Con motivo de los 75 años de la muerte del admirado poeta Miguel Hernández nos reunimos un grupo de poetas y amigos de la literatura en el Episcopio de Ávila al comienzo de la primavera. Un año mas acudimos a la convocatoria del poeta Jose María Muñoz Quirós, leemos nuestros poemas, y otros del querido Miguel Hernandez. Con música en directo de una flauta  travesera, usamos un encuentro único.

 

Puse en pie mi poema floral leve la piedra. Poder mostrar el mágico proceso de la creación, cómo se va todo creando en flores, ramas, musgos ante nuestros ojos. El arte floral que normalmente disfrutamos es un arte ya final, le falta toda la vida del proceso creativo que normalmente se quedó solitario en el taller de las flores. Me gusta compartirlo con  otras personas, dándole el sentido que tiene.

 

 

 

Leve la piedra,

sobre la piedra se apoya,

sobre el estanque del musgo.

El mantel de la mancha, la viña,

el silbido, la menta y el piano,

leves sobre la montaña .

 

El circulo de las piedras

que enhiesto se inmola, leve.

El oxido de la grieta, el guerrero

de la pintura, su buril,

la gravidez de la cierva

que danza mientras muere.

 

Leve la vida que sobre el principio

del triángulo se tiende, la vulva,

la piel de la caricia, la zinnia

del corazón boscoso.

El latigazo del sonido al rasgarse,

El cielo marrón y su seco cable.

 

Leve la manzana que

sobre otra verde se pudre.

El moho del polvo, el tiempo,

terciopelo que se ahoga.

El pinchazo y tu dedal,

que sobre mi dedo descansa.

 

Leve la nube que sobre el monte

se rasga, el cielo sobre

el horizonte del trueno.

En gritos disuelto, en rabia,

la paz y el desencanto del airado

tambor de la pancarta.

 

Leve tu mirada sobre los ojos

descansa, el sembrado sobre el mijo,

La cal que por el suelo se baña.

Y la sinuosa soga de la luna

que nos amordaza, hermano.

La parva que del tendido se lanza.

 

 

 

La historia que os voy a contar no es cuento, es tan cierta como cruel y se desarrolla en la ciudad siria de Alepo. Como si estuviéramos sentados juntos frente a este panorama, rememoro unas palabras que, dichas hace mas de un siglo, parece que van poniendo paisaje y fondo, las de Leon Tolstoi en su novela “Resurrección”: “ En vano los hombres, amontonados por centenares procuraban mutilar la tierra sobre la cual se apretujaban; en vano la cubrían de piedras a fin de que nada pudiese germinar en ellas, en vano arrancaban todas las briznas de hierba y ensuciaban el aire,… La primavera era primavera, incluso en la ciudad”

Entre las ruinas de mas de cinco años de violencia sin piedad, parece mentira que aún haya población en Alepo cuando las casa están todas devastadas y llenas de restos de metralla. Familias que llevan sobreviviendo como ratoncitos entre la ruina, protegiéndose de los francotiradores, con hambre y con pánico avanzan por cada nuevo día. Da vértigo ver cómo una niña de no mas de 7 años cuenta cómo saber en donde hay francotiradores y en qué parte del cuerpo es a donde dirigen su disparo. Una madre cuenta en un video que ha llenado las redes sociales, cómo ha tenido durante mas de dos años a sus hijos pequeños medio amordazados en una habitación de su casa para que no salieran de allí y pudieran ser diana de los terroristas, porque decía: preferimos morir todos juntos.

 

Pero frente a todo este panorama del horror fruto de aquellos que no saben nada del verdadero sentido de la vida que es el amor, parece que la primavera despunta. En 1920 Tostoi mandó una carta a Gandhi, en la que reflexiona de manera muy lucida y compasiva sobre el origen de la violencia, en ella adelanta sus pensamientos sobre lo que lanza a las sociedades a matar, y esto no es otra cosa que la resistencia al principio del amor por cuestiones de socio política, religiosas, económicas. Al no existir la ley del amor, no existe tampoco otra cosa que no sea la de la violencia. El reino del amor sabemos todos donde está porque nacemos con él en el corazón, nos sentimos amados en nuestros padres y estamos “diseñados” para amar, venimos así “ de fabrica”.

 

Pese a las bombas y metrallas, el miedo, la muerte en forma de miles de muertos por las calles, la primavera comienza a despuntar en Alepo. El resto del reino ese que no se puede arrancar, nace en el corazón de los que aún no han razonado, los que aún no se ponen como jueces de todo este horror, los niños y las personas que con ellos defienden la dignidad de cada ser y su derecho a vivir, a ser educado, a ser amado y a sonreír, los maestros, los cooperantes, los asistentes. Unicef está haciendo en esta ciudad una ayuda vital para levantar las escuelas, que nacen donde hay unas cuantas paredes en pie. Los niños, se agrupan compartiendo muy juntos los pupitres, los ojos brillantes de la emoción por volver a clase, los gorritos de lana tapando las orejas en unas aulas donde sólo se puede estar a plena la luz del día, por la falta de electricidad y de calefacción.

 

 

En 1900 llegó a la aldea de Tolstoi en Jasnaia Polaina, donde vivía como un campesino alejado de su aristocrática casa familiar y donde era maestro de escuela, un joven poeta de la mano de su amante y musa Lou Andreas-Salomé , me estoy refiriendo a Rainer Maria Rilke. Un encuentro que al menos para el alemán fue vital y que le hizo sentirse ya para siempre como un peregrino. Dieron un largo paseo con su perro por el campo. Allí Rilke afianzó el proceso de búsqueda de si mismo, la espiritualidad como motor de la existencia, el silencio como alimento del espíritu y el mundo poético encontró su zona de playa costera. Volvieron sobre este tema del amor, y le pusieron nombre en la persona de Jesucristo, aquel que pide conversión al corazón, para poder sembrar las semillas de la resurrección. Así dice Rilke en su “Libro de la Peregrinación” escrito tras este encuentro: “Y mis manos, que están sangrando/ de cavar, las elevo al viento, abiertas,/ para que, como un árbol, echen ramas./ Con ellas yo te absorbo espacio,/ como si allí te hubieras estrellado,… /

 

No todas las ideas que mueven el mundo, que son principios de juicio, que llevan a hacer esto, a condenar aquello, son iguales. Lo que las diferencia es el enfoque de la mirada, mi vida, mi trabajo, mi país, mi religión ,… planteamientos que comienzan en” mi” no llevan mas que al abismo. El reino de amor no es a su vez patrimonio de ninguna institución, es la raíz de todo ser humano y lo que le humaniza. Coger este principio de vida y adueñarse de él desvirtuando su valor, mancillándolo con juicios y condenas, es en palabras religiosas, un pecado.

 

Lo que hagáis a uno de estos pequeños, volverá a vosotros como el retorno de una onda, golpeando en medio de la cara. Así, cuando recordamos con compasión a estos pequeños que como ratoncitos se mueven entre las ruinas, jugando y sobreviviendo. Cuando levantamos escuelas, ayudando a tantas organizaciones que trabajan por ellos, cuando nos duele un poco su dolor y los tenemos en el corazón, entonces el reino del amor comienza a avanzar, y aunque parezca una mota de polvo entre las ruinas, vemos que es una semilla, la de un árbol que nace entre las manos abiertas.

