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La historia que os voy a contar no es cuento, es tan cierta como cruel y se desarrolla en la ciudad siria de Alepo. Como si estuviéramos sentados juntos frente a este panorama, rememoro unas palabras que, dichas hace mas de un siglo, parece que van poniendo paisaje y fondo, las de Leon Tolstoi en su novela “Resurrección”: “ En vano los hombres, amontonados por centenares procuraban mutilar la tierra sobre la cual se apretujaban; en vano la cubrían de piedras a fin de que nada pudiese germinar en ellas, en vano arrancaban todas las briznas de hierba y ensuciaban el aire,… La primavera era primavera, incluso en la ciudad”

Entre las ruinas de mas de cinco años de violencia sin piedad, parece mentira que aún haya población en Alepo cuando las casa están todas devastadas y llenas de restos de metralla. Familias que llevan sobreviviendo como ratoncitos entre la ruina, protegiéndose de los francotiradores, con hambre y con pánico avanzan por cada nuevo día. Da vértigo ver cómo una niña de no mas de 7 años cuenta cómo saber en donde hay francotiradores y en qué parte del cuerpo es a donde dirigen su disparo. Una madre cuenta en un video que ha llenado las redes sociales, cómo ha tenido durante mas de dos años a sus hijos pequeños medio amordazados en una habitación de su casa para que no salieran de allí y pudieran ser diana de los terroristas, porque decía: preferimos morir todos juntos.

 

Pero frente a todo este panorama del horror fruto de aquellos que no saben nada del verdadero sentido de la vida que es el amor, parece que la primavera despunta. En 1920 Tostoi mandó una carta a Gandhi, en la que reflexiona de manera muy lucida y compasiva sobre el origen de la violencia, en ella adelanta sus pensamientos sobre lo que lanza a las sociedades a matar, y esto no es otra cosa que la resistencia al principio del amor por cuestiones de socio política, religiosas, económicas. Al no existir la ley del amor, no existe tampoco otra cosa que no sea la de la violencia. El reino del amor sabemos todos donde está porque nacemos con él en el corazón, nos sentimos amados en nuestros padres y estamos “diseñados” para amar, venimos así “ de fabrica”.

 

Pese a las bombas y metrallas, el miedo, la muerte en forma de miles de muertos por las calles, la primavera comienza a despuntar en Alepo. El resto del reino ese que no se puede arrancar, nace en el corazón de los que aún no han razonado, los que aún no se ponen como jueces de todo este horror, los niños y las personas que con ellos defienden la dignidad de cada ser y su derecho a vivir, a ser educado, a ser amado y a sonreír, los maestros, los cooperantes, los asistentes. Unicef está haciendo en esta ciudad una ayuda vital para levantar las escuelas, que nacen donde hay unas cuantas paredes en pie. Los niños, se agrupan compartiendo muy juntos los pupitres, los ojos brillantes de la emoción por volver a clase, los gorritos de lana tapando las orejas en unas aulas donde sólo se puede estar a plena la luz del día, por la falta de electricidad y de calefacción.

 

 

En 1900 llegó a la aldea de Tolstoi en Jasnaia Polaina, donde vivía como un campesino alejado de su aristocrática casa familiar y donde era maestro de escuela, un joven poeta de la mano de su amante y musa Lou Andreas-Salomé , me estoy refiriendo a Rainer Maria Rilke. Un encuentro que al menos para el alemán fue vital y que le hizo sentirse ya para siempre como un peregrino. Dieron un largo paseo con su perro por el campo. Allí Rilke afianzó el proceso de búsqueda de si mismo, la espiritualidad como motor de la existencia, el silencio como alimento del espíritu y el mundo poético encontró su zona de playa costera. Volvieron sobre este tema del amor, y le pusieron nombre en la persona de Jesucristo, aquel que pide conversión al corazón, para poder sembrar las semillas de la resurrección. Así dice Rilke en su “Libro de la Peregrinación” escrito tras este encuentro: “Y mis manos, que están sangrando/ de cavar, las elevo al viento, abiertas,/ para que, como un árbol, echen ramas./ Con ellas yo te absorbo espacio,/ como si allí te hubieras estrellado,… /

 

No todas las ideas que mueven el mundo, que son principios de juicio, que llevan a hacer esto, a condenar aquello, son iguales. Lo que las diferencia es el enfoque de la mirada, mi vida, mi trabajo, mi país, mi religión ,… planteamientos que comienzan en” mi” no llevan mas que al abismo. El reino de amor no es a su vez patrimonio de ninguna institución, es la raíz de todo ser humano y lo que le humaniza. Coger este principio de vida y adueñarse de él desvirtuando su valor, mancillándolo con juicios y condenas, es en palabras religiosas, un pecado.

 

Lo que hagáis a uno de estos pequeños, volverá a vosotros como el retorno de una onda, golpeando en medio de la cara. Así, cuando recordamos con compasión a estos pequeños que como ratoncitos se mueven entre las ruinas, jugando y sobreviviendo. Cuando levantamos escuelas, ayudando a tantas organizaciones que trabajan por ellos, cuando nos duele un poco su dolor y los tenemos en el corazón, entonces el reino del amor comienza a avanzar, y aunque parezca una mota de polvo entre las ruinas, vemos que es una semilla, la de un árbol que nace entre las manos abiertas.

Así en algún momento, podemos decirnos unos a otros, en las palabras de Rilke “ Te encuentro en todas estas cosas,/ ante las que me siento como hermano,/ como semilla al sol eres en las pequeñas/ y en las grandes te ofreces con grandeza”

Para mi hija Mencia, maestra de corazón, que adora a los pequeñitos .

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 9 de marzo. 2017

 

 

 

MEDITACIÓN EN LA NATURALEZA EN CUARESMA

Ser peregrino, al menos sentirse así, es vestirnos un poco del espíritu de estos días de cuaresma.

Ser peregrino es sentir que hay en nuestra vida algo tan importante y que nos apremia tanto, que nos empuja a salir por ahí tras ello, tras Él, el dueño del corazón. En la búsqueda siempre arriesgamos en la medida de lo que nos importe lo que andamos siguiendo, es ese ansia profunda la que acelera o retrasa nuestro buscar y nuestro paso.

