Taller de meditación con flores y música sobre el poema de San Juan de al Cruz » Cántico Espiritual»

El pasado martes 4 de abril desarrollamos una actividad con flores, música y poesía muy especial en el Monasterio de San Francisco. Dentro del marco de la Exposición » Los ojos del corazón» que está abierta desde el día 1 al 15 de abril de 2017 en el Centro de Interpretación del Misticismo de Ávila, en su Museo de mística.

Llevaba mucho tiempo con la idea de poder realizar algún día algo así, con música en directo que fuera, junto con las flores naturales, vehículos en un viaje mas contemplativo que propiamente meditativo. Dejar que las palabras de Juan nos llevaran y hacerlo en grupo, compartir con otros esta experiencia. El taller se desarrolló para 20 personas, y con la técnica de Ikebana fueron realizando sus arreglos dentro de todo lo que sentíamos sensorialmente, la música, el olor de las flores, su tacto. Abriendo en ello los sentidos, los interiores, como dice el titulo de la Exposición, » los del corazón».

La tarde en Ávila estaba primaveral, con los prunos florecidos y las primeras cabezas de león saliendo en las praderas. Fui en los días anteriores seleccionando todas aquellas flores que considero que tienen que decir algo al corazón y que andan muy bien de la mano de las palabras de Juan: brezos, narcisos, tulipanes, guisantes de olor, claveles de poeta, lilums, astrantias, delphinios, acónitos, claveles, crisantemos, ranúnculos, celosías, escalas,anémonas. Con ramas de magnolia, esparragueras Spengueri, eucaliptos, helechos, musgos, hojas de salas. También había rañas de  cortezas, piñas, tramas de ciruelos, mimbres.

La musica fue sublime. No sé cómo agradecer a la pianista Adela Ochadiano y a la soprano María García el concierto bellísimo que nos ofrecieron. Una música que se constituyó en la verdadera voz que nos guiaba y nos transportaba a otro lugar en la limpia coloratura de María. El » Aria di Chiesa» de Alessandro Stradella, » Caro mío Ben» de Giuseppe Giordani,  » Domine deus» de Vivaldi y para finalizar, Ridonami la Calma de Paolo Tosti y el Ave María de Schubert.

Fuimos dejando que todo nos fuera llevando y los arreglos florales comenzaron a levantarse. Cada uno de los participantes hizo suyo un trozo del Cántico de San Juan y todos ellos, una vez terminados y colocados allí en el escenario, junto con la música, levantaron el Cántico desde el corazón de todos los que allí estábamos.

Un momento inolvidable, en el que vamos caminando por nuevas formas de expresión y de vivencias de lo natural. En los que dejamos que el momento nos sorprenda, sabiendo que lo que vivimos es algo mas que la suma de las partes y de los elemento que allí teníamos. Hay algo mas, un lugar mágico al que nos llevan, a cada uno al suyo propio, y que todos juntos levantados en flores parece que nos dicen hondamente que la mística, como experiencia de lo espiritual está viva, y que sólo tenemos que disponernos, abriendo los sentidos, con un corazón anhelante que diga de forma profunda…¿ Dónde estás?, para poder sentir que el momento nos mira, y el espíritu se llena de paz y de armonía. De sensaciones que desde luego sentimos como regalo, como parte de la hermosura viva de lo creado.

Agradezco desde estas líneas a la concejala de cultura del Ayuntamiento de Ávila,  Sonsoles Sanchez-Reyes esta oportunidad,  a Juanjo Barcenilla y a Adela y María nuevamente mi agradecimiento total. A todos los que levantasteis juntos este poema con flores, el poema de amor mas bello de la historia. Mil gracias a todos.

La inscripción para el curso será donada a la Cruz Roja en su dedicación a los Refugiados de la guerra de Siria.

Con motivo de los 75 años de la muerte del admirado poeta Miguel Hernández nos reunimos un grupo de poetas y amigos de la literatura en el Episcopio de Ávila al comienzo de la primavera. Un año mas acudimos a la convocatoria del poeta Jose María Muñoz Quirós, leemos nuestros poemas, y otros del querido Miguel Hernandez. Con música en directo de una flauta  travesera, usamos un encuentro único.

 

Puse en pie mi poema floral leve la piedra. Poder mostrar el mágico proceso de la creación, cómo se va todo creando en flores, ramas, musgos ante nuestros ojos. El arte floral que normalmente disfrutamos es un arte ya final, le falta toda la vida del proceso creativo que normalmente se quedó solitario en el taller de las flores. Me gusta compartirlo con  otras personas, dándole el sentido que tiene.

 

 

 

Leve la piedra,

sobre la piedra se apoya,

sobre el estanque del musgo.

El mantel de la mancha, la viña,

el silbido, la menta y el piano,

leves sobre la montaña .

 

El circulo de las piedras

que enhiesto se inmola, leve.

El oxido de la grieta, el guerrero

de la pintura, su buril,

la gravidez de la cierva

que danza mientras muere.

 

Leve la vida que sobre el principio

del triángulo se tiende, la vulva,

la piel de la caricia, la zinnia

del corazón boscoso.

El latigazo del sonido al rasgarse,

El cielo marrón y su seco cable.

 

Leve la manzana que

sobre otra verde se pudre.

El moho del polvo, el tiempo,

terciopelo que se ahoga.

El pinchazo y tu dedal,

que sobre mi dedo descansa.

 

Leve la nube que sobre el monte

se rasga, el cielo sobre

el horizonte del trueno.

En gritos disuelto, en rabia,

la paz y el desencanto del airado

tambor de la pancarta.

 

Leve tu mirada sobre los ojos

descansa, el sembrado sobre el mijo,

La cal que por el suelo se baña.

Y la sinuosa soga de la luna

que nos amordaza, hermano.

La parva que del tendido se lanza.

 

 

Vivimos en unas sociedades llenas de ruido. Y no somos conscientes del lugar que ocupa en nuestra vida, en nuestras propias personas. Ruido lleno de músicas, radios tronando por todas las esquinas, casas llenas de televisores, redes sociales que enmarañan hasta las horas de sueño. En este nivel de ruido vamos sobreviviendo, y nos adaptamos a él de tal manera que nos provoca hasta “síndrome de abstinencia” no tenerlo. Siempre tiene que haber algo sonando cerca.

Curiosamente todo este planteamiento llena mi pensamiento desde hace unos días cuando vi las imágenes del encuentro de los dos presidentes de EEUU y de Alemania, Trump y Merkel. Entre ellos apareció un muro , y eran incapaces de comunicarse. La diplomacia, la buena educación, la cordialidad, se vieron pisoteadas por lo que quería decir el silencio que se creó. Un momento duro, lleno de intransigencia, de posturas diferentes sobre aspectos de economía, política y sociedad. Todos sentimos este frio glacial que lanzaron desde los medios de comunicación .

Llamamos silencio a muchas cosas. Estar sentado con alguien al que tengo muchos reproches que hacer por su conducta y pensamiento como en el caso de los presidentes, es un tipo lleno de violencia. Es un silencio lleno en el fondo de palabras como puñales. También hay otros tipos, entre los que destaca el silencio forzado del que no tiene a nadie con quien compartir de veras su vida, el del que se encuentra incomprendido o perdido dentro de su casa. El silencio de la cárcel, la física y la emocional.

