de Dámaso Alonso, y siento que esto que yo vivo es tan real como otras muchas cosas de la vida, que él con su hondo sentir poético y su lirismo delicado también lo sintió. Lo siente,… dice así

Ah, gracias por mis ojos inventores.

¿Qué es la luz sin un ojo que la mire?

Sordamente se irradia, vibración utilísima,

por mares de negrura: un mundo ciego.

 

Mis ojos inventores crean luz.

Colaboran a cada millonésima parte de segundo

en el plan providente de la gran Creación:

prologan Creación, inventan luz.

 

Soy colaborador, soy delegado

de mi Dios, a través de mis ojos.

Y mas; afirmo aun mas

( y me aterra al decirlo un terror dulce)

Ojos inventores de luz, colaborando en el plan de la Creación que mas que estática y ya creada, vamos viviendo y sentimos que está viva y en continuo movimiento, y que de donde arranca es de nosotros, de esos ojos colaboradores y creadores de luz y de belleza.

En medio de lo árido de nuestro día a día, con problemas, nubes de sentimientos entrelazados, cansancio, apatía, tristeza en muchos rincones, aparece como una isla, como este pinar mágico esta llamada a colaborar con el movimiento mas dinámico y poderosos del universo: la Creación. Se levanta con nuestra búsqueda sin fin de belleza y de luz, la isla mas bella poblada de flores silvestres increíbles como estas Pusatillas tan bellísimas. Se levanta como estos pinos tan altos al cielo, siempre buscándolo. Es necesario amigos tener esa apertura de búsqueda. Para encontrar tenemos que buscar, y en esto ir con el corazón y el alma lleno de pasión. Para poder sentirnos identificados vitalmente con lo natural, para no ser un mero espectador, sino parte de todo lo creado, tan llenos de luz y belleza como todo lo que vemos alrededor. Vemos que es bello este rincón que nos cautiva al que he vuelto en muchos ratitos desde entonces, pero que es bello en general todo el paisaje, el nuestro, el interior. Que en muchos lugares de dentro hay aridez y dureza, zonas llenas de arenas y de salitre. Que el mar desde luego se extiende por dentro y que está ahí para  aprender a navegar sobre y con él, a bucear en él sin perder nunca la vista en la luz que como columnas se van levantando en mi vida. Hay bellos bosques que nacen en medio de la niebla y el dolor, y su belleza depende de mis ojos, de mi sensibilidad que es la que levanta toda la belleza y colabora con su Creador.

Con las palabras de Dámaso se unen los bellos pensamientos de mi paisano del alma de San Juan de la Cruz en el cántico Espiritual B, 1,11, que hago mis en este paseo por el pinar

Dicho queda,! oh alma!, el modo que te conviene tener para hallar al Esposo, hallarte en tu escondrijo ; pero, si lo quieres volver a oír, oye una palabra llena de sustancia y verdad inaccesible: es buscarla en fe y en amor,….que esos dos son los mozos del ciego que te guiarán por dónde no sabes, allá a lo escondido de Dios.

Ese Esposo que como Creación se levanta en nuestros ojos, que los deja amorosamente ser ellos los creadores de la luz. Un Amado al que hay que buscar en lo escondido de nuestra existencia, en el silencio interior, abriendo de manera valiente el escondijo mas profundo del alma, estando allí muchas veces, tomando en esto posesión. Una naturaleza, una Creación en pie, que se eleva en la mirada. Buscar con pasión, poniendo en esta aventura todo nuestro ser, avanzar, volver a caer y levantarnos, gatear, bucear, subir a las cumbres y bajar al fango del corazón.  Y como nos dice Juan creernos de veras que esto es así, que la vida se compone también de esto, de la interioridad habitada y florecida, de que la luz nos ilumina siempre aunque a veces nuestra migraña nos impida mirar.

Me encanta esta imagen de los dos mozos, la fe y el amor. Dos mozos que pueden guiarme hacia lo escondido de Dios. Mozos de ciego que me guían, pasión, empuje, determinada determinación de caminar, fe  y amor.

Os dejo una maravillosa música de Liszt en la interpretación del gran pianista Claudio Arrau.  Bendición de Dios en la soledad de las Harmonies poétiques et reeligieses. Unas piezas para piano que compuso en 1847, en donde toda la creación en forma de sonidos se levanta para los oyentes, toda creada para disfrutar.

, , , , , , , , , , , , ,

¿AÚN ABRIRÁS LOS BOSQUES?

 

 

 

 

 

 

 

LA SEMANA SANTA EN AVILA, CON LA MÚSICA DE TOMÁS LUIS DE VICTORIA.

Una reflexión sobre la historia de Ávila y el tesoro musical que tenemos.

 

Estaba el sábado pasado colocando unos Lotos en medio de un camino de gravas volcánicas rematando mi exposición de Mistica y arte floral “Los ojos del corazón” cuando me di cuenta que la muralla allí también aparecía mas que en la foto solamente, en toda la realidad del Museo y de los arreglos florales. Por la calle se veían muchos grupos de turistas y en el ambiente de toda la ciudad se empezaba a sentir la Semana Santa. Intenté pensar cómo se vivían estos días en los años de Teresa de Jesús y de Juan de la Cruz, qué arropaba la espiritualidad, mas allá de los pasos y las cofradías. Y el nombre de Tomás Luis de Victoria comenzó a llenarlo todo, especialmente en su “Tenebrae”, una música depurada, que parece levantarse en medio de la oscuridad de la Semana Santa, y que de manera cristalina construye una nueva catedral sobre los oyentes que sin saber qué es lo que oímos, nos sentimos impresionados.