Estaba estos días muy abatida, sintiendo que tenía tanto que arrancar de mi misma para ser realmente la peregrina que quiere mi corazón. Sintiendo que a veces, las ansias y deseos no van por el mismo camino que nuestros actos, que me pierdo en veredas que no me llevan a lo que anhela mi corazón. La mañana estaba cubierta de niebla, y era tan espesa como mi tristeza, veía el Puerto del Pico taponado con nubes y no podía mas que reprimir mis ganas de llorar, porque todo aquello era el paisaje de mi propio interior. Serpenteando la carretera mas bonita que una peregrina pueda desear, bajamos el puerto y nos llenamos de niebla. Allí, con los focos antiniebla a tope, sentía que la niebla me consolaba como una sábana, la humedad me iba perfectamente para hidratar mi piel.

Con el Libro de Rainer María Rilke » El libro de las horas»  en mi mochila, arrancaba a caminar en medio del campo. Iba intentando ver si la primavera se comenzaba a notar, los brotes, las primeras flores de los frutales, las matas de hierbas florecidas de los lados de la cuneta. Peregrinaje hacia otro lugar, un amarre vital a la naturaleza que florecerá dentro de mi también. Sentí, y así os lo comparto, que este momento  es realmente muy bello, con toda su cola de tristeza y de silencio. Es como cuando preparas un viaje, y en la preparación vas eligiendo el lugar donde quieres dormir, qué vas a visitar, qué vas a probar de comida,…  te vas entrenando para poder subir cuestas, aligeras el equipaje para poder caminar por dónde vayan los demás. Pensando así en mi vida espiritual, voy avanzando también con espíritu de cuaresma, de regalo, de preparación. Quitando tanto que siento que me lleva a caminos de tristeza y desencanto, caminos por los que avanzo a veces siguiendo un canto de sirena, el mío propio, mi imagen y todo el sobre mundo que a ella he ido agregando. Quizá es eso lo mas difícil de estos días y el mayor sacrificio que podemos tener, quitar de nuestra alma todo lo que hemos puesto basado en nuestra propia apreciación de lo que somos. Arrancar hasta llegar a lo que soy, mi verdadero corazón, un lugar que siento realmente cuarteado.

Dice Rilke: ( en el Libro de las horas, traducción de Federico Bermúdez-Cañete )

DIOS habla a cada cual sólo antes de crearlo;

luego sale, callado, con él desde la noche.

Mas las palabras de antes que cada uno comience,

esas palabras nebulosa, son:

 

Enviado al exterior por tus sentidos,

vete hasta el limite de tu ansia;

dame con qué vestirme.

 

Crece como llama tras las cosas,

para que así sus sombras, extendidas,

me cubran siempre por entero.

 

Deja que te suceda lo bello y lo terrible.

Sólo hay que andar: ningún sentimiento es remoto.

No dejes que te aparten de mi lado.

Cercana está la tierra

a la que llaman vida.

 

La reconocerás por su gran seriedad.

Dame la mano.

Las primulas se miran en la corriente que arrasa con todo, y sobre su ímpetu de agua se miran agarradas a las piedras de la cortante. Y florecen cada mes de marzo, abiertas como ojos llenos de infancia y de candor. El trajín del agua deslizándose sobre la tripa de la reguera, las rocas de la cortante del arroyo, refrescan el alma, y siempre esto a sido así. Llenan el silencio que envuelve estos días de penitencia, de música que arrasa por dentro todo atisbo de tristeza.

Y es que todo » crece como llama tras las cosas», en mi caso sé lo que persigo, y doy gracias a la vida que me lo ha mostrado desde la hierba florida, la aromática recién nacida, la rama de albaricoque llena de capullos, la luz y cómo se filtra entre los alisos. Llegar a Dios a través de lo natural, no es que sea fácil, es que es automático.  Querer seguir a Jesucristo sentimos que nos llena el alma de semillas de primulas, que aunque no sepamos cuidar como merecen, florecerán en primavera. Crearán con su color y belleza el aspecto del Reino ese que quiere en nosotros construir para deleite y gusto de los demás. Los otros, los que son realmente los dueños de todo este jardín de dentro del corazón, por los que florece por Pascua.

 

Sólo tenemos que estar ahí en la naturaleza y hacer eso que Teresa de Jesús llama » conocimiento de si», o mirarnos por dentro, y veremos, como así a mi me pasa, que somos un ser mas de un lugar mágico y bello que no es sólo nuestro. Y que estamos en su ciclo como algo mas, que tenemos que salir del invierno, quitar el frío y la tristeza, y llegar florecer para dar fruto. Algo que ofrecer con las manos abiertas.

Poco a poco los días van pasando, y vuelvo a salir por ahí en cuanto puedo. La naturaleza es verdaderamente nuestra casa, como lo es de las arañas que se agarran a los palos del establo, de los membrillos que comienzan a brotar, de los mirlos que canturrean por las sendas, los gatitos que pasan por allí, el topo que deja toda la pradera llena de volquetes de tierra oscura y humeante. Allí encuentro el sentido de mi verdadera alma de peregrina que hacia adelante avanza, siguiendo el rastro del corazón. ¿Dónde está el mío?, en dónde a veces lo coloco no sabiendo que debe estar cerca del agua manantial, y siempre bañándose en la luz.

Pasé el otro día por mis propios pasos, y aún había una prímula viviendo tan tranquila en la pila de agua de la entrada de la ermita. La luz se filtraba entre los robles que empezaban a brotar, los castaños y los nogales. En forma de triángulo se dibujaba sobre la superficie, y me conmovió su figura. Sin querer recitaba las palabras del libro de Isaias: » como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra y fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será la palabra que sale de mi boca»,… cómo bajan,…y cómo empapan,…

 

Palabras que abren el alma, arrancan la niebla y hacen en lo hondo de nosotros crecer la vida en forma de jardín. Empujan mi alma peregrina hacia delante y digo con Rilke, desvistiendo mi vida de tanta tristeza,…

» DESDE  mis amplias alas vuelvo a casa,

de extraviarme con ellas.

Como un canto fui yo, y Dios, como una rima,

aun suena en mis oidos»

 

Cuaresma como camino

y mi alma hecha de anhelos

vestida de capa de peregrina

con anémonas de luz dentro de la tristeza,

arrancando la maleza que el invierno oscuro crió

dentro de mi, para seguirte

y en las alas de la luz bañarme

suspendida en el agua del amor.