Así en algún momento, podemos decirnos unos a otros, en las palabras de Rilke “ Te encuentro en todas estas cosas,/ ante las que me siento como hermano,/ como semilla al sol eres en las pequeñas/ y en las grandes te ofreces con grandeza”

Para mi hija Mencia, maestra de corazón, que adora a los pequeñitos .

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 9 de marzo. 2017

 

 

 

MEDITACIÓN EN LA NATURALEZA EN CUARESMA

Ser peregrino, al menos sentirse así, es vestirnos un poco del espíritu de estos días de cuaresma.

Ser peregrino es sentir que hay en nuestra vida algo tan importante y que nos apremia tanto, que nos empuja a salir por ahí tras ello, tras Él, el dueño del corazón. En la búsqueda siempre arriesgamos en la medida de lo que nos importe lo que andamos siguiendo, es ese ansia profunda la que acelera o retrasa nuestro buscar y nuestro paso.

Estaba estos días muy abatida, sintiendo que tenía tanto que arrancar de mi misma para ser realmente la peregrina que quiere mi corazón. Sintiendo que a veces, las ansias y deseos no van por el mismo camino que nuestros actos, que me pierdo en veredas que no me llevan a lo que anhela mi corazón. La mañana estaba cubierta de niebla, y era tan espesa como mi tristeza, veía el Puerto del Pico taponado con nubes y no podía mas que reprimir mis ganas de llorar, porque todo aquello era el paisaje de mi propio interior. Serpenteando la carretera mas bonita que una peregrina pueda desear, bajamos el puerto y nos llenamos de niebla. Allí, con los focos antiniebla a tope, sentía que la niebla me consolaba como una sábana, la humedad me iba perfectamente para hidratar mi piel.

Con el Libro de Rainer María Rilke » El libro de las horas»  en mi mochila, arrancaba a caminar en medio del campo. Iba intentando ver si la primavera se comenzaba a notar, los brotes, las primeras flores de los frutales, las matas de hierbas florecidas de los lados de la cuneta. Peregrinaje hacia otro lugar, un amarre vital a la naturaleza que florecerá dentro de mi también. Sentí, y así os lo comparto, que este momento  es realmente muy bello, con toda su cola de tristeza y de silencio. Es como cuando preparas un viaje, y en la preparación vas eligiendo el lugar donde quieres dormir, qué vas a visitar, qué vas a probar de comida,…  te vas entrenando para poder subir cuestas, aligeras el equipaje para poder caminar por dónde vayan los demás. Pensando así en mi vida espiritual, voy avanzando también con espíritu de cuaresma, de regalo, de preparación. Quitando tanto que siento que me lleva a caminos de tristeza y desencanto, caminos por los que avanzo a veces siguiendo un canto de sirena, el mío propio, mi imagen y todo el sobre mundo que a ella he ido agregando. Quizá es eso lo mas difícil de estos días y el mayor sacrificio que podemos tener, quitar de nuestra alma todo lo que hemos puesto basado en nuestra propia apreciación de lo que somos. Arrancar hasta llegar a lo que soy, mi verdadero corazón, un lugar que siento realmente cuarteado.

Dice Rilke: ( en el Libro de las horas, traducción de Federico Bermúdez-Cañete )

DIOS habla a cada cual sólo antes de crearlo;

luego sale, callado, con él desde la noche.

Mas las palabras de antes que cada uno comience,

esas palabras nebulosa, son:

 

Enviado al exterior por tus sentidos,

vete hasta el limite de tu ansia;

dame con qué vestirme.

 

Crece como llama tras las cosas,

para que así sus sombras, extendidas,

me cubran siempre por entero.

 

Deja que te suceda lo bello y lo terrible.

Sólo hay que andar: ningún sentimiento es remoto.

No dejes que te aparten de mi lado.

Cercana está la tierra

a la que llaman vida.

 

La reconocerás por su gran seriedad.

Dame la mano.

Las primulas se miran en la corriente que arrasa con todo, y sobre su ímpetu de agua se miran agarradas a las piedras de la cortante. Y florecen cada mes de marzo, abiertas como ojos llenos de infancia y de candor. El trajín del agua deslizándose sobre la tripa de la reguera, las rocas de la cortante del arroyo, refrescan el alma, y siempre esto a sido así. Llenan el silencio que envuelve estos días de penitencia, de música que arrasa por dentro todo atisbo de tristeza.

Y es que todo » crece como llama tras las cosas», en mi caso sé lo que persigo, y doy gracias a la vida que me lo ha mostrado desde la hierba florida, la aromática recién nacida, la rama de albaricoque llena de capullos, la luz y cómo se filtra entre los alisos. Llegar a Dios a través de lo natural, no es que sea fácil, es que es automático.  Querer seguir a Jesucristo sentimos que nos llena el alma de semillas de primulas, que aunque no sepamos cuidar como merecen, florecerán en primavera. Crearán con su color y belleza el aspecto del Reino ese que quiere en nosotros construir para deleite y gusto de los demás. Los otros, los que son realmente los dueños de todo este jardín de dentro del corazón, por los que florece por Pascua.

 

Sólo tenemos que estar ahí en la naturaleza y hacer eso que Teresa de Jesús llama » conocimiento de si», o mirarnos por dentro, y veremos, como así a mi me pasa, que somos un ser mas de un lugar mágico y bello que no es sólo nuestro. Y que estamos en su ciclo como algo mas, que tenemos que salir del invierno, quitar el frío y la tristeza, y llegar florecer para dar fruto. Algo que ofrecer con las manos abiertas.

Poco a poco los días van pasando, y vuelvo a salir por ahí en cuanto puedo. La naturaleza es verdaderamente nuestra casa, como lo es de las arañas que se agarran a los palos del establo, de los membrillos que comienzan a brotar, de los mirlos que canturrean por las sendas, los gatitos que pasan por allí, el topo que deja toda la pradera llena de volquetes de tierra oscura y humeante. Allí encuentro el sentido de mi verdadera alma de peregrina que hacia adelante avanza, siguiendo el rastro del corazón. ¿Dónde está el mío?, en dónde a veces lo coloco no sabiendo que debe estar cerca del agua manantial, y siempre bañándose en la luz.

Pasé el otro día por mis propios pasos, y aún había una prímula viviendo tan tranquila en la pila de agua de la entrada de la ermita. La luz se filtraba entre los robles que empezaban a brotar, los castaños y los nogales. En forma de triángulo se dibujaba sobre la superficie, y me conmovió su figura. Sin querer recitaba las palabras del libro de Isaias: » como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra y fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será la palabra que sale de mi boca»,… cómo bajan,…y cómo empapan,…

 

Palabras que abren el alma, arrancan la niebla y hacen en lo hondo de nosotros crecer la vida en forma de jardín. Empujan mi alma peregrina hacia delante y digo con Rilke, desvistiendo mi vida de tanta tristeza,…

» DESDE  mis amplias alas vuelvo a casa,

de extraviarme con ellas.

Como un canto fui yo, y Dios, como una rima,

aun suena en mis oidos»

 

Cuaresma como camino

y mi alma hecha de anhelos

vestida de capa de peregrina

con anémonas de luz dentro de la tristeza,

arrancando la maleza que el invierno oscuro crió

dentro de mi, para seguirte

y en las alas de la luz bañarme

suspendida en el agua del amor.

 

 

El paisaje me susurra, para que no esté ya triste,…  Deja que te suceda lo bello y lo terrible,… Vive de veras tu vida,…Sólo hay que andar, nada de lo que sientes es remoto, ajeno, extraño, es la misma vida que a chorros sobre ti va cayendo.