Es Tomás un músico único, según musicólogos de reconocido criterio como mi buen amigo Alfonso de Vicente, el mejor compositor del Renacimiento tardío español y uno de los mas sobresalientes de todos los tiempos. Tomás es a la música religiosa, a la que se dedicó toda su vida desde que con 9 años y huérfano de padre, llegó a la catedral de Ávila, lo que Teresa es a la literatura religiosa. Son ambos junto con San Juan, místicos profundos y universales. Un autor al que se le define como “El compositor de Dios”, algo así como aquel que compuso las obras que casan perfectamente con los cuadros de otro artista profundamente religioso y genial como el Greco. Llenos ambos de la mas depurada técnica artística del momento, con una educación elevada, supieron llenar de color en forma de pinceladas o de notas las imágenes del alma de los creyentes.

Y me encuentro con este poema de José Hierro, al igual que él que componía siempre en los cafés, dejando sus versos recogidos en las servilletas de papel, en un momento de descanso dominical . El proceso o camino que me ha llevado a considerara su poema “ Acordes a Tomás Luis de Victoria” como uno de los mas depurados y bellos de su producción, tiene que ver con haberlo leído tranquilamente con los “Tenebrae” victorianos sonando en mis oídos. Son un conjunto de dieciocho motetes para cuatro voces a capella. textos litúrgicos para oír en el oficio de Tinieblas de toda la Semana Santa , en el Triduo, en los laudes de Jueves Santo, el Viernes y el Sábado Santo. Fueron compuestas y publicadas en Roma en 1585. Este oficio, que se celebraba con mas frecuencia antes de 1962, es realmente impresionante. Los rezos de las Horas se adelantan a la víspera por la tarde para no interferir a los oficios solemnes y se celebra en la entrada de la noche. Imaginémonos la catedral toda a oscuras, con el candelabro denominado “ tenebrario” con sus 15 velas encendidas. A cada canto de un salmo, se va apagando una vela, hasta llegar a la última que viene a significar la pasión de Jesucristo y en la que se canta el Salmo 50 “Miserere”, y se sitúa en la parte de atrás del altar ocultándolo. En ese momento los fieles producen un ruido de carracas para simbolizar los fenómenos naturales que precedieron a la muerte de Cristo.

La música que impresiona, va como pintando al modo del Greco, en pinceladas como lágrimas, todo el momento. Así dice Pepe poniendo palabras y versos al momento:

¿ Aún abrirás los bosques?, 

¿Aún talarás las olas?

¿ Alzarás las columnas 

de la noche a la gloria?…

¿ Poblarás con tu lumbre

crepuscular aurora”

Harry Christophers, director del famoso conjunto de música renacentista “The Sixteen” en un estupendo reportaje realizado por la BBC con motivo de los 400 años de la muerte de Victoria, habla de algo que yo y muchos oyentes de su obra hemos sentido algunas veces, que se mueve algo dentro de nosotros, y que parece que nos eleva a otra dimensión por momentos, entre sonidos tan dilatados en el tiempo que rompen los límites de la audición convencional, las voces cristalinas de los niños, ahora interpretados por sopranos de brillantes y limpios registros. Y esto, desde luego sitúa a Tomás en el lado de los místicos, desde la composición musical, sobre toda la estructura que parece tan férrea de la armonía que acampaba en las iglesias del Renacimiento. Parece que nos hay constancia de la relación directa de Teresa con Tomás en Ávila, por la diferencia de edad, y por la marcha del joven a Roma a los 17 años. Pero lo que no podemos dudar es que ambos junto con Juan, muestran en el arte místico, la belleza insondable de los lienzos de la muralla, el cielo cristalino sobre las almenas, el frio del ambiente que lucha por congelar el hondo sentir de un pueblo que aparece lleno de pasión y amor, que abre los bosques, que está orgullosos del pasado que aún mira dentro, con los ojos del corazón …

“ luna verde y redonda

ojo donde los hombres

apacientan sus horas”

Es la música religiosa un patrimonio increíble y bellísimo, que debería volver a ocupar su lugar en nuestras celebraciones, para construir así nuevas catedrales bajo las vidrieras de las actuales, taladrando olas, alzando columnas. Feliz Semana Santa, poblada con lumbre crepuscular y auroras.

 

Acordes a T. L. de Victoria.

José Hierro. 1952

¿Estarás donde estabas,
Tomás Luis de Victoria?
¿Al pie de las vidrieras
abiertas a las olas?
El órgano de plata.
Los rosales sin rosas.
El viento galopando
por la luz misteriosa.
El amarillo otoño
besándonos la boca.

¿Aún abrirás los bosques?
¿Aún talarás las olas?
¿Alzarás las columnas
de la noche a la gloria?
¿Gotearás de estrellas
las rojas amapolas?
¿Harás brillar los peces
sobre la orilla sola?
¿Prenderás tus marfiles
en las cimas remotas?
¿Poblarás con tu lumbre
crepuscular la aurora?
¿Serás el mismo que eras,
Tomás Luis de Victoria?
¿Llevarás en la mano
la dorada limosna,
misteriosa moneda,
luna verde y redonda,
ojo donde los hombres
apacientan sus horas?

Silencio. Del instante
lunar, la fuente brota.
¡Dios mío! Estamos muertos.
Gira el astro. Se borra
la eternidad herida,
las heridas palomas,
el cristal donde estalla
la luz que se desploma.
Todas las almas llevan
sangrando su corona.
Sin tiempo. Sin caminos.
Como un árbol sin hoja.
Como una primavera
muda, y errante y rota…

Articulo publicado en el Diario de Ávila, 5 de abril, 2017https://www.youtube.com/watch?v=KKeL6_NaHtg

 

, , , , , , , ,

¿A donde te escondiste?