En 1951 uno de los músicos mas brillantes y llenos de personalidad de la historia de la música europea, Federico Mompou publicó su primer cuaderno de “ La Música Callada”, una serie de cuatro libretos que le llevarían casi veinte años terminar, y que es su obra mas personal . Quería Federico crear una música que fuera la voz del silencio, entendido este como lugar donde viajar a la esencia de la vida, avanzando en la dualidad entre notas-sonidos y silencios, dejando que estos últimos fueran los protagonistas. La descomposición de cada momento desde lo sonoro hasta el silencio, el espacio que hay entre los sonidos se constituye en el protagonista. Aterrizó en la poesía y pensamiento de nuestro santo Juan de la Cruz, viendo cómo esos lugares llenos de silencio eran realmente el suelo en el que como hombres debemos vivir, creciendo en lo que somos, en el espíritu que nos define como personas: como las avenidas de las aguas…

Silencio y ruido, una dualidad que se nos impone muchas veces, que dejamos que acampen en nuestra vida sin poner ninguna objeción. Llenar cada espacio de nuestro día de ruido hace que cale al interior, y tenemos problemas de concentración, falta de creatividad, atrofiando la sensibilidad, dejando a otros el protagonismo de nuestra psique.

La búsqueda del silencio, no el impuesto a la fuerza por condicionamientos vitales, implica tener un impulso personal e intransferible de búsqueda de nosotros mismos. Un silencio lleno de “ música”, lleno de todo aquello que nos rodea y que espera que con nuestros sentidos seamos capaces de percibir, la belleza, la tersura, el sinuoso camino del viento, la campana sonando hacia el infinito, la bruma que sobre la hierba se queda pegada al amanecer. Y este nuevo silencio requiere, si queremos avanzar en él, que nos desprendamos de todo, hasta de nuestras expresiones de lo que sentimos a la manera común, avanzando por caminos nuevos, únicos, los de cada uno. Así a Mompou, pianista supremo con 18 años, alumno de Gabriel Fauré en el Conservatorio de París, amigo de Ravel, admirador de Debbusy y de Messiaen, la música hasta entonces escrita se le hizo una montaña a la que no quería ascender. Lo suyo era “ desarmar” para poder construir algo que tuviera que ver sólo con lo experimentado a nivel sensorial por él, no nacía de dentro sino que le caía a veces a deshoras desde fuera, en su silencio ese lleno de vida, luz, armonía y lenguaje.

Muchas veces cuando analizo comportamientos como los de los presidentes de dos potencias del mundo hace unos días, me pregunto hacia donde avanza la civilización. Ya en el s. XVI hubo un hombre que desmontó todo lo que se oía, para con las mismas palabras y el mismo idioma, contar la verdad, la que habitaba en su silencio tan fecundo. Llegó a decir que lo que estaba allí es para el disfrute del hombre, el suyo, el mío, el de todos. Se crea para cada uno, y la percepción de esta “ hermosura” como expresión de todo este silencio tan lleno de música, nos arrebatará el espíritu, nos absorberá en ella haciéndonos parte de su verdad, nos transformará en su mismo principio, haciéndola crecer en nuestra vida.

Sentirnos orgullosos de nuestra historia y cultura, de esta ciudad castellana tan llena de belleza, también ha de tener como trasfondo el pensamiento y la mirada de nuestros místicos. Sentirnos así vecinos de Juan en este camino del silencio fecundo, y darlo a conocer a un mundo hiper desarrollado técnicamente pero lleno de ruido, de malos modos y de prejuicios.

Decía Mompou en una de las ultimas entrevistas que dio a un programa de TVE que tenía una parte de su “ Música Callada” como sintonía, “ la mejor palabra, es la no dicha”, la música mas bella es la que escuchas cuando dejan de sonar los sonidos mas sublimes. Mompou y San Juan, siglos que se unen en un mismo camino.

Silencio, soledad muy sonora, llena de vida “ cómo las avenidas de las aguas es el rugido y bramido de mi alma” (Cantico Espiritual),

Os sugiero una música para estos días,” La Musica Callada” de Mompou, en la interpretación del pianista ruso, Arcadi Volados. Os dejo este documento en video de una interpretación del propio Mompou al piano.

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 23 de marzo. 2017

 

 

Exposición de arte floral de María Ángeles Álvarez en el Museo de la Mistica de Ávila. Centro de Estudios Misticos.

Elijo la evocadora expresión de San Juan de la Cruz, » Los ojos del corazón» para dar nombre a esta muestra, porque viene a resumir de manera muy bella y mística todo el proceso artístico y vivencial que con las flores emprendemos, como un viaje sensorial, mágico y muy personal, de descubrimiento de la belleza de lo que nos rodea. Nos abre esta perspectiva los ojos mas interiores y nos deja ir saboreando la Hermosura de la que nos hablan los místicos, en una dinámica en la que lo vamos haciendo nuestro y dentro de nuestra alma toda llena de pasión y amor, que ya sentimos que es alma- corazón, latente, viva y llena de sentimientos.

» Máteme tu vista y Hermosura,…

pues que se sabe que en aquel mismo punto que le viene,

sería arrebatada a la misma hermosura,

y transformada en la misma hermosura,

y ser ella hermosa como la misma hermosura,

y abastada y enriquecida como la misma hermosura,…

» Cántico Espiritual . San Juan de la Cruz. 11

En el marco del centro de estudios místicos, y en su museo se desarrollará esta exposición, en un marco incomparable, lleno de interés y belleza. Al lado de la muralla de Ávila, en un edificio muy singular de arquitectura contemporánea que deja con su rotunda silueta, de manifiesto la esencia de la mistica y permite entrar en su mundo de manera sosegada y tranquila.

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MEDITACIÓN CON FLORES CON LA CORONA DE ADVIENTO.

El adviento, el camino, la preparación de la navidad

MERRY CHRISTMAS

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 En estos días de finales de noviembre comenzamos a pensar en la navidad. Y como en muchas otras cosas de la vida, como las fiestas o los cumpleaños, los preparativos suelen ser los momentos mas interesantes, sobre todo porque sentimos que ese acontecimiento está aun por estrenar. Que tenemos aun tiempo para organizarlo todo, diseñando nuevas cosas, realizando pequeños trabajos, para hacerlo mucho mejor, diferente, inolvidable.

En la navidad, ese tiempo de preparativos se llama adviento. Siempre que digo esta palabra, Adviento, sin querer siento como ese “ viento” comienza a correr y soplar sobre mi. Ad … viento,… parece decir,… ven,… viento,… aunque etimológicamente significa venida. Un viento que viene, parece este año decir. Un viento que cada año me lleva a preparar los diseños de muchos arreglos, coronas de adviento, árboles de navidad, portales de belén, decoraciones para mesas, escaparates, reuniones,… Un viento que interiormente es aun mas fuerte y empuja mi trabajo hacia otro lugar, a otro bosque, a otro portal. Me lleva lejos de lo exterior de estas fiestas porque lo que realmente quiero es llenarme del espíritu de la navidad, del auténtico, para llenar todo mi trabajo de algo cercano a la verdad que siento en mi corazón.

 

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Posiblemente si me pongo a meditar sobre todo esto, llego de manera irremediable al sentimiento de vacío que tantos años he tenido al terminar las fiestas navideñas, cuando la carrera de decoraciones, compras, recetas de cocina, comilonas, me dejaban hecha polvo. Como si mas que un vientecillo, hubiera pasado por mi vida un huracán. Quitaba las decoraciones de navidad tan rápido, porque me sentía como con un verdadero empacho de tanto lio.

 

Decimos adviento, y si paramos un poco, y buscamos un lugar tranquilo, hacemos silencio interior un ratito, el viento se levanta y mas que arrollarnos, nos envuelve cariñosamente como una niebla, como una sombra. Allí, cerrando los ojos, pedimos volver al verdadero escenario de todo, al origen de la historia mas bonita de la humanidad. El viento entonces nos lleva hasta ese lugar en el que una joven mujer, se encuentra con un regalo increíble, el anuncio de su maternidad.