 

 

El paisaje me susurra, para que no esté ya triste,…  Deja que te suceda lo bello y lo terrible,… Vive de veras tu vida,…Sólo hay que andar, nada de lo que sientes es remoto, ajeno, extraño, es la misma vida que a chorros sobre ti va cayendo.

Y grito yo también !! no dejes que te aparten de mi lado, Oh Señor mío!. Mira aquí abajo, mira,… está cercana la tierra, la que llaman vida.

Peregrinando por mi propia vida, sintiendo que ya sólo el camino aunque a veces esté nublado es un regalo,  un don que nos regala la sombra que nos cubre. Voy así avanzando hacia la primavera , la Pascua  que renacerá en el abismo de mi vida.

 

La música de todo este paisaje interior que comparto con vosotros es esta maravillosa pieza de Anton Webern, Im Sommerwind, compuesta en 1904. Con sus sonidos como tendidos al infinito, flotando, creando una especie de tela de araña, de ala delta para nuestro espíritu. De terciopelo en su naturaleza, lleno del post romanticismo mas brillante y lleno de belleza. Una obra para oír en soledad, cerrando los ojos y sumergiéndonos en toda la hondura de la música. Una obra maestra, al menos para mi.

 

SIEMPRE PUEDE HABER UN TIEMPO DE INOCENCIA

 

Muchas veces para interpretar lo que ocurre en el mundo, en nuestra vida, entorno mas o menos cercano recurrimos a lo que denominamos fuentes. Datos mas o menos contrastados, cifras, análisis de reporteros en la primera fila de la noticia. La mayoría de las veces lo que llega a nosotros son ya opiniones de comentaristas radiofónicos, televisiones y redes sociales. Pocas veces vamos a buscar en otros lugares donde se encuentra el pensamiento y la reflexión como es en la poesía.

Los lectores de poesía sabemos qué es realmente, y cómo va articulando nuestro propio mundo, porque las imágenes se quedan como caladas dentro de nosotros por días, a veces hasta por años enteros. Y vamos volviendo a ellas porque en pocas palabras nos abren puertas de otros lugares del conocimiento y del análisis.

Estaba el otro día descansando después de un paseo tranquilo por las Cinco Villas, el cielo se levantaba a cada poco y en otros momentos se quedaba recostado en las ramas de los olivos, y se lanzaba al suelo de charco en charco. Y mientras todo ese paisaje como del Edén estaba conmigo en el sofá de casa, las imágenes de la televisión me abrieron las puertas del reino de Caín. Miles de refugiados menores balsas, la sobrecarga de los botes, y desaparecen. Esto ocurre de manera sangrante en Italia. Europol calcula que unos 10.000 menores extranjeros no acompañados de sus familiares podrían haber caído en las manos de las mafias sobre todo en Italia. De todos los llegados sólo se conoce el paradero del 34 %.

Todos estos niños siguen el mismo camino, se escapan de los centros de acogida y ya nadie reclama por ellos. Las posibilidades de que terminen en manos de grupos criminales son altísimas, en explotación sexual, y dentro de las redes de la delincuencia.

Hablamos de niños y jóvenes, arrancados de su propia infancia a tirones, masacrados una vez que han conseguido llegar a las costas de la próspera Europa. Me pregunto con un nudo en el corazón, dónde queda la inocencia de estos seres, dónde dejamos que se reconstruya su dignidad después de sobrevivir al mar, dónde ponemos en marcha todo nuestro predicado de derechos humanos, educación y solidaridad universal. Para poder luchar por un mundo mas justo tenemos que creernos de veras que existe y que se levanta.

Decía el gran poeta norteamericano Wallace Stevens en un poema recogido en su poemario “ Las auroras del otoño” , Siempre puede haber un tiempo de inocencia./ Nunca existe un lugar. O si existe un tiempo,/ Si no es cosa de tiempo, ni de espacio. Y con estas imágenes parece que puedo ir reconstruyendo un poco todo, al darme cuenta en las palabras de Wallace que no es cuestión de espacio, de lugar concreto lejos del sujeto, todo este universo donde vive la inocencia como principio de pensamiento y de acción. Es un tiempo que se arrastra vivo y sangrante en nuestro interior, lo vivido y su raíz. Y me pregunto hasta qué punto defendemos el mundo donde reinan valores fundantes de todo lo humano como este de la inocencia, cual es el motor que nos empuja como un halcón a defenderlo, donde se encuentra el cráter dentro de nosotros que pueda impulsarnos a intentar al menos cambiar el panorama de nuestra vida, dejar que palabras y conceptos básicos de nuestro pensamiento y corazón se pongan en pie y se defiendan.

Una palabra “ inocencia” se va quedando como hincada profundamente. Para Wallace, como interpreta Bloom, la función de la poesía es siempre la de interpretar el mundo exterior, ordenando el caos mediante el control del lenguaje. La utilización de versos como estos de Stevens, no sirve para filtrar lo que ocurre alrededor, sino para construir nuestra miradas sobre lo que nos rodea, en un componente verbal, como un código de interpretación de la vida y su reflejo en la cultura. Así repito: inocencia, puede haber un tiempo,… puede, existe y es.

Hay o debe haber un tiempo de inocencia/ como puro principio. Su naturaleza es su fin,/ Que debería ser y no ser a un tiempo, una cosa,… Es como una cosa de éter que existe/ Casi como predicado. Pero existe,

Existe, y es visible, existe es.

La luz de valle se queda dentro, vuelvo a los versos de Wallace para poder ver que no es sólo un hechizo de luz, que es posible. Siempre puede haber un tiempo de inocencia, como puro principio. ¿ No son estas cosas, cuando arraigan dentro, las que transforman el mundo? Ideas y principios plantados dentro de cada corazón, la dignidad de cada ser, el derecho a un mundo donde se defienda la inocencia, donde se luche por levantar sociedades mas justas. Todos unidos como un predicado, dejando que el sujeto de la frase arranque en dignidad personal y amor. La luz se recuesta encendida, la misma luz que en el mar se ahoga.

Wallace Stevens

Las auroras del otoño y otros poemas. Trad. Jenaro Talens

 

Siempre puede haber un tiempo de inocencia.