Taller de meditación con flores y música sobre el poema de San Juan de al Cruz ” Cántico Espiritual”

El pasado martes 4 de abril desarrollamos una actividad con flores, música y poesía muy especial en el Monasterio de San Francisco. Dentro del marco de la Exposición ” Los ojos del corazón” que está abierta desde el día 1 al 15 de abril de 2017 en el Centro de Interpretación del Misticismo de Ávila, en su Museo de mística.

Llevaba mucho tiempo con la idea de poder realizar algún día algo así, con música en directo que fuera, junto con las flores naturales, vehículos en un viaje mas contemplativo que propiamente meditativo. Dejar que las palabras de Juan nos llevaran y hacerlo en grupo, compartir con otros esta experiencia. El taller se desarrolló para 20 personas, y con la técnica de Ikebana fueron realizando sus arreglos dentro de todo lo que sentíamos sensorialmente, la música, el olor de las flores, su tacto. Abriendo en ello los sentidos, los interiores, como dice el titulo de la Exposición, ” los del corazón”.

La tarde en Ávila estaba primaveral, con los prunos florecidos y las primeras cabezas de león saliendo en las praderas. Fui en los días anteriores seleccionando todas aquellas flores que considero que tienen que decir algo al corazón y que andan muy bien de la mano de las palabras de Juan: brezos, narcisos, tulipanes, guisantes de olor, claveles de poeta, lilums, astrantias, delphinios, acónitos, claveles, crisantemos, ranúnculos, celosías, escalas,anémonas. Con ramas de magnolia, esparragueras Spengueri, eucaliptos, helechos, musgos, hojas de salas. También había rañas de  cortezas, piñas, tramas de ciruelos, mimbres.

La musica fue sublime. No sé cómo agradecer a la pianista Adela Ochadiano y a la soprano María García el concierto bellísimo que nos ofrecieron. Una música que se constituyó en la verdadera voz que nos guiaba y nos transportaba a otro lugar en la limpia coloratura de María. El ” Aria di Chiesa” de Alessandro Stradella, ” Caro mío Ben” de Giuseppe Giordani,  ” Domine deus” de Vivaldi y para finalizar, Ridonami la Calma de Paolo Tosti y el Ave María de Schubert.

Fuimos dejando que todo nos fuera llevando y los arreglos florales comenzaron a levantarse. Cada uno de los participantes hizo suyo un trozo del Cántico de San Juan y todos ellos, una vez terminados y colocados allí en el escenario, junto con la música, levantaron el Cántico desde el corazón de todos los que allí estábamos.

Un momento inolvidable, en el que vamos caminando por nuevas formas de expresión y de vivencias de lo natural. En los que dejamos que el momento nos sorprenda, sabiendo que lo que vivimos es algo mas que la suma de las partes y de los elemento que allí teníamos. Hay algo mas, un lugar mágico al que nos llevan, a cada uno al suyo propio, y que todos juntos levantados en flores parece que nos dicen hondamente que la mística, como experiencia de lo espiritual está viva, y que sólo tenemos que disponernos, abriendo los sentidos, con un corazón anhelante que diga de forma profunda…¿ Dónde estás?, para poder sentir que el momento nos mira, y el espíritu se llena de paz y de armonía. De sensaciones que desde luego sentimos como regalo, como parte de la hermosura viva de lo creado.

Agradezco desde estas líneas a la concejala de cultura del Ayuntamiento de Ávila,  Sonsoles Sanchez-Reyes esta oportunidad,  a Juanjo Barcenilla y a Adela y María nuevamente mi agradecimiento total. A todos los que levantasteis juntos este poema con flores, el poema de amor mas bello de la historia. Mil gracias a todos.

La inscripción para el curso será donada a la Cruz Roja en su dedicación a los Refugiados de la guerra de Siria.

, , , , , , , , , , , ,

LEVE LA PIEDRA POEMA FLORAL

Con motivo de los 75 años de la muerte del admirado poeta Miguel Hernández nos reunimos un grupo de poetas y amigos de la literatura en el Episcopio de Ávila al comienzo de la primavera. Un año mas acudimos a la convocatoria del poeta Jose María Muñoz Quirós, leemos nuestros poemas, y otros del querido Miguel Hernandez. Con música en directo de una flauta  travesera, usamos un encuentro único.

 

Puse en pie mi poema floral leve la piedra. Poder mostrar el mágico proceso de la creación, cómo se va todo creando en flores, ramas, musgos ante nuestros ojos. El arte floral que normalmente disfrutamos es un arte ya final, le falta toda la vida del proceso creativo que normalmente se quedó solitario en el taller de las flores. Me gusta compartirlo con  otras personas, dándole el sentido que tiene.

 

 

 

Leve la piedra,

sobre la piedra se apoya,

sobre el estanque del musgo.

El mantel de la mancha, la viña,

el silbido, la menta y el piano,

leves sobre la montaña .

 

El circulo de las piedras

que enhiesto se inmola, leve.

El oxido de la grieta, el guerrero

de la pintura, su buril,

la gravidez de la cierva

que danza mientras muere.

 

Leve la vida que sobre el principio

del triángulo se tiende, la vulva,

la piel de la caricia, la zinnia

del corazón boscoso.

El latigazo del sonido al rasgarse,

El cielo marrón y su seco cable.

 

Leve la manzana que

sobre otra verde se pudre.

El moho del polvo, el tiempo,

terciopelo que se ahoga.

El pinchazo y tu dedal,

que sobre mi dedo descansa.

 

Leve la nube que sobre el monte

se rasga, el cielo sobre

el horizonte del trueno.

En gritos disuelto, en rabia,

la paz y el desencanto del airado

tambor de la pancarta.