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Abro así el texto que me va a contar lo que pasó y que con su mágico poder me va a llevar allí en un momento, el Evangelio de san Lucas 1, 26-38.

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó por estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en tu vientre y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin».

María respondió al ángel:

«¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»

El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios».

Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.

 

 Todo comienza a levantarse con este relato. El circulo de la vida se rejuvenece con el nuevo nacimiento que se anuncia, y la esperanza descansa en la actitud de esta joven que tuvo una vida donde el silencio para oír lo que el Señor quería de ella , posibilitó que lo oyera. Silencio y oración, como las primeras palabras que este viento del adviento me han dejado. Si no practico esto, si no paro un poco en mi vida, y en soledad oro, ¿ cómo voy a comprender este misterio tan grande que cambia el mundo y la esperanza?

Comencé sin querer, mientras ponía sobre la corona de moss mojada las ramitas de abeto y de acebo, a pensar en esto. Y me repetía, … debo hacer esta meditación de adviento y darle forma de corona, así en un momento de oración, y podré sentir todo lo que pasa cerca de mi.

Cuando voy trabajando las ramas de abeto, cortando su tallo en bisel para que puedan tomar agua y así hidratarse mejor, sin querer siempre me siento un poco en medio de un bosque. El olor a pino en las manos tarda días en irse, y toda habitación donde ponga la corona, se llenará del mejor de los ambientadores , la naturaleza. Así aunque esté en casa, en el taller de las flores, en la parroquia o dirigiendo un taller, puedo volver al campo y me resulta mucho mas fácil buscar dentro de mi el silencio, recordando tantos momentos de paz que en él he pasado. Abro así esta nueva estancia de mi vida, de mi recuerdo, y en ella me relajo. Los momentos en los que en la naturaleza he encontrado la paz y me he sentido en mi verdadera casa.

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Dice el ángel, “alégrate”. Es lo primero que dice, que pese a los momentos de dudas, incertidumbres, de preocupaciones, no podemos perder esa alegría, porque esa alegría es el primero de los regalos de la navidad, que se nos entrega, con el mensaje profundo de que también nosotros tenemos que regalarla a los demás que nos rodean. Regala lo que a ti te han regalado. Regala felicidad, qué es sino la navidad, una fiesta de la alegría verdadera. Con esto lo primero que vamos a hacer para tenerlo presente, es hacer una tarjetita de regalo con esta palabra escrita, para verla sobre nuestra corona y poder ponerla en práctica cada día.

El segundo de los regalos que el ángel nos lega es decirnos que esta historia de María es también la nuestra. Que el Señor estaba con ella, y que… y esto es lo que me sobrecoge tanto,… que está también conmigo. Que está con todos nosotros. Si fuéramos mas conscientes de esto, nuestra vida cambiaría al menos de color, porque en medio de los problemas, preocupaciones, disgustos, alegrías, satisfaciones,sabríamos que no estamos solos, que el Señor está siempre con nosotros. Y me avergüenzo de tantas veces que digo en voz alta,… ¡ qué sola estoy!, ¿cómo puedo decir esto, si siento y sé por la fe que no es verdad? Y voy escribiendo otra tarjetita de regalo esta vez con estas palabras “ el Señor está contigo”, mientras voy poniendo alrededor de mi corona las cintas y los lazos que vienen a simbolizar esta unión profunda de Dios con sus hijos. Lo recordaré, no, ya no voy a decir nunca qué sola estoy .

Muchos miedos nos acogotan cada día, no sabemos si vamos a poder con algo, si seremos capaces de afrontar una muerte, una enfermedad, una catástrofe, accidente. El miedo paraliza el ánimo y el espíritu. Si nos preguntaran qué regalo nos gustaría tener por navidad, diríamos que dejar de tener este miedo que paraliza. Y este es el tercer regalo que recibimos en adviento. No temas,… no temas, y cree que esto te pasa a ti. Frente al miedo, coloco en la corona las piñas, que simbolizan esa capacidad de encontrar la luz y el calor. Con piñas ya no tememos a la noche , al frío y a la soledad , que se van calentando, … porque dentro de ellas encontramos la chispa que puede prender en cualquier momento, la capacidad para dar luz y calor. Hago la tercera tarjetita y esta al escribirla parece que me va calentando por dentro,…!Oh Señor, Oh Espíritu, Oh Viento, Oh Sombra!, gracias por disipar lo oscuro y el miedo de mi corazón.

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Dice también San Lucas en este texto, que el ángel dijo a María, “ has encontrado gracia ante Dios”. Gracia, regalo, que es la presencia del Señor en el alma, infundiéndola amor, paz, sosiego y llenándola de sabiduría. Así María pudo llegar a entender profundamente lo que el ángel decía, con un predicamento que no necesitaba de teologías ni de estudios. Aceptó emocionada el regalo y nos abrió con su humildad y pureza, el camino a nosotros. Es impresionante lo que voy a decir, pero por todo esto que se nos cuenta, es así, “ en navidad, nace también Jesús en cada corazón”. Y creer esto, es una gracia del Señor, como la fe es un verdadero regalo. Pongo emocionada otra tarjetita “ Has encontrado gracia ante Dios”. Y me quedo un largo rato oyendo el eco de todo esto muy dentro. Los tambores, las panderetas parece que comienzan a tocar lentamente, de manera acompasada al ritmo de mi respiración. ¡ Oh Señor, rama de abeto que como árbol de vida te levantas en lo mas profundo de mi alma! y siento que siempre estás ahí, presente conmigo, como los abetos, que nunca pierden sus hojas. Y en una oración te digo,… ¡Oh Señor, Árbol, abeto de mi alma, quiero seguir encontrándote, recibiendo este regalo de la fe!

 

Nacerás Señor Jesús en nuestra alma esta Navidad, desde aquel anuncio que se hizo carne, “ concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús”. Así coloco otra tarjeta con letra muy lentamente, “ Nacerá en tu interior”, y al momento pongo algo cálido para este nuevo nacimiento, un pequeño nido de sisal, donde cobijarlo. Pido Señor tu ayuda y todo tu amor para construir este nido, este pequeño pesebre que te contenga, ¡oh constrúyelo Tu en mi!, y que en esto al menos sea consciente de que en mi quieres recostarte esta navidad, y el resto de los días de mi vida.

 

Todo lo que esta historia nos cuenta está lleno de magia, del verdadero encanto de la navidad. Y es este viento el que poco a poco nos va llevando. El camino está ya marcado, nuestras huellas se ven encima de la nieve, dentro del bosque donde ya sabemos que vive nuestro Señor, dentro del alma, y allí nos llegamos cerrando los ojos y abriendo el corazón. Todo esto lo vamos entendiendo de una manera especial, y parece que lo difícil es poder hablar de ello, ponerle palabras. Dice San Lucas,” El Espíritu Santo vendrá sobre ti “, y ahora siento que esto debe ser así. Ven Espíritu Santo esta navidad, y renueva la faz de la tierra. Otra tarjetita, para recordar este regalo. Con esta llamada, al hacerla desde lo hondo, abrimos la puerta para sentir su presencia, nuestra actitud de llamada es como esos cascabeles de la navidad sonando sobre la nieve, sintiéndonos en casa.