Nunca existe un lugar. O si existe un tiempo,

Si no es cosa de tiempo, ni de espacio,

 

Existiendo, a solas, en su idea,

En el sentido contra la calamidad, no es por ello

Menos real. Para el filósofo más frío y mas anciano.

 

Hay o debe haber un tiempo de inocencia

Como puro principio. Su naturaleza es su fin,

Que debería ser y no ser a un tiempo, una cosa

 

Que estimula la piedad de un hombre piadoso,

Como un libro al atardecer, hermoso pero falso.

Como un libro al alba, hermoso y verdadero.

 

Es como una cosa de éter que existe

Casi como predicado. Pero existe,

Existe, y es visible, existe es.

 

Así, entonces, estas luces, no son un hechizo de luz,

Un refrán caído de una nube, sino inocencia.

Inocencia de la tierra y no un signo falso

 

O un símbolo de malicia. Que participamos

De eso mismo yacemos como niños en esta santidad

Como si, despiertos, yaciésemos en la quietud del sueño,

 

Como si la madre inocente cantase en la oscuridad

De la habitación y en un acordeón; apenas oído,

Crease el tiempo y el espacio en el que respirábamos…

 

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 23 de febrero, 2017

 

 

Las flores naturales tienen dentro de su tierna naturaleza un poder muy potente en nosotros. Nos llevan en un momento a la naturaleza bella y salvaje en la que nacieron. Nos consuelan de estar tan alejados de ella, nos acarician con suavidad cuando estamos tristes, y pueden hasta llegar a curarnos por momentos de las enfermedades físicas y espirituales que nos atacan. Su poder como terapia sencilla y espiritual es muy grande. Nos reconfortan por dentro, eso repercute en todo nuestro ser.

Son vehículos potentes de amor y consuelo, y cuando van unidos con un gesto de amistad y cariño, se convierten en verdaderos medicamentos del alma. Sólo ir a ver a un amigo con una flor sencilla en la mano y ponerla a su cabecera en casa o en el hospital, transmite amor y consuelo. En este gesto compartimos un poco la situación del enfermo, lo queremos en su postración y le acompañamos en el dolor.

Poder llevar una flor a un enfermo es darle realmente un beso natural y lleno de ternura. Si le acompañamos en su oración, entrando en su mundo espiritual por momentos, encomendando su alma, levantando los ojos al cielo por él, construimos junto a su cama un lugar mas compasivo, amoroso y tierno.

 

Este es el fundamento de esta acción que lanzo para que todos los que queráis lleves a cabo. Consta de una tarjeta que podéis imprimir desde este archivo que comparto, y con ella llevas una flor natural y un beso lleno de ternura, del Padre de toda la creación que hacia este su hijo o hija se acerca. Con esta bella oración de Henry Caffarel podemos encomendar su espíritu con nuestro amor. Oh cógenos Padre con todo tu amor, ahora que sufrimos,…!!!

Padre de ternura infinita

Cógeme con tus dos manos,

Tu hijo y tu Espíritu Santo.

Que tu Hijo me una a ti estrechamente

Que tu Espíritu Santo me modele a imagen de Jesús.

Padre Santo, cógeme con tus dos manos

Y deposita en mi frente un BESO

He seleccionado unos textos que son de mucho consuelo y que están impresos en la tarjeta son estos:

Señor, que no deje jamás de buscarte,

Que busque ardientemente tu rostro.

Dame fuerza para buscarte.

Tú, que me has dado la esperanza de encontrarte siempre un poco mas.

Señor, Dios mío, concédeme que me acuerde siempre de ti, que te conozca y te ame.

 San Agustín (354-430)

 

( Dice Jesucristo) No estéis angustiados. Confiad en Dios y confiad también en mi.

En la casa de mi Padre hay sitio para todos, si no fuera así os lo habría dicho.

Voy a prepararos un sitio.

Cuando os haya preparado el sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde yo estoy, estéis también vosotros.

Ya sabéis el camino para ir adonde yo voy.

Tomás le dijo: “ Señor no sabemos a dónde vas, ¿ cómo vamos a saber el camino? Jesús le dijo, Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mi,…

 Evangelio de San Juan 14

 

Santa Teresa llama al mismo consuelo hecho persona en el Jesús de la ternura, para que procuremos estar siempre con él, sabiendo que no se irá ya de nuestro lado,…

Procura luego, hijo, pues estas solo, tener compañía. Pues ¿qué mejor que la del mismo maestro que enseñó el Padrenuestro que vas a rezar?

Representa al mismo Señor junto a ti y mira con qué amor y humildad te está enseñando. Y créeme, mientras puedas no estés sin tan buen maestro.

Si te acostumbras a traerle a tu lado,

y El que ve lo haces con amor y que andas procurando contentarle, no le podrás echar de tu lado. No te faltará nunca; te ayudará en todos tus trabajos y fatigas; le tendrás en todas partes:

¿ piensas que es poco un amigo así a tu lado?

            Santa Teresa de Jesús, C,26

 

La mirada puesta también en la Virgen que como madre nos acoge, en las palabras del Santo Padre Francisco en la jornada de los enfermos:

María, madre nuestra,

Que en Cristo nos acoges como hijos,

Fortalece en nuestros corazones la esperanza confiada,

Auxílianos en nuestras enfermedades y sufrimientos,

Guíanos hasta Cristo, hijo tuyo y hermano nuestro,

Y ayúdanos a encomendarnos al Padre que realiza obras grandes.

 Francisco, Santo padre.

 

Os animo a todos a utilizar esta tarjeta y llevar una flor a aquellos enfermos que tengas cerca, a llevarles este beso lleno de ternura. En este link de aquí abajo está el PDF para que podáis imprimirlo.

Podríamos compartir esta experiencia,… puede ser de ayuda para muchas personas que sufren,… Llevemos un beso y una flor !!!!

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COMPARTIMOS LAS ACCIONES CON » UN BESO Y UNA FLOR»

11 de Febrero de 2017. Ávila. Acción por los enfermos.

Os comparto la acción que se llevó en Ávila el pasado día 11 de febrero. Con motivo de la Jornada mundial del Enfermo, se celebró una eucaristía presidida por el obispo de la ciudad Mons. Jesús García Burillo.  Al terminar la misa de la iglesia de San Ignacio salió una larga cola de visitadores de enfermos que llevaban a la mesilla de 90 personas el cuerpo de Jesucristo y esta tarjeta con la flor, la encomendación y un beso. Ver salir a tantas personas que voluntariamente visitan a tantos enfermos en toda la ciudad y provincia me conmovió mucho. Creo que todos podemos hacer mas, y este pequeño gesto de llevar una flor y un beso espiritual consuela mucho y es realmente sencillo de hacer.