Y grito yo también !! no dejes que te aparten de mi lado, Oh Señor mío!. Mira aquí abajo, mira,… está cercana la tierra, la que llaman vida.

Peregrinando por mi propia vida, sintiendo que ya sólo el camino aunque a veces esté nublado es un regalo,  un don que nos regala la sombra que nos cubre. Voy así avanzando hacia la primavera , la Pascua  que renacerá en el abismo de mi vida.

 

La música de todo este paisaje interior que comparto con vosotros es esta maravillosa pieza de Anton Webern, Im Sommerwind, compuesta en 1904. Con sus sonidos como tendidos al infinito, flotando, creando una especie de tela de araña, de ala delta para nuestro espíritu. De terciopelo en su naturaleza, lleno del post romanticismo mas brillante y lleno de belleza. Una obra para oír en soledad, cerrando los ojos y sumergiéndonos en toda la hondura de la música. Una obra maestra, al menos para mi.

 

SIEMPRE PUEDE HABER UN TIEMPO DE INOCENCIA

 

Muchas veces para interpretar lo que ocurre en el mundo, en nuestra vida, entorno mas o menos cercano recurrimos a lo que denominamos fuentes. Datos mas o menos contrastados, cifras, análisis de reporteros en la primera fila de la noticia. La mayoría de las veces lo que llega a nosotros son ya opiniones de comentaristas radiofónicos, televisiones y redes sociales. Pocas veces vamos a buscar en otros lugares donde se encuentra el pensamiento y la reflexión como es en la poesía.

Los lectores de poesía sabemos qué es realmente, y cómo va articulando nuestro propio mundo, porque las imágenes se quedan como caladas dentro de nosotros por días, a veces hasta por años enteros. Y vamos volviendo a ellas porque en pocas palabras nos abren puertas de otros lugares del conocimiento y del análisis.

Estaba el otro día descansando después de un paseo tranquilo por las Cinco Villas, el cielo se levantaba a cada poco y en otros momentos se quedaba recostado en las ramas de los olivos, y se lanzaba al suelo de charco en charco. Y mientras todo ese paisaje como del Edén estaba conmigo en el sofá de casa, las imágenes de la televisión me abrieron las puertas del reino de Caín. Miles de refugiados menores balsas, la sobrecarga de los botes, y desaparecen. Esto ocurre de manera sangrante en Italia. Europol calcula que unos 10.000 menores extranjeros no acompañados de sus familiares podrían haber caído en las manos de las mafias sobre todo en Italia. De todos los llegados sólo se conoce el paradero del 34 %.

Todos estos niños siguen el mismo camino, se escapan de los centros de acogida y ya nadie reclama por ellos. Las posibilidades de que terminen en manos de grupos criminales son altísimas, en explotación sexual, y dentro de las redes de la delincuencia.

Hablamos de niños y jóvenes, arrancados de su propia infancia a tirones, masacrados una vez que han conseguido llegar a las costas de la próspera Europa. Me pregunto con un nudo en el corazón, dónde queda la inocencia de estos seres, dónde dejamos que se reconstruya su dignidad después de sobrevivir al mar, dónde ponemos en marcha todo nuestro predicado de derechos humanos, educación y solidaridad universal. Para poder luchar por un mundo mas justo tenemos que creernos de veras que existe y que se levanta.

Decía el gran poeta norteamericano Wallace Stevens en un poema recogido en su poemario “ Las auroras del otoño” , Siempre puede haber un tiempo de inocencia./ Nunca existe un lugar. O si existe un tiempo,/ Si no es cosa de tiempo, ni de espacio. Y con estas imágenes parece que puedo ir reconstruyendo un poco todo, al darme cuenta en las palabras de Wallace que no es cuestión de espacio, de lugar concreto lejos del sujeto, todo este universo donde vive la inocencia como principio de pensamiento y de acción. Es un tiempo que se arrastra vivo y sangrante en nuestro interior, lo vivido y su raíz. Y me pregunto hasta qué punto defendemos el mundo donde reinan valores fundantes de todo lo humano como este de la inocencia, cual es el motor que nos empuja como un halcón a defenderlo, donde se encuentra el cráter dentro de nosotros que pueda impulsarnos a intentar al menos cambiar el panorama de nuestra vida, dejar que palabras y conceptos básicos de nuestro pensamiento y corazón se pongan en pie y se defiendan.

Una palabra “ inocencia” se va quedando como hincada profundamente. Para Wallace, como interpreta Bloom, la función de la poesía es siempre la de interpretar el mundo exterior, ordenando el caos mediante el control del lenguaje. La utilización de versos como estos de Stevens, no sirve para filtrar lo que ocurre alrededor, sino para construir nuestra miradas sobre lo que nos rodea, en un componente verbal, como un código de interpretación de la vida y su reflejo en la cultura. Así repito: inocencia, puede haber un tiempo,… puede, existe y es.

Hay o debe haber un tiempo de inocencia/ como puro principio. Su naturaleza es su fin,/ Que debería ser y no ser a un tiempo, una cosa,… Es como una cosa de éter que existe/ Casi como predicado. Pero existe,

Existe, y es visible, existe es.

La luz de valle se queda dentro, vuelvo a los versos de Wallace para poder ver que no es sólo un hechizo de luz, que es posible. Siempre puede haber un tiempo de inocencia, como puro principio. ¿ No son estas cosas, cuando arraigan dentro, las que transforman el mundo? Ideas y principios plantados dentro de cada corazón, la dignidad de cada ser, el derecho a un mundo donde se defienda la inocencia, donde se luche por levantar sociedades mas justas. Todos unidos como un predicado, dejando que el sujeto de la frase arranque en dignidad personal y amor. La luz se recuesta encendida, la misma luz que en el mar se ahoga.

Wallace Stevens

Las auroras del otoño y otros poemas. Trad. Jenaro Talens

 

Siempre puede haber un tiempo de inocencia.

Nunca existe un lugar. O si existe un tiempo,

Si no es cosa de tiempo, ni de espacio,

 

Existiendo, a solas, en su idea,

En el sentido contra la calamidad, no es por ello

Menos real. Para el filósofo más frío y mas anciano.

 

Hay o debe haber un tiempo de inocencia

Como puro principio. Su naturaleza es su fin,

Que debería ser y no ser a un tiempo, una cosa

 

Que estimula la piedad de un hombre piadoso,

Como un libro al atardecer, hermoso pero falso.

Como un libro al alba, hermoso y verdadero.

 

Es como una cosa de éter que existe

Casi como predicado. Pero existe,

Existe, y es visible, existe es.

 

Así, entonces, estas luces, no son un hechizo de luz,

Un refrán caído de una nube, sino inocencia.

Inocencia de la tierra y no un signo falso

 

O un símbolo de malicia. Que participamos

De eso mismo yacemos como niños en esta santidad

Como si, despiertos, yaciésemos en la quietud del sueño,

 

Como si la madre inocente cantase en la oscuridad

De la habitación y en un acordeón; apenas oído,

Crease el tiempo y el espacio en el que respirábamos…

 

Articulo publicado en el Diario de Ávila. 23 de febrero, 2017

 

 

Las flores naturales tienen dentro de su tierna naturaleza un poder muy potente en nosotros. Nos llevan en un momento a la naturaleza bella y salvaje en la que nacieron. Nos consuelan de estar tan alejados de ella, nos acarician con suavidad cuando estamos tristes, y pueden hasta llegar a curarnos por momentos de las enfermedades físicas y espirituales que nos atacan. Su poder como terapia sencilla y espiritual es muy grande. Nos reconfortan por dentro, eso repercute en todo nuestro ser.