 

Y la manera de llegar este Espíritu de amor, es cubriendonos con su sombra. Así abrigó a aquella joven mujer, y así nos promete que nos va a cubrir también a nosotros, en navidad. Muchas veces me siento con frío, como desnuda. Vas avanzando por los días y actuando, tomando aquellas decisiones, que te parece que debes tomar dentro de la fe que se nos regala. Pero nos sentimos con frío, como desnudos, y anhelamos un poco de calor espiritual para continuar. Oh Señor danos esta sombra que nos cubra la desnudez. Pongo pequeñas sombras grises de musgo polar blanco, con senecios y con pequeñas ramitas de Esparraguera que he pintado de blanco. Siempre en los arreglos florales debemos poner algún elemento que nos dé esta sombra y que cree profundidades en la mirada.

 

Y María dijo “ Hágase en mi según tu palabra”. Siento que no se puede decir algo mas profundo. Anclo Señor mi vida en tu palabra y hágase. Quizá la frase mas bonita de la navidad. Disposición, apertura, sencillez, humildad y sobre todo amor agradecido y fecundo. Poder llevar esta frase por ahí, … ah, ¡si fuéramos capaces de comunicarla en su raíz!,… cambiaría el mundo. Hágase supone que siento que se va a hacer algo en mi que no depende s.cer algo en mi que no depende sciones hablilidad.i que no depende sa en tu palabra y hsparraguera que he pintado de blanco. Sieólo de mis fuerzas, mi inteligencia, mi habilidad. Dejarse hacer es una de las oraciones, mas hondas y profundas, así nos lo dice nuestra Santa , Teresa de Jesús.

 

Vuestra soy,

Para vos nací

Qué mandáis hacer de mi

 

Una corona, hecha de abetos, musgo, ramas atadas, piñas, manzanas, frutos del otoño, con velas, lazos, todo fresco y dispuesto para ayudarnos en esta aventura personal. Silencio y contemplación en medio de tanto ruido, para poder recibir tantos regalos que el Señor nos envía por sólo su amor por nosotros. Nos preparamos, porque donde va a nacer este niño de nombre Jesús, en el pesebre de nuestra alma, en nuestro propio belén. Y el viento que envuelve el momento, con toda su verdad y ternura nos dice eso de “ déjate hacer”, ya no habrá oscuridades en ti, la vela de la navidad se enciendo en medio de tanto ajetreo, en medio del dolor y de los problemas, así como en medio de la alegría, la amistad y la familia.

 

Flores rojas, que nos acompañan en este camino del adviento, que recuerdan nuestra transformación desde lo que fuimos, y que calientan con su tonalidad el ambiente de casa, de la ciudad, y de nuestro corazón.

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NOCHE SANTA.

Edith Stein.

Santa carmelita descalza que murió en el campo de concentración de Auschwitz en 1941.

 

Señor mío, y Dios mío,

Me has conducido por un camino largo y oscuro,

Pedregoso y duro.

 

A menudo las fuerzas me flaqueaban,

Tanto que casi no esperaba ver ya la luz.

Pero, cuando mi corazón

En el mas profundo dolor se estremecía,

Entonces, una clara y dulce estrella

Ante mi apareció.

 

Fielmente me condujo,-yo la seguí-,

Titubeando primero,

Después siempre mas segura.

Y así finalmente me encontré

Ante la puerta de la iglesia.

Se abrió,- yo pedí la admisión_,

Tu bendición me saludó

Por boca de tu sacerdote.

Una estrella tras otra se alinean en lo más íntimo.

 

Rojas flores de Navidad

Me señalan el camino hacia Ti.

Ellas te esperan en la Noche Santa.

Sin embargo, tu bondad

Deja que ellas iluminen mi camino hacia Ti.

Ellas me guían hacia delante.

El secreto, que en lo profundo del corazón

Tuve que esconder,

Puedo ahora en voz alta anunciar:

¡Creo! ¡Confieso!

Por los escalones me conduce el sacerdote

Hacia el altar:

Inclino la frente,

El agua bendecida fluye sobre mi cabeza.

 

 

¿ Es posible, Señor, que pueda nacer de nuevo

quien ya ha sobrepasado la mitad de su vida?

Tu lo has dicho y en mi se ha hecho realidad.

De una larga vida,

Cargada de culpa y sufrimiento,

Me has liberado.

 

Íntegra recibo el paño blanco

Que ponen sobre mi espalda,

¡ imagen luminosa de la pureza!

En mi mano llevo la vela.

Su llama proclama,

Que tu vida santa arde en mi.

Mi corazón se ha convertido en un pesebre

Que espera el Tuyo.

¡ No por mucho tiempo!

 

María, tu Madre que es también la mía,

Me ha dado su nombre.

A medianoche pone su hijo recién nacido

En mi, en el corazón.

¡Oh!, ningún corazón humano puede comprender

lo que Tu preparas a los que te aman.

Ahora eres mío y no te dejaré nunca.

Donde quiera que el camino de mi vida

Me conduzca,

Tu estarás a mi lado.

Nada puede apartarme ya de tu amor.

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Cuando la corona está ya terminada, y la coloco en casa, en la capilla, tengo esa profunda sensación de que es algo mas que un adorno, es un símbolo vivo de lo que estamos viviendo estos días, y su aroma, presencia, cada elemento con su simbología me van a ayudar a orar, a buscar esos momentos de silencio para dejar abierta la puerta de mi alma al gran misterio del amor que se nos entrega. Poder compartir esta experiencia con todos, es para mi un regalo, un verdadero regalo de navidad. Gracias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Este año, al pensar en cómo celebrar las fiestas de Santa Teresa, el día 15 de octubre, determiné hacerlo con flores, hojas, piñas,velas, compartiendo con otras personas lo que Teresa nos dice. Dejando a su mensaje el protagonismo de la fiesta, a sus palabras y  cómo estas actúan, se mueven, sintiendo que están vivas dentro de sus amigos.

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Poder reunirnos y hacer entre todos, con sus palabras un pequeño jardín otoñal, en forma tan redonda como una tarta de cumpleaños, meditando sobre la manera de entrar en este lugar que siendo nuestro, muchas veces tiene la puerta cerrada,nuestro interior. Practicando en grupo el recogimiento teresiano, cogiendo en las manos las flores como las llaves de arranque de todo.

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He hablado estos días dirigiendo los encuentros, recubierta de todas las enseñanzas que Teresa sobre mi ha vertido desde que sus libros cayeron en mis manos hace ya muchos años. Una capa de amistad, cariño, pasión, valentía, coraje, ganas de vivir, amistad, ternura, … que sobre mis hombros ha estado. Una capa que he realizado con hojas de Partenocisus, de Liquidambar,  de Roble, Nandinas, Brásicas, bayas de viburnum, de Hedera.

Entre las flores, en medio de toda la naturaleza regalada para nuestro disfrute he descubierto que  no podemos hablar de estas cosas que cambian la vida y el interior de las personas de manera convencional, casi como a escondidas. Hay que hablar , y dejar que toda la pasión como un huracán nos azote y nos impulse a caminar, a comunicar, a compartir, a decir. Y sobre todo a dar mil gracias por sentir así, por vivir momentos así.

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Ahora siento que calada me ha dejado. Todas las flores, los arreglos redondos con sus Lisianthos mirando al cielo , con ese movimiento tan espiritual, las Gerberas de la amistad, las Margaritas de la oración, las Matricarias de la sierra florida llena de olor, los Aster del jardín, las  Astrantias,  el musgo que recoge las gotas de agua de la lluvia, el Eucalipto que perfuma al caminar, el Brezo rosado, las manchadas Astroemerias, los Crysanthemun verdes como destellos de vida en medio del mundo, el Sedum desteñido del rosa en el marrón para posar la vista a ratitos, las brásicas…. Todo como lluvia a caído, y ya siento que el jardín está mucho mas lleno de luz, amistad, consuelo y alegría que antes. Que juntos hemos  dejado que se construya un nuevo lugar lleno de flores y hojas otoñales a donde poder volver cuando estemos tristes, alicaídos,.. O  cuando esté en paz y llena de emoción,… cuando me sienta sola,… o cuando quiera recogerme y sentir la soledad. Y volveremos allí sólo al cerrar los ojos y recoger nuestro espíritu, usando las flores que ya viven dentro de nosotros como las llaves de todo, las que aceleran la vida, dándola emoción. Un arreglo en forma de circulo que hemos terminado todos creando juntos, una oración que como nos dice Teresa termina en regalo para los demás.