El consuelo y la ternura no sólo la sintieron los enfermos visitados, también los visitadores y todos aquellos que veíamos la acción y los teníamos en el corazón.

Oramos con esta flor por todos los que sufren, sus familias que los atienden con amor, el personal sanitario, y todos aquellos que en su día a día ayudan en esta tarea . Por todos los visitadores tan generosos con su tiempo y por todas las personas que no tienen quien les visite y charle un ratito con ellas. Siempre en nuestra oración y en nuestro corazón !!!!

 

Exposición de arte floral de María Ángeles Álvarez en el Museo de la Mistica de Ávila. Centro de Estudios Misticos.

Elijo la evocadora expresión de San Juan de la Cruz, » Los ojos del corazón» para dar nombre a esta muestra, porque viene a resumir de manera muy bella y mística todo el proceso artístico y vivencial que con las flores emprendemos, como un viaje sensorial, mágico y muy personal, de descubrimiento de la belleza de lo que nos rodea. Nos abre esta perspectiva los ojos mas interiores y nos deja ir saboreando la Hermosura de la que nos hablan los místicos, en una dinámica en la que lo vamos haciendo nuestro y dentro de nuestra alma toda llena de pasión y amor, que ya sentimos que es alma- corazón, latente, viva y llena de sentimientos.

» Máteme tu vista y Hermosura,…

pues que se sabe que en aquel mismo punto que le viene,

sería arrebatada a la misma hermosura,

y transformada en la misma hermosura,

y ser ella hermosa como la misma hermosura,

y abastada y enriquecida como la misma hermosura,…

» Cántico Espiritual . San Juan de la Cruz. 11

En el marco del centro de estudios místicos, y en su museo se desarrollará esta exposición, en un marco incomparable, lleno de interés y belleza. Al lado de la muralla de Ávila, en un edificio muy singular de arquitectura contemporánea que deja con su rotunda silueta, de manifiesto la esencia de la mistica y permite entrar en su mundo de manera sosegada y tranquila.

COMPASIÓN. La historia de Annette Cabelli en el infierno.

El pasado sábado 28 de enero vivimos una jornada muy impactante en el Museo de Superunda- Caprotti, al oír la experiencia de Annette Cabelli, victima y superviviente del campo de concentración de Auschwitz. Una anciana de 94 años que como una pluma, delicada, recorre medio mundo para que no olvidemos el acero de las cámaras de tortura mas sangrientas de la historia de la humanidad que sobre la conciencia del mundo se lanza. Su testimonio es tan cercano, que parece que esa pluma se posa sobre todos nosotros como una losa de piedra y nos hace también temblar, nos acerca al infierno nazi.

Al comienzo del encuentro, celebrando así el Día de la memoria del Holocausto, el director de la casa Sefaraz, Miguel de Lucas, puso sobre todos nosotros una palabra para que reflexionáramos sobre ella: la compasión. Desde entonces no dejo de dar vueltas en mi corazón a todo esto. Los nazis se adoctrinaban en la lucha contra la compasión, “ no miréis la cara a los niños” se decían mientras marcaban con una cruz a judíos, homosexuales, dementes, gitanos. Todo ello en el camino para la creación de una nueva humanidad donde brillara con luz propia un nuevo superhombre que basado en la filosofía de Nietzche quedaba reflejado en Hitler, desbancando con ello la figura de Jesucristo, arrancando su predicamento de amor y compasión. La humanidad no se compondría ya mas de hombres con los mismos derechos y una intacta dignidad como miembros de una misma familia, sino de seres seleccionados que elevándose sobre los demás con su raza aria, torturan y aniquilan al resto.

La Creación de un nuevo mundo, reinterpretando el Génesis, como aparece en el comienzo de la película propagandística nazi que dirigió Leni Riefenstahl de la mano de Adolf Hitler” Triumph des Willens.” 1935. El mundo se divisa desde las nubes de donde va bajando un nuevo avión cuya sombra ilumina a todo el paisaje en una nueva humanidad. Nuevamente pongo ante esta mujer alemana la palabra, compasión. La que le repitieron en los mas de 50 juicios que tuvo que pasar durante su vida, acusada de ser la propagadora de tanto horror.

 

Contaba Annette que su familia es sefardí y que todavía anhelan volver a España. Hablan un precioso castellano antiguo, cantan viejas canciones que las madres enseñan a los pequeños en la lengua que se habla en las cocinas de sus casas. Nos cantó la Piconera, recordando el gusto que le dio a su madre ir a ver la película al cine en Grecia, donde vivían. Con un hilo de voz cantaba, y con el mismo hilo iba tejiendo su historia: el traslado en tren durante días como animales encerrados, la llegada al campo de concentración, los camiones de ayuda médica que se transformaron en furgones que llevan victimas a las cámaras de gas, sus 18 años cumplidos en unos barracones donde la gente se moría a trozos y donde era imposible ver a los demás como seres, sufrir con sus angustias. El proceso de dureza de sentimientos, de costra ante el horror y la muerte, era lo único que podía empujar su supervivencia. Aun no se perdona esto la pobre Annette, “ éramos como bestias,…” nos contaba.

La historia contada en libros, en miles de películas, y en documentales estaba allí viva y levantada como un ciprés en su persona. El tatuaje en la muñeca con el número del campo, el relato de cómo era ese pijama de rayas, su testimonio y vida en las puertas del infierno. La marcha de la muerte contada en primera persona.

Decía la filosofa francesa Simone Weil que “el mal es ilimitado, pero no infinito. Sólo lo infinito limita lo ilimitado”, lo infinito es sin duda el amor como parte del alma de las personas. Ella que murió a los 34 años en Londres, después de negarse a comer mas de lo que comían sus compatriotas franceses en la zona ocupada por los nazis. Solidaria con el dolor ajeno hasta dar la vida, se vistió como pocas personas de la palabra compasión, así decía “ amar a alguien es preguntarle: ¿ qué te duele?”. Tuvo Simone un amor secreto que nunca ocultó, el hermano herido, Jesús de Nazaret , el mismo que ha dado una vuelta a la historia basada en el amor y en la compasión. El antagonista de Hitler y el constructor de la dignidad humana.