Son vehículos potentes de amor y consuelo, y cuando van unidos con un gesto de amistad y cariño, se convierten en verdaderos medicamentos del alma. Sólo ir a ver a un amigo con una flor sencilla en la mano y ponerla a su cabecera en casa o en el hospital, transmite amor y consuelo. En este gesto compartimos un poco la situación del enfermo, lo queremos en su postración y le acompañamos en el dolor.

Poder llevar una flor a un enfermo es darle realmente un beso natural y lleno de ternura. Si le acompañamos en su oración, entrando en su mundo espiritual por momentos, encomendando su alma, levantando los ojos al cielo por él, construimos junto a su cama un lugar mas compasivo, amoroso y tierno.

 

Este es el fundamento de esta acción que lanzo para que todos los que queráis lleves a cabo. Consta de una tarjeta que podéis imprimir desde este archivo que comparto, y con ella llevas una flor natural y un beso lleno de ternura, del Padre de toda la creación que hacia este su hijo o hija se acerca. Con esta bella oración de Henry Caffarel podemos encomendar su espíritu con nuestro amor. Oh cógenos Padre con todo tu amor, ahora que sufrimos,…!!!

Padre de ternura infinita

Cógeme con tus dos manos,

Tu hijo y tu Espíritu Santo.

Que tu Hijo me una a ti estrechamente

Que tu Espíritu Santo me modele a imagen de Jesús.

Padre Santo, cógeme con tus dos manos

Y deposita en mi frente un BESO

He seleccionado unos textos que son de mucho consuelo y que están impresos en la tarjeta son estos:

Señor, que no deje jamás de buscarte,

Que busque ardientemente tu rostro.

Dame fuerza para buscarte.

Tú, que me has dado la esperanza de encontrarte siempre un poco mas.

Señor, Dios mío, concédeme que me acuerde siempre de ti, que te conozca y te ame.

 San Agustín (354-430)

 

( Dice Jesucristo) No estéis angustiados. Confiad en Dios y confiad también en mi.

En la casa de mi Padre hay sitio para todos, si no fuera así os lo habría dicho.

Voy a prepararos un sitio.

Cuando os haya preparado el sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde yo estoy, estéis también vosotros.

Ya sabéis el camino para ir adonde yo voy.

Tomás le dijo: “ Señor no sabemos a dónde vas, ¿ cómo vamos a saber el camino? Jesús le dijo, Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mi,…

 Evangelio de San Juan 14

 

Santa Teresa llama al mismo consuelo hecho persona en el Jesús de la ternura, para que procuremos estar siempre con él, sabiendo que no se irá ya de nuestro lado,…

Procura luego, hijo, pues estas solo, tener compañía. Pues ¿qué mejor que la del mismo maestro que enseñó el Padrenuestro que vas a rezar?

Representa al mismo Señor junto a ti y mira con qué amor y humildad te está enseñando. Y créeme, mientras puedas no estés sin tan buen maestro.

Si te acostumbras a traerle a tu lado,

y El que ve lo haces con amor y que andas procurando contentarle, no le podrás echar de tu lado. No te faltará nunca; te ayudará en todos tus trabajos y fatigas; le tendrás en todas partes:

¿ piensas que es poco un amigo así a tu lado?

            Santa Teresa de Jesús, C,26

 

La mirada puesta también en la Virgen que como madre nos acoge, en las palabras del Santo Padre Francisco en la jornada de los enfermos:

María, madre nuestra,

Que en Cristo nos acoges como hijos,

Fortalece en nuestros corazones la esperanza confiada,

Auxílianos en nuestras enfermedades y sufrimientos,

Guíanos hasta Cristo, hijo tuyo y hermano nuestro,

Y ayúdanos a encomendarnos al Padre que realiza obras grandes.

 Francisco, Santo padre.

 

Os animo a todos a utilizar esta tarjeta y llevar una flor a aquellos enfermos que tengas cerca, a llevarles este beso lleno de ternura. En este link de aquí abajo está el PDF para que podáis imprimirlo.

Podríamos compartir esta experiencia,… puede ser de ayuda para muchas personas que sufren,… Llevemos un beso y una flor !!!!

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COMPARTIMOS LAS ACCIONES CON » UN BESO Y UNA FLOR»

11 de Febrero de 2017. Ávila. Acción por los enfermos.

Os comparto la acción que se llevó en Ávila el pasado día 11 de febrero. Con motivo de la Jornada mundial del Enfermo, se celebró una eucaristía presidida por el obispo de la ciudad Mons. Jesús García Burillo.  Al terminar la misa de la iglesia de San Ignacio salió una larga cola de visitadores de enfermos que llevaban a la mesilla de 90 personas el cuerpo de Jesucristo y esta tarjeta con la flor, la encomendación y un beso. Ver salir a tantas personas que voluntariamente visitan a tantos enfermos en toda la ciudad y provincia me conmovió mucho. Creo que todos podemos hacer mas, y este pequeño gesto de llevar una flor y un beso espiritual consuela mucho y es realmente sencillo de hacer.

El consuelo y la ternura no sólo la sintieron los enfermos visitados, también los visitadores y todos aquellos que veíamos la acción y los teníamos en el corazón.

Oramos con esta flor por todos los que sufren, sus familias que los atienden con amor, el personal sanitario, y todos aquellos que en su día a día ayudan en esta tarea . Por todos los visitadores tan generosos con su tiempo y por todas las personas que no tienen quien les visite y charle un ratito con ellas. Siempre en nuestra oración y en nuestro corazón !!!!

 

Exposición de arte floral de María Ángeles Álvarez en el Museo de la Mistica de Ávila. Centro de Estudios Misticos.

Elijo la evocadora expresión de San Juan de la Cruz, » Los ojos del corazón» para dar nombre a esta muestra, porque viene a resumir de manera muy bella y mística todo el proceso artístico y vivencial que con las flores emprendemos, como un viaje sensorial, mágico y muy personal, de descubrimiento de la belleza de lo que nos rodea. Nos abre esta perspectiva los ojos mas interiores y nos deja ir saboreando la Hermosura de la que nos hablan los místicos, en una dinámica en la que lo vamos haciendo nuestro y dentro de nuestra alma toda llena de pasión y amor, que ya sentimos que es alma- corazón, latente, viva y llena de sentimientos.

» Máteme tu vista y Hermosura,…

pues que se sabe que en aquel mismo punto que le viene,

sería arrebatada a la misma hermosura,

y transformada en la misma hermosura,

y ser ella hermosa como la misma hermosura,

y abastada y enriquecida como la misma hermosura,…

» Cántico Espiritual . San Juan de la Cruz. 11

En el marco del centro de estudios místicos, y en su museo se desarrollará esta exposición, en un marco incomparable, lleno de interés y belleza. Al lado de la muralla de Ávila, en un edificio muy singular de arquitectura contemporánea que deja con su rotunda silueta, de manifiesto la esencia de la mistica y permite entrar en su mundo de manera sosegada y tranquila.

 

Me impresiona esta cifra, la de todas las visitas que ha tenido esta casa, mi página on line en este año 2016 que acaba de terminar. Me imagino tantos lectores, que sé que estáis por todo el mundo, de mas de 27 países. Es un motivo de satisfacción muy grande que os haya interesado y también de responsabilidad que me impulsa a continuar adelante,.. 43.855 GRACIAS  AMIGOS. Esta ya sabéis que es vuestra casa también.