 

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Celebrar las fiestas con flores y cosas naturales dándolas este sentido experiencial, es un verdadero placer. Reunirse con otras personas, buscar la paz, el silencio, el recogimiento, y dejar nuestro interior en equilibrio, con los sentidos abiertos, gozando de todo y viajando por todo lo que vamos sintiendo. Cogiendo las palabras de Teresa y dejando que ellas nos lleven, surcando sobre su sentido, dejando que su poso encuentre su lugar, lentamente.

Oímos un lírica aria del oratorio » Requiem » de Andrew Lloyd Webber, compuesta en 1985, interpretada por la soprano noruega Sissel. «Oh Pie Jesús«,… piadoso, dulce, amable, Jesús. En este jardín del interior, tu habitas, jardinero del alma.

La creación comienza a levantarse dentro de nosotros, lo vivido, observado, pasado, olido, visto,… la hermosura de los montes, los ríos caudalosos que se  despeñan, las cumbres nevadas, los arrabales llenos de flores primaverales, el cortante lleno de cardos de la pendiente, los bosques de castaños llenos de color, el limpio color blanco del pétalo de una matriarca pintado de su dulce olor….todo ya está dentro de nosotros. !Oh Buen Jesús!, en todo sentimos tanto, y respiramos hondamente al decirlo así,… «en todo estás también tu». El amigo de Teresa, el jardinero de nuestro corazón.

FELICIDADES TERESA, este año estoy vestida de fiesta para la ocasión.

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Saludo a todos los que me acompañasteis en esta fiesta con flores, en Ávila,  en la Universidad de la Mística, en el Monasterio de la Encarnación, en la Parroquia de San Pedro Bautista. Gracias a todos, amigos !!!!

«… cualquier desasosiego y guerra se puede sufrir con hallar paz adonde vivimos» 4M 1,12.

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JUAN DIEGO FLÓREZ, Sinfonía de humanidad.

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El pasado martes 4 de octubre el Teatro Real de Madrid se puso en pie para aplaudir y ovacionar al admirado tenor peruano Juan Diego Flórez en una gala benéfica patrocinada por Telefónica, presentado por Mario Vargas Llosa, en la que conmemora sus veinte años de carrera, recorriendo los teatros mas importantes de todo el mundo.

Aplaudimos a un tenor único, considerado como sucesor de Pavarotti por el mismo cantante italiano, cuando le conoció en una cena entre amigos en Pésaro, y a los postres el manager de Juan Diego, Ernesto Palacio le animó a interpretar así “ a cappella” una de las arias mas complicada para un tenor ligero de todos los tiempos, “ Ah, mes amis” de la ópera La fille du régimen de Donizetti con sus famosos nueve dos de pecho. Unas notas estratosféricas para un tenor, que él con su voz única y con su depurada técnica vocal, hace de manera tan sencilla que parece fácil, como para poder cantarlo a los postres de una reunión entre amigos, como la de aquel día.

Juan Diego mostró el martes en la elección e interpretación del programa, lleno de arias tan difíciles, como bellas y especiales en su carrera musical, su interés por esta gala, y por el trasfondo de la misma, su dedicación social de ayuda a los niños y jóvenes peruanos con pocos recursos económicos, sociales y de oportunidades, a los que con su Fundación “ Sinfonía por el Perú”, abre una nueva perspectiva vital, familiar y social.

La primera parte se abrió con un valiente grito de amistad y de confianza en su capacidad como tenor de primera línea, interpretando la complicada aria de la Matilde di Shabran “Alma Rea”, aquella con la que se lanzó al ruedo de la ópera de Rossini, en 1996 sustituyendo al tenor que iba a cantarla en el Festival de Pésaro cuando era tan sólo un joven veinteañero, recién terminada su formación en el Instituto Curtis de Filadelfia. Desde la butaca los espectadores veíamos como su voz empezaba a lanzarse al ruedo-teatro, y él como un acróbata-tenor, en sus endiabladas melodías, llenas de coloraturas y todo tipo de adornos vocales, así al empezar.

Cogió el bólido de su voz, llena de empuje esa noche, para interpretar los duos rossinianos de Le Comte Ory, “Ah, quel respect , Madame,” con la soprano valenciana Marina Monzó y el de “ Tutto è deserto,…” de la Cenerentola con la mezzo francesa Karine Dashayes, para terminar con el acelerón que provoca siempre su interpretación de “Cessa di piu resistere del Barbero de Sevilla. Cuando se refiere a esta última pieza, Flórez suele comparar el ritmo trepidante que la voz tiene que marcar, con la conducción de un coche de carreras, que lleva acelerado todo hacia el final, y en el que el cantante se juega mucho, por la dificultad de cada compás y deja al espectador en una especie de baño de adrenalina musical.

El público del Real poco a poco iba estando cautivado por el tenor, acompañado esta noche de la Orquesta Sinfónica de la Islas Baleares dirigida por su amigo Pablo Mielgo, con el que comparte escenario algunas veces. Lo que realmente nos dejó a todos emocionados fue la conexión con Perú en directo, oyendo a los niños y jóvenes de su Fundación tocando y él cantado desde el escenario de Madrid. Sus caritas de emoción y de orgullo por su trabajo con un instrumento en las manos que se convierte en la llave para el cambio personal y familiar de miles de personas.

La música, explicaba Juan Diego, cuando se interpreta comienza su andadura dentro del alma de las personas, tiene ya por tanto su propia vida, y vamos viéndola planear sobre y dentro de nosotros, nos provoca disfrutarla viendo como coloniza nuestros sentidos, queremos compartir con todos su belleza y se convierte también en instrumento de cambio social, en personas de hondo calado humano como él.

Cuando comenzó a cantar el íntimo y profundo aria del Orfeo de Gluck “ J’ai perdu mon Eurydice”, recordé su interpretación en este mismo teatro hace ya bastantes años, y poco a poco sentí la suerte de haber estado oyendo por tantos teatros del mundo, las óperas que hoy forman parte ya de su historia personal, de las de sus oyentes también y que son desde luego, parte de la historia de la música clásica. Un cantante único que ayer nos mostró su verdadera personalidad en el escenario. Tan cercano se mostró, que terminó con una guitarra cantando canciones peruanas y boleros, haciendo que el público entonara con él algunas estrofas. Nos dejó ver su verdadera personalidad y que detrás de esta voz sublime y bellísima de tenor ligero, hay un hombre sensible y comprometido con su país, que ha querido Josecompartir con los mas desfavorecidos la oportunidad que la vida le dio a él hace años, cuando salió de su país para fraguar la carrera de un cantante que ya es sin duda un ídolo vivo del “ Bel Canto”. Ayer tras el primer acto decíamos en los corrillos del Real,… “Ah, Rossini for ever”…. , y al final tenemos que reconocer que el “ for ever “ es ya Juan Diego y su carrera llena de brillo, de “champagne” según Placido Domingo. Felicidades, maestro por veinte años de carrera,… Ah, mes amis, quel jour de fête!!!!

www.mariaangelesalvarez.es

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Cuando leí que Antonio Colinas era el ganador del premio Reina Sofía de poesía iberoamericana, me acordé de este verso tan fantástico, y de esa afinidad que siento con su poesía muchas veces. De cómo cuando leí este poema “ las tormentas de Glenn Gloud”, supe que Antonio hablaba en un idioma vital muy cercano. Porque la poesía en su expresión es honda, contenida, castellana de raíz, pero también sugerente, rica y llena de matices, sonidos y percepciones existenciales.
Hablar de los sonidos que habitan tan cerca de nosotros que pasan de la sala de conciertos, de la música que envuelve el salón de casa y la biblioteca, las horas de espera, y los viajes en coche, a nuestra cabeza, al recuerdo y al baúl del fondo de la conciencia, es algo que impulsa a ponerlo en palabras y versos. Al menos a intentarlo.