 

Leve tu mirada sobre los ojos

descansa, el sembrado sobre el mijo,

La cal que por el suelo se baña.

Y la sinuosa soga de la luna

que nos amordaza, hermano.

La parva que del tendido se lanza.

 

, , , , , , ,

Como las avenidas de las aguas

 

Vivimos en unas sociedades llenas de ruido. Y no somos conscientes del lugar que ocupa en nuestra vida, en nuestras propias personas. Ruido lleno de músicas, radios tronando por todas las esquinas, casas llenas de televisores, redes sociales que enmarañan hasta las horas de sueño. En este nivel de ruido vamos sobreviviendo, y nos adaptamos a él de tal manera que nos provoca hasta “síndrome de abstinencia” no tenerlo. Siempre tiene que haber algo sonando cerca.

Curiosamente todo este planteamiento llena mi pensamiento desde hace unos días cuando vi las imágenes del encuentro de los dos presidentes de EEUU y de Alemania, Trump y Merkel. Entre ellos apareció un muro , y eran incapaces de comunicarse. La diplomacia, la buena educación, la cordialidad, se vieron pisoteadas por lo que quería decir el silencio que se creó. Un momento duro, lleno de intransigencia, de posturas diferentes sobre aspectos de economía, política y sociedad. Todos sentimos este frio glacial que lanzaron desde los medios de comunicación .

Llamamos silencio a muchas cosas. Estar sentado con alguien al que tengo muchos reproches que hacer por su conducta y pensamiento como en el caso de los presidentes, es un tipo lleno de violencia. Es un silencio lleno en el fondo de palabras como puñales. También hay otros tipos, entre los que destaca el silencio forzado del que no tiene a nadie con quien compartir de veras su vida, el del que se encuentra incomprendido o perdido dentro de su casa. El silencio de la cárcel, la física y la emocional.

En 1951 uno de los músicos mas brillantes y llenos de personalidad de la historia de la música europea, Federico Mompou publicó su primer cuaderno de “ La Música Callada”, una serie de cuatro libretos que le llevarían casi veinte años terminar, y que es su obra mas personal . Quería Federico crear una música que fuera la voz del silencio, entendido este como lugar donde viajar a la esencia de la vida, avanzando en la dualidad entre notas-sonidos y silencios, dejando que estos últimos fueran los protagonistas. La descomposición de cada momento desde lo sonoro hasta el silencio, el espacio que hay entre los sonidos se constituye en el protagonista. Aterrizó en la poesía y pensamiento de nuestro santo Juan de la Cruz, viendo cómo esos lugares llenos de silencio eran realmente el suelo en el que como hombres debemos vivir, creciendo en lo que somos, en el espíritu que nos define como personas: como las avenidas de las aguas…

Silencio y ruido, una dualidad que se nos impone muchas veces, que dejamos que acampen en nuestra vida sin poner ninguna objeción. Llenar cada espacio de nuestro día de ruido hace que cale al interior, y tenemos problemas de concentración, falta de creatividad, atrofiando la sensibilidad, dejando a otros el protagonismo de nuestra psique.

La búsqueda del silencio, no el impuesto a la fuerza por condicionamientos vitales, implica tener un impulso personal e intransferible de búsqueda de nosotros mismos. Un silencio lleno de “ música”, lleno de todo aquello que nos rodea y que espera que con nuestros sentidos seamos capaces de percibir, la belleza, la tersura, el sinuoso camino del viento, la campana sonando hacia el infinito, la bruma que sobre la hierba se queda pegada al amanecer. Y este nuevo silencio requiere, si queremos avanzar en él, que nos desprendamos de todo, hasta de nuestras expresiones de lo que sentimos a la manera común, avanzando por caminos nuevos, únicos, los de cada uno. Así a Mompou, pianista supremo con 18 años, alumno de Gabriel Fauré en el Conservatorio de París, amigo de Ravel, admirador de Debbusy y de Messiaen, la música hasta entonces escrita se le hizo una montaña a la que no quería ascender. Lo suyo era “ desarmar” para poder construir algo que tuviera que ver sólo con lo experimentado a nivel sensorial por él, no nacía de dentro sino que le caía a veces a deshoras desde fuera, en su silencio ese lleno de vida, luz, armonía y lenguaje.

Muchas veces cuando analizo comportamientos como los de los presidentes de dos potencias del mundo hace unos días, me pregunto hacia donde avanza la civilización. Ya en el s. XVI hubo un hombre que desmontó todo lo que se oía, para con las mismas palabras y el mismo idioma, contar la verdad, la que habitaba en su silencio tan fecundo. Llegó a decir que lo que estaba allí es para el disfrute del hombre, el suyo, el mío, el de todos. Se crea para cada uno, y la percepción de esta “ hermosura” como expresión de todo este silencio tan lleno de música, nos arrebatará el espíritu, nos absorberá en ella haciéndonos parte de su verdad, nos transformará en su mismo principio, haciéndola crecer en nuestra vida.

Sentirnos orgullosos de nuestra historia y cultura, de esta ciudad castellana tan llena de belleza, también ha de tener como trasfondo el pensamiento y la mirada de nuestros místicos. Sentirnos así vecinos de Juan en este camino del silencio fecundo, y darlo a conocer a un mundo hiper desarrollado técnicamente pero lleno de ruido, de malos modos y de prejuicios.

Decía Mompou en una de las ultimas entrevistas que dio a un programa de TVE que tenía una parte de su “ Música Callada” como sintonía, “ la mejor palabra, es la no dicha”, la música mas bella es la que escuchas cuando dejan de sonar los sonidos mas sublimes. Mompou y San Juan, siglos que se unen en un mismo camino.