Así decía mi poeta mas querido Claudio Rodriguez, el mas grande también del s. XX en España.

DICHOSO el que un buen día sale humilde

y se va por la calle, como tantos

dias mas de su vida, y no lo espera

y, de pronto, ¿ qué es esto?, mira a lo alto

y ve, pone el oído al mundo y oye,

anda, y siente subirle entre los pasos

el amor de la tierra, y sigue, y abre

su taller  verdadero, y en sus manos

brilla limpio su oficio, y nos lo entrega

de corazón porque ama, y va al trabajo

temblando como un niño que comulga

mas sin caber en el pellejo, y cuando

se ha dado cuenta al fin de lo sencillo

que ha sido todo, ya el jornal ganado,

vuelve a su casa alegre y siente que alguien 

empuña su aldabón, y no es en vano.

Así me siento yo, dichosa de abrir mi taller a tanta gente, y de temblar cada día en este trabajo con las flores, que llenan la vida de toda la belleza sublime, efímera y tierna de la creación.

Mirar a lo alto y contemplar la hermosura de todo lo creado y volver a mirar arriba al recrear con mi mente lo que ya increíblemente bello en mis manos se ofrece. Y siento subir cada día una escalera de amor por la tierra que fija mi mirada y mi corazón.

43.855 gracias llenas de flores y de emoción.

43.855 veces querría interpretar esta pieza al piano

43,855 surcos que hace la marisma que sobre el mar nos encierra.

43.855 peldaños que queremos llenar de flores, pétalos y amistad.

43.855 palabras perdidas entre las cortezas del abedul mas plateado que jamas soñé.

43.855 piedras una sobre otra, panza con panza ascendiendo al aire que entre ellas se cuela.

43.855 respiraciones sobre la montaña mas alta de la sierra coronada de aguileñas.

43.855 tomillos agrestes que a la roca muerden con su olor bravío

43.855 palos para remar, creo que a veces la tarde está fría y quiero unas

43.855 veces por minuto, volver a casa.

UN CORDEL POR NAVIDAD.

Esta semana del año, la que va de Nochebuena a Nochevieja, me parece que tiene forma de cordel de ropa, como esos que van de una casa a otra a través de un callejón o un patio de vecinos. Comienza en la resaca de la alegría, comilonas y reuniones familiares del 24 y 25, tras casi un mes de adviento y preparación, decorando árboles, poniendo belenes, localizando y envolviendo regalos. Los sorteos del Gordo de la lotería, los aguinaldos, las fiestas navideñas de las empresas, de los amigos, de los compañeros. Las ciudades y las casas se llenan de luces, los letreros de buenas intenciones navideñas comienzan a llenar ventanas, caminos, entradas a pueblos y fachadas de empresas. Las películas navideñas se reponen en las televisiones y los villancicos comienzan a sonar en las emisoras de radio y en los coros de las parroquias. Queremos vestirnos, comer y oír todo lo relacionado con la navidad. Las tiendas y centros comerciales encuentran un filón nuevo de venta y en él aparece siempre un giro solidario para que el espíritu de la navidad quede marcado, calendarios, recogidas de alimentos, donaciones a ONGs y juguetes .

Entre esta ventana del 24 y la del 31 se tensa este cordel porque aparece algo que casi todos hacemos: las listas de los propósitos de año nuevo. La tensión positiva de llenar las nuevas agendas del año de cosas nuevas, de todo aquello que queremos hacer y cambiar en nuestro trabajo, vida y actitud.

He realizado un sondeo sobre los propósitos de año nuevo que se publican en los medios, porque en el fondo lo que estos estudios nos muestran son los anhelos mas íntimos de todos. Aparece a primera vista un grupo de propósitos que tienen que ver con nosotros a nivel muy personal, salud, hábitos saludables como adelgazar, hacer deporte, dejar de fumar o comer mas sano. Cambiar algunos aspectos de nuestras relaciones familiares, la meta puesta en ser mejor padre, hijo, esposo, compañero de trabajo,… Cambiar en las rutinas de trabajo para ser un poco mas organizado y no dejar colgada alguna tarea.

Un gran cúmulo de propósitos de cambio que nos dicen los gurús del coaching que tenemos que diseccionar en pequeñas tareas para poder ir, agrupándolas y formando con ellas sistemas, alcanzar un cambio de actitud y de actividad.

Y parece que los estudios sobre este proceso, nos dicen que es muy importante compartir nuestros propósitos con los demás: aparecen pues en el recorrido del cordel de las buenas intenciones, otras personas. Así pedimos apoyo para llegar a las metas, y las conseguiremos con mas facilidad formando equipos.

Un cordel navideño que parece que con sus buenos propósitos lleva como un cable de alta tensión lo mejor de la navidad, la luz y el calor de estas fiestas. Queremos realmente poner en nuestra existencia el espíritu de la navidad que significa nacer, renacer y hacerlo en casa, en nuestro belén interior. Empujar hacia delante a las personas que siempre hemos sentido que realmente somos pero no tenemos la determinación de ser, la valentía de vestirnos con nuestro mejor traje.

Y siempre esta tensión de los propósitos lleva como trasfondo la esperanza. Sabemos que el cambio es posible y que de donde arranca todo es de cada uno de nosotros. Esperanza que alcanzamos cuando buscamos la mano de quien nos puede echar un cable y a su vez nosotros echamos otro a los que tenemos cerca. Esperanza en forma de muchas manos entrelazadas que recorren el camino entre tu casa y la mía, donde puedo poner a secar la ropa limpia, cambiar y tener mejor aspecto.

 

Unos días antes de Navidad me peguntaba qué palabras definían estos días, mas que nada para poder asumir de manera sosegada la nevada de fiestas y trajines que se nos avecinaban. Alguien dijo dos palabras: amor solidario. Volvemos siempre a las Navidades de cuando niños y nos sentimos tan amados y queridos por nuestros padres y familia, que no podemos quedarnos con esta carga así sin hacer nosotros lo mismo con nuestros hijos. El renacimiento de aquello que luce cada Navidad y que muchas veces se va volviendo a llenar con tanta carga de desidia y costumbres. Pero el sentimiento navideño va mas allá de nuestra casa, parece que como una corriente recorre toda la sociedad que por días al menos se vuelve muy solidaria, y en el fondo sentimos que esto es la esencia de la vida y de la felicidad, nuestra y de los demás. La verdadera navidad, la que nace.

Esta semana no es una semana mas. No es sólo aquella semana donde buscamos el traje y los pendientes o la corbata para lucir en los bailes de Nochevieja, es una de las semanas mas luminosas del año. Está recorrida por un cordel que va de tu casa a la mía y que es el que realmente me viste de gala, con todos sus propósitos tan brillantes encendidos. FELIZ AÑO NUEVO.

Articulo publicado en el Diario de Ávila, 29 de diciembre, 2016

 

Llevo bastantes días buscando una imagen que reflejara la Navidad, para poder desear a todos unas Felices Fiestas. Tenía claro qué elementos tenía que tener, … debía tener flores naturales, nieve, y hielo cristalizando todo, en una imagen con esquís. Tenía que mostrar el verdadero espíritu de la Navidad, pero no sabía muy bien cómo reflejarlo. Me puse a ello y diseñé unos esquís para llenar de flores, ramas y elementos naturales. Poder deslizarnos sobre lo helado de nuestra vida, y dejar que las flores naturales y todo lo natural nos ayuden a movernos con un poco mas de sosiego y de paz. Deslizarme y avanzar por el camino de la vida.