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Glenn Gloud (1932-1982) fue uno de los pianistas mas brillantes no sólo de su época, sino de todos los tiempos. Era y es, porque aún podemos disfrutar de su música remasterizada, y de videos con sus actuaciones. Único y muy especial, pianista de educación cultivada desde su mas tierna infancia por su madre y profesora Florence que rápidamente vio en el niño canadiense, su talento y genio. A los cinco años ya componía obras musicales para representar en el colegio y a partir de los diez, contaba con los mejores profesores que había a su alrededor. Pero es su manera de tocar el piano, esa relación con el instrumento como si éste fuera un ser vivo que entra a formar parte del pianista durante la interpretación, imposibilitándole a hacer algo que no sea tocar, y dejar que todo fluya, lo que le convierte en único e inmortal. El profesor y virtuoso pianista chileno Alberto Guerrero lo sentó desde muy pequeño en una silla para que ejercitara y fortaleciera los brazos, y ya de ella no quiso nunca desprenderse, la vista pegada al teclado, alejando las banquetas de las salas de los conciertos. La silla de Glenn, ya pieza única de su personalidad musical mas íntima.
Le gustaba tocar en su casa de Toronto, con una taza de café sobre la cola del piano abierto, en zapatillas y bata, con las piernas cruzadas, y el fondo del jardín tras el ventanal del salón. Era brillante y especial pero casi “ autista” en su trato social, siempre intentando hablar poco, y mantenerse al margen del público que  admiraba  su modo de tocar y de la critica y el mercado musical que seguían sus pasos. Llegó a los treinta años y decidió dejar los conciertos y sólo grabar sus interpretaciones. Con Bach sentía tal afinidad que al tocar tarareaba sin poder controlarlo, golpeaba las teclas suavemente a brincos, se levantaba con la cadencia del aria de la Variaciones Goldberg en su cabeza, para volver a sentarse al piano y continuar. Sentía esa alambrada espinosa de la que habla Antonio cuando su planeo terminaba y bajaba al mundo real.

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Me impresiona aún este poema, tanto como otro tuyo que tiene a Häendel como protagonista, y en sus arias lanzas la mirada de los lectores a ver dónde se mueven sus melodías, ¿ Conocéis el lugar donde van a morir las arias de Häendel? Estaba en esos días, ya hace bastante tiempo, redescubriendo a este músico, pillada con sus arias y óperas. La interpretación de su música con instrumentos de época, el volver a oír las composiciones con el tempo que está realmente escrito, los nuevos cantantes con una visión mucho mas auténtica de la interpretación y la técnica vocal muy adelantada. Todo esto me hacía, como todavía siento que pasa, disfrutar tanto de su música, haciéndome sentir que se mueven las melodías de manera tan independiente, que realmente no sé dónde van parar.
Häendel y Bach, dos músicos barrocos alemanes, que compartieron educación musical, patronazgos, hasta de los servicios del mismo oftalmólogo al final de sus días. Vivieron en países distintos y dedicándose a tipos de música muy diferentes: la iglesia y la ópera.

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Me pregunto Antonio, dónde van no sólo las melodías que pululan en nuestras cabezas y que nos unen a tantas personas de todo el mundo, sino a dónde van también las palabras, los versos y sus sombras. Pueblan mundos dentro de nosotros, a veces como tu dices, reposan en los amarillos infinitos de la Castilla de nuestra mirada diaria, la que tras los cristales de casa y del coche se ensancha. Pero también pueblan el espíritu de tantas personas, abriendo como navajas , palabra a palabra, su lectura, haciendo de algunos poemarios y libros residentes de por vida en “la mesilla de al lado del sillón”. Libros como los tuyos, con melodías que se desplazan, y en su planeo nos muestran la luz, el desierto, la llanura, la pradera y la alambrada del caer de la tarde, y el espino que araña cada rincón de la conciencia, la vida y el dolor.

Publicado en el Diario de Ávila. 26 de mayo de 2016.

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¿Conocéis el lugar?
¿Conocéis el lugar donde van a morir
las arias de Händel?
Creo que se halla aquí, en este espacio
donde se inventa la infinitud de los amarillos;
un espacio en el centro del centro de Castilla
en el que nuestros cuerpos sanarían
para siempre
si tus ojos y mis ojos
mirasen estos páramos
con piedad absoluta
y en donde hasta el espíritu suele arrodillarse
para hacernos su ofrenda
en rosales de sangre.
En este espacio hay un fuego blanco
en el que viene a expirar la música
que nos llega de lejos, ¡de tan lejos!

¿Conocéis el lugar donde van a morir
las arias de Händel?
Está aquí, en una tierra con más cielo que tierra,
donde los ruiseñores serenan la alameda
y la alameda serena de los ruiseñores,
y con la emanación
húmeda del tomillo más nocturno,
acude un enjambre de estrellas
a venerar la última espina de Cristo.
Es el mismo lugar donde la luz
llora luz,
y la catedral de los cardos
alza su grito de silencio,
y están solas, muy solas, las vírgenes
[anunciadas
y el pueblo, amurallado y muerto,
asciende vivo sobre un horizonte de lágrimas,
no sé si como un salmo
o como una corona de piedras inciertas.

¿Conocéis el lugar donde van a morir
las arias de Händel?
Está aquí, en el centro del centro de Castilla,
donde por los linderos morados
se tensa, como un arco, la luz;
es un espacio en que la nada es todo,
y el todo es la nada,
y en el que junio joven viene por los montes,
vertiendo de su copa oro líquido.
Es un lugar en el que espacio y tiempo
sólo son una hoguera
que arde y que mantiene su combustión
gracias a nuestras vidas (quiero decir:
gracias a nuestras muertes).

La música que más amáis
aquí tiene su tumba.
es la música que, a través de la respiración
[de las espigas,
viene a morir en la luz que respiran
[nuestros pechos

 

¿Desde dónde llegaste con tu furia tan quieta?
Parecía que ibas a adormecerte encima del piano,
pero enseguida alzabas una hoguera
de llamas negras y tus largos dedos
de hielo acariciaban
el fuego de las más altas esferas.
Y cómo te arrullabas con cada arrebato,
quizá porque querías ser el niño
que no pudiste ser, o porque no sabías
que el hombre-niño que eras
llegaría muy pronto a desbordarte.

¿A dónde ibas separando espinos
con tu navaja de música?
¿A dónde ibas, de dónde venías
con la música que otros escribieron,
pero que sólo tú supiste alumbrar?
Para arrancar sonidos nunca oídos
no bastaban tus manos,
por eso con tus labios musitabas
lamentos amorosos.

A veces parecía que las manos
no te pertenecían,
pues volaban muy lejos del piano,
y la música y Bach las perseguían,
iban detrás buscando otros espacios
de secretos sonoros.
Marea de pasión contenida, llegaste
a este mundo en busca de más vida,
mas Ella te esperaba en una encrucijada
(Ella era el concierto final, el más sublime)
y en un excelso juego de adivinaciones,
para olvidar por siempre,
acariciabas cada tecla negra,
le susurrabas a las teclas blancas,
y siempre avanzabas bajo los cielos fríos
con tus tormentas de oros.