Silencio, soledad muy sonora, llena de vida “ cómo las avenidas de las aguas es el rugido y bramido de mi alma” (Cantico Espiritual),

Os sugiero una música para estos días,” La Musica Callada” de Mompou, en la interpretación del pianista ruso, Arcadi Volados. Os dejo este documento en video de una interpretación del propio Mompou al piano.

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 23 de marzo. 2017

 

, , , , , , , , , , , ,

Los ojos del corazón. Exposición de María Ángeles Álvarez

 

Exposición de arte floral de María Ángeles Álvarez en el Museo de la Mistica de Ávila. Centro de Estudios Misticos.

Elijo la evocadora expresión de San Juan de la Cruz, ” Los ojos del corazón” para dar nombre a esta muestra, porque viene a resumir de manera muy bella y mística todo el proceso artístico y vivencial que con las flores emprendemos, como un viaje sensorial, mágico y muy personal, de descubrimiento de la belleza de lo que nos rodea. Nos abre esta perspectiva los ojos mas interiores y nos deja ir saboreando la Hermosura de la que nos hablan los místicos, en una dinámica en la que lo vamos haciendo nuestro y dentro de nuestra alma toda llena de pasión y amor, que ya sentimos que es alma- corazón, latente, viva y llena de sentimientos.

” Máteme tu vista y Hermosura,…

pues que se sabe que en aquel mismo punto que le viene,

sería arrebatada a la misma hermosura,

y transformada en la misma hermosura,

y ser ella hermosa como la misma hermosura,

y abastada y enriquecida como la misma hermosura,…

” Cántico Espiritual . San Juan de la Cruz. 11

En el marco del centro de estudios místicos, y en su museo se desarrollará esta exposición, en un marco incomparable, lleno de interés y belleza. Al lado de la muralla de Ávila, en un edificio muy singular de arquitectura contemporánea que deja con su rotunda silueta, de manifiesto la esencia de la mistica y permite entrar en su mundo de manera sosegada y tranquila.

, , ,

MEDITACIÓN CON FLORES SOBRE LA CORONA DE ADVIENTO.

img_5335

MEDITACIÓN CON FLORES CON LA CORONA DE ADVIENTO.

El adviento, el camino, la preparación de la navidad

MERRY CHRISTMAS

escanear-3-copia

 En estos días de finales de noviembre comenzamos a pensar en la navidad. Y como en muchas otras cosas de la vida, como las fiestas o los cumpleaños, los preparativos suelen ser los momentos mas interesantes, sobre todo porque sentimos que ese acontecimiento está aun por estrenar. Que tenemos aun tiempo para organizarlo todo, diseñando nuevas cosas, realizando pequeños trabajos, para hacerlo mucho mejor, diferente, inolvidable.

En la navidad, ese tiempo de preparativos se llama adviento. Siempre que digo esta palabra, Adviento, sin querer siento como ese “ viento” comienza a correr y soplar sobre mi. Ad … viento,… parece decir,… ven,… viento,… aunque etimológicamente significa venida. Un viento que viene, parece este año decir. Un viento que cada año me lleva a preparar los diseños de muchos arreglos, coronas de adviento, árboles de navidad, portales de belén, decoraciones para mesas, escaparates, reuniones,… Un viento que interiormente es aun mas fuerte y empuja mi trabajo hacia otro lugar, a otro bosque, a otro portal. Me lleva lejos de lo exterior de estas fiestas porque lo que realmente quiero es llenarme del espíritu de la navidad, del auténtico, para llenar todo mi trabajo de algo cercano a la verdad que siento en mi corazón.

 

img_5330

Posiblemente si me pongo a meditar sobre todo esto, llego de manera irremediable al sentimiento de vacío que tantos años he tenido al terminar las fiestas navideñas, cuando la carrera de decoraciones, compras, recetas de cocina, comilonas, me dejaban hecha polvo. Como si mas que un vientecillo, hubiera pasado por mi vida un huracán. Quitaba las decoraciones de navidad tan rápido, porque me sentía como con un verdadero empacho de tanto lio.

 

Decimos adviento, y si paramos un poco, y buscamos un lugar tranquilo, hacemos silencio interior un ratito, el viento se levanta y mas que arrollarnos, nos envuelve cariñosamente como una niebla, como una sombra. Allí, cerrando los ojos, pedimos volver al verdadero escenario de todo, al origen de la historia mas bonita de la humanidad. El viento entonces nos lleva hasta ese lugar en el que una joven mujer, se encuentra con un regalo increíble, el anuncio de su maternidad.

img_5410

 

Abro así el texto que me va a contar lo que pasó y que con su mágico poder me va a llevar allí en un momento, el Evangelio de san Lucas 1, 26-38.

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó por estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en tu vientre y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin».

María respondió al ángel:

«¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»

El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios».

Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.

 

 Todo comienza a levantarse con este relato. El circulo de la vida se rejuvenece con el nuevo nacimiento que se anuncia, y la esperanza descansa en la actitud de esta joven que tuvo una vida donde el silencio para oír lo que el Señor quería de ella , posibilitó que lo oyera. Silencio y oración, como las primeras palabras que este viento del adviento me han dejado. Si no practico esto, si no paro un poco en mi vida, y en soledad oro, ¿ cómo voy a comprender este misterio tan grande que cambia el mundo y la esperanza?

Comencé sin querer, mientras ponía sobre la corona de moss mojada las ramitas de abeto y de acebo, a pensar en esto. Y me repetía, … debo hacer esta meditación de adviento y darle forma de corona, así en un momento de oración, y podré sentir todo lo que pasa cerca de mi.