Comencé a oír una música que me acompaña desde la infancia, la Cantata de Navidad, en especial la canción » Jesús alegría de los hombres» Jesus bleibet meine Freude, el décimo movimiento de la Cantata Herz und Mund und Tat und Leben, BWV 147. La compuso Johann Sebastian en 1721 – 1723, sobre las lectura del Libro de Isaias 11: 1-5 del Evangelio de San Lucas 1,39-56. Recuerdo como en christmas del pasado, las navidades con mis padres y hermanos, las cenas y las celebraciones de Navidad, poniendo el Belén y el abeto,…

Y vuelvo a leer a Isaias, …  me sorprendo al leer cómo si antes no lo hubiera leído así,… siento que el verdadero secreto de la Navidad está aquí, con unas palabras e imágenes tan bellas,…Una rama saldrá del tronco de Jesé, un brote surgirá de sus raíces.,… El lobo habitará con el cordero, el puma se acostará junto al cabrito, el ternero comerá al lado del león y un niño chiquito los cuidará,…

Una noche de mediados de diciembre me fui a descansar con todo esto en mi cabeza,… ¿cómo podría expresar este paisaje con flores? Lo que vi claramente es que la imagen de mi interior tenía nieve y hielo. Aunque los días pasaban con frío en Castilla, el panorama no era nevado. Me planteaba a dónde tendría que ir para hacer las fotos.

A la mañana siguiente parece que  este paisaje interior  que buscaba reflejar apareció en la realidad: toda la muralla de Ávila amaneció con un increíble manto de hielo y parece que me impulsó, como si me cogiera de la mano, a ir allí a hacer las fotos y buscar el mensaje de la Navidad.

Todo fue desarrollándose de manera muy especial, al menos así lo viví, cogí el coche y me fui al Lienzo Norte de la muralla a primera hora del día. El frío de varios grados bajo cero no llegó en ningún momento a congelar las manos ni los pies, …. y creo que al sentir todo tan impresionantemente bello bajo los primeros rayos de sol, me calentaba por dentro. Comenzó a funcionar  una nueva calefacción y a rugir el motor desde dentro.

Lleve dos faroles , y sobre el hielo puse los esquís que el carpintero me había hecho, y poco a poco se fue levantando todo. La luz se elevaba como colándose entre los merlones y las almenas de la muralla, iba posándose sobre el hielo y lo hacía brillar, realmente lo alzaba, parecía que sobre todo tomaba cuerpo. Coloqué las ramas de abeto, los tulipanes rojos y blancos, las flores de hortensia otoñal, las ramas de manzano enano Mont Everest, la falsa pimienta, acebos y las ramitas de muérdago. Parecía que Ávila se convertía en una estación de esquí, y que eran las flores las que sobre el hielo se movían , avanzando por un camino que nos llevaban al reino de la Navidad.

Pero lo que allí empezó a surgir fue mucho mas bello y sublime de los que hubiera podido pensar en mis diseños previos. Las joyas no eran las flores frescas que coloqué sino las hojas de los árboles de la ladera de la muralla que congeladas parecían verdaderos diamantes. Cambié la dirección de mi mirada, y me sobrecogió aun mas sentir que los rayos del sol que iban posándose, las elevaban y se hacían mas brillantes, mientras iban a su vez perdiendo la forma, para no ser ya nunca mas vulgares hojas recogidas por el viento en cualquier rincón. Sentía que por allí estaban el lobo y el cordero descansando, transformando la cruda realidad en una nueva vida…

 

En un momento la luz sobre una graminea silvestre se quedó prendida, la elevó sobre la majestuosa imagen de la muralla y allí me quedé mirando un rato. Comencé a sentir que sobre todo mi planeamiento y diseño sobre la Navidad, la mañana con toda su luz quería también contarme algo, y por primera vez me paré. Frenazo en medio del camino helado. Sencillamente observaba todo lo que allí veía. Una pequeña  parada, y un nuevo posicionamiento vital que me situaba mas que al margen de lo que sucedía, en el centro de todo porque sentía que toda esta imagen era sólo para mi, y que se evaporaría como el vaho del hielo.

Comencé a pensar en lo que realmente se celebra estos días, en el nacimiento y en la primavera que sentimos que  brotará del hielo. Oh brote de primavera!!,… Miré mi propia vida, viendo dónde nace  la esperanza, y cómo  donde realmente se encuentra todo es dentro.  Es muy dentro. Ceñidor de esperanza,…rayo que del hielo levanta columnas de vida.

La mirada avanza, y está todo tan helado que me sobrecoge pensar que todo puede al fin prender y arder, nacer, existir, dar un nuevo cambio a la existencia, porque de esto trata la Navidad. Lo impresionante de esto es sentir que el portal donde realmente está y se levanta es dentro, muy dentro. La magia de la Navidad es luz, y es calor, la de tantas personas a las que queremos, a las que recordamos, a las que aunque hayamos olvidado están en nuestra vida. La magia del niño que fuimos, la familia reunida en la que todos queremos siempre celebrar estos días. La magia del amor que sentimos que se nos regala desde nuestro nacimiento, la posibilidad de disfrutar, de compartir, de amar, de devolver un poco de tanto como se nos da. Consuelo y bálsamo del corazón, !eso es la verdadera Navidad!!.

Estando dentro de nosotros podremos vivirlo, y todo el mágico ciclo que rejuvenece la existencia, la primavera que incipiente parece oler sobre el hielo, estará  presente, como una pequeña flor sobre el envés helado de una hoja bajo la muralla. Me defiende de toda pena, es la fuerza de mi vida,

La Navidad aparece como un camino que tengo que andar, y que está dentro de mi. Silencio para oír los sonidos que me guían, y tiempo dentro de mi ajetreada vida para caminar, entrenando en estas nuevas travesías. Tal vez el ingrediente mas importante, el único que de verdad debo poner de mi parte a cada poco es la capacidad para sorprenderme. Dejo así el protagonismo a quien realmente lo tiene, a esa luz que se descuelga, al hielo que hace levantar la belleza de unas hojas barridas del suelo. Y sigo en ellos la senda de la verdadera belleza, que siento que no depende de mi, de mis manos, de mi imaginación, de mi destreza.


Volvemos siempre a las navidades de cuando éramos niños. La mismas recetas en las  en las celebraciones, las decoraciones del abeto, el momento de ir levantando el belén. Y envolviendo  una música  que habla de ese niño que nace en Belén ,… de ese Jesús  que es la alegría de los hombres. Os dejo este video con la actuación e interpretación  de la soprano noruega Sissel. Con ella os deseo una FELIZ NAVIDAD !!!!

Las flores esquían en el hielo en estas Navidades, avanzando por el camino del corazón.

Jesus bleibet meine Freude,
meines Herzens Trost und Saft,
Jesus wehret allem Leide,
er ist meines Lebens Kraft,
meiner Augen Lust und Sonne,
meiner Seele Schatz und Wonne;
darum lass’ ich Jesum nicht
aus dem Herzen und Gesicht.

 

Jesús sigue siendo mi alegría,
consuelo y bálsamo de mi corazón.
Jesús me defiende de toda pena.
Él es la fuerza de mi vida,
el gozo y el sol de mis ojos,
el tesoro y la delicia de mi alma;
por eso no quiero a Jesús
fuera de mi corazón y de mi vista.

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MEDITACIÓN CON FLORES CON LA CORONA DE ADVIENTO.