A veces, cual cantata, el cuerpo te temblaba
y tú ya no sabías si el piano
era cuna o féretro.
Los huesos te cantaban, ardías con la música
y tu cerebro era un bosque de órganos,
y de los tubos de éstos brotaban infinitos.
Pero a la vez tus dedos eran llamas,
diez llamas muy humildes que elevabas
allá, en lo más alto,
como plegaria última,
hasta llorar por siempre de alegría
lágrimas negras.

Luego, la soledad te devoró
y volviste a salir al encuentro de Ella
para alejarla, para adormecerla
como a ti te gustaba: arrullando
esa mar o esa noche del piano.
La Muerte te salía al encuentro
con sus coros y orquestas,
mas tú la combatías con ternura,
la ibas conduciendo (como si fuese uno
de aquellos animales que amaste y que te amaron)
hasta el redil oscuro donde tiene
la música su tumba.
Y pusiste de nuevo tus manos a cantar.
Y comenzó tu cuerpo como a tambalearse,
e ibas y venías del piano
sin poder resistir tu propia música.
Y tus ojos, cerrados, hacia dentro estallaron.

Ya no estás con nosotros,
mas tus manos nos llevan todavía
por ese firmamento
en que nos convertimos escuchándote.
Meteoro de luz, incandescente aún,
siempre regresas para irnos guiando
con tu estela hacia arriba;
nos vas arrebatando humanísimo
allá donde perdura
el combate ganado por tus manos;
nos dejas derrotados allá donde nosotros
deberemos librar nuestro propio combate
y ganar o perder para siempre
esa música que es la vida eterna.

 

 

EN PARADERO DESCONOCIDO. Un caso de criminología.

Leyendo a San Juan de la cruz, y reflexionando sobre la creación artística con Stefan Zweig

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Estoy estos días enfrascada en la lectura de las obras de San Juan de la Cruz siguiendo el master de la Universidad de la Mística, y a cada paso que voy dando con los versos de nuestro admirado paisano de Fontiveros, más me impresiona esa capacidad que muestra para hablar de la vida y el amor, y cómo todo lo hace de manera tan bella. Identifica al Creador con su creación en dónde le encuentra , las montañas, los prados, las ínsulas extrañas. No sabría decir si nos sobrecoge su obra por lo que describe y tan increíblemente sublime se muestra en la naturaleza que nos envuelve, o por cómo él lo cuenta, la pausa y el espacio ese que vemos entre cada palabra, la sombra tras de cada verso, la música callada tras cada estrofa. Por el proceso creativo.

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En 1940 Stefan Zweig mandó una carta a su primera esposa Friderike en la que recogía sus impresiones sobre la creación artística y su misterio. Al adentrarnos en las obras de arte, contaba, cuando alguna de ellas salta del anonimato del estante de la vista o el oído, al del interior y allí está con nosotros, en ese momento, sentimos una gran humildad y nos sobrecoge la impresión. Vemos que hay algunos elegidos, artistas de veras que hacen comprensible con su obra, lo que en si mismo parte de un principio incomprensible. Este proceso de la creación artística se asemeja mucho a un caso de criminología, en ambos reconstruimos dentro de nosotros, con un poema como este de San Juan, o con una sonata de Corelli, una acción cuya realización en origen no hemos presenciado. Y esto nos debe llevar a no acercarnos a estas obras sólo de manera racional, sino a dejar abierto todo nuestro sentido a la aventura que nos muestran. Lo cierto es que cuando leemos , oímos, vamos poco a poco recreando lo dicho, entendiendo a nuestro modo, somos con el autor , autores por contagio.

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Esto lo he visto y sobre todo lo he oído hace unos días en un concierto en el Teatro Real de Madrid, en un recital del reputado y conocido contratenor alemán Andreas Scholl, y curiosamente no en su voz, ni en su manera de interpretar la música compuesta para los castratis de los siglos XVII y XVIII. El que me ha ayudado, además de impresionarme mucho con su interpretación, fue el violinista italiano, Stefano Montanari, que apareció en escena vestido a la manera de los piratas de Caribe, y levantó ante todos una especie de poema lleno de belleza con su violín. Un nuevo Cántico, la naturaleza sobre-creada, el arte en mayúsculas, al ver que no era sólo un interprete mas, con su actuación fue co-creador de todo, sacó las piezas y sus partituras del estante oscuro, al luminoso y lleno de sonidos, melodías, trinos y apoyaturas imposibles. Cuando en la segunda parte del recital, interpretó, junto con un clave, un chelo y un laúd, la sonata op. 5 de Arcángelo Corelli,( 1653-1713) sentí, creo que con todo el público, la emoción de lo creado y compartido.Unknown

En estos días de primavera tan llenos de actos , la semana de Rubén Darío recordando su relación con Ávila por medio de su amada Francisca , las jornadas en el Palacio de Caprotti, el centenario de Cervantes, el recuerdo a Tomás Luis de Victoria, y los cursos sobre San Juan, estas reflexiones nos sitúan en otro lugar. Me planteo entonces qué papel tenemos en este proceso creativo y cómo manejamos la impresión que nos provoca un poema o una sonata de violín. En primer lugar pasa a ser ya algo propio, ya sé qué voy a escuchar cuando esté un poco alicaída y necesite un reconstituyente emocional. Oiré a Stefano y a Corelli, y leeré el Cántico. Pero ya no voy a intentar saber mas de ellos, su vida y distintas pistas de este juicio de estilo criminológico, no. Ya siento que en este segundo paso llega a mi propia lectura y audición de ello y cómo desde ese lugar recreo dentro de mi todo, sintiéndome parte creativa del proceso, dejando mi papel de acompañamiento.

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Dice Stefan que en este proceso creativo los artistas en un momento dado están tan en su obra, viviendo en ella, alimentándose de lo que allí viven que sentimos que andan “ fuera de si”, como indica la palabra griega ekstasis. Cierto día al llegar un amigo al estudio de Balzac que con su largo camisón blanco y su taza de café concentrado estaba escribiendo una novela, llamó a la puerta y el escritor le abrió con lágrimas en los ojos, “ ¡Qué horror! , la duquesa de Langeais ha muerto”, dijo, la protagonista de esa novela que sólo existía en su mente y en el mundo de su creación. Con lágrimas pero de emoción me imagino estos días a San Juan, viviendo en la prisión mas lúgubre de Toledo, húmeda y desolada, el mundo de la Creación por él levantada, el otero, la majada, la fuente cristalina. El proceso creativo es una especie de juicio criminológico, en el que el autor muchas veces se encuentra en paradero desconocido.

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Articulo  en el Diario de Ávila. 28 de abril 2016.

MEDITACIÓN EN EL CAMPO EN UN DÍA DE PRIMAVERA, con los poema de Rainer María Rilke y San Juan de la Cruz. Con la música de Schubert por ahí sonando.
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Adónde debo ir 

mientras en mi se derrumban montañas,

en dónde aguardaré

a que los rios desbordados,

 cuando entren en razón,

nuevamente repartan el paisaje

en serenas riveras.

¿ No es que acaso

 en tiempos de peligro

fueron enarboladas en nosotros

cosas que deberían

estarle impedidas 

a la mirada nuestra?

Paris, invierno 1913-1914.

Poemas a la noche y otras poesía póstuma y dispersa. Rainer María Rilke.

Edición Juan Andrés García Román. DVD Ediciones.