Cuando voy trabajando las ramas de abeto, cortando su tallo en bisel para que puedan tomar agua y así hidratarse mejor, sin querer siempre me siento un poco en medio de un bosque. El olor a pino en las manos tarda días en irse, y toda habitación donde ponga la corona, se llenará del mejor de los ambientadores , la naturaleza. Así aunque esté en casa, en el taller de las flores, en la parroquia o dirigiendo un taller, puedo volver al campo y me resulta mucho mas fácil buscar dentro de mi el silencio, recordando tantos momentos de paz que en él he pasado. Abro así esta nueva estancia de mi vida, de mi recuerdo, y en ella me relajo. Los momentos en los que en la naturaleza he encontrado la paz y me he sentido en mi verdadera casa.

img_4244

Dice el ángel, “alégrate”. Es lo primero que dice, que pese a los momentos de dudas, incertidumbres, de preocupaciones, no podemos perder esa alegría, porque esa alegría es el primero de los regalos de la navidad, que se nos entrega, con el mensaje profundo de que también nosotros tenemos que regalarla a los demás que nos rodean. Regala lo que a ti te han regalado. Regala felicidad, qué es sino la navidad, una fiesta de la alegría verdadera. Con esto lo primero que vamos a hacer para tenerlo presente, es hacer una tarjetita de regalo con esta palabra escrita, para verla sobre nuestra corona y poder ponerla en práctica cada día.

El segundo de los regalos que el ángel nos lega es decirnos que esta historia de María es también la nuestra. Que el Señor estaba con ella, y que… y esto es lo que me sobrecoge tanto,… que está también conmigo. Que está con todos nosotros. Si fuéramos mas conscientes de esto, nuestra vida cambiaría al menos de color, porque en medio de los problemas, preocupaciones, disgustos, alegrías, satisfaciones,sabríamos que no estamos solos, que el Señor está siempre con nosotros. Y me avergüenzo de tantas veces que digo en voz alta,… ¡ qué sola estoy!, ¿cómo puedo decir esto, si siento y sé por la fe que no es verdad? Y voy escribiendo otra tarjetita de regalo esta vez con estas palabras “ el Señor está contigo”, mientras voy poniendo alrededor de mi corona las cintas y los lazos que vienen a simbolizar esta unión profunda de Dios con sus hijos. Lo recordaré, no, ya no voy a decir nunca qué sola estoy .

Muchos miedos nos acogotan cada día, no sabemos si vamos a poder con algo, si seremos capaces de afrontar una muerte, una enfermedad, una catástrofe, accidente. El miedo paraliza el ánimo y el espíritu. Si nos preguntaran qué regalo nos gustaría tener por navidad, diríamos que dejar de tener este miedo que paraliza. Y este es el tercer regalo que recibimos en adviento. No temas,… no temas, y cree que esto te pasa a ti. Frente al miedo, coloco en la corona las piñas, que simbolizan esa capacidad de encontrar la luz y el calor. Con piñas ya no tememos a la noche , al frío y a la soledad , que se van calentando, … porque dentro de ellas encontramos la chispa que puede prender en cualquier momento, la capacidad para dar luz y calor. Hago la tercera tarjetita y esta al escribirla parece que me va calentando por dentro,…!Oh Señor, Oh Espíritu, Oh Viento, Oh Sombra!, gracias por disipar lo oscuro y el miedo de mi corazón.

escanear-3-copia-2

 

Dice también San Lucas en este texto, que el ángel dijo a María, “ has encontrado gracia ante Dios”. Gracia, regalo, que es la presencia del Señor en el alma, infundiéndola amor, paz, sosiego y llenándola de sabiduría. Así María pudo llegar a entender profundamente lo que el ángel decía, con un predicamento que no necesitaba de teologías ni de estudios. Aceptó emocionada el regalo y nos abrió con su humildad y pureza, el camino a nosotros. Es impresionante lo que voy a decir, pero por todo esto que se nos cuenta, es así, “ en navidad, nace también Jesús en cada corazón”. Y creer esto, es una gracia del Señor, como la fe es un verdadero regalo. Pongo emocionada otra tarjetita “ Has encontrado gracia ante Dios”. Y me quedo un largo rato oyendo el eco de todo esto muy dentro. Los tambores, las panderetas parece que comienzan a tocar lentamente, de manera acompasada al ritmo de mi respiración. ¡ Oh Señor, rama de abeto que como árbol de vida te levantas en lo mas profundo de mi alma! y siento que siempre estás ahí, presente conmigo, como los abetos, que nunca pierden sus hojas. Y en una oración te digo,… ¡Oh Señor, Árbol, abeto de mi alma, quiero seguir encontrándote, recibiendo este regalo de la fe!

 

Nacerás Señor Jesús en nuestra alma esta Navidad, desde aquel anuncio que se hizo carne, “ concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús”. Así coloco otra tarjeta con letra muy lentamente, “ Nacerá en tu interior”, y al momento pongo algo cálido para este nuevo nacimiento, un pequeño nido de sisal, donde cobijarlo. Pido Señor tu ayuda y todo tu amor para construir este nido, este pequeño pesebre que te contenga, ¡oh constrúyelo Tu en mi!, y que en esto al menos sea consciente de que en mi quieres recostarte esta navidad, y el resto de los días de mi vida.