El adviento, el camino, la preparación de la navidad

MERRY CHRISTMAS

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 En estos días de finales de noviembre comenzamos a pensar en la navidad. Y como en muchas otras cosas de la vida, como las fiestas o los cumpleaños, los preparativos suelen ser los momentos mas interesantes, sobre todo porque sentimos que ese acontecimiento está aun por estrenar. Que tenemos aun tiempo para organizarlo todo, diseñando nuevas cosas, realizando pequeños trabajos, para hacerlo mucho mejor, diferente, inolvidable.

En la navidad, ese tiempo de preparativos se llama adviento. Siempre que digo esta palabra, Adviento, sin querer siento como ese “ viento” comienza a correr y soplar sobre mi. Ad … viento,… parece decir,… ven,… viento,… aunque etimológicamente significa venida. Un viento que viene, parece este año decir. Un viento que cada año me lleva a preparar los diseños de muchos arreglos, coronas de adviento, árboles de navidad, portales de belén, decoraciones para mesas, escaparates, reuniones,… Un viento que interiormente es aun mas fuerte y empuja mi trabajo hacia otro lugar, a otro bosque, a otro portal. Me lleva lejos de lo exterior de estas fiestas porque lo que realmente quiero es llenarme del espíritu de la navidad, del auténtico, para llenar todo mi trabajo de algo cercano a la verdad que siento en mi corazón.

 

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Posiblemente si me pongo a meditar sobre todo esto, llego de manera irremediable al sentimiento de vacío que tantos años he tenido al terminar las fiestas navideñas, cuando la carrera de decoraciones, compras, recetas de cocina, comilonas, me dejaban hecha polvo. Como si mas que un vientecillo, hubiera pasado por mi vida un huracán. Quitaba las decoraciones de navidad tan rápido, porque me sentía como con un verdadero empacho de tanto lio.

 

Decimos adviento, y si paramos un poco, y buscamos un lugar tranquilo, hacemos silencio interior un ratito, el viento se levanta y mas que arrollarnos, nos envuelve cariñosamente como una niebla, como una sombra. Allí, cerrando los ojos, pedimos volver al verdadero escenario de todo, al origen de la historia mas bonita de la humanidad. El viento entonces nos lleva hasta ese lugar en el que una joven mujer, se encuentra con un regalo increíble, el anuncio de su maternidad.

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Abro así el texto que me va a contar lo que pasó y que con su mágico poder me va a llevar allí en un momento, el Evangelio de san Lucas 1, 26-38.

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó por estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en tu vientre y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin».

María respondió al ángel:

«¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»

El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios».

Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.

 

 Todo comienza a levantarse con este relato. El circulo de la vida se rejuvenece con el nuevo nacimiento que se anuncia, y la esperanza descansa en la actitud de esta joven que tuvo una vida donde el silencio para oír lo que el Señor quería de ella , posibilitó que lo oyera. Silencio y oración, como las primeras palabras que este viento del adviento me han dejado. Si no practico esto, si no paro un poco en mi vida, y en soledad oro, ¿ cómo voy a comprender este misterio tan grande que cambia el mundo y la esperanza?

Comencé sin querer, mientras ponía sobre la corona de moss mojada las ramitas de abeto y de acebo, a pensar en esto. Y me repetía, … debo hacer esta meditación de adviento y darle forma de corona, así en un momento de oración, y podré sentir todo lo que pasa cerca de mi.

Cuando voy trabajando las ramas de abeto, cortando su tallo en bisel para que puedan tomar agua y así hidratarse mejor, sin querer siempre me siento un poco en medio de un bosque. El olor a pino en las manos tarda días en irse, y toda habitación donde ponga la corona, se llenará del mejor de los ambientadores , la naturaleza. Así aunque esté en casa, en el taller de las flores, en la parroquia o dirigiendo un taller, puedo volver al campo y me resulta mucho mas fácil buscar dentro de mi el silencio, recordando tantos momentos de paz que en él he pasado. Abro así esta nueva estancia de mi vida, de mi recuerdo, y en ella me relajo. Los momentos en los que en la naturaleza he encontrado la paz y me he sentido en mi verdadera casa.

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Dice el ángel, “alégrate”. Es lo primero que dice, que pese a los momentos de dudas, incertidumbres, de preocupaciones, no podemos perder esa alegría, porque esa alegría es el primero de los regalos de la navidad, que se nos entrega, con el mensaje profundo de que también nosotros tenemos que regalarla a los demás que nos rodean. Regala lo que a ti te han regalado. Regala felicidad, qué es sino la navidad, una fiesta de la alegría verdadera. Con esto lo primero que vamos a hacer para tenerlo presente, es hacer una tarjetita de regalo con esta palabra escrita, para verla sobre nuestra corona y poder ponerla en práctica cada día.

El segundo de los regalos que el ángel nos lega es decirnos que esta historia de María es también la nuestra. Que el Señor estaba con ella, y que… y esto es lo que me sobrecoge tanto,… que está también conmigo. Que está con todos nosotros. Si fuéramos mas conscientes de esto, nuestra vida cambiaría al menos de color, porque en medio de los problemas, preocupaciones, disgustos, alegrías, satisfaciones,sabríamos que no estamos solos, que el Señor está siempre con nosotros. Y me avergüenzo de tantas veces que digo en voz alta,… ¡ qué sola estoy!, ¿cómo puedo decir esto, si siento y sé por la fe que no es verdad? Y voy escribiendo otra tarjetita de regalo esta vez con estas palabras “ el Señor está contigo”, mientras voy poniendo alrededor de mi corona las cintas y los lazos que vienen a simbolizar esta unión profunda de Dios con sus hijos. Lo recordaré, no, ya no voy a decir nunca qué sola estoy .

Muchos miedos nos acogotan cada día, no sabemos si vamos a poder con algo, si seremos capaces de afrontar una muerte, una enfermedad, una catástrofe, accidente. El miedo paraliza el ánimo y el espíritu. Si nos preguntaran qué regalo nos gustaría tener por navidad, diríamos que dejar de tener este miedo que paraliza. Y este es el tercer regalo que recibimos en adviento. No temas,… no temas, y cree que esto te pasa a ti. Frente al miedo, coloco en la corona las piñas, que simbolizan esa capacidad de encontrar la luz y el calor. Con piñas ya no tememos a la noche , al frío y a la soledad , que se van calentando, … porque dentro de ellas encontramos la chispa que puede prender en cualquier momento, la capacidad para dar luz y calor. Hago la tercera tarjetita y esta al escribirla parece que me va calentando por dentro,…!Oh Señor, Oh Espíritu, Oh Viento, Oh Sombra!, gracias por disipar lo oscuro y el miedo de mi corazón.

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Dice también San Lucas en este texto, que el ángel dijo a María, “ has encontrado gracia ante Dios”. Gracia, regalo, que es la presencia del Señor en el alma, infundiéndola amor, paz, sosiego y llenándola de sabiduría. Así María pudo llegar a entender profundamente lo que el ángel decía, con un predicamento que no necesitaba de teologías ni de estudios. Aceptó emocionada el regalo y nos abrió con su humildad y pureza, el camino a nosotros. Es impresionante lo que voy a decir, pero por todo esto que se nos cuenta, es así, “ en navidad, nace también Jesús en cada corazón”. Y creer esto, es una gracia del Señor, como la fe es un verdadero regalo. Pongo emocionada otra tarjetita “ Has encontrado gracia ante Dios”. Y me quedo un largo rato oyendo el eco de todo esto muy dentro. Los tambores, las panderetas parece que comienzan a tocar lentamente, de manera acompasada al ritmo de mi respiración. ¡ Oh Señor, rama de abeto que como árbol de vida te levantas en lo mas profundo de mi alma! y siento que siempre estás ahí, presente conmigo, como los abetos, que nunca pierden sus hojas. Y en una oración te digo,… ¡Oh Señor, Árbol, abeto de mi alma, quiero seguir encontrándote, recibiendo este regalo de la fe!