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Poder ir al campo, es siempre un regalo. Llegar allí con las preocupaciones, los trabajos a medio hacer, todos aquellos planes que no terminan de encajar, y dejar que sencillamente las horas y los minutos pasen así, sin hacer ruido. Entre todo ese malestar que arrastro estos días,  se encuentra el hondo dolor por las muertes de los atentados terroristas que azotan el mundo entero.

 

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Los fresnos estaban empezando a brotar en un color tan claro y de un verde casi amarillento, los frutales comenzaban a florecer, y sobre las praderas y vertientes aparecían un poco machacadas por las lluvias de los últimos días, las violetas, los tanacetos, y los molinillos de viento se alzaban sobre las pequeñas vertientes de los montículos de tierra. La vista  de las pequeñas flores  se fue en un momento  a las montañas, y allí se quedó, mientras sentía poco a poco  que el suelo se volvía a abrir bajo mis pies. La impresión y la belleza del momento juntas , así como de la mano. Quería parar y caer allí, no podía encontrar otro lugar adonde ir,… » ¿ Adonde debo ir, mientras en mi se derrumban montañas?», donde caigo de la impresión de sentir que todo esto, esta belleza sin par, el aire fresco y la lluvia sobre la cara, es para mi. Las palabras de Rilke nuevamente siento que me acompañan, y espero con él, que los ríos desbordados que por aquí veo arrastran todo a su paso, repartan el paisaje este tan hondo que nace entre nosotros aquí y ahora.

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Y comienzo este paseo de una peculiar manera,  cojo un libro y tras una ladera  voy a perderme un rato . En este caso además de los Poemas a la noche, meto en la mochila » La noche oscura» de San Juan de la Cruz. Estoy en estos meses en un master en la Universidad de la Mistica, CITeS de Ávila,  leyendo y aprendiendo tantas cosas sobre San Juan,…

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» En una noche oscura,

con ansias en amores inflamada,

oh dichosa ventura!,

salí sin ser notada,

estado ya mi casa sosegada.

Aquesta me guiaba

mas cierto que la luz del mediodía,

a donde me esperaba

quien yo bien me sabía,

en parte donde nadie parecía.

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Muchas veces siento que pese a vivir en un día soleado, con todo el campo lleno de color y luz, me muevo aún como un topo, porque la mirada se centra en mi vida, los problemas, las inseguridades, los temores, los sentimientos, y soy a veces incapaz de manera personal de salir de esto. Cuantas veces camino por el campo y mientras me lleno los pulmones y el corazón de aire fresco y de belleza,  mi mente va como paseando por otra vereda aún mas  compleja y  no puede salir de su propio pensamiento. Requiere, como nos dice San Juan,  tener nuestra casa sosegada, algo en lo que muchas veces fallamos. Me encanta leer a este santo, porque siempre baja todo lo vivido a la tierra, a lo mas humano que hay en nuestra vida y a la vez en lo mas trascendente, el amor. Y hoy nos dice que  ahi está la manera de salir de esta casa interior tan llena de ruidos: el amar y tener un corazón enamorado. Pillado por la vida, por la belleza que en un paseo se nos regala, por la amistad de aquellos que oyen tus problemas y te acompañan en cada momento de incertidumbre y de alegría también.  Pillado por la familia y el hueco del sillón donde te acurrucan. Pillado por la belleza intangible que se va escapando a cada poco tras una sombra que en fuga se mueve, tras la gota de riego perdida en el envés de una hierba, en el sedum que rojo va colonizando la panza de una mole granítica de la pradera.

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¿ A donde debemos ir cuando vemos que las montañas se derrumban, que toda la belleza de lo natural nos moja de tal manera que sentimos el suelo abierto bajo los pies?,…  La emoción y la impresión por todo se juntan.

Dónde iremos cuando vivamos esto y el río de la existencia nos lleve no a verle ahí  pasando, sino a meternos hasta los ojos en él, a sumergirnos en todo lo creado por y para nosotros. No veremos el río, ya con él, seremos río. No veremos las montañas, fundidos en la vista, y con el corazón, enamorados de todo, seremos montañas y en la lontananza de la vista podremos avanzar junto con el cielo que dibuja cada palmo de este cuadro de nuestro interior.

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Rilke en este poema también vuelve la vista hacia si. Y me pregunto, qué cosas son aquellas que deberían estar prohibidas para nuestra mirada. Me paro así mirando el agua al caer,…

Nosotros formamos un cuerpo muy disperso pero lleno de interés y de sentido, llamado  » la humanidad». Todos distintos al nacer, ríos, desiertos, grandes urbes y suburbios llenos de basuras. De distintas religiones, credos, miedos, aspiraciones y encuentros con la divinidad teñida de nombres muy variados, numen, nube, suspiro, amor. Pero todos formamos parte de una misma materia creada, y compartimos así el impulso y la vida, el espíritu que nos envuelve y nos ata con lazos mas profundos de lo que podríamos soñar. Y si, creo que hay cosas que a todos nos están prohibidas, porque todos procedemos del mismo jardín.

Prohibido matar así rotundamente gritado al viento, matar conciencias, dignidades, mentes y personas. Prohibido dejar desangrarse a los pueblos, a las madres encintas, a los niños prisioneros del odio y la pobreza, los jóvenes y todo su vigor,  a cada ser que este jardín ha creado para cada uno de nosotros, con el fin de que sintamos toda la belleza y en ella caigamos de impresión. ¿A donde iré cuando siento profundamente que  esto es así, y veo las montañas derrumbarse por mi ?

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La tarde estaba al fin soleada. La luz entre las nubes iba filtrado un camino que las matas remarcaban al pasar dejando mis huellas sobre los charcos. La huerta se bañaba de agua de lluvia y de la luz mas limpia que jamás pude ni soñar. Las montañas bajaron desde lo lejos del puerto del Pico y allí parecían estar, y el suelo se abría entre nosotros. Sentía como dice el santo, que me esperaba aquello, que ese momento estaba siendo dibujado con lluvia y con luz para mi.  Con un deseo me movía, quería tener siempre el corazón enamorado, y sentirme parte de aquella tierra y en ella sentir cómo mejoraba cada parte de mi, arando, puliendo todo en agua encharcada, y en luz regalada con tanto cuidado. Corazón para mirar lo que se me regala, lo que a todos nos regala la vida en la naturaleza, para vivir agradecida por todo, y para salir del chapuzón de la tristeza esa que como gusanos de seda fabricamos con nuestros pensamientos tan confusos y enrevesados.

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Y desde entonces siento que todo es para mi. Y he adoptado una especie de grito interno como esos que lanzan los pueblos primitivos al celebrar sus cosas al sol,… gris no,…. verde , amarillo, rojo lleno de pasión,…¿ A dónde debo ir mientras en mi se derrumban montañas? ,… ya no es un grito de lamento, ni tan siquiera de emoción es un grito que me recuerda lo vivido, y que marca ese camino lleno de charcos por donde a las montañas de mi vida, cuando las vea aparecer, debo ir. Cuando sienta como hoy, que los ríos reparten el paisaje en la riveras de mi interior.

! Oh dichosa ventura

salí sin ser notada

estando ya mi casa sosegada!

 

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En estos días, mientras me reponía de todo, he tenido la suerte de poder oír un maravilloso recital de piano a cuatro manos a cargo de los  virtuosos pianistas del Iberian Klavier Duo, Manuel Tévar y Laura Sierra, y os dejo esta Fantasia de Schubert F menor, op. 103.  Delicado y a la vez tan enérgico, a conjunto con todo lo vivido por aquí.Tan jóvenes y llenos de talento, vitalidad y ternura. Gracias, amigos.

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