 

Todo lo que esta historia nos cuenta está lleno de magia, del verdadero encanto de la navidad. Y es este viento el que poco a poco nos va llevando. El camino está ya marcado, nuestras huellas se ven encima de la nieve, dentro del bosque donde ya sabemos que vive nuestro Señor, dentro del alma, y allí nos llegamos cerrando los ojos y abriendo el corazón. Todo esto lo vamos entendiendo de una manera especial, y parece que lo difícil es poder hablar de ello, ponerle palabras. Dice San Lucas,” El Espíritu Santo vendrá sobre ti “, y ahora siento que esto debe ser así. Ven Espíritu Santo esta navidad, y renueva la faz de la tierra. Otra tarjetita, para recordar este regalo. Con esta llamada, al hacerla desde lo hondo, abrimos la puerta para sentir su presencia, nuestra actitud de llamada es como esos cascabeles de la navidad sonando sobre la nieve, sintiéndonos en casa.

 

Y la manera de llegar este Espíritu de amor, es cubriendonos con su sombra. Así abrigó a aquella joven mujer, y así nos promete que nos va a cubrir también a nosotros, en navidad. Muchas veces me siento con frío, como desnuda. Vas avanzando por los días y actuando, tomando aquellas decisiones, que te parece que debes tomar dentro de la fe que se nos regala. Pero nos sentimos con frío, como desnudos, y anhelamos un poco de calor espiritual para continuar. Oh Señor danos esta sombra que nos cubra la desnudez. Pongo pequeñas sombras grises de musgo polar blanco, con senecios y con pequeñas ramitas de Esparraguera que he pintado de blanco. Siempre en los arreglos florales debemos poner algún elemento que nos dé esta sombra y que cree profundidades en la mirada.

 

Y María dijo “ Hágase en mi según tu palabra”. Siento que no se puede decir algo mas profundo. Anclo Señor mi vida en tu palabra y hágase. Quizá la frase mas bonita de la navidad. Disposición, apertura, sencillez, humildad y sobre todo amor agradecido y fecundo. Poder llevar esta frase por ahí, … ah, ¡si fuéramos capaces de comunicarla en su raíz!,… cambiaría el mundo. Hágase supone que siento que se va a hacer algo en mi que no depende s.cer algo en mi que no depende sciones hablilidad.i que no depende sa en tu palabra y hsparraguera que he pintado de blanco. Sieólo de mis fuerzas, mi inteligencia, mi habilidad. Dejarse hacer es una de las oraciones, mas hondas y profundas, así nos lo dice nuestra Santa , Teresa de Jesús.

 

Vuestra soy,

Para vos nací

Qué mandáis hacer de mi

 

Una corona, hecha de abetos, musgo, ramas atadas, piñas, manzanas, frutos del otoño, con velas, lazos, todo fresco y dispuesto para ayudarnos en esta aventura personal. Silencio y contemplación en medio de tanto ruido, para poder recibir tantos regalos que el Señor nos envía por sólo su amor por nosotros. Nos preparamos, porque donde va a nacer este niño de nombre Jesús, en el pesebre de nuestra alma, en nuestro propio belén. Y el viento que envuelve el momento, con toda su verdad y ternura nos dice eso de “ déjate hacer”, ya no habrá oscuridades en ti, la vela de la navidad se enciendo en medio de tanto ajetreo, en medio del dolor y de los problemas, así como en medio de la alegría, la amistad y la familia.

 

Flores rojas, que nos acompañan en este camino del adviento, que recuerdan nuestra transformación desde lo que fuimos, y que calientan con su tonalidad el ambiente de casa, de la ciudad, y de nuestro corazón.

img_5887

 

NOCHE SANTA.

Edith Stein.

Santa carmelita descalza que murió en el campo de concentración de Auschwitz en 1941.

 

Señor mío, y Dios mío,

Me has conducido por un camino largo y oscuro,

Pedregoso y duro.

 

A menudo las fuerzas me flaqueaban,

Tanto que casi no esperaba ver ya la luz.

Pero, cuando mi corazón

En el mas profundo dolor se estremecía,

Entonces, una clara y dulce estrella

Ante mi apareció.

 

Fielmente me condujo,-yo la seguí-,

Titubeando primero,

Después siempre mas segura.

Y así finalmente me encontré

Ante la puerta de la iglesia.

Se abrió,- yo pedí la admisión_,

Tu bendición me saludó

Por boca de tu sacerdote.

Una estrella tras otra se alinean en lo más íntimo.

 

Rojas flores de Navidad

Me señalan el camino hacia Ti.

Ellas te esperan en la Noche Santa.

Sin embargo, tu bondad

Deja que ellas iluminen mi camino hacia Ti.

Ellas me guían hacia delante.

El secreto, que en lo profundo del corazón

Tuve que esconder,

Puedo ahora en voz alta anunciar:

¡Creo! ¡Confieso!

Por los escalones me conduce el sacerdote

Hacia el altar:

Inclino la frente,

El agua bendecida fluye sobre mi cabeza.

 

 

¿ Es posible, Señor, que pueda nacer de nuevo

quien ya ha sobrepasado la mitad de su vida?

Tu lo has dicho y en mi se ha hecho realidad.

De una larga vida,

Cargada de culpa y sufrimiento,

Me has liberado.

 

Íntegra recibo el paño blanco

Que ponen sobre mi espalda,

¡ imagen luminosa de la pureza!

En mi mano llevo la vela.

Su llama proclama,

Que tu vida santa arde en mi.

Mi corazón se ha convertido en un pesebre

Que espera el Tuyo.

¡ No por mucho tiempo!

 

María, tu Madre que es también la mía,

Me ha dado su nombre.

A medianoche pone su hijo recién nacido

En mi, en el corazón.

¡Oh!, ningún corazón humano puede comprender

lo que Tu preparas a los que te aman.

Ahora eres mío y no te dejaré nunca.

Donde quiera que el camino de mi vida

Me conduzca,

Tu estarás a mi lado.