 

Nacerás Señor Jesús en nuestra alma esta Navidad, desde aquel anuncio que se hizo carne, “ concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús”. Así coloco otra tarjeta con letra muy lentamente, “ Nacerá en tu interior”, y al momento pongo algo cálido para este nuevo nacimiento, un pequeño nido de sisal, donde cobijarlo. Pido Señor tu ayuda y todo tu amor para construir este nido, este pequeño pesebre que te contenga, ¡oh constrúyelo Tu en mi!, y que en esto al menos sea consciente de que en mi quieres recostarte esta navidad, y el resto de los días de mi vida.

 

Todo lo que esta historia nos cuenta está lleno de magia, del verdadero encanto de la navidad. Y es este viento el que poco a poco nos va llevando. El camino está ya marcado, nuestras huellas se ven encima de la nieve, dentro del bosque donde ya sabemos que vive nuestro Señor, dentro del alma, y allí nos llegamos cerrando los ojos y abriendo el corazón. Todo esto lo vamos entendiendo de una manera especial, y parece que lo difícil es poder hablar de ello, ponerle palabras. Dice San Lucas,” El Espíritu Santo vendrá sobre ti “, y ahora siento que esto debe ser así. Ven Espíritu Santo esta navidad, y renueva la faz de la tierra. Otra tarjetita, para recordar este regalo. Con esta llamada, al hacerla desde lo hondo, abrimos la puerta para sentir su presencia, nuestra actitud de llamada es como esos cascabeles de la navidad sonando sobre la nieve, sintiéndonos en casa.

 

Y la manera de llegar este Espíritu de amor, es cubriendonos con su sombra. Así abrigó a aquella joven mujer, y así nos promete que nos va a cubrir también a nosotros, en navidad. Muchas veces me siento con frío, como desnuda. Vas avanzando por los días y actuando, tomando aquellas decisiones, que te parece que debes tomar dentro de la fe que se nos regala. Pero nos sentimos con frío, como desnudos, y anhelamos un poco de calor espiritual para continuar. Oh Señor danos esta sombra que nos cubra la desnudez. Pongo pequeñas sombras grises de musgo polar blanco, con senecios y con pequeñas ramitas de Esparraguera que he pintado de blanco. Siempre en los arreglos florales debemos poner algún elemento que nos dé esta sombra y que cree profundidades en la mirada.

 

Y María dijo “ Hágase en mi según tu palabra”. Siento que no se puede decir algo mas profundo. Anclo Señor mi vida en tu palabra y hágase. Quizá la frase mas bonita de la navidad. Disposición, apertura, sencillez, humildad y sobre todo amor agradecido y fecundo. Poder llevar esta frase por ahí, … ah, ¡si fuéramos capaces de comunicarla en su raíz!,… cambiaría el mundo. Hágase supone que siento que se va a hacer algo en mi que no depende s.cer algo en mi que no depende sciones hablilidad.i que no depende sa en tu palabra y hsparraguera que he pintado de blanco. Sieólo de mis fuerzas, mi inteligencia, mi habilidad. Dejarse hacer es una de las oraciones, mas hondas y profundas, así nos lo dice nuestra Santa , Teresa de Jesús.

 

Vuestra soy,

Para vos nací

Qué mandáis hacer de mi

 

Una corona, hecha de abetos, musgo, ramas atadas, piñas, manzanas, frutos del otoño, con velas, lazos, todo fresco y dispuesto para ayudarnos en esta aventura personal. Silencio y contemplación en medio de tanto ruido, para poder recibir tantos regalos que el Señor nos envía por sólo su amor por nosotros. Nos preparamos, porque donde va a nacer este niño de nombre Jesús, en el pesebre de nuestra alma, en nuestro propio belén. Y el viento que envuelve el momento, con toda su verdad y ternura nos dice eso de “ déjate hacer”, ya no habrá oscuridades en ti, la vela de la navidad se enciendo en medio de tanto ajetreo, en medio del dolor y de los problemas, así como en medio de la alegría, la amistad y la familia.

 

Flores rojas, que nos acompañan en este camino del adviento, que recuerdan nuestra transformación desde lo que fuimos, y que calientan con su tonalidad el ambiente de casa, de la ciudad, y de nuestro corazón.

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NOCHE SANTA.

Edith Stein.

Santa carmelita descalza que murió en el campo de concentración de Auschwitz en 1941.

 

Señor mío, y Dios mío,

Me has conducido por un camino largo y oscuro,

Pedregoso y duro.

 

A menudo las fuerzas me flaqueaban,

Tanto que casi no esperaba ver ya la luz.

Pero, cuando mi corazón

En el mas profundo dolor se estremecía,

Entonces, una clara y dulce estrella

Ante mi apareció.

 

Fielmente me condujo,-yo la seguí-,

Titubeando primero,

Después siempre mas segura.

Y así finalmente me encontré

Ante la puerta de la iglesia.

Se abrió,- yo pedí la admisión_,

Tu bendición me saludó

Por boca de tu sacerdote.

Una estrella tras otra se alinean en lo más íntimo.

 

Rojas flores de Navidad

Me señalan el camino hacia Ti.

Ellas te esperan en la Noche Santa.

Sin embargo, tu bondad

Deja que ellas iluminen mi camino hacia Ti.

Ellas me guían hacia delante.

El secreto, que en lo profundo del corazón

Tuve que esconder,

Puedo ahora en voz alta anunciar:

¡Creo! ¡Confieso!

Por los escalones me conduce el sacerdote

Hacia el altar:

Inclino la frente,

El agua bendecida fluye sobre mi cabeza.

 

 

¿ Es posible, Señor, que pueda nacer de nuevo

quien ya ha sobrepasado la mitad de su vida?

Tu lo has dicho y en mi se ha hecho realidad.

De una larga vida,

Cargada de culpa y sufrimiento,

Me has liberado.

 

Íntegra recibo el paño blanco

Que ponen sobre mi espalda,

¡ imagen luminosa de la pureza!

En mi mano llevo la vela.

Su llama proclama,

Que tu vida santa arde en mi.

Mi corazón se ha convertido en un pesebre

Que espera el Tuyo.

¡ No por mucho tiempo!

 

María, tu Madre que es también la mía,

Me ha dado su nombre.

A medianoche pone su hijo recién nacido

En mi, en el corazón.

¡Oh!, ningún corazón humano puede comprender

lo que Tu preparas a los que te aman.

Ahora eres mío y no te dejaré nunca.

Donde quiera que el camino de mi vida

Me conduzca,

Tu estarás a mi lado.

Nada puede apartarme ya de tu amor.

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Cuando la corona está ya terminada, y la coloco en casa, en la capilla, tengo esa profunda sensación de que es algo mas que un adorno, es un símbolo vivo de lo que estamos viviendo estos días, y su aroma, presencia, cada elemento con su simbología me van a ayudar a orar, a buscar esos momentos de silencio para dejar abierta la puerta de mi alma al gran misterio del amor que se nos entrega. Poder compartir esta experiencia con todos, es para mi un regalo, un verdadero regalo de navidad. Gracias.