Como cantaba Annette el otro día,… “ ya se ocultó la luna/ luna lunera/ y ha abierto su ventana/ la piconera, la piconera “, si, se ocultó la luna y el infierno descendió de las nubes en avioneta para pisotear a tantos seres. Un infierno que no tenía fondo. Pero hay un reducto que queda intacto dentro de nosotros, sintiéndonos parte de la historia , lo infinito, lo regalado, la verdadera compasión. Aquello que hace aún a esta anciana tan tierna seguir cantando las canciones en su lengua castellana tan antigua, recordando como era su madre, sus abuelos, cómo era ella antes de que la barbarie como un rodillo pasara sobre ella. Acero sobre una pluma que pudo escapar de todo, y que aún vuela sobre nuestras conciencias para que nunca olvidemos la palabra compasión, poniéndola en práctica, abriendo el infinito que nace con el amor a los demás.

Articulo publicado en el Diario de Ávila. Jueves 9 de noviembre, 2017

 

La Moraña es un territorio abulense muy parecido al mar. Abierto de par en par sobre un cielo azul que se desploma sobre campos arados que salen de barbecho a cada poco.

Y es un mar completo no sólo en su fisonomía de firmamento pegado al suelo duro de Castilla, sino en su historia, en su arte y en su pensamiento. Las carreteras que lo recorren junto con la red de caminos y sendas, trazan sobre la superficie un dibujo como de venas , como si toda ella fuera una mano abierta y plana .

 

Coger el coche en una fría mañana de enero y dejarse caer por ahí, es una aventura llena de interés, sentirse parte del paisaje, sujetando el cielo, y abriendo el espíritu. Entiendes así de manera muy personal, que esta tierra haya sido siempre así, que deambularan por estos caminos místicos como Santa Teresa y San Juan de la Cruz, o como el judío Mosé de León, autor de El Zóhar o “Libro del Esplendor”, que fue el introductor de la Kábala en Castilla. Místicos cristianos y judíos junto con los islámicos como El Mancebo de Arévalo. Todos ellos como caminos que han surcado los mares del pensamiento y el espíritu, dejando su poso hasta nuestros días.

Así cuando llegas a la Iglesia de San Juan Bautista de Narros del Castillo, entrando por el recinto amurallado que como cinturón rodea el espacio, lleno de cuarcitas con sus restos de talla del Paleolítico, vas poco a poco aterrizando en el verdadero rostro del lugar. Y el planeo visual sobre el mismo nos deja sin respiración por lo increíblemente bello de su construcción, las proporciones, los ábsides ladrillo a ladrillo construidos con primor, el artesonado que sobre los muros del templo descansa en su esplendor.

Al entrar en la iglesia, tuve la sensación de que sus elementos y características que la embellecen se encuentran dentro de este mar profundo y ancho de miras que es esta zona de la provincia. La expresión de esto en diferentes soportes artísticos, arquitectura, escultura,… literatura como los tratados del Mancebo de Arévalo:”Tafsira”, “el Sumario de la relación y Ejercicio Espiritual” y “el Breve compendio de nuestra Santa Ley y Sunna”. Es el mas importante autor de la literatura aljamiada, que era de contenido islámico, escrita en castellano con grafía árabe. Me di cuenta de que la belleza del templo, las airosas proporciones , el aire que con la luz bañan cada rincón pertenecían a esa España mixta y variopinta que ha forjado nuestro espíritu y se ha quedado tallado en la arquitectura . El artesonado mudéjar mas bello que podamos contemplar nos deja sin respiración. Las paredes están pintadas con imágenes de personajes que bien pudieron ser los constructores de todo, con sus gorros típicos, con verdaderos retratos en sus rostros. Ahí estaban nuestros antepasados, subiendo en fresco las escaleras de la torre del campanario. Y en sus palabras , las del Mancebo parece que comienzan a hablar :”Señor, dad a mi lengua y-a todos mis mienbros i sentidos corporales una perfeta i santa continençia. Señor, dadme pureza, desnudeç, i libertad enterior, y-entendimiento, i íntimo recoximiento….” Humanismo y pensamiento, como recién salido de la boca de Juan o de Teresa.

Los estudios nos muestran que este autor nació en Arévalo y recorrió desde aquí muchos lugares de España, siendo probablemente arriero o comerciante. Recibió en Zaragoza en 1534, el encargo de escribir las nociones musulmanas mas básicas que se estaban perdiendo desde la conversión forzosa al catolicismo. Este libro es la “Tafcira”, donde el autor muestra su gran formación humanística con términos en latín, y con ecos en sus obras de La Celestina, y la Imitación de Cristo de Kempis. Curiosamente las citas sobre el Corán son menos completas. En un momento dado, nos cuenta su proceso de conversión al Islam, ya de adulto, y cómo fue ampliando sus conocimientos en sus viajes. Tuvo seguramente que huir de la Península después de dar a conoce su obra, usando las redes secretas de los moriscos. Debió escribir un texto sobre esta aventura de su fuga, pero no se ha conservado.

El retrato de este pensador y escritor morisco, parece que nos pone en hechos vivos lo que en la iglesia de Narros vemos. La fusión de las religiones, del pensamiento de diversos colores, la destreza manual, el arte de las proporciones, levantándose en esta comarca abulense tan especial. Vemos cómo es difícil ir diseccionando con un bisturí, en nuestro pensamiento, qué es cristiano, qué es musulmán, judío, morisco, mudéjar,…porque todo se argamasa como la muralla de cantos del recinto, en una especie de turrón de historia amalgamada. Esto es lo que hay debajo de nosotros, en nuestra historia, mestizaje y fusión, como todo mojado del mismo cielo que pinta cada momento. Como todo sumergido en este mismo mar.

Así decía Antonio Machado en un poema que leo al llegar a casa:

“ Desnuda está la tierra,

y el alma aúlla al horizonte pálido

como loba famélica. ¿ Qué buscas,

poeta, en el ocaso?

Busco el mar de Castilla, que por estas llanuras, se ha recostado.