Nada puede apartarme ya de tu amor.

img_5889

Cuando la corona está ya terminada, y la coloco en casa, en la capilla, tengo esa profunda sensación de que es algo mas que un adorno, es un símbolo vivo de lo que estamos viviendo estos días, y su aroma, presencia, cada elemento con su simbología me van a ayudar a orar, a buscar esos momentos de silencio para dejar abierta la puerta de mi alma al gran misterio del amor que se nos entrega. Poder compartir esta experiencia con todos, es para mi un regalo, un verdadero regalo de navidad. Gracias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

, , , ,

CAPA DE HOJAS PARA UN DÍA DE FIESTA

 

img_3392

Este año, al pensar en cómo celebrar las fiestas de Santa Teresa, el día 15 de octubre, determiné hacerlo con flores, hojas, piñas,velas, compartiendo con otras personas lo que Teresa nos dice. Dejando a su mensaje el protagonismo de la fiesta, a sus palabras y  cómo estas actúan, se mueven, sintiendo que están vivas dentro de sus amigos.

img_3224 img_3223 img_3222 img_3219 img_3215 img_3434 img_3433 img_3428

 

Poder reunirnos y hacer entre todos, con sus palabras un pequeño jardín otoñal, en forma tan redonda como una tarta de cumpleaños, meditando sobre la manera de entrar en este lugar que siendo nuestro, muchas veces tiene la puerta cerrada,nuestro interior. Practicando en grupo el recogimiento teresiano, cogiendo en las manos las flores como las llaves de arranque de todo.

img_3270  img_3286img_3274img_3278

He hablado estos días dirigiendo los encuentros, recubierta de todas las enseñanzas que Teresa sobre mi ha vertido desde que sus libros cayeron en mis manos hace ya muchos años. Una capa de amistad, cariño, pasión, valentía, coraje, ganas de vivir, amistad, ternura, … que sobre mis hombros ha estado. Una capa que he realizado con hojas de Partenocisus, de Liquidambar,  de Roble, Nandinas, Brásicas, bayas de viburnum, de Hedera.

Entre las flores, en medio de toda la naturaleza regalada para nuestro disfrute he descubierto que  no podemos hablar de estas cosas que cambian la vida y el interior de las personas de manera convencional, casi como a escondidas. Hay que hablar , y dejar que toda la pasión como un huracán nos azote y nos impulse a caminar, a comunicar, a compartir, a decir. Y sobre todo a dar mil gracias por sentir así, por vivir momentos así.

img_3532 img_3528 img_3521 img_3513 img_3508

Ahora siento que calada me ha dejado. Todas las flores, los arreglos redondos con sus Lisianthos mirando al cielo , con ese movimiento tan espiritual, las Gerberas de la amistad, las Margaritas de la oración, las Matricarias de la sierra florida llena de olor, los Aster del jardín, las  Astrantias,  el musgo que recoge las gotas de agua de la lluvia, el Eucalipto que perfuma al caminar, el Brezo rosado, las manchadas Astroemerias, los Crysanthemun verdes como destellos de vida en medio del mundo, el Sedum desteñido del rosa en el marrón para posar la vista a ratitos, las brásicas…. Todo como lluvia a caído, y ya siento que el jardín está mucho mas lleno de luz, amistad, consuelo y alegría que antes. Que juntos hemos  dejado que se construya un nuevo lugar lleno de flores y hojas otoñales a donde poder volver cuando estemos tristes, alicaídos,.. O  cuando esté en paz y llena de emoción,… cuando me sienta sola,… o cuando quiera recogerme y sentir la soledad. Y volveremos allí sólo al cerrar los ojos y recoger nuestro espíritu, usando las flores que ya viven dentro de nosotros como las llaves de todo, las que aceleran la vida, dándola emoción. Un arreglo en forma de circulo que hemos terminado todos creando juntos, una oración que como nos dice Teresa termina en regalo para los demás.

 

img_3375 img_3364 img_3361 img_3359 img_3356

Celebrar las fiestas con flores y cosas naturales dándolas este sentido experiencial, es un verdadero placer. Reunirse con otras personas, buscar la paz, el silencio, el recogimiento, y dejar nuestro interior en equilibrio, con los sentidos abiertos, gozando de todo y viajando por todo lo que vamos sintiendo. Cogiendo las palabras de Teresa y dejando que ellas nos lleven, surcando sobre su sentido, dejando que su poso encuentre su lugar, lentamente.

Oímos un lírica aria del oratorio ” Requiem ” de Andrew Lloyd Webber, compuesta en 1985, interpretada por la soprano noruega Sissel. “Oh Pie Jesús“,… piadoso, dulce, amable, Jesús. En este jardín del interior, tu habitas, jardinero del alma.

La creación comienza a levantarse dentro de nosotros, lo vivido, observado, pasado, olido, visto,… la hermosura de los montes, los ríos caudalosos que se  despeñan, las cumbres nevadas, los arrabales llenos de flores primaverales, el cortante lleno de cardos de la pendiente, los bosques de castaños llenos de color, el limpio color blanco del pétalo de una matriarca pintado de su dulce olor….todo ya está dentro de nosotros. !Oh Buen Jesús!, en todo sentimos tanto, y respiramos hondamente al decirlo así,… “en todo estás también tu”. El amigo de Teresa, el jardinero de nuestro corazón.

FELICIDADES TERESA, este año estoy vestida de fiesta para la ocasión.

img_3404

 

 

Saludo a todos los que me acompañasteis en esta fiesta con flores, en Ávila,  en la Universidad de la Mística, en el Monasterio de la Encarnación, en la Parroquia de San Pedro Bautista. Gracias a todos, amigos !!!!

“… cualquier desasosiego y guerra se puede sufrir con hallar paz adonde vivimos” 4M 1,12.

img_3427