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 26 de enero. 2017

 

Me impresiona esta cifra, la de todas las visitas que ha tenido esta casa, mi página on line en este año 2016 que acaba de terminar. Me imagino tantos lectores, que sé que estáis por todo el mundo, de mas de 27 países. Es un motivo de satisfacción muy grande que os haya interesado y también de responsabilidad que me impulsa a continuar adelante,.. 43.855 GRACIAS  AMIGOS. Esta ya sabéis que es vuestra casa también.

Así decía mi poeta mas querido Claudio Rodriguez, el mas grande también del s. XX en España.

DICHOSO el que un buen día sale humilde

y se va por la calle, como tantos

dias mas de su vida, y no lo espera

y, de pronto, ¿ qué es esto?, mira a lo alto

y ve, pone el oído al mundo y oye,

anda, y siente subirle entre los pasos

el amor de la tierra, y sigue, y abre

su taller  verdadero, y en sus manos

brilla limpio su oficio, y nos lo entrega

de corazón porque ama, y va al trabajo

temblando como un niño que comulga

mas sin caber en el pellejo, y cuando

se ha dado cuenta al fin de lo sencillo

que ha sido todo, ya el jornal ganado,

vuelve a su casa alegre y siente que alguien 

empuña su aldabón, y no es en vano.

Así me siento yo, dichosa de abrir mi taller a tanta gente, y de temblar cada día en este trabajo con las flores, que llenan la vida de toda la belleza sublime, efímera y tierna de la creación.

Mirar a lo alto y contemplar la hermosura de todo lo creado y volver a mirar arriba al recrear con mi mente lo que ya increíblemente bello en mis manos se ofrece. Y siento subir cada día una escalera de amor por la tierra que fija mi mirada y mi corazón.

43.855 gracias llenas de flores y de emoción.

43.855 veces querría interpretar esta pieza al piano

43,855 surcos que hace la marisma que sobre el mar nos encierra.

43.855 peldaños que queremos llenar de flores, pétalos y amistad.

43.855 palabras perdidas entre las cortezas del abedul mas plateado que jamas soñé.

43.855 piedras una sobre otra, panza con panza ascendiendo al aire que entre ellas se cuela.

43.855 respiraciones sobre la montaña mas alta de la sierra coronada de aguileñas.

43.855 tomillos agrestes que a la roca muerden con su olor bravío

43.855 palos para remar, creo que a veces la tarde está fría y quiero unas

43.855 veces por minuto, volver a casa.

Muchas veces cuando nos paramos ante un cuadro, una escultura, una sinfonía, al sentirnos impresionados por su belleza, por lo cuidado de su ejecución, la técnica o el significado, tenemos el deseo de emprender un viaje al momento en el que se estaba realizando, el porqué de su inspiración, el rostro del autor con toda su propia vivencia, el taller dónde trabajaba, los compañeros de faenas y sus rutinas, las salas donde se exponían o donde sonaban, la cara de los mecenas y compradores ante su futura obra de arte, las paredes dónde se colgaban, ….

Este viaje, el que todos hemos querido hacer en algún momento, en las salas de un museo, en una colección privada o en una sala de conciertos, nos lo brinda ahora el Prado en una exposición brillante y llena de interés. El verdadero rostro de los artistas comienza a mostrarse en la selección de obras que bajo la dirección de Javier Portús se muestra con el nombre de “ Metapintura”, que viene a significar algo así como lo que está mas allá de la pintura como ventanas al exterior y espejos de lo que hay dentro.

Me escapé el primer día de las rebajas al Museo del Prado, huyendo de tanto trajín. Allí entre oleadas de visitantes de todo el mundo, me sentí muy afortunada de tener este lugar tan cerca. Poder en sus salas disfrutar, aprender y maravillarme con la belleza de lo que se expone. Pero pude además viajar a lugares donde siempre he querido ir, como al oratorio de Zurbarán dónde se inspiraba fijando su atención en el rostro de Cristo crucificado. Pude ir al momento en el que en Toledo el Greco se inspiró para pintar a San Lucas mirando cómo este a su vez ejercía su trabajo como pintor dibujando a la Virgen y a su pequeño Hijo. Pude ver a algunos amigos de Goya, de los que andaban cerca de su taller cómo el doctor Arrieta que cuidó al maestro y con su dedicación médica le salvó la vida.

Allí se expone la pintura mas evocadora que puedo imaginar, aquella que nos narra tanto de los pintores que admiramos desde hace tanto tiempo. La verdadera historia de detrás de los cuadros aparece como una sombra tras de las escenas representadas, como ocurrió en la mitología tal y como nos lo cuenta Plinio: Cora tras una noche de amores apasionados quiso dejar plasmada la sombra de su amado proyectada en la pared por una vela.

Las obras maestras mas reconocidas y admiradas de la historia del arte y la literatura española, “El Quijote”, “Las Meninas” y “Las Hilanderas”, están llenas de este metalenguaje. No sólo nos muestran una escena o una historia, sino que aparece en ellas el momento y el proceso creativo. Aparecen pues como verdaderas obras de reflexión sobre lo que es el arte, el lenguaje, las perspectivas, las luces y las sombras de lo contado y dibujado. En ellas siempre hemos sentido el rostro, la palabra, la imagen del autor que es cercano, que casi sentimos que dialogamos con él.

Llena de impresiones y con el catálogo de la exposición como un tesoro en mis manos, me relajo un rato tomando un café en el atrio del museo, leyendo por encima un ensayo de Wilde que he comprado en la exposición“ Las artes y el artesano”, un texto lleno del genio de Oscar. Y nuevamente siento que el autor británico tiene mucho que decir al respecto. Lo primero es que frente a mi deseo de compartir esta belleza de exposición madrileña con todos vosotros, el dice así en un momento de su ensayo: “ debería haber una ley que prohibiera escribir de arte en los periódicos diarios”. Esta afirmación se encuadra a su vez en todo su pensamiento basado en las ideas de John Ruskin y que dieron motor a las vanguardias artísticas inglesas del s XX. En su planteamiento proclama la unidad espiritual de las artes, destronando a las que el clasicismo nos coloca como banderas, y situando en su mismo lugar a la artesanía. Así el arte se sitúa en la vida, en lo cotidiano. Ese deseo de crear arte, de esmerarnos en hacer cosas bellas, en aprender cómo hacerlo de manera mas depurada, va configurando a toda la sociedad como parte de ese taller del artista. Podremos así admirar por ejemplo mas a Tiziano en su autoretrato, viendo cómo se sale del marco en cuanto a la profundidad de su mirada , viendo que en la imprenta también se depuró mucho el trabajo, mostrando libros tan bellos como las obras de arte representadas.

La imagen de la exposición de Pere Borrell i del Caso “ Huyendo de la crítica” 1874 que procede de la colección del Banco de España, y muestra a un chico joven saliéndose del marco del cuadro cómo huyendo, de las criticas artísticas parece decir. Rompe el molde de las representaciones, y nos empuja a decir con Oscar, “ no podemos pensar que la belleza de la vida es cosa sin importancia”, que a todos nos importa. Lo bello es siempre bello y lo feo suele ser muy feo.

Si Oscar, podemos escribir de arte en los periódicos, y creo que debemos. Romper con nuestra mirada el marco de las obras de arte, dejar que sus parámetros, y profundidades ataquen vigorosamente nuestro trabajo, y que todos los artistas consagrados, los que lo intentan en sus estudios modestos, los artesanos y los aficionados que en sus horas libres se dedican a estas cosas, consideren que esto va todo de lo mismo. “La belleza artística, no es un mero accidente de la vida del hombre sino que resulta necesaria para vivir de acuerdo con la naturaleza, para ser hombres en pleno sentido de la palabra”.

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 12 de enero 2017

UN CORDEL POR NAVIDAD.

Esta semana del año, la que va de Nochebuena a Nochevieja, me parece que tiene forma de cordel de ropa, como esos que van de una casa a otra a través de un callejón o un patio de vecinos. Comienza en la resaca de la alegría, comilonas y reuniones familiares del 24 y 25, tras casi un mes de adviento y preparación, decorando árboles, poniendo belenes, localizando y envolviendo regalos. Los sorteos del Gordo de la lotería, los aguinaldos, las fiestas navideñas de las empresas, de los amigos, de los compañeros. Las ciudades y las casas se llenan de luces, los letreros de buenas intenciones navideñas comienzan a llenar ventanas, caminos, entradas a pueblos y fachadas de empresas. Las películas navideñas se reponen en las televisiones y los villancicos comienzan a sonar en las emisoras de radio y en los coros de las parroquias. Queremos vestirnos, comer y oír todo lo relacionado con la navidad. Las tiendas y centros comerciales encuentran un filón nuevo de venta y en él aparece siempre un giro solidario para que el espíritu de la navidad quede marcado, calendarios, recogidas de alimentos, donaciones a ONGs y juguetes .

Entre esta ventana del 24 y la del 31 se tensa este cordel porque aparece algo que casi todos hacemos: las listas de los propósitos de año nuevo. La tensión positiva de llenar las nuevas agendas del año de cosas nuevas, de todo aquello que queremos hacer y cambiar en nuestro trabajo, vida y actitud.

He realizado un sondeo sobre los propósitos de año nuevo que se publican en los medios, porque en el fondo lo que estos estudios nos muestran son los anhelos mas íntimos de todos. Aparece a primera vista un grupo de propósitos que tienen que ver con nosotros a nivel muy personal, salud, hábitos saludables como adelgazar, hacer deporte, dejar de fumar o comer mas sano. Cambiar algunos aspectos de nuestras relaciones familiares, la meta puesta en ser mejor padre, hijo, esposo, compañero de trabajo,… Cambiar en las rutinas de trabajo para ser un poco mas organizado y no dejar colgada alguna tarea.

Un gran cúmulo de propósitos de cambio que nos dicen los gurús del coaching que tenemos que diseccionar en pequeñas tareas para poder ir, agrupándolas y formando con ellas sistemas, alcanzar un cambio de actitud y de actividad.

Y parece que los estudios sobre este proceso, nos dicen que es muy importante compartir nuestros propósitos con los demás: aparecen pues en el recorrido del cordel de las buenas intenciones, otras personas. Así pedimos apoyo para llegar a las metas, y las conseguiremos con mas facilidad formando equipos.

Un cordel navideño que parece que con sus buenos propósitos lleva como un cable de alta tensión lo mejor de la navidad, la luz y el calor de estas fiestas. Queremos realmente poner en nuestra existencia el espíritu de la navidad que significa nacer, renacer y hacerlo en casa, en nuestro belén interior. Empujar hacia delante a las personas que siempre hemos sentido que realmente somos pero no tenemos la determinación de ser, la valentía de vestirnos con nuestro mejor traje.

Y siempre esta tensión de los propósitos lleva como trasfondo la esperanza. Sabemos que el cambio es posible y que de donde arranca todo es de cada uno de nosotros. Esperanza que alcanzamos cuando buscamos la mano de quien nos puede echar un cable y a su vez nosotros echamos otro a los que tenemos cerca. Esperanza en forma de muchas manos entrelazadas que recorren el camino entre tu casa y la mía, donde puedo poner a secar la ropa limpia, cambiar y tener mejor aspecto.

 

Unos días antes de Navidad me peguntaba qué palabras definían estos días, mas que nada para poder asumir de manera sosegada la nevada de fiestas y trajines que se nos avecinaban. Alguien dijo dos palabras: amor solidario. Volvemos siempre a las Navidades de cuando niños y nos sentimos tan amados y queridos por nuestros padres y familia, que no podemos quedarnos con esta carga así sin hacer nosotros lo mismo con nuestros hijos. El renacimiento de aquello que luce cada Navidad y que muchas veces se va volviendo a llenar con tanta carga de desidia y costumbres. Pero el sentimiento navideño va mas allá de nuestra casa, parece que como una corriente recorre toda la sociedad que por días al menos se vuelve muy solidaria, y en el fondo sentimos que esto es la esencia de la vida y de la felicidad, nuestra y de los demás. La verdadera navidad, la que nace.

Esta semana no es una semana mas. No es sólo aquella semana donde buscamos el traje y los pendientes o la corbata para lucir en los bailes de Nochevieja, es una de las semanas mas luminosas del año. Está recorrida por un cordel que va de tu casa a la mía y que es el que realmente me viste de gala, con todos sus propósitos tan brillantes encendidos. FELIZ AÑO NUEVO.

Articulo publicado en el Diario de Ávila, 29 de diciembre, 2016

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